Canal miniposts

Juan Urrutia: Me he ido al cine ayer a la hora de la siesta y he visto Un poco de chocolate de Aitzol Aramaio basada en la novela de Unai Elorriaga Un tranvía en SP. Un ejemplo de realismo mágico a la vasca con toques de surrealismo, con un guión desigual, con una interprtación excelente de Alterio y Serrano y la gozada de mirar a Bárbara Goenaga y los paisajes de mi infancia. Me ha sorprendido que en los títulos de crédito finales se reconoce la traducción a Deirdre Mac Closkey. La traducción debe ser del guión y del euskera al castellano, de ahí que no me imagine a una anglosajona en esa labor a no ser que la traducción provenga de un estudiante o profesor de Economía cuyo seudónimo corresponda al nombre nuevo que adoptó el gran Donald MacCloskey cuado se convirtió en la gran Deidre MacCloskey. (0 comentarios)
Juan Urrutia: Quizá alguien piense que no estoy muy bien de la cabeza al haber sugerido que, entre las reformas recomendables en la presente situación económica, pudiera estar el incremento del subsidio de desempleo ( ver Expansión, miércoles 7 de mayo 2008) Por eso puede ser de interés la lectura de esta pieza que, desde un punto de vista diferente al mío e incluso más periodístico, defiende la misma medida. (0 comentarios)
Juan Urrutia: El parecido entre Bush y Antonio Gala es realmente llamativo. Si no fuera por el jersey ¿los distinguiría usted? Yo, no creo que pudiera. Lo que pasa es que acumulamos sus imágenes en distintos sitios del cerebro. (0 comentarios)

Un comentario político

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 7:18 am el Martes, Mayo 13, 2008

Estoy bastante confuso.

Por un lado veo cómo Trichet, presionado por jefes de Gobierno e incluso Presidentes como Sarkozy, defiende su resistencia a bajar tipos sobre la base de que “los europeos le piden controlar los precios” sin que tenga yo constancia de que los europeos hayan hablado últimamente sobre estos asuntos.

Esta operación populista se generaliza, tal como muestra la apelación continua entre nosostros, a los “verdaderos problemas de los españoles” o a “lo que realmente quieren los españoles” o a “lo que los vascos están pidiendo”.

Pero, por otro lado y ante posibles consultas populares como la que pretende el Lehendakari, se nos recuerda los peligros de la democracia directa y, más concretamente, de los referenda que, como las armas de fuego, los carga el diablo.

Esta contradicción me deja inerme ante el confusionismo reinante en muchos temas políticos mal solucionados en la Transición o surgidos imprevisiblemente más tarde. Desde la Justicia a la financiación autonómica pasando por la inmigración, no nos aclaramos sobre la manera de abordarlos.

Entre estos temas destaca el de la configuración del Estado y el papel de las CC.AA.en la definición del mismo. Parecería que la apelación a los españoles, así en general, no ayuda mucho y el apoyo en las instituciones existentes puede llegar a soluciones que resulten ser inconsistentes entre sí.

No sé cómo se abordan estos asuntos; pero sí que creo saber que lo que no cabe es tratar de encontrar soluciones “de una vez por todas”. El rompe y rasga no sirve más que para eso:romper y rasgar.

A walk on the wilde side

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 12:02 pm el Domingo, Mayo 11, 2008

Salí de mi sesión de análisis, como siempre pensativo, o más bien ensimismado vestido, por exigencias del día, como un banquero de inversiones. Tenía unos 90 minutos para llegar a casa Ciriaco a celebrar el Andoni florido de Mayo convocado por Kueli recomendando camisa de flores y guirnaldas.

El Andoni merece un post específico pues es una asociación informal llena de exigencias rituales que nunca se cumplen. Se reúne todos los meses y en dos de ellos hay una exigencia adicional. El de Navidades exige un gorrito de Papá Noel y entrar con él puesto en el Hotel Palace. El de mayo está dedicado a la primavera y , como decía, las camisas deben reflejar el mes de María.

Decido que tengo tiempo para transformarme y enfilo la calle Fuencarral hacia el sur a la búsqueda de una tienda de ropa para hombres y de una floristería.

