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Un bello gesto dadaista

Quemar, en particular y cada uno a su manera, un libro rescatado para el dominio público. He ahí un bello gesto dadaista que puede llevarse a cabo durante los próximos días.

La historia tiene su cosa. La editorial me ofrece, o bien comprar los restos en stock a un precio muy razonable y recuperar mis derechos de autor, o bien no recuperar éstos ahorrándome la compra a pesar de que, en ese caso, tendrán que proceder a introducir el stock sobrante en un horno crematorio.

Elegí la primera opción a fin de colgar el libro en este blog para que todo el mundo pueda leerlo gratis. El resultadode mi decisión es que en un local céntrico hay media docena de cajas llenas de copias de La Mirada del Economista salvadas de la hoguera inquisitorial.

¿Qué hacer? Se me ocurre que cualquier amigo que pase por esta sede madrileña de la Fundación UE puede arramplar con una copia para luego proceder a quemarla mediante el rito que considere más oportuno o bello o estimulante.

Claro que ese amigo puede quedarse con la copia, pero eso sería una muestra de fetichismo trasnochado sin ninguna belleza puesto que podrá leerlo cómodamente en la Red.

Pero el libro es un objeto sagrado, o quizá un tabú, como tal constituído a partir de la quema de libros en Berlín a pesar de prededentes bien conocidos. Acabemos con esa interdicción y hagámoslo precisamente rechazando la quema industrial y ritualizando la quema individual que trasforma en un humo sutil,volandero y promisorio de novedades lo que ya no era sino un leño muerto.

Pasen y quemen. Se sentirán bien.

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