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Notarios

Natalia arremete con sus maneras suaves y sin embargo contundentes contra las Cámaras de Comercio.

No me parece mal que lo haga ya que esas instituciones no son sino reminiscencias de la organización corporativa de la sociedad que hoy son, posiblemente, una carga para ésta ya que sus eventuales servicios se quedan en nada y no compensan los costes de transacción que generan.

Exacamente lo mismo podrí­amos decir de los Notarios que, parece ser, se resisten a dejar de cobrar las tarifas establecidas a efectos de renovar hipotecas de manera no gravosa para el ciudadano endeudado.

Comprendo que el Gobierno tenga que negociar con la banca que es un negocio privado con pequeñas excepciones; pero no entiendo que lo tenga que hacer con unos, en principio, funcionarios dependientes del M º de Justicia, que no parece vayan a manifestarse por una posible pérdida de sus ingresos o a protestar porque unos ganan más que otros dependiendo de en donde se construye más.

No son los Notarios unos simples funcionarios de la Justicia y su labor de dar fe pública es muy importante para el desarrollo armonioso de la vida de los negocios; pero no parece necesario que para preservar su independencia y para que no tengan tentaciones de hacer trampas haya que permitir unas tarifas desmesuradas o se restrinja la entrada en el cuerpo de manrera artificial.

Igual serí­a bueno que estos honrados funcionarios, paradigma de la burquesí­a como forma de vida (Jaques Brel dixit) se manifestaran en la calle. Quizá así­ nos darí­amos cuenta de lo que significan sus rentas, es decir lo que ganan por encima de su coste de oportunidad

N.B. Recuerdo de mi juventud la siguiente letra de Brel: Et quand vers minuit sortait le notaire de L ´Hotel de Trois Faisants on le montré nos culs et nos bonnes maniéres en luis chanantant “le bourgeois c ´est comme le cochon, plus í§a devient vieux plus í§a devient bíªte”.