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Kueli entra al trapo

En el infinito desorden que da sentido y belleza a su vida, Kueli entra al trapo de mi argumento económico espúreo y explica porqué no es correcto. Creo que su argumento es el bueno y por eso lo publico aquí­ sin que eso me lleva a romper mi norma de que solo se puede comentar durante tres dí­as.

Esto es lo que dice Kueli:

Me gusta tu ejemplo porque combina los tres conceptos de coste más
escurridizos y más difí­ciles de entender en economí­a: coste de oportunidad, valor opción y coste hundido. Recuérdame que una tarde de estas, cuando acabe mi novela, les dediquemos una cuantas horas, porque creo que merecen la pena.

En realidad, Jo aflojó las sesenta esterlinas a cambio de una opción: la de
poder trabajar en cualquier momento durante esos tres dí­as. Concentrado en
sus asuntos y con la tranquilidad que te da saber que estás debidamente
conectado y que nadie te minutea. Si interpretamos su compra de esta
manera, no tiene sentido hablar de pérdida. El pagó las sesenta por una
opción y no la ejercitó porque surgió otra mejor: pasear contigo por las
calles de Londres. Como en la canción. Que hubiera otra tarifa de tres
peniques por minuto es irrelevante. A Jo nunca le interesó porque desde el
primer momento decidió no conectarse de esa manera.

Una vez pagadas, las sesenta libras se convirtieron en un coste hundido y Jo hizo lo correcto al tratarlo como tal. Si se hubiera quedado a trabajar con la única intención de “amortizar ” su compra, la conexión le habrí­a salido todaví­a más cara. Habrí­a pagado, además, su coste de oportunidad. O sea, el valor del paseo contigo que se habrí­a perdido. Que tu usaras su conexión y que de paso disfrutaras del privilegio de tocar el mejor portátil del mercado no cambió sus costes en ningún sentido. Si hubiera querido, te habrí­a podido vender ese servicio en el mercado secundario. Pero Jo es un caballero y eso no se le hace a un amigo.

Nada que añadir por mi parte en lo que concierne al argumento económico. Solo subrayar dos cosas.

La primera que es bien cierto que coste de oportuindad, coste hundido y valor de opción son tres conceptos que, si fueran bien entendidos, acabarí­amos con casi todas las discusiones económicas aparentemente serias.

La segunda es la primicia de que Kueli está terminando su novela. Entonces se expondrá desnudo ante la crí­tica y nos divetiremos mucho criticando a los crí­ticos. Quizá entonces abandone la corbata para siempre.