La perversión del lenguaje

La «perversión del lenguaje» es una bonita expresión que últimamente he oí­ ­do repetidamente en boca de Rosa Diez para, con ella, denigrar, por su vaciedad expresiva, a aquellos polí­ticos que ella aspira a arrinconar. Lo ha hecho de tal manera que ha contribuí­ ­do a quemar esta expresión que, en realidad, tiene mucho contenido oculto.

Esta crí­ ­tica no quiere decir que no merezca la pena aplicar a esa expresión el análisis lingí¼í­atico . Todo lo contrario. Por eso me resultó de tanto interés la reseñaa que el ABC publicaba del reciente libro de su colaboradora y columnista Irene Lozano. Recuerdo que hace meses me llamó la atención que ese periódico apostillara una columna de su colabordora con una advertencia de que no compartí­ ­a las opiniones de la autora en aquella columna especí­fica que me temo no recuerdo de que trataba; pero que no estaba en la lí­ ­nea habitual del periódico. Recuerdo también que pensé que me gustaba su argumentación y que tení­ ­a razón. Así­ que me leí­ ­ con atención la reseña/entrevista a la que me he referido.

Señalaba que el mecanismo de vaciar el lenguaje era siempre el mismo aunque hay que distinguir entre palabras saqueadas y palabras pervertidas. Las saqueads son aquellas que la evolución social ha dejado sin referente claro. Pensemos en «las izquierdas» o el «progresismo». Tení­ ­an un sentido definido antes de 1990; pero luego se hacen demasiado polisémicas como para poder utilizarlas sin más explicaciones. Las pervertidas son aquellas otras palabras de las que se abusa hasta el punto de desgastarlas o de hacerlas significar lo que no era su contenido original y acaban sirviendo como coartadas para hacer lo contrario de lo que con ellas se pretende predicar. Pensemos en el abuso de «democracia», «igualdad», «constitución» o, la que subraya la autora, «libertad». En nombre de ella se acaba con ella.

Y en ese punto recordé un artí­ ­culo reciente de Daniel Innerarity en El Paí­ ­s. Trataba Daniel con su eficacia habitual de hacernos ver que los valores, tan abusados por esos plañideros habituales que solo ven horror en cualquier cambio de costumbres, sirven en su continua reivindicación para ocultar las dificultades del ejercicio de no pocos derechos. Lo grandielocuente sirve para ocultar la falta de lo necesario.

Ya habí­a leí­do ABC y El Paí­ ­s y seguí­ ­a esperando a que Iberia cumpliera con el retraso anunciado y varias veces prorrogado. Así­ ­ que caí­ sobre Público y sobre la tira del gran Javier Ortiz que, no lo puedo remediar, me produce siempre una gran satisfacción ya que somos pocos los que, a mucha honra, todaví­ ­a somos de la cáscara amarga. Protestaba porque se tildaba de inoportuna o desleal la protesta del Parlamento Vasco contra el ejercicio de la tortura y la desagana con la que se la persigue. La palabra torura no ha sido saqueada en el sentido que utilizaba la Lozano y todos pensamos que tiene un contenido preciso que nos remita a algo repudiable. Y todos también pensamos que el respeto que la tortura atropella mediante la humillación no puede ser un valor/coartada que servirí­a para mejor instrumentar los interrogatorios. Dirí­amos que la tortura existe, es repudiable, se está intentando evitar con mayor o menor entusiasmo y que , por lo tanto, su condena nunca puede ser inoportuna ni su ejercicio puede estar compensado por otras atrocidades de la misma forma que esas atrocidades nunca podrán se compensadas por la totura.

