en Artículos

Guerra de economistas

A través de David Teira me llega un post de este blog y que merece una reflexión. Carlos Sánchez nos contaba hace dos días que «la reforma laboral desata una guerra entre economistas» a propósito de los dos manifiestos sobre el mercado de trabajo.

La guerra entre los economistas está servida. Tiene algo de presuntuosa, pero es, sobre todo, ilustrativa de la trayectoria académica y profesional de quienes recientemente cruzaron sus argumentos en los medios de comunicación a cuenta de la reforma laboral

De acuerdo con lo de la presunción; pero ello no quita para que se haga constar por parte de quien puede sus éxitos bibliométricos, ni éstos dejan de ser un argumento serio aunque sujeto a críticas: ¡no faltaba más! Pero lo que debería estar en juego, en este caso, es la pertinencia de una u otra diagnosis del mercado detrabajo y de sus posibles arreglos.

Como yo no sé nada del mercado de trabajo o lo que sé no me parece suficiente, desearía aprender algo del debate. Pero no lo conseguiré a través de este post que estoy glosando pues en lo que respecta a los argumentos se limita al siguiente párrafo:

A un lado, los cien economistas que presentaron un primer manifiesto defendiendo la necesidad de aprobar una reforma laboral a fin de estimular el empleo y bajar las cifras de paro. En el otro, los más de 700 expertos laborales (economistas, abogados o sociólogos) que niegan que la culpa de tanto desempleo tenga que ver con la actual legislación laboral.

Pero este es un párrafo imposible porque los 700 no parecen decir que no haya que hacer reformas estructurales y los 100 no culpan al mercado de trabajo de la crisis sino que, expresamente lo negan. En estas condiciones no parece extaño que ls 100 utilicen el argumento de autoridad por feo e inconcluyente que a mí me parezca. Y lo hacen mediante

un reciente estudio preparado por los primeros en el que se deja bien claro que el número de firmantes no tiene nada que con la calidad intelectual de las opiniones. O dicho de otra forma, a través de un exhaustivo informe han querido demostrar que la crème de la crème del mundo académico respalda la necesidad de abordar una reforma laboral.

Yo no me creo que la intención de los 100 fuera usar el argumento de autoridad en primera instancia. Se trataba más bien, si no lo entendí mal, de aportar una idea central a una reforma estructural que hay que abordar urgentemente pues los nivles de desempleo alcanzados son escandalosos y se deben a razones propias del mercado de trabajo.

Ahora bien que los 100 son o forman parte de la crème de la crème es dificil de negar si nos apoyamos » tanto en el número de artículos publicados en revistas científicas recogidas por el Institute for Scientific Information (ISI), como en el números de citas en las mismas revistas, todas ellas de Ciencias Sociales (Social Science Citation Index, SSCI)». El post tiene una lista exhaustiva de ls artículos publicados por los 100 y por los economistas de entre los 700 con el correspondiente número de citas. La diferencia es abrumadora:

entre los cien economistas que respaldan el contrato único con indemnización creciente en función de la antigüedad han publicado entre 1990 y el año 2009 nada menos que 1.003 artículos en las revistas científicas más prestigiosas del mundo, mientras que entre los 700 firmantes del manifiesto sólo llegan a 52. En el primer caso, se recogen, además, 8.201 citas sobre trabajos publicados: mientras que en el segundo tan sólo se llega a 106.

Quizá bastaría dejarlo aquí; pero eso sería caer en la pequeña trampa que hacen los que elaboran este studio bibliométrico posterior a los manifiestos. Si yo admiro a los 100 es porque conozco peronalmente a más del 75% de ellos además de conocer más o menos bien su trabajo y haberles oído razonar ; pero no quiero dejarme llevar por sus credenciales bibliométricas por razones que ya apunté en el pasado y que estaban relacionadas con el posible enquistamiento en líneas de trabajo específicas sin atender a los problemas fácticos con los que nos topamos de narices. No les admiro necesariamente por sus conocimientos sobre el mercado de trabajo español sobre el que muchos de ellos no han escrito nunca lo que, incidentalmene, tampoco quiere decir que no lo conozcan. También dije, por otro lado, que las citas o el índice h, o el w,eran importantes para destacar modelos de economista académico y, en consecuencia, contratar adecuadamente u otorgar premios que destaquen modelos a seguir ( con lo que insisteremos en el seguidismo). Notemos cómo el estudio agresivo y presuntamente presuntuoso de los 100 se hace eco de este último argumento de los premios:

entre los cien economistas hay 12 premios de reconocido prestigio (tres Rey Juan Carlos de Economía, un Rey Juan Carlos de Ciencias Sociales, un Germán Bernácer, un Rey Jaime I, cinco de la Fundación Banco Herrero y un Pascual Madoz de Ciencias Sociales). Además de cinco presidentes de la Asociación Española de Economía. Por el contrario, y según sus cálculos, en el manifiesto de los 700 tan sólo hay un premio de prestigio…., pero de Medio Ambiente, el Premio Goldman que se concedió a Pedro Arrojo

Entre paréntesis, me parece poco simpático y nada elegante deslegitimar a Pedro Arrojo porque su premio es en un campo que, parece decirse, no tiene nada que ver con el mercado de trabajo. Esto mismo se podría decir del campo cubierto con el premio Pascual Madoz así como dels camps cultivados por otros de los más citados y premiados. Sería un buen ejercicio contar los trabajos sobre el mercado de trabajo escritos y publicados pr los economistas que se citan a continuación como el culmen del nivel académico (y que yo creo queo son):

.

¿Y quiénes son los economistas españoles con mayor proyección internacional en función de los artículos publicados por revistas científicas extranjeras? Pues en primer lugar se sitúa Xavier Vives, con 44 artículos publicados y 555 citas. El más citado es, sin embargo, el economista Diego Puga (579 veces) y 22 artículos publicados, mientras que en tercer lugar se encuentra Michele Boldrin (33 artículos y 499 citas). La lista la continúan economistas como Salvador Barberá, Juan José Dolado o Samuel Bentolila. Pero en octava posición se encuentra José Manuel Campa, secretario de Estado de Economía, con 21 artículos publicados y 354 citas.

Terminaré con dos comentarios.

El primero es que nada sustituye a la lectura de lo escrito, en manifiestos o en artículos, y al ejercicio del propio juicio. Si hay que llevar a término una reforma estructural del mercado de trabajo, y hay que hacerlo cualquiera que fuere el origen de la crisis, esa reforma no puede contar solo con economstas de alto pretigio académco sino que son fundamentales los juristas y los sociólgos. Somos todos juntos los que tenemos que convencer a los agentes sociales y al gobierno de las líneas maestras a seguir.

El segundo comentario es más festivo. Se trata de El Andoni, grupo de «viejos» filósofos peripatéticos que una vez al mes se beben el Manzanares en vino, o agua con gas o cerveza «sin» en su caso, mientras comentan la actualidad académica, científica, política y cultural siempre de pie y con toda la fuerza de sus argumentos bien templados en sus respectivas especialidades. Nada se debía mover en este país sin consultar al Andoni. Pues bien, justamente casi todos los destacados en el post que ahora termino de glosar son contertulios oficiales de ese selecto club al que no se ingresa más que después de unas duras pruebas de iniciación que no todos pueden pasar con idependencia de su índice h. Nosotros sí que somos presuntuosos.