Tom y la “recensión”

Como todos los lunes Tom Burns nos deleitaba ayer con su opinión conservadora desde las páginas de Expansión. Que el arte no cambie de dirección y precisamente en la dirección que él quiere le decepciona y, es más, le molesta. Su último párrafo es esclarecedor:

En esa fecha para historia que fue el 15 de septiembre 2008, cuando sucumbió Lehman Brothers, se vendió por una millonada en Londres mucho arte conceptual del británico Damian Hirst, especialista en vender tiburones flotando en formol.
Escribí de ello en estas páginas pensando que era el último grito de la hoguera de las vanidades. Y me equivoqué. Uno quisiera pensar que se está volviendo hacia los fundamentos: a la sensatez y la austeridad en la vida privada y profesional, y a la belleza, la verdad y un contenido moral en el la creatividad; a la autenticidad en las relaciones personales y al arte que siga diciendo algo a quienes lo contemplen en el futuro….. No sorprende que sigamos perdidos en la “recensión”

Otra vez topamos con la explicación de la recesión basada en la pérdida de valores morales o estéticos o simplemente en el olvido de la “decencia” que diría un inglés como Tom.

El pequeño error tipográfico de su columna es como un lapsus. Sin esos valores seguimos perdidos, no en la recesión, sino en la “recensión”.En la recensión del mismo libro que sirve como manual del conservadurismo que aborrece lo nuevo especialmente si se trata de arte.

Un blog inquietante

Tratando de encontrar referencias de la obra escrita de Enrique Ojembarrena, las encuentro aquí, pero de paso topo con este blog de este profesor de física la Universidad de Castilla la Mancha que, además de especialista en redes y complejidad, se declara un interesado autodidacta en materia de las guerras de la cuarta generación y en el peligro de la islamización del mundo.

En su búsqueda de la clave de lo que pasa en el mundo, cree encontrar un contubernio (taurino)- nazi-abertzale-masónico-socialista en el que una figura clave sería Enrique.

Aduce testimonios derivados de los recuerdos de Jon Juaristi en la época en la que Enrique organizó un simposio en honor del Doctor Honoris Causa de la UPV/EHU, Ernest Jünger a los que añade los resultados de sus pesquisas. Y en una esquina de todo ese cuadro, ¡oh sorpresa!, me encuentro yo ( guru de gurus según alguien) que en pocos pasos estaría cerca de la terrible (según él) figura del escocés Ian Dallas.

Claro que la información sobre mí proviene justamente de un post del 2006 un poco anterior al post que estoy comentando. Soy yo mismo por lo tanto el que se coloca cerca de los que quieren destruir a España a pesar de la voluntad de verdad de personas como Juaristi.

No me reconozco en las pocas líneas que me dedica excepto en el hecho de que espero seguir siendo un buen amigo de Enrique y soy, desde luego, un admirador de su genio.

Para terminar déjenme decirles que no conozco los argumentos de Enrique para clasificar a Goethe como escritor musulmán, pero yo no tengo ninguna duda de que este autor era vasco, lo mismo que Napoleón ( el de Chateaubrian). Es broma -añado- pues un comentario así me puede llevar a estar en el punto de mira del autor de este post tan divertido si no fuera un pelín inquietante.

dos prodigios de lo híbrido

He aquí dos prodigios de lo híbrido. Primero, cortesía de R. Urrutia, esta joya de Blork (islandesa) y Raimundo Amador ( gitano) mucho más degarrada que una pieza honda: so broken. La letra es previsible pero no se entiende pues en parte está en islandés. Segundo, cortesía de J. Carreras, un agur jaunak de la Kelly Family que transforma la solemnidad de un adiós en una mezcla de gospel y country con letra en euskera. Esta traducción de Gabriel Aresti me emociona.Gracias Rafa, gracias Josechu

Profesor , maestro, testigo

El viernes, después de mi sesión de masaje y todavía aturdido por exceso de relajamiento, encendí la tele y topé con un Cara a Cara de Antonio San José con Enrique Rojas de entrevistado con ocasión de su nuevo libro sobre la amistad. En ese preciso momento estaba disertando, no sé a cuento de qué, sobre la necesaria distinción de tres conceptos: profesor, maestro y testigo.

Los explicó con sencillez; pero su voz cadenciosa tuvo la virtud de evocar en mí parelelismos con algunas categorías de Foucault.El profesor practica una disciplina en el sentido de Foucault y contribuye al dispositivo de control del discurso. El segundo, maestro, es como un autor que cumple con su función controladorra de reducir el ámbito de lo público quedanádose los derechos de autor con la excusa de que no se limita a repetir, sino que crea algo inédito que dirige el paso de los díscípulos. El testigo de Rojas sería el que explora el “pensamiento del afuera” traspasando la frontera de lo inteligible y nos ilustra con su mera presencia sobre los peligros de querer ser dioses.