Y como Iberia seguí­a sin responder pasé a examinar el Finantial Times. Me encuentro con el reconocimiento de una Agencia de Rating de que su model matemático para la calificación de instrumentos financieros tení­ ­a un error, por el que se disculpaban, que podí­a haberles llevado a calificar como AAA a instrumentos sintéticos que incluí­an hipotecas basura. Y me pregunté si esto de la calificación del riesgo o el mismo riesgo no serí­an palabros saqueados o quizá solo pervertidos. En muchos casos no sabemos de lo que hablamos cuando pronunciamos la palabra «riesgo» y por lo que parece tempoco lo saben los supuestos expertos.

Y esta última reflexión, sobre la que deberí­a volver con más profundidad, me devolvió a la práctica de Rosa Dí­ez y a la Alicia de Lewis. Ya sabemos que lo importante es quién manda aquí­ ­. Y quizá debiéramos ir reflexionando sobre las maneras en que se impone una agenda y un lenguaje como vehí­culo para imponer el poder. En los últimos años estamos acostumbrados a ello, incluyendo la diatriba de la diputada por UDyP.

Hipoteca inversa

A estas edades en las que algunas mañanas te entra el terror, no a la muerte sino a la pauperización, la noticia me ha sentado fatal: se acabó la hipoteca inversa. Me tranquilizaba pensar que siempre podrí­a llegar a un acuerdo con el banco y garantizarme una rentita suficiente para comer a cambio de que mi casa pasara a ser del banco cuando yo muriera a no ser que mis deudos prefirieran liberarla de esa carga y quedarse con ella mediante el pago correspondiente. Pues esa posibilidad se ha acabado. Los bancos no están dispuestos a seguir con esa lí­nea de negocio. Debe ser su nueva forma de evaluar el riesgo de esa operación en un mercado inmobiliario en el que no se esperan grandes subidas sostenidas de precios. He aquí­ la primera ví­ctima del miedo a la innovación en la gestión del riesgo.

El escandaloso sueldo de los ejecutivos

Ahora que parece que la economí­a no va muy bien se empiezan a oir comentrios sobre la paga de los ejecutivos, sobre el escándalo de sus paracaidas de oro utilizables yutilizados cuando la empresa va mal y se apela más a menudo que nunca a la reponsabilidad social corporativa.

Se habla de esto en realación a la inflación que aflora o en el contexto de la desigí¼aldad; pero yo pienso que hay otro punto de vista más pertinente. No es tampoco el de la responsabilidad social corporativa. Esta preocupación relativamente reciente me parece una coartada de los ejecutivos bien pagados para no cuestionar esa paga que algunos creen escandalosa.

Si es escandalosa o no es algo dificil de discernir pues depende de la coyuntura, de la competencia, de las habilidades, etc.

Lo que a mi entender está realmente en juego es la organización de la empresa. El fallo que creo percibir es que estos asuntos se diluciden en una Junta General en la que la presidencia ejecutiva tiene en su mano una mayorí­ ­a holgada y en la que los pocos accionista activos que pueda haber no están preocupados por estas minucias que, sin embargo, enrarecen las relaciones laborales y las relaciones de la empresa con su enetorno.

Para evitar esto, que realmente tiene un coste, creo que deberí­ ­mos reconsiderar la posibilidad de implantar la solución alemana con dos consejos, el que reune a ejecutivos o a estos mezlados con algunos independientes, y el Consejo de Vigilancia que representa los intereses de los stakeholders. Es este Consejo el que deberí­ ­a velar por evitar los escándalos en los sueldos de los ejecutivos mediante su vigilancia. Para ello es muy conveniente que sus miembros cobren muy poco y le dediquen mucho tiempo.

¿Se puede compensar su escasa remuneración de forma que pudieran dedicarse seriamente a velar por los intereses de las instituciones que dependen en parte de los resultados de la empresa de que se trate?

Interactuar vs. participar

Recuerdo una actuación de Gustavo Bueno en un programa televisivo de la Otero en no sé qué cadena. Se despachó a gusto contra la idea de solidaridad. Yo por entonces estaba enredado con lo de la Fraternidad y me puse como loco de contento. Pues bien la diferencia entre fraternidad y solidaridad no es igual, pero sí­ equivalente, a la diferencia entre interactuar en una comunidad y participar en una votación. Lean el post de Ugarte y los comentarios correspondientes. Segamos interactuando fraternalmente.

