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Disciplina de mercado.

Habrá que esperar y ver, pero no parece que el tan cacareado y, en mi opinión necesario, Pacto de Estado, tenga el viento en las velas. Si no sale algo concreto será una mala señal pues querrá decir que ninguno de los dos grandes partidos cree estar ante una situación crítica. Efectivamente, si lo creyeran tendrían que pactar para no pagar el precio político de no haber sabido encarar la situación sin egoismos partidistas. Luego algo va a salir.

Por eso pienso que merece la pena poner algunas ideas sobre la mesa. Y cuanto más radicales mejor pues en este momento el pacto tiene que parecer importante.

Creo que todos los partidos estarían dispuestos a admitir que hay que eliminar algunas rentas clientelares pues esto gusta al votante mediano. Y lo mejor para ello es la competencia que introduce la disciplina de mercado como maquinaria de eliminación de rentas en cualquier campo y de cualquier origen.

Pienso que, en este momento, las rentas más escándalosas están relacionadas con las Autonomías. De una manera directa o indirecta.

Pensemos primero en el sector financiero. Dejando aparte los bonus de los banqueros que no están ocultos, pasemos a las Cajas de Ahorros, instituciones estas en las que las rentas están disimuladas por el tupido velo de la benevolencia propia de la Obra Social. Primero ya he dicho por activa y por pasiva que el sector financiero español mejoraría notablemente si la consolidación fuera drástica y las cajas consolidadas se transformaran en bancos. Segundo también he repetido a menudo que, a pesar de la banca cívica de la CAN, las finalidades genuinas y no torticeras de la Obra Social de la mayoría de las cajas podría sustituirse por un consejo de Vigilancia de los Bancos encargado de velar por los intereses de los stakeholders e insisto en ello a pesar de las críticas redibidas a un post recientísimo. Tercero, que este Consejo de Vigilancia podría ser generador de rentas clientelares es cierto, pero al no estar condicionado por la política autonómica su forma de actuar y competencias se podrían regular ex novo con toda clase de cautelas.

Pensemos ahora en la fiscalidad que es tan opaca y encubridora de rentas. La manera de conseguir eliminar esta lacra y de dejar funcionar la disciplina de mercado es, agarrénse bien, generalizar el sistema de concierto económico tal como escribí en su día. Ya se encargará cada autonomía de velar por su déficit pues de lo contrario el partido en el poder será despalazado si los ciudadanos de esa autonomía se sienten maltrarados bien por falta de servicios bien por excesos impositivos.

Ninguna de estas dos propuestas son fáciles de llevar a la práctica. Por eso mismo podrían ser objeto de consenso pues cada partido piensa que si lo hacen de consuno no tendrá que hacerlo él cuando esté en el poder y no haya más remedio.