Canal miniposts

David de Ugarte (miniposts): Seguro que Al Gore simpatizaría con esto. Pero esto es gore total, con minúsculas, como el género. Leo en el Ecoperiódico que el ejército EEUU pretende hacer balas y proyectiles con materiales diferentes al plomo, para que una vez disparadas no contaminen el suelo… pero maten igual. Es grotesco, como casi siempre que en el estado las cosas bajan del discurso a la estructura. Es cínico, como cuando se trata de integrar en una lógica protestante, relatos que partían de otra concepción del mundo. Esta es nuestra década. (0 comentarios)
Juan Urrutia: Está escrito que el hombre vijará como sea hacia el oeste y, una vez encontrado el otro océano, se desviará hacia el sur. Como casi siempre voy a contracorriente y parto ahora con mis chicas en caravana hacia el este para quedarme allí un buen rato con alguna escapada al norte. Seguiré en contacto. (0 comentarios)
Juan Urrutia: Frase de la semana. Una de un prestigioso científico hablando de ciertos peligros potenciales e improbables de algun tipo de posibles accidentes en algún tipo de instalaciones científicas:…you are killed before you die… Pero su aplicación es más general pues ciertamente hay muchas cosas que te matan antes de que te mueras.. de tristeza generalmente. (0 comentarios)

Pequeños timos diarios y el dinero

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 10:39 am el Jueves, Julio 31, 2008

Desde ayer disfruto del viento cálido del Baix Emòrdà. Es de esperar que el tono de estos posts varíe a medida que me desestreso; pero, de momento, quiero comentarles algo sobre o que pensé hace unos días.

Hemos estado recortando El País para acumular los puntos necesarios a fin de adquirir un televisor extraplano por un módico precio. Cuando tuvimos los suficientes nos decidimos a ir al Carrefour de Alcobendas para recojerla. Un día caluroso y pesado llegamos y, cómo no, el televisor no estaba disponible. Sin duda un pequeño timo del que mi mujer ya protestó tanto en Carrefour como ante el periódico.

Este estilo de engaño es común. El otro día me encontré con que la copia de otro periódico que adquirí en un VIPS estaba ya expoliada del correspondiente recorte promocional. Es posible que estuvieran igual de mutiladas todas las copias disponibles. Un imperceptible timo no imputable a este establecimiento en el que, dicho sea de paso, todos los domingos me preguntan si no tengo tarjeta VIPS y si no quisiera tenerla.

Siempre contesto que no y que no la quiero, lo que es cierto, aunque luego resulta que sí tengo puntos de IBERIA, los quiera o no, puntos que nunca uso. Es irracional por mi parte no calcular los costes y los beneficios de entrar en esa especie de zoco; pero me siento como agredido precisamente por esa forma de empujarme a hacer cálculos que no quiero hacer y me justifico pensando que si me lo ofrecen es porque les debe venir bien a ellos y, en consecuencia, mal a mí. Es un razonamiento incorrecto, pero no explicaré ahora porqué.

Lo que sí explicaré es que estos pequeños timos me han retrotaído a la época en la que me enrollé en entender la naturalezadel dinero fiduciario. Un instrumento de cambio desde luego. Por eso mismo un depósito de valor y, cómo no, una unidad de cuenta. Pero algo que me interesó mucho en su mometo es mirarlo como lo hacía mi amigo Joe (Ostroy), como un dispositivo contable. La mejor manera de saber cuanto valgo es echar mano al bolsillo y saber de lo que dispongo contando lo que tengo.

Esta función tan práctica es la que desaperece con los pequeños timos a los que me he referido. Inflando la interpretación me atrevería a concluir que están en el origen del exceso de deuda privada que explica, creo, la rapidez de la caída en crisis de nuestras economías

Souvenirs d´enfance. VII: Signos de intelegencia

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 11:44 am el Domingo, Julio 27, 2008

BUE

Mi pobre madre debía estar desolada.
No es fácil asimilar que tu única hija de signos de ser obtusa.
Era una tarde de verano. Había un sol radiante y yo me balanceaba en un improvisado columpio casero que colgaba de una rama gorda de uno de los tilos del jardín.
Como no tenía fuerzas para darme impulso a mi misma, Juan, el hijo del casero me empujaba con fuerza y yo daba gritos de entusiasmo al sentirme lanzada hasta casi tocar las ramas y las nubes con la punta de los pies.
De improviso, mis dos primas mayores dieron signos de salir del jardín y marcharse a algún sitio.
Pregunté a voz en grito, desde mis alturas que casi tocaban el cielo, a donde se dirigían. Me contestaron con voz cansina, ya hartas de tenerme siempre a su vera: ” a la porrita frita”.
Rápidamente pedí a gritos que pararan el columpio y chillé a mi madre: “yo también quiero ir a la porrita frita”, haciendo ademán de apearme bruscamente.
No quería perderme ninguno de los sitios emocionantes a donde iban mis primas mayores.
La carcajada fue general. Algo debí de percibir como ridículo porque sin que nadie me explicara nada sospeché que “la porrita frita” tenía otro significado: me querían dejar de lado.
Y eso sí que era desolador.

JUE

Ya estamos de vuelta en Gorrondo, el caserío donde, antes de que yo naciera, pasaban los veranos después de la guerra mis padres con su hija y mis dos primas ya integradas en la familia en la que luego aparecí yo inesperadamente. Para mi hermana parece ser como el paraíso de la infancia perdida, pero también el surgimiento inevitable del sufrimiento, siempre mezclado con la inocencia.

Todos, al menos así lo espero, hemos sentido el placer del columpio que, como dice mi hermana, nos acerca al cielo. La escena, sin embargo es más compleja pues sabemos implícitamente que nuestra madre estaba allí y que los caseros también, dando el contrapunto.