La subida del precio de El País

Me parece que el mundo se cae: El Paí­s incrementa su precio un 10%. Tienen que estar muy seguros de la inelasticidad de su demanda, algo que yo me permito dudar. Primero porque la ideologí­a no me parece que proporcione ya ninguna fidelidad. Segundo, porque aunque la proporcionara, no estoy muy seguro de cual es la de este periódico.Y tercero porque hay bastantes sustitutos incluyendo su propia edición en internet que basta para estar al tanto de las noticias. Extraño movimient

Droit de suite

Caramba, esto es increí­ ­ble. Resulta que el Ministerio de Cultura va a adoptar la normativa europea del 2001 mediante una modificación de la ley de Propiedad Intelectual en lo que respecta a las artes plásticas y gráficas. El artista tendrá derecho a un pequeño porcentaje del importe de la compraventa de cualquier obra plástica o gráfica que se realice a través de intermediarios profesionales.

Añadamos esta ordinariez al escándalo del canon digital y sigamos sumando.

Si ya me parecí­a indignante que un coleccionista no pueda destruir una obra de arte de su propiedad, imaginen lo que me parece este desmán legal. Una especie de abuso incomprensible o de beaterí­a respetuosa con el genio.

Además hay cosas elementales que no sé si se tienen en cuenta. La participación aumentará el precio a pagar por el coleccionista y eso puede reducir la demanda y también redireccionarla a valores menos arriesgados al reducir la liquidez de ese activo. Por otro lado un buen artista vago nos racionará su obra seguramente pues cuanto menor sea el stock mayor será el precio alcanzado y mayor su participación por lo que no necesitará trabajar tanto.

Para eso que se compre un fondo de pensiones pesarán ustedes y tendrán razón.

Y también habrí­a que tener encuenta la forma de intercambio pues no es lo mismo una compraventa normal que una subasta y entre una forma de subasta y otras hay no pocas diferencias.

Miquel Navarro, de quien poseo un par de objetos artí­sticos, afirma que él nunca se ha beneficiado de la reventa y añade que » espero que salgamos rápido de esta injusticia». En represalia, estoy tentado de fundir, en sentidi figurado, uno de esos dos objetos, aunque ya me tienta hacerlo en sentido fí­sico, contárselo a todo el mundo e iniciar un juicio que llegue hasta el Supremo para airear estas innovaciones francesas que se parecen a la excepción que promueve Francia con el cine europeo.

Y para indignarme aun más me entero de que Nagel, que quiere meter en la cárcel a unos industriales que le han copiado un diseño de vajilla, cabalga de nuevo y piensa recurrir la primera sentencia que le da la razón y prohibe que se mueva la «patata de Nagel» de donde la puso la alcaldí­a de Amorebieta. No le basta al artista. Quiere que se reconozca que la imnamovilidad se debe a su derecho de autor que no ha fabricado solo una obra de arte sino que lo ha hecho pensando en su ubicación.

Comparo esta sacralización del talento artí­stico con la actitud de FDV y ya sé con quien quedarme.

Imposición diferencial

La Fundación BBVA, junto con el Journal of the European Economic Association, ha organizado una conferencia del Profesor Alesina, de Harvard, sobre «la fiscalidad basada en el género del contribuyente» el próximo martes. Lo que opina Alesina al respecto puede leerse en unacolumnade VOX que, a su vez, remite a otro trabajo más amplio y a otra bibliografí­a adicional. Puesto que la elasticidad de la oferta de trabajo de las mujeres parece ser más elástica que la de los hombres, una subida del salario es más eficaz para inducir el paso de más gente a la población activa cuando esa subida se aplica a una mujer. Y esa subida, relativa a la de un hombre, se consigue en cuanto imponemos menos el trabajo femenino. Protestan los igualitaristan que conspiran sin embargo para conseguir toda clase de bonificaciones fiscales que les convienen y enmudecen ante la discriminación penal en caso de malos tratos. Y los economistas de verdad trata simplemente de ampliar el campo de la discusión. Acudan a la conferencia.

