Canal miniposts

Juan Urrutia: En dos meses el F.M.I ha pasado de pronosticar un 0.5% de crecimiento anual para los U.S.A. a rehacaer su cálculo hasta un 1.1 %. ¿Es que sus economistas son incompetentes? Desde luego que no. Es que el capitalismo actual es muy volatil por varias razones, la globalización entre otras. No sería malo recordar esto antes de contribuir al ruido que se está montando en torno a unas crisis solapadas que nos desconciertan y antes de exigir o proponer medidas sean las que sean. Pero me temo que esta advertencia llega tarde ademáss de ser inútil en cualquier caso. (1 comentario)
versvs: Los embriones no tienen alma hasta los 14 días, no lo digo yo: lo dice Bernat Soria que como ministro es un cargo público (y creo que también una carga pública, por igualitar sexualmente el lenguaje). No leía nada tan estúpido desde que en el Episodio I de Star Wars comenzaron a cuantificar la fuerza (esa cosa mística e insondable) de Anakin mediante un análisis de mierdicronianos de esos. Estoy de buenrollistas bienquedantes hasta los mismísimos. Si no existe no existe; ¡fuera paños calientes! (0 comentarios)

Canario de minero

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 8:20 am el Lunes, Junio 30, 2008

Volviendo de comprar el periódico, frente al número 110 del Pº de la Castelleana casi piso un gorrión diminuto que yacía muerto sobre la acera destartalada. He pensado que en otras épocas lo hubiera recogido con el diario y lo hubiera llevado a casa para pretender curarlo y para disfrutar del buen corazón de una niña que lo habría acariciado y derramado dos lágrimas por él penando en su mamá, del gorrión.

He evitado pisarlo y he pensado que, como canario de minero, este gorrión igual me estaba advitiendo de la impureza del aire de esta ciudad africana que mata a sus moradores. Incluso he notado cierta dificultad respiratoria subiendo los altos del hipódromo que, hasta ahora, no había reparado en que coforman una subidita respetable.

Nunca hay que desatender los signos.

Souvenirs d´enfance. IV: Primeras letras

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 3:39 pm el Domingo, Junio 29, 2008

BUE

Estaba convencida de que escribía. No podía entender por qué cuando le mostraba mi cuaderno, mi madre me miraba entre divertida y perpleja y me decía con cara condescendiente: “muy bien hija”.
Pero a continuación me aclaraba que lo que había escrito era ilegible.
Yo imitaba a los mayores: cogían un lápiz, lo deslizaban sobre el cuaderno y ponían un punto al final. Luego repetían en alta voz lo que habían escrito. Los demás lo entendían. Nadie les decía que aquello era ininteligible.
No me entraba en la cabeza por qué decían que no se podía leer lo que yo había escrito: el sistema seguido había sido el mismo: coger un lápiz, hacer letras- la m sin solución de continuidad -, poner un punto final.
Y se empeñaban en que no lo podían leer. Yo sí lo podía leer. Mi escritura era multiuso: servia para leer lo que quisiera en cada momento. Mucho más útil que la de los mayores, que sólo tenía una lectura.
Mi desilusión fue muy grande. Contemplaba mi cuaderno con desconcierto y perplejidad. Mismo proceso, distinto resultado. Desconcertante.
Mi madre me explicó que aquella escritura no era más que curvas seguidas, que escribir era combinar las letras para que reflejaran lo que hablábamos, que las vocales eran unas, las consonantes, otras, que se tenían que combinar de acuerdo con un patrón, etc.
Me pareció demasiado complicado y quizás esa fue la causa de mi rechazo hacía el aprendizaje de las letras.
Tanto trabajo para algo que según mi entender se podía hacer de una forma mucho más expedita.

JUE

Desconocía que mi hermana hubiera tenido dificultad en el prendizaje de las letras. Parece, por otro lado, que nada tiene de extarordinario que mi hermana confundiera la escritura con un ritual que quizá permite dotar de mayor potencia y seriedad a un pictograma cuando, como comentaba el otro día, confundía las palabras con un “abracadabra”.

Son dos manifestaciones análogas del vivir en un mundo mágico que se desvanece en cuanto se nos explica que las palabras denotan y que las letras sirven para formar palabras.

Que esto último fuera explicado por mi madre a su hija me ha producido una cierta emoción vicaria porque yo no recuerdo que mi madre me enseñara nada. Quiero decir a leer o a escribir. Supongo que me enseñó otras cosas pero ciertamente no las recuerdo.