Seguro que esta tríada no es del gusto de Rojas; pero a mí me sigue ilustrando y es que las tríadas las tríadas dan mucho de sí. El gran sociólogo, cuyo nombre he olvidado escribió un libro, traducido en Alianza hace más de treinta años, en el que parecía querer decir que la tríada es como una base en sentido matemático para cualquier otra figura que pueda aparecer en sociología.

Quizá por la Trinidad pero parece que eso de la tríada tiene algo de universal. Recuerdo cómo yo mismo escribí una columna sobre Moisés y Aaron que se titulaba algo así como Lider, autor, maestro y que está recogido en Economía en Porciones.

Y ahora me estiro hasta relacionar las tríadas con la palabra. El profesor dicta sin vacilación, el maestro murmura sus pensamientos tentativos y el testigo permanece en silencio hasta que tiene algo que decir.

Dos ideas complementarias

Hay días en los que oyes, ves o sientes rumores, imágenes o vibraciones que resucitan en tí viejas obsesiones o simples ideas que quedaron en estado embrionario y sin desarrollar.

En otras ocasiones lo único que ocurre es que dos ideas ya manoseadas se te apareen como ligadas entre sí por lazos subterráneas. Esto último es lo que me ha pasado ayer y anteayer.

Primero escuché agradecido por boca de un economista y amigo que aprecio que “diversity facilitates experimentation”. No importa de lo que estuviera hablando, lo que sí me importa es esa asociación de diversidad y experimentación. Y, lo que queda implícito es que la experimentación es buena, lo que no siempre se admite porque no siempre es así; pero debería ser la presunción que admite prueba en contrario en casos epecíficos.

Al día sigiente escuché a un experto al que no conozco personalemente que es necesario tener una mirada global y general sin perderse en los detalles. Otra vez es cierto que los detalles pueden ser cruciales o cambiar del todo una conclusión; pero la presunción inicial debería estar en que hay que empezar por mirar el conjunto de aspectos de cualquier problema.

Me apareció como en una iluminación que ambas presunciones son complementarias. Lo bueno es mirar al mundo como un conjunto diversificado de elementos que componen un todo interesante. Creo que de esto ya he hablado; pero ¿dónde?

Más sobre los miedos respecto a la stnaflación

Recordemos lo que comentaba al hablar de lo que decidí llamar el más verde de los brotes verdes.Y miremos lo que dice Blinder en el N.Y.T. Insisto en que la preocupación mostrada por el crecimiento del déficit y por la posible correspondiente inflación, es una buena noticia. Y, además, estoy convencido de que los bancos centrales, aunque no son mi institución favorita, saben cómo retirar dinero de la circulación.

Hiedra y fraternidad

Alfonso e Itziar han pasado el fin de semana en casa “disfrutando” del calor insoportable de esta páramo, seco eso sí. Protegidos por el aire acondicionado Alfonso y yo tuvimos ocasión de hablar un rato (demasiado corto) sobre aquellas nociones que manejamos los últimos años y que podrían servirnos, a uno y a otro, para sendos compromisos que tenemos que atender después del verano.

Comenzando por repasar la idea de fraternidad y confrontrala con la solidaridad, hemos ido derivando hacia nociones de redes como algo que, con su configuración determinada, puede caracterizar a un colectivo sin poder ser reducido a sus componentes individuales. Y de ahí a la identidad y a la dudosa primacía intelectual del individuo sobre el grupo recordando noticias periodísticas recientes sobre el origen colectivo del lenguaje, la capacidad de simbolización y, en definitiva, la razón prática.

Justo cuando les dejé en la estación de autobuses para que tomaran el que les habría de llevar de vuelta a Bilbao, me vino a la cabeza parte de una charla sobre el lenguaje de las flores que nos ilustó la presentación de la Memoria de Ibermática de la que hablaba el otro día.

El investigador que nos ilustró se extendió sobre dos formas de lenguaje que usan las plantas para comunicarse. Una es la forma química y la otra la lumínica.

Respecto a esta última recuerdo que puso como ejemplo la hiedra, algo exactamente igual en cuanto a su composición que el rizoma o la enredadera y totalmente opuesto a la figura del árbol. En ninguna de las dos primeras figuras botánicas hay un único origen sino orígenes múltiples que se desarrollan y van conformando un orgnismo vivo y coordinado en el que no hay jerarquías y tal que podría servir de ejemplo de esa superioridad conceptual del todo sobre las partes.

