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Corazón y automóvil

Hoy mi Audi y yo tenmos hora en el taller para su repaso general. Tiene bien las tripas pero le falla el cutis como si tuviera acné juvenil quizá debido a los malos tratos que le proporcionan mis nervios y mis descuidos al volante. Pero, casi inmediatamente después de depositar el automóvil,tengo que tomar un taxi a la clí­nica Ruber Internacional donde tengo cita con el cardiólogo. En mi caso no solo la piel está descolorida y poco brillante por la vejez, no por el acné, sino que mis ví­sceras parece que no están como estaban hace un par de años y puede que quieran introducirme un catéter para observar el estrechamiento de mis arterias. Espero, o más bien deseo, que dentro de unos dí­as mi vehí­culo y mi cuerpo estén tan bien como corresponde a le edad de cada uno. No es pedir mucho, pero el destino es, a veces, mezquino.