De enseñarme a leer y a escribir se ocuparon la “seño” y Dª Modesta, una realmente peculiar maestra que ensanchaba el elenco de mujeres que merodeaban a mi alrededor. Vestía de luto riguroso, siempre con mantilla y limpiaba las plumillas rezumantes de tinta en su propia falda. Me enseñó atantas cosas que cuando entré en el colegio iba sobrado. Siguió dándome clase de apoyo totalmente innecesaria muchos años durante los cuales yo no me atrevía a contar a mi madre que ya no me podía enseñar nada y esperaba amsioso que volviera a enseñarme por enésima vez los huesos de la cabeza tocndolos en la mía con su mano gélida.

Quizá mi madre tuvo suficiente con su primera hija y echó la toalla con su primer hijo varón.

Lo que se me ocurre es que yo, alejado de mi madre en el aprendizaje, viví en un mundo menos mágico y evité el tartamudeo mental. Mi hermana mostraba signos de un tartamudeo físico serio hasta que se lo curó un logopeda de Logroño aunque le queda una peculiar manera de tomar el aire para lanzarse a hablar. Se me ocurre que se debe a que ve el mundo y lo comprende antes de tener que explicarlo. Algo, esto último, que parecería suprefluo y desagradablemente sorprendente para ella.

En cualquier caso la escritura multiuso de mi hermana me parece todo un hallazgo muy a lo Alicia.

Fernando Vega sobre redes complejas

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 12:56 pm el Jueves, Junio 26, 2008

Tanto en Expansion como en algún post y, desde luego en mi aportación al congreso sobre redes y sostenibilidad de Curitiba, al que finalmente no pude viajar, he tratado de presentar el interés que tiene, en mi opinión, la literatura sobre redes en general y sobre las sociales en particular. En la página web de Fernando Vega hay una especie de declaración de su interés invstigador que merece la pena comentar con un cierto cuidado.

Empecemos por un primer párrafo introductorio:

Nowadays, there is a convergent interest from different disciplines (economics, certainly, but also sociology as well as physics or biology) to understand the unfolding of interaction processes as the result of a complex (and possibly evolving) network of connections among the different “units” involved.

Merece la pena destacar que hoy en día, y yo diría que desde siempre el interés en la teoría de redes no ha estado tanto en su arquitectura como en su formación y ruptura, no tanto en la estática como en la dinámica. Pero a pesar de eso Fernando dedica espacio a mencionar las aplicaciones más interesantes de este planteamiento estático que comienza por afirmar que la arquitectura o topología de la red importa:

The essential idea that underlies this approach is the belief that the topology (or architecture) of the interaction is an essential part of many processes and it cannot be ignored without missing a crucial ingredient of the phenomena at hand. Somewhat more specifically, this is the point stressed by sociologists and (a growing number of) economists when they speak of the key role played by social networks in “embedding” many socio-economic phenomena. Such a network embedding is important, for example, to understand how information flows and employement is distributed in modern labor markets. They have also been found to play a key role in reconciling the twin and conflicting forces of cooperation and competition (say in R&D or marketing activities) arising naturally in industrial setups. The range of socio-economic problems whose theoretical and empirical analysis is well served by a detailed understanding of the social networks that underlie them is very wide.

Vega lista a continuación otros fenómenos en los que el hecho de que el sistema economico esté encapsulado en un red es crucial; pero me los salto aquí para pasar a la parte dinámica que se considera la parte fundamental de este campo:

……. it also begs the question of how those social networks (in particular, their architecture and general topological features) come about in the first place. It raises the question, that is, of how social networks are endogenously shaped out of the purposeful decisions of the agents that form part of them. Understanding network formation and its interplay with other socio-economic decisions is the central concern of the field of social network analysis. To address it, much of the research has been pursued along two largely independent lines.

Son, desde luego, dos planteamientos independientes el segundo de los cuales no es tan conocido para un economista. Pero vayamos con el primero:

One of them is game-theoretic, in the classic sense of the term, and focuses on agents’ payoffs and incentives. It involves positing a network-formation game, where the possible options (strategies) available to the agents as well as their payoffs are specified in detail. Then, some “solution concept” is applied to single out the predicted, or otherwise prescribed, outcome of the network-formation game. Implicitly, this approach presumes a high degree of rationality and knowledge on the part of agents or, alternatively, a relatively simple and stable environment.

Muchas de las cuestiones mencionadas más arriba son tratadas con este planteamiento que es perfectamente comprensible para un economista que se planterá inmediatamente y de manera intuitiva si esta dinámica del juego llevará o no a una situación a la vez estable y eficiente. Pero lo que ahora nos llega es un cambio de marcha al que habrá que irse acostumbrando:

By contrast, the second approach is of a phenomenological nature and stresses the statistical regularities to be expected in large and complex environments when the networking process is governed by simple (”algorithmic”) rules. In this case, the richness of detail is not associated to the decision framework of agents but pertains instead to the systemic regularities resulting from the interaction of a large number of independent agents. Many interesting insights are obtained in this way, although they are not fully satisfactory since they lack a well-formulated “micro foundation” in agent behavior.

