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Primera comunión

Para renovar las promesas del bautismo, un sacramento que no contaba con la voluntad del protagonista, se utiliza la primera comunión.

Yo no sé si renuncié a algo, no lo recuerdo; pero creo que antaño se renunciaba al demonio, al mundo y a la carne. Hoy, según pude comprobar hace unos dí­as en la primera comunión de un sobrino/nieto mí­o- el cuarto Carlos Ituiño que soy capaz de contar- se renuncia al mal, a la vilencia y al egoismo.

¿Cuales son las equivalencias? No cabe duda que el demonio ha de equivaler al mal, digo yo. Pero las otras dos no son tan claras. El mundo se parece más al egoismo que a la violencia pues, en efecto, la sociedad en la que vivimos es más egoista que viloenta aunque no le falten dosis de esa otra droga. En conclusión la carne aparece como equivalente a la violencia y eso no lo admito. Hay carnes de todo tipo de forma que algunos la utilizan hasta por amor.