Mis disculpas

Hace unos días que no posteo. La razón es una que se desdobla en dos. La razón verdadera es que la suave sedación que me aplicaron para una intervención menor y sin importancia me ha producido un extraño cambio neuronal. Esto a su vez me ha impelido, en primer lugar, a escribir un post larguísmo y, según los que me quieren, impresentable. Pero es que, en segundo lugar, se ha instalado en mi mente el estribillo de una canción festivalera de hace muchos años y que recuerdo cuándo y dónde la oí, pero no el nombre de quien la cantaba. Decía: «la muralla de Berlin hoy transida de amargura volverá a ver al fin la piedad y la ternura». Una cursilada que ha secuestrado mis neuronas hasta que he logrado encontrar que se trataba de Ramón Calduch gracias a Yayo Salva. Espero que el aire del Bósforo haga volar los restos de sedación y vuelva a ser el Juan de siempre o que, al contarrio, me convierta en un dinamitero intelectual. Ya veremos.

Wave

Hoy aparece en El País, al menos tres meses más tarde de las primeras noticias a través de Las Indias. Es dificil imaginar una mayor facilidad en Internet. Pero lo interesante es que significa la desnudez total, la transparencia definitiva. Y, ante esto, hay que posicionarse como se decía en mi juventud. Mi posición es que no acaba con la privacidad por mucho que Google pueda convertirse en el ojo de Dios. Cuanto mayor sea el grado de penetración de la desnudez menor será la probabilidad de que me toque a mí transparentarme. Y el uso morboso del acceso a todo irá descendiendo y alcanzando un punto de equilibrio en el que casi nadie se interesará por la privacidad de casi nadie. Por fin nos enteraremos de que no somos, cada uno de nosotros, más que un punto geométrico de medida cero. ¡Qué alivio!

Equipoise

El jueves de la semana pasada asistí, en la facultad de medicina de la UAM, al seminario que impartió Fred Gifford sobre Equipoise como el actual argumento estandar para justificar moralmente los ensayos clínicos aleatorizados (RCT o Randomized Clinical Trials) sin los cuales el progreso en los tratamientos médicos se vería ralentizado.

En un contexto en el que de lo que se trata es de probar una nueva droga para compararla con la utilizada hasta entonces, es necesario proceder a asignar aletoriamente a los conejillos de indias humanos entre el uso de una u otra droga a fin de poder concluir si la nueva realmente aporta alguna mejora en la salud de los pacientes en comparación con la antigua. Pues bien, en este contexto Equipoise quiere decir que solo se justifican los RCT en caso de que, o bien el experimentador o bien la comunidad científica, estén realmente en una situción de incertidumbre respecto a las ventajas de una u otra droga. Sigue leyendo

Mis poderes ocultos

Hace meses que no me sentía presa de mi capacidad fisiognómica; pero el otro día, de repente, se me ocupó el cerebro con el evidente parecido entre el ventrílocuo José Luis Moreno y el gran atleta Jesse Owens. Es como una pesadilla. Como ya confesé hace unos años, en cuanto ingiero una mezcla de bollo dulce y de algo salado mi increíble capacidad fisognómica se manifiesta en todo su esplendor y me sinento como un medium de una extraña cofradía de visionarios con poderes ocultos. Estoy seguro de queMoreno fué un gran atleta en su juventud y de que Owens probablemente tenía un segundo yo que hablaba por él.

Solow sobre la macroeconomía

Robert Solow es un héroe de mi juventud. Era y sigue siendo mi economista favorito por muchas razones. Una de ellas es que se definía como un economista «middlebrow», es decir ni un estudioso de los arcanos de la formalización ni como un simplista observador de lo aparente. Su famosísimo modelo de crecimiento de hace más de cincuenta años era como un model de equilibrio general de juguete sin grandes dificultades de comprensión, con los límites bien definidos y con una aicación inmediata a la comprensión del recorrido de un sistema económico. Además estaba construído de tal manera que hablar de crecimiento óptimo era cuestión de coser y cantar. Una pieza macroeconómica ejemplar.
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Reformas

En España las fechas de las discusiones parlamentarias sobre los presupuestos son los momentos más cargados de confrontación del año económico. Y este año todavía más pues el Gobierno ha renunciado a su labor pedagógica y la oposición solo quiere dejar clara la presunta incompetencia del Presidente del Gobierno. Mientras el Gobierno se mueve dentro del posibilismo menos inspirado, la oposición hace continua referencia a resultados deseables sin dignarse explicar cómo se obtienen.

Creo que hay que hacer un esfuerzo y poner contenido a la opinión que se está creando en torno al apocalipsis anunciado por PP. Hacen falta reformas de verdad, de las llamadas estructurales. De acuerdo, pero ¿cuales?. Ahí van las que yo favorecería.

La primera y más importante es la poco mencionada reforma de la dministración. Hay que tecnificarla, agilizarla y abaratarla. Las Autonomías no son disculpa suficiente Para no hacerlo puesto que todas ella está controladas por partidos que están en el Parlamento español. Esta reforma es una promesa que e sremonta al primer gobierno socialista de 1982, fecha ésta en la que algún Ministro comenzó su gestión acudiendo en metro al minesterio. Ni qué decir tiene que esta reforma tiene que reducir el gasto público corriente.