El casero era Patxiko (entonces siempre escrito como Pachico) mayor que nuestro padre y el único que había conocido a Juan Urrutia, nuestro abuelo. Pachico tenía una hija, Marichu, un poco alocada y un hijo, Juan, quien sería el que daba impulso al vuelo del columpio de mi hermana. Marichu a su vez tuvo un hijo, Imanol, que muchos años más tarde me proporcionó muchos dolores de cabeza. Porotro lado en un caserío más reciente que el abuelo Juan había hecho construir como recuerdo de su jóven esposa fallecida al dar a luz a nuestro padre y dode vivían Begoña y Vitxori, que casaron con Pedro y Antón.

Basta con certificar aquí que Pedro era empleado del ferrocarril que unía Bilbao con Berango pon la margen derecha y que no solo me regaló, años despues de la escena descrita por mi hermana, un picabilletes, sino que otro día me dejó viajar en la máquina. Recuerdo muy bien a su hijo Rafa, ahijado de nuestro padre cuyo nombre llevaba.

Por su parte Antón se hizo cargo de las labores del campo y del ganado cuando faltó Pachico y todavía veo de cuando en cuando a su hijo Miguel y a su hija Victoria.

Pero por aquel entonces Pachico y su descendencia mantenían el caserío cuya parte trasera habitaban y, lo que desde ahora me parece inusitado, nos traían la leche todos los días a Bilbao yo diría que en burro, aunque se me hace dificil imaginarlo visto desde ahora.

No me extraña que mi hermana tenga rescuerdos imborrables si yo, que no vivía quellos tiempos, también los tengo aunque sean de segunda mano; pero este de sus recuerdos que ahora gloso, comunica dos cosas serias.

La primera es una frivoldad inusitada en una persona como ella: presentarse como obtusa cuando sabe que, lejos de ello, es bastante capaz, yo diría que más que bastante. Un orgullo encubierto que no tiene nada de santo.

La segunda es el sufrimiento terrible que tienen los inteligentes tímidos cuando notan que se les hace el vacío. El mundo se derrumba y el piso se mueve bajo los pies, pierden el habla y querrían morirse inmediatamente. Quienes, como posiblemente nuestras dos primas Elejalde y, sin duda, la pequeña, Marisa, no son tímidos no saben lo que significa el no ser aceptado. Está en el origen de muchísimas decisiones posteriores y en muchos rasgos del carácter, aunque el rechazo sea tan trivial como el que relata BUE.

De vuelta al amateurismo

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 7:40 am el Viernes, Julio 25, 2008

Acabamos de ganar el campeonato de Europa de Futbol y el país se ha convertido en una entidad nacional más allá de cualquier mercantilismo. Pero a los quince días ya ha comenzado el mercado de futbolistas, algo que sirve para rellenar los periódicos de la época estival, pero no estimula nada el espíritu nacional.

Simultáneamente vovemos al dopaje en el Tour de Francia y expulsan a todo un equipo español de la carrera. En su momneto ya pensé en esa circunstancia y concluí que no sería mala idea dejar que cada uno hiciera con su cuerpo lo que le diera la gana.

También pronostiqué la vuelta del amateurismo. Aunque mi pronóstico no se haya cumplido todavía yo insisto pues me parece obvio que el amateurismo es algo posmoderno que acabará imponiéndose por su aspecto lúdico.

Panel de economistas

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 10:06 am el Jueves, Julio 24, 2008

Parece ser que el director nuevo de la OEP (Oficina Económica de la Presidencia), Javier Vallés, ha nombrado un panel de economistas para reflexionar y asesorar sobre la crisis.

Conozco a casi todos, incluso personalmente a algunos, y no tengo más que elogios que hacerles en general. Que es lo único que puedo hacer pues si, en particular, son los adecuados para entender bien la complejidad de lo que está pasando es algo sobre lo que no me puedo pronunciar pues no sabrí­a medirla ni concluir de qué va esa complejidad, más allá de lo que ya he dicho en diversos artí­culos en Expansión.

Sin embargo la noticia me ha sucitado varias dudas o cuestiones o sugerencias.

La primera y más obvia es la ausencia practicamente total de economistas académicos. Y, sin embargo creo, con toda sinceridad, que por cada uno de los que están en el panel y para cada una de los previsibles rasgos de la complejidad de esta crisis, hay algien en la Universidad mejor que el mejor en ese campo de entre los nombrados. No es cuestión de dar nombres naturalmente pero, a efectos de entender de vivienda, de finanzas en general, de inmigración o de energía podrí­a dar nombres de conomistas académicos realmente punteros que, desgraciadamente, no forman parte del panel.

La segunda cuestión hace referencia a la posibilidad general de contar con economistas de prestigio en el entorno del Presidente. Para empezar deberí­amos preguntarnos por el cuerpo de Economistas del Estado. Unos están en oficinas comerciales del extranjero y otros se han pasado a la privada hace tiempo. Es una pena que este cuerpo no se prestigie sentando doctina de manera anónima como corresponde a servidores del Estado.

Y esto lleva a una tercera relexión o sugerencia. ¿ Serí­a conveniente contar con un Consejo de Asesores Económicos de la Presidencia del Gobierno? Por un lado, la OEP no es lo mismo que ese Consejo pues sus componentes están encerrados en La Moncloa y, por otro lado, la figura de ese Consejo a la americana podría no encajar en un regimen polí­tico como el nuestro que no es presidencialista. Sin embargo debe de haber una manera de aprovechar el capital acumulado por economistas de gran predicamento en sus respectivos campos.

Quizá esta crisis sirva para que se abra esa dicusión de manera publica.

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