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Economía del ocaso:un esquema de manual

Durante años confundí a Michel Foucault con el fundador de los hermanitos de Foucauld una especie de orden mendicante de la que me hablaban en la juventud temprana quines querían hacer del cristianismo una forma de vida distinta. Cuando ya aprendí a distinguirlos recuerdo haberme comparado en Biarrritz Les Mots et les Choses del “verdadero” Foucault y haber intentado hincarle el diente en un viaje en Talgo de Bilbao a Madrid por un asunto que he olvidado. Sí recuerdo mi decepción por no las dificultades de comprensión y mi decisión de abandonar mi vieja cultura afrancesada por la recientemente adquirida cultura anglosajona, decisión ésta que un par de años más tarde me llevó a estudiar a los USA.

Nunca abandoné del todo mi gusto afrancesado por pensar mientras escribo a pesar de que mis estudios me han llevado a una profesión en la que mejor es pensar antes de escribir. Pero, a pesar de el ejercicio responsable de esa profesión, me abandoné siempre y de forma cada vez más peligrosa a las lecturas sobre la posmmodernidad. En este sentido no olvido mi reenecuentro con Michel Foucault cuando, en el verano de 1989 en Jávea, trataba de escribir mi discurso de apertura de curso en Sarriko. Desde entonces y de manera entrecortada leí a Deleuze y Guattari, Derrida o el mismo Foucault en el contexto de lo que se llegó a llamar French Theory.

Pues bien, debido a este extraño recorrido creo estar en condiciones de hacer una pequeña síntesis de las dos culturas de mi vida engarazadas en un borrador de lo que sería un manual de economía, pero de economía del ocaso, quizá adecuado para esta poscrisis.

A. En la primera parte de ese manual hablaría de la competencia como arte de gobernar y del intercambio como una versión previa y ligera de esa competencia y que a veces se toma como la versión liberal del arte de gobernar que Foucault examina en el Nacimiento de la Biopolítica

A.1. Comenzaría lo de la competencia por la idea del coste de opotunidad, una de las dos únicas cosas que hay que saber en economía y si me apuran en todo el arte de gobernar. Una idea muy simple pero que casi nunca se usa en los contextos en los que debiera usarse. Tendría pues que exponer algunas aplicaciones. Acabo de hacerlo en este blog.

A.1.1. He explicado la idea central del arte de gobernar centrándome en la forma de facturar de una consultora genial. Es todo lo que hay que saber sobre economía de la empresa.

A.1.2. También he explicado los salarios de los ejecutivos y de los futbolistas que se me antojan como todo lo necesario para entender la igualdad de oportunidades y la dispación de rentas, idea que es, nada menos, que la central del modo liberal de gobernar

A.2. La segunda idea de esta primera parte y la única otra idea imprescindible, estaría expuesta en el contexto del intercambio. Se trata del óptimo subsidiario, algo cuya lógica voy a tratar de exponer en los próximos días en este blog.

A.2.1.Después de explicar esa lógica la aplicaré a defender la regulación, necesaria para el arte de gobernar, pero que puede y debe ser descentralizada.

A.2.2. Y terminaré esta parte primera parte examinando esa lógica como la relevante para gobernar examinando la discusión pública sobre el Alakrana como máximo exponente del razonamiento propio del óptimo de primer orden, una costumbre difícil de erradidcar y perfectamennte inadecuada.

Z. Y así pasaré a la segunda y última parte del manual de economía del ocaso. Estará dedicada a la producción de subjetividad, entendida ésta como la forma ( social) de construir la conciencia de uno mismo, forma que se ejercita de una u otra manera dependiendo de la forma de gobernar.

Z.1. Si me muevo en el campo de lo que he llamado competencia reconozco que el mundo está hecho a mi medida, que no tengo nada que modificar y que en nada tengo yo que cambiar. Fin de la historia y de la Historia. El mundo esta dessubjetivado.

Z.2. Si me muevo en el mundo del simple intercambio y estoy acostumbrado a pensar en térmnos del óptimo de segundo orden, resulta que me doy cuenta de que el mundo me tratata de maneras inesperadas dependiendo de las circunstancias y contigencias históricas o concepualizables. Yo me modifico y todo recomienza. El mundo está subjetivado.

Apéndice 1. Las dos partes del manual están relacionadas a través del poder. Este es inoperante en el mundo de la competencia aunque ya se cuidará ese poder de procurar no llegar a la disipación de rentas. El poder es, sin embargo, crucial en el mundo del intercambio. Puede, de hecho, tratar de conformar la manera en que mi subjetividad se produce condicionando de manera presuntamente inescrutable el devenir del arte de gobiernar y de mi subjetiviad.

Apéndice 2. La manera técnica de examinar el trabajo del poder es a través de la teoría de redes. La competencia y la disipación de rentas corresponde a una red totalmente distribuída de conexiones de cada uno con todos de forma que, en cierto sentido, nadie puede ejercer ningún poder sobre nadie. No hay lugar para la revolución ni para la lucha sea ésta del tipo que sea. Pero este desideratum no ocurre inevitablemente en el intercambio en el que el poder sí que importa pues la red no es del todo distribuída y hay nodos con un poder enorme debido a que en ellos convergen muchas conexiones y/o de ellos salen muchos contactos. Aquí cabe la revolución y la lucha del tipo que sea