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Bourne y el panóptico

No es la primera vez que escribo sobre Bourne; pero la otra vez que lo hice estaba sobre todo interesado en el problema de la identidad. Hoy, y por inluencia de María Lozano (en su presentación que ya he mencionado citando su gesto radical), estoy enredado en pensar el panótico-al-revés que conforma la historia de este personaje.

Quizá hay a que pasar de surveiller et punir a punir et surveiller, digo, por citar a Foucault una vez más. Veamos


Versus
ya nos ha hecho ver las relaciones entre el panótico de Bentham y la video-vigilancia de hoy en día en su libro La Sociedad de Control editado en la colección de dominio público Planta 29 y destinado a concienciarnos sobre el control social que la tecnología permite hoy, su lado oscuro.

Sin embargo hay un par de puntos que me parecen relevantes y que no están tocados, al manos directamente, por Versus (o por Bentham) y que aparecen claramente en Bourne.

El primero es que en Bentham los vigilantes podían escuchar a los vigilados y viceversa. Parecería que lo mismo ocurre en el caso de Bourne en el que esta característica le hace parecerse a Bentham pero con unas consecuencias distintas pues hoy esta posibilidad indeseada entonces permite a unos y a otros jugar al perro y el gato explotando la inteligencia simétrica (o no) de unos y otros. Influencia quizá de la teoría de los Juegos.

Pero es un segundo punto lo que es realmente novedoso en Bourne. En efecto, los que están encerrados en celdas transparentes son los carceleros mientras los criminales campan por sus respetos paseando por el mundo. Una consecuencia de esto, la que justifica la idea del panóptico invertido o al revés, es que en la trilogía de Bourne es simpre este proscrito el que puede vigilar sin ser visto a sus perseguidores.

En cualquier caso ni unos ni otros pueden sentirse libres. Pero cabe preguntarse si no será al final de todo, en la cuarta versión cinematogáfica de esta historia que quizá nunca llegue, cuando Bourne se convierta en un despiadado carcelero tratando de castigar y/o recuperar a los antisociales de la CIA de sus abusos y corrupción interna convitiéndoles en ciudadanos modelo.

¿Quien diríamos que había ganado el juego en este caso? Una pregunta pienso que adecuada para un principio de año.

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Comentario

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  1. 🙂
    Vía Foucault acabamos en Shakespeare y Calderón: la defensa de la libertad nos lleva a terminar como carceleros de los carceleros y la libertad misma se convierte en un límite que nadie sabe si estará tras la última muñeca (la mayor) o la primera (la menor).

  2. mmm claro que esa paradoja sólo se daría en un concepto anglo de libertad (“libertad es algo que haces”)… no en un concepto latino (“la libertad no es sólo lo que haces sino que también aumenta/reduce cuando lo hacen las opciones no escogidas pero valiosas para otros”). En ese caso la libertad de todos se reduce a cero desde el momento en que entran en tal juego determinista. Como en la subasta del dolar lo único racional es salir del juego cuanto antes.

  3. Interesante mito, Carlos. Me ha gustado su utilización como origen de la identidsd basada en el miedo o los costes de la disdencia.En cuanto al panóptico espero con impaciencia tu próximo post.