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The Commedy of the Commons

En relación con mi post sobre patentes de introducción,Carlos Boyle solicita mi comentario sobre este post. Ahi va aunque me siento como aquel tenor obligado por los aplausos a repetir un área…hasta que la cantara bien de una vez.

Aquí hay en juego varias cosas. La propidad privada y sus virtudes, la dudosa ventaja de la propiedad intelectual en general y, muy en particular, en el caso de bienes no rivales como el softwarwe por ejemplo. Solo se puede entender el post de referencia si se enmarca en todo esto y dentro de la lógica de la abundancia.

The Tragedy of the Commons se refiere a la propiedad de bienes tangibles como, por ejemplo, la tierra cultivable. La tierra es un bien rival pues si yo cultivo mucha, o muy intensamente una dada, queda menos para ser cultivada por otros. En este caso, si la tierra es comunal puede ocurrir que se sobreexplote:una tragedia pues resulta en una disminución de oportunidades para todos. De ahí la importancia de la propiedad privada de la tierra y, en general, de todos los bienes tangibles.

Pero ¿que ocurre con los bienes intangibles como una idea, una novela o un programa de softaware? Algunos, como por ejemplo un teorema, no pueden ser patentados; pero otros,como una novela, puede beneficiarse de la modalidad de propiedad intelectual que llamamos derecho de copia y otros, como una idea para desarrolar un producto industrial, puede ser patentados. En estos dos últimos casos se concede un monopolio temporal al «inventor»que se parece al monopolio eterno que detento sobre mi pieza de tierra. El el caso de la propiedad tangible ese monopolio me permite no solo explotarla sino prohibir a otros que lo hagan. En el caso de la propiedad intelectual, el monopolio temporal que otorga una patente o, en su caso, un copyright, también prohibe a cualquiera explotar mi idea durante unos años aunque la haya descubierto por su cuenta.

Todas estas instituciones sociales son un reflejo de la escasez y generan escasez. Sin embargo, hay casos en los que la copia es tan facil que no se puede hablar de escasez de la misma forma que no podríamos referirnos al lenguaje como escaso o generador de escasez.

En esos casos surge, entre otros fenómenos interesantes, el de el efecto-red que es al que se refiere al post que trato de comentar. Cuando unos agentes sociales están en red, se tiende a hablar el lenguaje que habla la mayoria, de forma que un lenguaje dado, el español por ejemplo, es hablado por el 80% de la población española mientras que solo un 20% habla catalán, gallego, euskera, bable o caló. De la misma forma cuando uno tiene que decidirse sobre qué sistema operativo usa en su ordenador decidirá muy posiblemente (y salvo que medie un deseo apostólico) usar aquel que usa la mayoría para poder comunicarse con más gente más fácilmente.

Un problema interesante es si este efecto-red tiene consecuencias relevantes. Parecería que supone la oportunidad de establecer un estándar que arruina a los otros pero esto no es necesariamnete cierto pues, a falta de una artificial propiedad intelectual, siempre puede surgir una innovación trivial o una nueva manera de hacer las cosas que despalce a la anterior y que, empujada por la fuerza del propio efecto-red la entronice como nuevo estádar. Esta capacidad de contagio que se da en las redes es buena para la innovación y sería desgraciadamente hadicapada si se estableciera cualquier tipo de propiedad intelectual.

Si aceptamos en consecuencia que la propiedad intelectual puede no ser buena nos percatamos inmediatamente de que en el caso de los bienes intangibles en lugar de una Tragedia del Procomún podemos encontranos en medio de una Comedia del Procomún: la aparente sobreexplotación no tiene costes sociales, sino beneficios sociales.

Estos son mis comentarios al post de la Fundación P2P que Carlos me pedía. Espero que sirvan para entender mejor no solo ese post en concreto sino sobre todo el esfuerzo de dicha Fundación