Divagacion sobre el poder

Releo, y leo en serio, a Michel Foucault, ese autor que me decidió a decantarme por la economía anglosajona a raiz de la «imposible» lectura de su Les Mots et les Choses que ya mencioné aquí.

Y por fin me entero de que de lo que se trata es de distinguir la sombra del poder detrás de cada aportación al saber, de estudiar el deseo de saber como generador de poder y de vislumbrar la sombra de ambos debajo del deseo puro, seco.

Y en este punto me vuelve a la cabeza la anécdota que abría mi post sobre Samuelson y el Principio de Correspondencia. Contaba cómo este premio Nobel y Arrow, también premio Nobel, discutían sobre la esencia de la Economía. ¿Se trataba de maximizacion o de equilibrio? ¿Sería pues la Economía una teoría general de la acción o el comienzo de la teoría de sistemas?

Me contestaba que ambas cosas y continuaba con la descripición del quehacer básico de la Macroeconomía consistente en ser capaces de contestar sin ambigüedad las llamadas cuestiones de estática comparada utilizando el Principio de Correspondencia.

Hoy me atrevo a ir más lejos en mi lectura de Foucault y tratar de ilustrarla con la descripción de lo que ocurre en en equilibrio de un sistema económico regido por la competencia. En ese equilibrio cada individuo hace lo que desea hacer dentro de la restricción presupuestaria definida por sus dotaciones iniciales y por los precios generados por la competencia funcionando dentro del sistema. Máxima libertad para el agente eonómico individual; pero máximo sometimiento a dicho sistema que es, desde luego,la creación involuntaria del comportamiento libre y maximizador de todos y cada uno de esos agentes individuales.

El poder no puede dejar de hacer su labor, no podemos librarnos de él a fin de ser realmente libres para hacer nuestro deseo a partir de nuestro conocimiento de todas las posibilidades.

¿ De qué viven los indianos?

Fue el viernes 18 en la facultad de filosofía de la UAM. David de Ugarte cerraba el curso sobre Dinámicas del Sujeto Conectado con una ponencia que ya ha sido comentada por él mismo y que revelaba las actuales motivaciones intelectueles de Las Indias tambien reflejadas en el editorial navideño de Natalia.

En el coloquio, sin embargo, quedó claro que el interés de la audiencia estaba centrado no tanto en ontología o en la pluralidad del yo frente a la pluralidad-yo, sino sobre la forma en la que una comunidad con empresas se gana la vida profesando las ideas que allí se expusieron.»De qué viven los indianos?» fue, de entre las preguntas que se hicieron, la que yo anoté en mi cuaderno. Y me contesté de inmediato:»De regalar ideas geniales». Sigue leyendo

Científicos y dinero

El jueves 17 en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología se celebró, organizado por mi ex-colega Aurelia Modrego, un maratón sobre Ciencia y Dinero. Después del evento me enteré que lo que se nos pedía era debatir sobre ideas y experiencias que nos pudieran hacer pensar sobre cómo el saber y la cultura científicos son inputs cruciales para la creación de riqueza. Un corotocircuito en la comunicación con la organizadora me llevó a creer que lo que se me pedían eran mis ideas y experiencias sobre científicos y dinero, de manera que me ahorré hablar sobre los presupuestos del 2010 para Ciencia e Innovación, o de la Política Científica que los recortes en esas partidas revelan o del modelo económico con el que esa política sería congruente. Pero tuve que rascarme la cabeza para organizar unas pocas ideas y recuerdos sobre el científico como alguien con una identidad peculiar que se revela justamente en su relación con el dinero y, yo añadí por mi cuenta, con el poder. Sigue leyendo

De vuelta

Sin daños aparentes vuelvo del «vuelve a casa por Navidad». Volví a «casa» a duras penas atravesando una nevada reciente, con los quitanieves abriendo camino y el cortejo del Olentzero cerrándolo. Volví y me atonté de calor familiar, alcohol y comida. Pero ya he vuelto al frío y a la dieta. Y con deberes pendientes. Tengo que contestar a la pregunta «¿de qué viven los indianos?», escribir bien lo que dije en el maratón sobre científicos y dinero y, desde luego, dar mi opinión sobre el conflicto entre «artistas» e internautas con ocasión de la Ley de Economía Sostenible que contiene en su redacción inicial la posibilidad de cerrar webbs desde la que bajarse contenidos protegidos por el copyright sin orden judicial. Y más cosas…

Propiedad intelectual una vez más

En el maratón del que hablaba ayer, Paco Moreno, quien nos deleitó con una magnífica presentación de lo que intenta hacer desde la Fundación Marcelino Botín, me entregó un trabajito de David Dickson sobre nada menos que la propiedad intelectual. Es reconfortante encontrarse con alguien que participa de las mismas preocupaciones de uno mismo, de manera que aquí tienen ese trabajito. Que lo disfruten como un pequeño regalo de Navidad.

