Pepitogrillez

Con la presentación de los PGE ha comenzado la batalla dialéctica con el Gobierno por un lado y la oposición y los medios por otro lado. Alguna relación hay entre lo que se dice en esa discusión y lo que le Teoría Económica diría; pero es muy tenue. Ejemplo: se habla en algun medio especializado de la falta de credibilidad del presupuesto. Pero ¿qué se quiere decircon eso?. Aparentemente dos cosas. Que no van a servir para lo que le Gobierno dice expresamente que van servir y que esa declaración de objetivos es falsa pues el Gobierno persigue sus intereses políticos. Como Pepito Grillo me permito recordar que credeibilidad es otra cosa. No se es creible cuando no se es intertemporamente consistente. Es decir cuando lo que se afirma que se va a hacer va en contra de los interese de quien lo dice que se verían perjudicados por el cumplimiento de lo anunciado. Entonces, si se afirma que estos PGE no son creíbles se estaría diciendo, propiamente hablando, que el Gobierno, en su momento, preferiría no cumplirlos. Pero entonces no se puede decir que los PGE que se han presentado van a favor de los interese políticos de ese Gobierno ( lo que no quiere decir que no sea cierto).

Metafísica, Macroeconomía y Teología

Dice Carlos Thiebaut que Adorno decía que “la filosofía, que antaño pareció superada, sigue viva porque se dejó pasar el momento de su realización”. Así está escrito en la página 6/7 de su lección inaugural de la apertura de curso a la que me refería el otro día. Y Juan Romo me lo resumió, con la precisión de un matemático, como: “fracasar para perdurar“.

Comenzó Carlos su disertación saliéndose brevemente del texto escrito y contándonos, como de tapadillo, que, si no hubiera sido por el temor a sus colegas economistas, le hubiera gustado titularla, no como aparece (¿Por qué, de nuevo, metafísica?), sino de una forma más expresiva como: ¡Es la metafísica estúpido!, remedando así el aviso, referido a la economía, que un politico avispado dio a la Presidencia de los EE.UU de América. Con el descaro que permiten dos copitas de vino me acerqué a Carlos en el cocktail para felicitarle y para afearle que no hubiera seguido su impulso pues, si bien no estoy seguro que, en efecto, se trate de la metafísica, sí creía estar seguro, en mi alegre embriaguez, de que los economistas a los que hubiera ido dirigida la admonición, son unos estúpidos filosóficos. Sigue leyendo

Anticristo

No me atrevo a hacer una crítica cinematofráfica de Anticristo, un “bodrio” liberador y perfectamente transparente. Me escandaliza por su misoginia, por ubicar el mal en la mujer como parte de la naturaleza. Pero me encanta que alguien, por fin, muestre visulamente lo amenazante y aterradora que es la naturaleza, especialmente el parto de un ser vivo, y lo natural que es que nuestros peores sueños de niños tuviran que ver con cuentos de bosques llenos de animales inidentificables. Todo esto está recogido inmejorablemente en esta película de Lars von Triar. El Edén es el infierno y la naturaleza la iglesia de Satán. Esto solo ha sido captado por el Bosco en su Jardín de las Delicias, una evidente influencia visual. El epílogo nos muestra la transfiguración del personaje de Willem Dafoe en un ídolo liberador al que acuden los enfermos para ser curados dando así cuenta del título.

Apertura de curso

El pasado viernes se inauguró oficialmente el curso académico 2009-2010 en la Universidad Carlos III de Madrid por cortesía de la Juan Carlos I que cedió su turno para que la Carlos III pudiera celebrar al mismo tiempo el vigésimo aniversario de su fundación. Como miembro de su Comision Gestora recibí un diploma acreditativo que agradezco sinceramente. No, no volvería, justamente porque, como se canta en el Gaudeamus igitur que siempre cierra este acto:<em post iucundam iuventutem, post molestam senectutem, nos habebit humus. Y mientras llega el humus tengo mejores maneras de aturdirme que volver al aula.

Dicen que “Madrid opina”

Madrid opina es el nombre de un debate televisivo que Telemadrid emite las noches de los martes. Confieso que suelo verlo porque, a menudo, aparece alguien que conozco y hasta llamaría amigo. Pero con el permiso de estos amigos , creo que no lo voy a sintonizar más.