La mención a la fenomenología es interesante y me parece que solo quiere decir que no hay por debajo del tratamiento algorítmico nada económicamente fundamental sino solamente propiedades de grandes masas de autómatas funcionando al unísono, algo de lo que los físicos saben mucho incluso antes de que se comenzara a hablar de complejidad.

A nadie extrañará por lo tanto que los economisas traten de colocar a los agentes económicos, con sus preferencias y con los incentivos que les mueven, en un contexto complejo para ver lo que pasa. Costará sin embargo, sobre todo si este planteamiento, basado en agentes con intencionalidad individual propia, lleva a resultados en los que esas intenciones individuales acaban por desvanecerse en su importancia y prevalecen los efectos propios del entorno complejo. Pero esa es la estrategia investigadora de Fernando y sin duda tendremos resultados pronto:

The above considerations suggest that large benefits could accrue from an integration of the former two methodologies, i.e. from an approach that not only reflects agents’ incentives but also accounts for the complex setup they face.

Me parece que en estos comentarios de Fernando Vega hay suficiente material como para que yo pueda desaparecer este fin de semana. Voy a estar desconectado. Me despido hasta la tarde del domingo, día en el que postearé un nuevo episodio de Souvenirs d´enfance.

Red de ordenadores

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 9:33 am el Martes, Junio 24, 2008

El CSIC hace una llamada general para que nos apuntemos a una cierta investigación que necesita una gran capacidad de computación.

Como ésta puede hacerse en paralelo, resulta que la capacidad excedente de nuestro ordenador cuando no estamos tabajando con él, puede ser utilizada para esa investigación y, si nos apuntamos, lo será de una manera automática.

¿No podríamos hacer lo mismo con la capacidad excedente de morada que poseemos los que somos propietarios de más de una vivienda?

Así lo insinué en su día al hablar de la posibilidad de compartir viviendas desocupadas. El paralelo con la posibilidad de compartir capacidad de computación era obvio entonces y hoy es ya un hecho que se publicita en los periódicos.

La galerna

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 10:12 am el Lunes, Junio 23, 2008

No me cogió el huracán Ernesto en Florida hace casi dos años; pero el sábado una galerna sin nombre oscureció el cielo, soliviantó a la superficie del mar y arrancó de cuajo una de las hojas de la doble puerta que me aisla del mar. Todo ello mentras mi mujer observaba con prismáticos la precipitada vuelta a puerto de los nuvolaris que no habían olido el peligro.

Siempre que esto ocurre me vuelve a la cabeza la galerna como del 50 más o menos, la que mató al heladero de Aberasturi que, apostado con su carrito en Txomintxu, me suministraba, en medio del calor del mediodía volviendo a casa después de la playa, el mejor sorbete de limóm que jamás haya existido.

Desde la terraza de nuestra casa veíamos hundirse las pequeñas embarcaciones de recreo que habían salido del Abra para pesacar chipirones o humildes panchitos.

Nunca supe nada de su familia ni de donde era. Fue mi primera experiencia de la muerte.

Souvenirs d´enfance: III. ¿ Cómo va la guerra?

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 9:40 am el Domingo, Junio 22, 2008

BUE

Se repetía todo los días como un ritual.
Cuando mi padre regresaba del trabajo al mediodía, mi madre le recibía en el hall de entrada, le ayuda a quitarse la gabardina e invariablemente le preguntaba “¿qué tal va la guerra, Rafael?”
Era evidente que mi madre no había tenido tiempo de leer el periódico. Mi padre lo hacia siempre mientras desayunaba.
Las contestaciones variaban según marcharan los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial.
Cuando a las dos del mediodía oía la llave girar en la cerradura, corría desaforadamente pasillo adelante para abrazar a mi padre.
Y uno de esos días sorprendí a mis padres adueñándome de la frase de mi madre e interrogando a mi padre con mi voz ingenua de niña de cinco años: “¿qué tal va la guerra, papá?”
Estallaron en una carcajada. Yo les miré avergonzada.
No volví a repetir la pregunta.
Para mi, no había respuesta ni explicaciones sino sonrisas divertidas.

JUE

No creo que para cuando yo nací los periódicos hablaran ya mucho de la guerra cuyo escenario se había trasladado al Pacífico. Así que me da un poco de envidia la escena familiar de los mediodías. Era un tiempo más lento que el de hoy y mi padre seguramente acudiría todos los días a comer a casa atravesando el parque que volvería a atravesar en sentido contrario por la tarde para ir al astillero.

El periódico supongo que era El Coreo Español. El Pueblo Vasco aunque es posible que la fusión no se hubiera llevado a cabo todavía y fuera uno de los dos. Pero nunca los dos o uno de ellos y la Gaceta o el Noticiero Bilbaino. Eran épocas austeras.