A medio camino entro en CORLEONE, una de esas tiendas que voy buscando y que tiene un escaparate con buen aspecto. Me dirijo a una chica jóven y le pregunto si tienen camisas de flores. La chica, guapa y sonriente, me espeta: ” Tu eres el padre de Rafa”. Mi hijo mayor se llama Rafa efectivamente y, como de repente, reparo en que estoy hablando con una amiga de este hijo mío que se llama justamente Elena Flores. Muy apropiado.

Cotilleamos un rato sobre ese hijo que está en Miami y cómo ella mientras tanto ha tenido dos hijos y que la tienda la ha puesto con su hermano. Mientras ma busca una camisa de flores que me deje bien ante mis contertulios itinerantes, llamo A Rafa por teléfono a Miami y me contesta inmediatamente diciendo que me llama en un instante. Vuelve Elena con varias camisas menos llamativas de lo que yo desaría y me hago a la idea de que tengo que comprar algo que no solo me sirva para cumplir con el Andoni. Le digo a Elena que llamará Rafa y que le coja ella el teléfono para darle una sorpresa.

Las camisas me queda bien de hombros pero no me atan en la barriga ( de mañana no pasa, tengo que empezar la dieta). Cuando, desnudo de cintura para arriba, le voy a decir a Elena que necesito una realmente XXlarge, le veo lívida: ha llamado Marisa y le ha colgado al oir una voz de mujer. Ya imaginan que Marisa es mi mujer.

Pospongamos las explicaciones para esta noche pienso yo y me pruebo la camisa para gordos. Me sienta perfectamente y con ella puesta contesto a Rafa que llama desde Miami. Se lo paso a Elena y mientras guardo mi camisa de ejecutivo , mi corbata ya un poco ajada y mi chaqueta en una enorme bolsa de CORLEONE. Un par de besos a Elena y prosigo mi acercamiento a casa Ciriaco con la intención de topar con una florsitería.

Y aquí empieza la parte profunda de la parte salvaje. Apretando la Bolsa con mis pertenencias contra el costado, con una mano en mi billetera y procurando evitar a los trileros, no puedo dejar de contemplar las negociaciones de un jóven con una jovéncisima prostituta y los oficios de un árabe, también jóven, sonriendo a lo personaje barriobajero de Pasolini animando a un campesinito despistado a acercarse a una segunda prostituta ante las risas de un grupo de ellas en un momento de relajo de su trabajo. Nadie presta atención a un viejales que con camisa de flores se pase a la búsqeda de una floristería.

La encuentro en el final de la calle Mayor y compro, a falta de guirnaldas, seis claveles de varios colores que meto en la gran bolsa.

Llego, mi camisa triunfa, reparto los claveles y escucho atentamente la narración del atentado a Alfonso XII con bomba accionada por Mateo Morral desde el piso cuarto un día de 1906.

Ensimismado, ya un poco achispado y orgulloso de mi camisa, dejo caer salsa de tomate sobre sus flores. Me derrumbo pensando en mi entrada a casa con una camisa entomatada, con una bolsa enorme con mi chaqueta, mi camisa y mi corbata y tratando de explicar que la mujer que cogió el teléfono es una amiga de nuestro hijo.

Mientras el taxi me lleva al cadalso me duermo beatíficamente con el sonido de Lou Reed en la cabeza como colofón a este paseo por la parte salvaje de esta ciudad que me traga.

Eutanasia

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 12:03 pm el Sábado, Mayo 10, 2008

No entiendo tanto ruido alrededor la eutanasia. Verán porqué.

Hace muchos años, en una especie de diario que comencé en el 78 y que en un momento determinado conformó una especie de librito, nunca publicado, que llevaba por nombre 16 años disfrazado de economista, recordaba una experiencia infantil que reflejé en una frase que no puedo citar textualmente, porque ese manuscrito ha desaparecido temporalmente, pero que decía algo así como: “nadie muere, todos nos suicidamos”.

El incidente que estaba por debajo de esta observación se refería a una pelea amistosa, como la de muchos adolescentes, entre mi mejor amigo y yo mismo. En un momento dado de esa pelea de película me encontré vencido por Iñigo que me tenía bien cogido por la garganta. Recuerdo como si fuera hoy que decidí jadear y roncar como si no pudiera respirar para que mi amigo me soltara. Así lo hizo y en ese preciso instante ambos nos dimos cuenta de que, realmente, estaba a punto de ser ahogado por la presión de sus fuertes brazos.