El último martes me irritó sobre manera la forma en que se enfrentaban conservadores y progresists o la versión que Telemadrid, o Ernesto Sáenz de Buruaga, daría estas etiquetas, con ocasión de un pequeño debate sobre la posible subida de impuestos. No soporto cómo los conservadores acusan de antigua y populista a la izquierda despachando algunas ideas y algunas referencias a los poderosos con ese tono sobrado de “esto está superado y no te has enterrado”. Pero tampoco soporto la forma mendicante en que la izquierda acusa de insensible a la derecha por no querer gastar en la ayuda a los parados sin subsidio. Sigue leyendo

La trahison des clercs

Pedro Swartz se ceba con Solbes aprovechando su interpretación del famoso libro de Julien Benda que da título a este post. Los intelectuales públicos son unos vendidos al poder y los funcionarios deben fidelidad a ese poder. Traduzcamos como traduzcamos clercs lo que tenga que decir Benda no aplica a Solbes. Este no es un intelectual público. Es ciertamente un Economista del Estado, antiguo Técnico Comercial; pero ese toque de alto funcionario ya no se puede detectar en alguien que ha sido Comisario europeo y ministro del Gobierno de España. ¿Por qué no criticarle directamente por sus errores? O ¿es que no los tiene? Si los ha cometido en la gestión de la crisis, no quedan claros en el artículo de Pedro.

Bonus

Dentro de algunas pocas horas el G20 se va reunir en Pittsburgh (ciudad hermana de Bilbao) para tratar una batería de temas relacionados con las estrategias de salida de la crisis. Entre estos temas, uno que a mí me parece menor; pero que seguramente acaparará portadas, es el de los sueldos variables y extraordinarios de los ejecutivos de la banca ( los famosos bonus). Pueden ser todo lo escandalosos que se quiera, pero esos bonus plantean una cuestión de remuneraciones que se sabe cómo tratar o, al menos, se cuenta con alguna idea al respecto. Sigue leyendo

Agresividad inofensiva

Voy a tratar de comentar los artículos de Herman Tersch y de David Levine como ejemplos de agresividad, improductiva en el primero y productiva en el segundo. Son dos artículos muy diferentes por temática e intención; pero los dos utilizan una especie de agresividad que yo calificaría de inofensiva aunque sea insusltante. Sigue leyendo

Entierro.. ¿y resurección?

Me entero como de pasada que mis excolegas del Departamento de Economía de la Carlos III acaban de decidir eliminar del programa del grado la asignatura de Metodología, después de, supongo, haber relegado la de Historia del Pensamiento Económico. Eran dos reliquias introducidas a golpes por los “funadadores” o quizá solo por mis manías de viejo que ya me acechaban hace veinte años. Seguro que mis excolegas han tenido buenas razones para hacer lo que han hecho. No se puede dar todo y hay que optar tratando de no alejarse de lo que se hace en ese mundo en le que hay que estar. Y, sin embargo, la resaca de la crisis va aclarando que dejarse llevar sin más puede redundar en la toma de caminos no del todo adecuados para la persecución de la verdad sea ésta considerada como coherencia o como correspondencia. Nada hace más falta hoy que resucitar las ideas de los viejos maestros o el lento rumiar del pensamiento sobre la naturaleza de la realidad económica. Creo yo.

Vergüenza y culpa o violencia

El viernes por la noche fui al Golem a ver, por fin, Disgrace, algo que he querido hacer desde que se estrenó por aquí pero que no había podido realizar pues la falta de éxito de taquilla la ha mantenido en pocos cines de VO y a horas imposibles para mí. Con el comienzo de curso le han dado una nueva opotunidad y eso me ha permitido “leer” bien lo que “ví” cunado ya, hace al menos dos o tres años, leí la novela del incomparable J.M. Coetzee.

La pélícula no tiene el ritmo adecuado y su potagonista,ese John Malkowitz tan admirado por mí como actor, naufraga con elegancia dotando al personaje del profesor David Laurie de un sesgo vampírico y psicológico que desvía la atención de lo que es real y sustancialmente algo épico. Sigue leyendo