FDV

El Colegio de Abogados, con el patrocinio de la BBK, inauguró el jueves 23 en sus locales de las Rampas de Uribitarte, una exposición del trabajo de FDV.

Creo que a él le gustarí­a que llame trabajo a lo que hace y que no desvele lo que hay debajo de FDV.

Usa las siglas por si incurre en alguna responsabilidad penal y para que no carguen contra cualquier otra ví­ctima propiciatoria. Pero no firma el resultado de su trabajo. » Un niño nunca firma sus dibujos» dice su poeta amigo Kirmin Uribe; pero yo no veo nada infantil en su trabajo y menos en su carater.

De acuerdo con sus propias palabras el resultado de su trabajo son «cosas» o accidentes propiciados por el azar y su trabajo, en ningún caso «obra». Su trabajo no se realiza en un estudio sino en un taller y sus instrumentos de trabajo no son necesariamente, o solamente, la pintura o los pinceles; sino que incluyen la «krí¤cher», las manos o lo que sea.

Continúa:»mis «cosas» son como estampados con los que nos podrí­amos vestir y todos nos verí­amos desnudos excepto los pretenciosos que alabarí­an el traje».

FDV se oculta, le gustarí­a desaparecer detrás de sus «cosas» y yo creo que le gustarí­a que nadie le viera pero que respirara un ambiente en el que él y todos pusiéramos el talento que todos tenemos para provocar accidentes aleatorios.

Su sensibilidad está muy cerca del situacionismo y ahí­ nos encontramos los dos.

Yo pregunto precios y ante su inapetencia a hablar de ello, tengo una conversación con su mujer que me pone al tanto de la forma de calcular los precios de aquellas «cosas» o accidentes que son sobre lienzo y llevan pintura ( los otros accidentes sobre cartón tienen un precio fijo). Suma los dos lados de la «cosa» en metros y multiplica por 6.

El viejo economista en mí­ se queda pensando y no se aclara sobre el porqué de esta curiosa forma de tarificación. No tiene que ver con la superficie ni con el tiempo de trabajo ni con la dificultad. Pero tiene una gran ventaja; es muy fácil de actualizar modificando el multiplicador.

Salgo reconfortado por alguien que añade que no le gusta el arte en la calle y que preferirí­a calles anodinas y que cada uno se rodeara en su casa de lo que quisiera.

Me voy asociando lo que he visto con lo que dice el gran grafitero Banksy: Copyright is for losers.

Fútbol

La tragedia del accidente del Manchester United es parte de mi adolescencia, de cuando todaví­a asistí­a a San Mamés los tristes domingos de invierno.

Me alegró que el United ganara la final de la champions y que recogieran la copa con Bobby Charlnton al frente así­ como que éste se negara a dejarse colgar la medalla.

A la vista de lo de Moscú, propongo que se monten concursos de penaltis lo mismo que hay concursos de mates o de triples en baloncesto.

Lo digo porque, si hay algo en juego, ese algo al que un verdadero deportista reacciona, entonces nos encontramos como en la final de Mscú y el drama humano de despliega. John Terry no olvidará nunca su fallo. Mandó el balón fuera, algo que él no sabrá perdonarse. El jóven dios Cristiano Ronaldo volvió a fallar y su cotización deberí­a desplomarse para permitir que lo compre los que confí­an en que todaví­a puede madurar.

Lo siento por Ronaldo, aunque el acabado Anelka, quien fue campeón mundial con Francia, convirtió el llanto del hombre Ronaldo en la risa del Ronaldo miembro del United. La vida misma.