El gesto más radical

El Jueves 17 asistí como ponente al Maratón sobre Ciencia y Dinero organizado por Aurelia Modrergo para el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología. Me tocó hablar el primero y ceñí mi exposición a lo prometido:

El científico tiene una elación perversa con el dinero que escinde su subjetividad. Quiere ganar dinero para sentirse equivalente a los demás sin que sus huellas se noten. Pero también quiere dejar huella diferenciándose así de los demás.

Si escribo mi intervención con un poco de cuidadado utilizando mis notas escritas como siempre en diferentes colores de rotulador, prometo reseñar aquí lo que de ello resulte. Sigue leyendo

«La ciencia en tiempos revueltos» revisitada 5: Las condiciones

Decía ayer que hay condiciones bajo las cuales la ciencia privatizda puede funcionar al margen del espíritu sacerdotal que se atribuye a la ciencia. En su día decía que iba a mencionar «dos de esas condiciones, las dos más sorprendentes y, desde luego ambas «heréticas». Continuaba aseverando que:

Lo primero que se necesita es, más acá de ese espíritu sacerdotal, atreverse a ser herético y renunciar de manera general a esa escasez artificial que se llama genéricamente propiedad intelectual.

Resulta que esto es un tema actual por la guerra abierta por la Ministra Sinde (quien me dicen que anes de guionista, directora y Ministra trabajó para la industria musical) entre «creadores» e internautas a propódito de las descargas de webs que descargan contenidos protegidos por el derecho de autor. Y resulta también de que esta discusión en la que me meto muy a menudo parece un diálogo de sordos. Los protegidos solo quieren entender que la Ley les protege y rechazan entrar en el juego que me interesa, el de imaginar un mundo sin [[propiedad intelectual]].

Vemos lo que sería un mundo así o, lo que es lo mismo, lo que es el efecto de esa posible renuncia. Sigue leyendo

«La ciencia en tiempos revueltos» 4: No hay lugar para la nostalgia

Retomo hoy el tema de La Ciencia en Tiempos Revueltos que voy desmenuzando poco a poco en una revisión de lo que dije en su momento. Continuaba diciendo:

Hace tiempo dediqué bastantes páginas a tratar de desmontar la mayoría de los argumentos contra la privatización de la ciencia (https://juan.lasindias.com/trabajos/privatizacion_ciencia.pdf); pero la opinión general sigue siendo que esa privatización sería un error que nos llevaría a un mundo científico en el que nadie querría refugiarse aunque fuera el reino de la racionalidad. Es, se dice, un error pretender que los intereses económicos, y en general el mercado, se introduzca en el mundo de la ciencia

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El Principio de Correspondencia. En memoria de Samuelson

Ayer murió Paul A. Samuelson. Los periódicos dedicarán amplios espacios a glosar su figura. Yo lo voy a hacer indirectamente tratando de decir algo serio sobre la fortaleza de los cimientos de la macroeconomía actual a apartir e algunas ideas suyas casi olvidadas que me vuelven a la mente cuando recuerdo la última vez que le ví y escuché.En el año 1977 tuve el placer de asistir al reconocimiento explícito de la labor de Armen Alchian en UCLA. Esta Universidad montó unas jornadas sobre su obra con la asistencia entre otros de Stigler, Coase, Arrow y Samuelson. Atesoro el recuerdo de una discusión entre Arrow y Samuelson sobre la naturaleza profunda de la Teoría Económica. Sigue leyendo

En la muerte de Samuelson

Hace unos cuarenta años que leía emocinado las Foundations de Samuelson como quien lee un texto sagrado. Eran épocas juveniles y tragué sin masticar ese gran libro y otros también míticos como Value and Capital de Hicks y Theory of Value de Debreu. Estos tres autores, todos premios Nobel, han muerto. Pero Samuelson era el gran economista de mi época y sus obras completas, editadas por Stiglitz y Merton (también premios Nobel) ocupan un lugar privilegiado de mi biblioteca. De hecho todavía las consulto de vez en cuando. La última vez hace unos días para volver sobre algunos conceptos que me parecía podían ayudarme a entender y hacer entender la naturaleza de la macroeconomía. Escribí lo que postearé a continuación en homenaje de este maestro, rompiendo la cadencia de mi revisita de La Ciencia en Tiempos Revueltos que volveré a recuperar rápidamente.