En ese diario momentáneamente perdido que he mencionado recordaba el episodio y pensaba que realmente es muy posible que el último estertor sea siempre una triquiñuela para evitar la muerte que nos tiene atrapados. Fingimos morir cuando realmente morimos.

Pues bien, si estuviera en lo cierto, el asunto de la eutanasia es nada. Todos nos eutanasiamos creyendo que espantamos a la muerte.

Polución informativa

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 12:49 pm el Jueves, Mayo 8, 2008

Boulding sale de su tumba y nos hace pensar, gracias a Thomas en su Economist´s view, en una preciosa pieza póstuma que me ha hecho recordar mis años jóvenes en los que tuve la fortuna de asistir a su seminario que celebraba en su casa un día a la semana.

Era demasiado independiente como para que le dieran el Nobel; pero si lo que se premiara fuera la originalidad la Academia Sueca perdió una gran oportunidad.

Sin embargo circulan por ahí algunas piezas que sirven, al menos, para que no le olvidemos. De la pieza citada elijo un párrafo dando por hecho que no es necesario detenernos en la definición precisa de la polución informativa.

Para empezar relaciona esa polución informativa con las jeraquías.

A second source of information pollution results from the development of large scale organizations and the inevitable hierarchy which results. A hierarchy pollutes information, again because of a kind of distortion of the payoffs. A person rises in a hierarchy by pleasing his superior. He frequently pleases his superior by telling him what that superior wants to hear. Even at the subconscious level, therefore, there is a constant tendency for hierarchy to corrupt communications, and for necessary information to be filtered out before it reaches the top decision makers. The bigger the organization, the more likely are its top decision makers to be living in a wholly imaginary world.

Existen paliativos:

There are, however, certain defenses against this kind of information pollution. The development of staff as opposed to line organizations is one such defense; the use of external information sources which are not dependent on the good will of any single superior, such as auditors, research agencies, consulting firms, and so on is another means of defense.

Pero estos remedios no son siempre aplicables y se diría que son menos aplicables cuanta más relevancia tiene el asunto de que se trate:

Nevertheless, the tendency for a hierarchy to corrupt information is very powerful, and we see this especially in political organizations such as the State Department. The international system in general, in fact, is a frightening example of how decision makers become trapped with their own information pollution and come to live in a world of half-truths and lies.

Pero como todo en economía la polución informativa es de agradecer cuando trabaja en contra del mal:

The pollution of information is also the downfall of dictators, who throw away all the checks and balances and safeguards against information pollution and hence universally become victims of their own power over their information system.

Pero quizá lo más interesante de esta pieza de Boulding inédita y aparetentemente fechada en 1993, es cómo se da cuenta de que el mercado como organización no jerárquica está fuera de peligro:

The market,interestingly enough, even though as we have seen it has its own problems of information pollution, is itself a certain safeguard against hierarchy, simply because it permits the coordination of many different organizations without hierarchical control.

Para leer todo el artículo del otro gran Kenneth pinchar aquí

El club de lectura de mi mujer

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 9:00 am el Martes, Mayo 6, 2008

Me ha ganado por la mano y ha organizado, junto con unas amigas, un club de lectura, algo que yo siempre quise hacer.

Y, además, logra reavivar en mí el voyeurismo. Lo que yo daría por poder ver a todas ellas opinando sobre la novela asignada para ese día. Mirar por un agujerito igual me descubría su secreto, aunque cada vez soy más escéptico respecto a la existencia de semejante secreto. Les femmes ne son pas magiques, por contestar a una pregunta de Jean Pierre Leaud en alguna película; quizá La maman et la putaine o quizá cualquiera de Truffaut.

Ayer, en broma, una amiga, miembro fundador del club, me preguntó si no tendría yo un par de ideas geniales para la sesón del club a la que acudían en ese momento. Contesté que no tenía ninguna genial y desde luego no más de una.