Lo que me llamó poderosamente la atención es la especie de coordinación entre lo que serían los elementos de la hiedra para ordenarse de tal forma que se iguale la cantidad de luz de la que disfruta cada uno. Es la “conciencia” de la sombra que proyectas sobre tu congénere lo que te hace dirigir tu crecimiento en una dirección o en otra.

La hiedra crece como un tapiz para que cada plantita que la conforma pueda capatar suficiente luz. Un buen ejemplo de fraternidad.

Manifiestos

En su día me hice eco del que hoy se denomina “manifiesto de los 100″´firmado por un montón de amigos míos lo que, incidentalmente, no garantiza su calidad, pero sí mi atención.

Más tarde leí sobre el “Manifiesto de los 500” y me pareció que, como yo creía no conocerles con la excepción de Carlos Berzosa, quizá fuera bueno incorporar un post de alguien como Juan Bernardo Montesinos.

Pero el domingo leí en la sección Negocios de El País la contestación de unos y otros a diez preguntas centradas básicamente en el mercado de trabajo.

Para ese día los 500 ya eran 700 y, naturalmente, no estoy seguro de no conocer a alguno de ellos además de al Rector ya citado. Sin embargo de la lectura de sus respuestas al cuestionario del periódico, creí sentir que no entiendo a los 700 y sí a los 100. Debe ser, otra vez, que estoy más acostumbrado a su lenguaje.

Me gustaría poder decir que doy la bienvenida al debate; pero no estoy seguro de que sea un dabate desprejuiciado. No solo por posibles inclinaciones ideológicas por parte de ambos, sino sobre todo por sesgos profesionales. En efecto unos son y suenan a economistas y otros no del todo reflejando quizás su mayor heterogeneidad.

Pero bueno ¡que no decaiga! Par contribuir al mantenimiento de la tensión les pongo en contacto con un post de un blog que paso a poner en mis favoritos y sobre el que me llama la atención Michele Boldrin y que se inclina sin paliativos por la opinión de los 100.

“A día de hoy”

Que le cretividad abierta es algo deseable me parece obvio. Y me lo parece porque todos querríamos disfrutar de las invenciones en general, ya fueran productos científicos o productos culturales.

Circulan montones de argumentos falsos en contra de la “creatividad abierta” en los que no voy a entrar ahora; pero también son moneda corriente los argumentos correctos en favor de dicha “creatividad abierta” según los cuales compartir las invenciones puede ser una buena idea. Entre estos últimos argumentos hay uno irrefutable que aplica a un caso muy específico: no compartir el lenguaje es imposible. El lenguaje no puede dejar de ser “creatividad abierta” y todos tenemos aceso a él con lo que su creacion es un ejemplo notable de innovación continua.

Justo por esta razón no hay forma de evitar la proliferacón pandémica de no pocas creaciones o imitaciones ligüísticas realmente irritantes. No pienso ahora en el uso desmedido de “histórico” o “sin precedentes” que parecerían hacernos creer que vivimos en los albores de una nueva era. Pienso en algo más sencillo, en la expresión continuamente repetida de “a día de hoy”. No sé si estoy perdiendo oído para el lenguaje; pero yo diría que es cuestión de los últimos dos años; pero ya sa ha extendido por doquier en detrimento de una variedad amplia de expresiones que expresaban lo mismo pero estaban acuñadas para adecuarse a la situción de que se tratara.

Notemos que yo deteste un nuevo giro del lenguaje no quiere decir que sería bueno tener un derecho de autor sobre expresiones nuevas o que haya que defender la autoridad de los diccionarios aunque sean oficiales.

Querido bloggero ocupa

Supongo que se me nota; pero, a pesar de ser un devoto de esta nueva forma de hacer circular las opiniones y de comunicarse que son les blogs, no tengo ni idea de informática o de los aspectos técnicos de la red.

Por esa razón me asombra que el inquietante Juan Bernardo Montesinos tenga la habilidad de colar en mi lista de borradores lo que deberían haber sido comentarios a mis posts. Sea porque desea mostrarme sus habilidades, sea porque los tres días que concedo a los comentaristas son demasiado escasos, el hecho es que a menudo cuando acudo a mi lista de borradores me topo con un estenso comentaro suyo.

Los domingos son un buen día para atender a los BGB´s ( Blogless Guest Bloggers) como por ejemplo Roger Kormendi (por cierto ¿qué habrá sido de él?)o Romero Hicks. El caso de Juan Bernardo es distinto porque el mantiene varios blogs, entre ellos montejeb,pero su habilidad para convertirse en un bloggero ocupa merece, creo yo, que aunque tarde, cualgue el siguiente extenso comentario reflexivo sobre el mercado de trabajo que titula “Refexiones a la propuesta de de 500…..” Sigue leyendo