La mención de la gabardina es crucial pues era esa prenda de mi padre como una manta con la que me cubría cualquier noche, muchos años más tarde, si el frío, apenas disimulado por una calefacción individual y poco eficiente, me hacía tiritar cenando excepcionalmente con los mayores en el comedor, una pieza que daba al norte. Supongo que era gabardina y no abrigo porque, en aquellas épocas, la humedad calaba hasta los huesos en aquel Bilbao que no acababa de cicatrizar la herida de la guera propia.

Nuestros padres no estaban muy de acuerdo sobre la guerra civil, pero eran declaradamente proaliados y supongo estaban genuinamente interesados por los avatares de la confrontación con Alemania.

Pero lo que me parece muy bonita es la pequeña metedura de pata de mi hermana queriendo jugar a ser mayor y a sustituir a su madre. El lenguaje se aprende antes de que nos enteremos que denota y siento nostalgia de la época en que los niños, como mi hermana en su recuerdo, creen que el leguaje es un “abrete sésamo” o un “abracadabra” o simples sonidos.

El Gesto más Radical

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 12:47 pm el Sábado, Junio 21, 2008

El Gesto más Radical es el título de un ensayo largo, repetitivo e incómodo de Sadie Plant, cuyo subtítitulo es La Internacional Situacionista (I.S) en una Epoca Posmoderna. Está editado por una editorial que se llama errata naturae y la colección en la que aparece se llama, a su vez y de forma muy apropiada, La Muchacha de Dos Cabezas.

Si tiene la paciencia de leerlo a pesar de una traducción insufrible, toparán con una historia bien contada de la línea de pensamiento que comienza en dadá, sigue con el surrealismo y la I.S., pasa por mayo 68 y el movimiento punk, termina con las distintas variaciones de la posmodernidad.

Uno de los hilos más identificadores de esa línea de pensamiento es la imposiblidad de no ser absorbido o recuperado por aquello que quieres criticar y destruir. Esto genera un desaliento que no parece pueda ser revitalizado. Pero quizá quepa todavía alguna espernza si encontramos el gesto más radical, el que nos despierte del letargo.

¿Cual podría ser ese gesto más radical? Dejando aparte el asesinato, el suicidio y sus variaciones morbosas como la conducción desesperada o la anorexia (y no sabría decir cual de estas manifestaciones del aburrimiento es la más radical) y dejando atrás cosas como el movimiento okupa o la huelga del pensamiento, yo encuentro que el gesto más radical que permite la subversión y, al mismo tiempo, poder ser testigo de sus efectos es, justamente, el morder la mano que te da de comer.

Como el NO de Eire al tratado de Lisboa.

Inflación y Bolsa

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 1:32 pm el Viernes, Junio 20, 2008

El FT de ayer jueves 19 de junio presentaba en primera página un artículo corto sobre cómo se observaba que la emergente inflación estaba inpactando en la Bolsa de valores de manera negativa. Discrepar del FT es un poco insensato, casi lo mismo que pensar en ganar a Italia en los cuartos de final de la copa de Europa, pero es dificil no hacerlo en cualquiera de estos dos casos.

Concentrándonos en el caso financiero, es decir en el de la Bolsa ( cosa que hay que advertir en estos tiempos de fichajes y de circulación de dinero gris), no tengo más remedio que advertir que la opinión del FT me parece equivocada por mucho que parezca estar repaldada por analistas diversos no identificados por ese gran periódico.

La Bolsa está bajando con pequeñas oscilaciones desde agosto, es decir desde que se destapó el escándalo de las hipotecas basura y ha seguido haciéndolo al rebufo de las noticias sobre la crisis financiera y bancaria, sin que los síntomas inflacionarios hayan aparecido hasta bastante más adelante coincidiendo más bien con los efectos de segunda vuelta del incremento paulatino del precio del crudo.

Estas subidas en el precio del crudo pueden tener un impacto en la Bolsa; pero no hay porqué pensar que el nivel general de las cotizaciones vaya adescender mucho por esa razón. Unos valore bajarán sin duda, aquelos que sean muy intensivos en el uso de derivados del petróleo; pero otros negocios mejorarán sus expectativas y mejorarán su cotización.

El descenso en los índices bursátiles no se deben a la subida del petróleo ni, por lo tanto, a la inflación. De hecho ante la inflación, la Bolsa ha sido y, en mi opinión va a seguir siendo, un buen refugio sin que sea necesario huir hacia, por ejemplo, el oro.

El solape de distintas crisis hace dificil atribuir cusas a ciertos efectos observables. Pero esta dificultad no justifica una front page de un periódico como el FT.

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