Esa una era decir con todo el morro que Los detectives salvajes de Roberto Bolaño no es sino una glosa de la siguiente idea poética de Baudelaire:

Oh ma frivole
Je t´adore
avec la pasion
D´un prêtre
Pour son idole

Lo que mueve el poema son la idolatría, la pasión y, figura fundamental, el sacerdote, religioso o no, como el único ser que puede consumar la pasión en la idolatría. Y todo adolescente poeta es un sacerdote que necesita su ídolo para saciar su pasión. Y quizá también sea cierto que todo sacerdote idólatra no sea sino un adolescente apasionado.

El 2 de mayo de un bilbaino

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 11:56 am el Domingo, Mayo 4, 2008

En cuanto te alejas un poco de Madrid las cosas toman su verdadera dimensión.

Pensemos en la celebracion del 2 de mayo. Este año ha sido especialmente importamnte con Realeza, Gobierno y CC.AA de Madrid comptiendo por celebrar el “nacimiento de una nación” como hubiera dicho el gran Griffith.

El pasado martes el programa de Telemadrid de Ernesto Sáenz de Buruaga, Madrid Opina, dedicó su tiempo a estea efemérides contando entre los invitados con Fernando García de Gortázar, un profesor de historia en la Universidad de Deusto, de gran influencia en la Fundación Cultural de El Correo y prolífico autor de libros de historia de España. Este bilbaino de pro se puso casi grosero tratando de descalificar el libro sobre el 2 de mayo de 1808 que acaba de publicar Rafa Torres, un habital del programa y que, según el profesor, no podía ser tomado en serio dada la falta de credenciales cintíficas de su autor. No les cuento lo que opinó éste último.

El asunto era si ese día era el comienzo de las guerras civiles españolas o la toma de conciencia como nación por parte de los miembros de una cierta España preexistente. No sabría decir nada sobre ese debate más allá de que me pareció oportunista en la España de hoy y delicado desde el punto de vista de los Borbones.

O quizá solo una cosa más. Que no me interesa mucho porque como bilbaino el dos de mayo significa, desde luego, el fin de la segunda guerra carlista con la victoria de los liberales bilbainos resistentes frente al cerco de las tropas carlistas.

Don Mariano Elejalde, futuro comerciante de la villa, era un jóven de Miravalles que cogió unas onzas de oro, se las metió, no sé cómo, en los zapatos y rompio el cerco desde fuera para entrar en la villa y coger la escopeta para defender Bilbao.

Don Juan Urrutia ya tenía la edad y, tal como consta en un certificado que obra en mi poder, firmado por el alcalde Alzola, formó parte del grupo de auxiliares, voluntarios que no estaban dispuestos a dejarse amedrentar por las tropas regulares que cercaban la ciudad y que seguían viviendo la vida cotidiana bajo la atenta mirada de Unamuno.

Todos los dos de mayo, antes de que estas cosas se permitieran y los miembros de la sociedad El Sitio pudieran organizar su procesión cívica a Mallona donde descansan los huesos de algunos de aquellos esforzados, mi madre y yo creíamos desafiar las buenas costumbres, desfilando por el pasillo de la casa de Colón de Larreategui cantando el himno de los Auxiliares tal como lo recordaba ella, Anselma Elejalde, hija de Mariano, el de los zapatones.

Lo recuerdo así:

Somos auxilares
Sin color ni grito
Somos defensores
Deste pueblo invicto.

Hasta aquí yo lo coreba con estusiamo como todo fanático del Athletic corea el “zu zara nagusia” en honor de este nuestro equipo que gana todos los años la liga , la copa y lo que se tercie, digan lo que digan los periódicos.

El siguiente bloque del himno que recuerdo no me gustaba tanto pero lo cantaba con disimulado entusiamo para darle gusto a ella que me arrastraba cogida de mi brazo. Es la versión bilbaina del “Got mit uns”, que de todo tenemos los bilbainos:

Dios que nos protege
Dios que nos defeiende
Sabe que este pueblo
Su gloria pretende.

No, no earan los liberales bilbainos unos comecuras; pero al menos no estaban arrastrados por un clero ramplón.

Solo querían lo mismo que ahora muchos queremos: que nos dejen en paz para hacer lo que nos de la gana. Y coger las armas por un ideal tan simple y obvio me parecía, y me sigue pareciendo, un acto de civilización mucho más creativo que el nacimiento de una nación, de cualquier nación, pace Gortázar.

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