La segunda reforma seria que hay que acometer es la regulación del mercado de trabajo. Sobre esto ya han habido propuestas concretas, pero su eco se ha apagado en el fragor de las dicusiones entre patronal y sindicatos. Esto tiene muchos aspectos pero me atrevo a decir que quizá el del nuevo contrato con menor indemnización por despido quizá no sea el más importante. A mi juicio lo es más el ámbito de la negociación colectiva que debería hacerse más pequeño y más cercano a cada empresa para poder tener en cuenta sus peculiariedades.

La última reforma que yo mecionaría, a sabiendas que hay muchas otras pendientes, es la del sistema de I+D+i. Esta es mucho menos definible que las dos anteriores. De hecho solo me atrevo a decir que separar Universidades y Ciencia no es el buen camino y que facilitar las relaciones entre investigación e innovación ha de pasar necesariamente por la elboración espontánea de un lenguaje común entre empresarios e investigadores, algo que no debiera ser tan difícil puesto que unos y otros están acostumbardos al riesgo. Esto no es fácil de hacer y yo creo que no se puede hacer a partir de la administración solamente. Esta debería limitarse, por otro lado, a programar «guateques» para que se conozcan y coqueteen los investigadores descorbatados y los empresarios con corbata. No hace falta proponrles que se casen enseguida. Ya sabrán ellos si lo quieren hacer cuando y cómo.

Todos saben que estas reformas son convenientes y que estamos en un tiempo propicio para abordarlas; pero se interfiere el interés puramente partidista y/o electoralista.

Elianor Ostrom

Sin Permiso ( cortesía de APA) incluye esta entrevista con la reciente Premio Nobel de Economía, Elianor Ostrom. Tal como se desprende de esa entrevista el núcleo central de su aportación formal consiste en hacer ver que la suboptimalidad de un dilema del prisionero puede solucionarse, y puede alcanzarse la optimalidad, o bien mediante la repetición del juego con cheap talk o bien suponiendo, en lugar de conocimiento común, un simple conocimeinto mutuo de orden N, con N menor que infinito. Aparentemente lo interesante de su trabajo, que desconozco, no está en estos resultados archiconocidos, sino en su aplicación como guía de su exploración de campo sobre las posibilidades de solucionar problemas sociales mediante la coordinación entre las partes en conflicto usando la palabra. Se premia pues por primera vez mo solo a una mujer sino a trabajo de campo. Me alegro.

Por fin, la filosofía

Alex Rosemberg es un clasico de la Filosofía de la Economía que, después de un periplo por la filosofía de la biología, vuelve a interesarse (quizá solo temporalmente) por la ecomomía a raiz de la crisis y de la reflexión que sobre algunos de sus aspectos se ha empezado a hacer por parte de algunos economistas que, al menos , han notado que hay un cierto malestar teórico.

A partir del famoso artículo largo del Krugman en el Magazine del N.Y.T. que, en tono no muy simpático atribuía ignorancia a casi todos los macroeconmistas de agua dulce, es normal que éstos economistas o los que se solidarizan con ellos, hayan reaccionado con cierta virulencia acusando a su vez a Krugman de no haber leído nada en los últimos veiente años.

Entre estos economistas destaca por su palabra afilada y su nada dismulada ira, David Levine que escribió una carta abierta a Krugman que ha focalizado el otro polo de las posturas encontradas. Por eso me parece interesante escuchar durante una hora una conversación (que me llega através de DT) entre David y Rosemberg que se realiza a través de skype,

También es recomendable leer el artículo de este último en respuesta al que Cochrane escribió en respuesta al de Krugman tratando de templala ira que la discusión estaba generando.

Las cornetas del sétimo de caballería anuncian la llegada de la Filosofía. Por fin!

Sesentayochismo del bueno

Desde que a través del libro de Alan Bloom, The Closing of the American Mind, me dí cuenta de que el sesentayocho era un peligro público para los conservadores que luego devinieron neoconservadores, no he hecho más que escuchar diatribas contra esa época que nos habría puesto en la decadente senda del relativismo, la permisividad y la vagancia egoista. Se trata de mi juventud y la recuerdo con una enorme simpatía cercana a la pasión pues, efectivamente, sentíamos pasión por cargarnos las correas morales, las obligaciones impuestas y las verdades indiscutibles. Y esta pasión se desbordaba hacia cualquier ámbito inexplorado. Sigue leyendo

Conversación de autobús

Puedo tomar el metro o el autobús para vover a casa desde la oficina. En los días buenos prefiero el autobús. Se ve la calle.

Así que ayer tomé el autobus y oí una inusitada conversación entre dos hombres como de mi edad con pinta de señoritos de pueblo grande de la Alcarria. Estaban sentados uno al lado del otro en la dirección de la marcha y yo estaba, también sentado, justo detrás de ellos.

A dice como para sí mismo:» Creo que he cambiado de orientación sexual». El individuo B gira la cabeza poco a poco hacia la de A y, después de un silencio largo, como de casi una parada, contesta: «Ahá, las ovejas son más dóciles en el amor». Pasa otra parada casi entera y A suspira y añade: «¿Cómo lo has sabido?».

Menos mal que no miraron hacia atrás pues hubieran visto un rostro con expresión de idiota; pero ya me estoy levantando pues mi parada es la siguiente.

Estas cosas pasan en el autobús de esta ciudad. Se lo juro.