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Señores

Carlos y Tom son dos señores que quieren seguir siéndolo y nos reprenden por nuestra falta de fair play en el deporte o en la política. Rodriguez Brown se queja de los gestos groseros en el tenis o en polo y Burns Marañón recuerda con nostalgia el mundo de los señores dibujado en The Go-between. Los dos en la misma página del expansión de hoy en papel, pero solo Tom en la edición digital. Yo, que no soy un señor, tengo algo que añadir. El mejor ejemplo de deportividad lo dio naturalmente, Telmo Zarraonandía (que tampoco era un señor) dejando de introducir el pelotón en la portería ajena y vacía porque estaba en fuera de juego aunque el árbitro no se hubiera percatado. Otro plebeyo ( hijo de costurera y muy inteligente), narrador y testigo involuntario de las maneras de esos señores que tanto admira Tom, deviene un intelectual/mago ante la imposibildad de estar a la altura de su jóven amigo, el pequeño de la mansión, que le toma el pelo motejándole de «green, green, green» para sin mala intención ponerle en su sitio como alguien que no es ni esto ni lo otro, solo un mediocre. Qué quieren que les diga, yo estoy con mi Athletic y con el intelectual. No somos señores, pero a veces les robamos sus mujeres.

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