Canal miniposts

Juan Urrutia: Me pregunta Kueli que le aclare el uso patriótico y belicoso de las banderas, enfadado omo está por el espectáculo que presenció en el abierto de Melbourne. Solo se me ocurren dos respuestas. La primera viene de El Valle de Elah, malisima película antibélica ( ¿dónde está el Kubrick de Senderos de Gloria?): la bandera sirve para ponerla boca abajo cuando “todo” se desploma. La segunda respuesta, menos patriótica, es la que alegaría nuestro común amigo Michele Boldrin en su faceta menos académica (ver NoisefromAmerika) en un rapto de inteligencia serena:para poder celebrar todos los años la carrera del palio en la maravillosa plaza de Siena. (0 comentarios)
Juan Urrutia: Kueli estrena blog sabático y eso me hace volver la vista atrás y tratar de emular sus ideas que daba a conocer el otro día. Harto de desviarme la columna vertebral con el peso de los periódicos del domingo, sugiero que haya dos productos distintos. Un periódico sin encartes de publicidad de estética repugnante y otro periódico lleno de esos encartes. Apuesto a que estaríamos dispuestos a pagar más por el primero. La diferencia en precio nos daría el valor social de esa publicidad. (0 comentarios)
Pere Quintana: El día 1 de enero apareció un buen artículo que critica, con razón y elegancia, a los activistas del cambio climático, a aquellos que, como Gore, hacen tanto ruido, nos meten miedo, en beneficio de su agenda personal, no del rigor científico ni del bien común. (0 comentarios)

Sobre la situación económica: III. ¿Qué hacer?

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 7:54 am el Viernes, Enero 18, 2008

Termino hoy con esta pequeña serie sobre la situación económica actual. Una vez centrada la cuestión en una primera parte, dediqué la segunda al diagnóstico heterodoxo de lo que está pasando a fin de poder hablar, en la parte en que ahora entro, de prognosis y de remedios.

Recordemos que, una vez perdido parte del patrimonio productivo por la subida del petróleo, el pasillo o corredor neoclásico en donde no hay ajustes de cantidades es menos ancho que antes debido a que las dos políticas macroeconómicas centrales estaban calibradas para una situación de mayor potencial de crecimiento.

Quizá lo primero que hay que pensar es si y cómo podríamos utilizar las políticas macroeconómicas básicas: la monetaria y la fiscal. A pesar de los avances en la teoría de los últimos años seguimos sin saber muy bien lo que hace cada una de ellas o los lags que necesitan la una y la otra para ser efectivas así como los efectos colaterales como, por ejemplo, al que estamos asixstiendo resultado, piensan no pocos, de la política monetaria de Greenspan. Pues bien léase una pieza recientísima de Mark Tomas recogida através de mi Feevy y desviemos la mirada hacia la heterodoxia, volviendo a hablar del corredor neoclásico

Los agoreros son partidarios de pensar que es muy estrecho y que los ajustes de cantidades llegan enseguida. Además suele coincidir que estos agoreros piensan además que estos ajustes son buenos pues barren fuera del mercado a aquellos agentes productivos o intermediarios que no han sabido hacer las cosas bien. Esto no es cierto en nuestro país en el que los agoreros piden a gritos medidas de choque. Dejemos pues este asunto convencional aunque no sin antes llamar la atención sobre la extraña mezcla de agorerismo, populismo y ortoxia que se da hoy y no solo en nuestro país.

En estas circunstancias quizá no parezca tan descabellado utilizar una lógica distinta que se abandonó, por mera y extraña dinámica intelectual explicada por razones no estrictamente epistmológicas.

Yo creo, dentro de esta lógica que vuelve que la anchura de este corredor neoclásico depende, como ya se ha dicho, del límite de crédito y de su determinante principal, el endeudamiento.

El ahorro acumulado es negativo, parecen decirnos, debido al endeudamiento doméstico y al deficit exterior, a pesar del superavit público. Pienso, como ya he dicho en otras ocasiones, que el endudamiento exterior es sostenible siempre que nuestro sistema financiero sea solvente y robusto. Esto por un lado y, por el otro lado, mi sensación es que a pesar del endeudamiento doméstico, el valor de los activos es todavía muy grande. Admito por lo tanto que, en el peor de los casos, el endeudamiento acumulado sería neutral respecto a la anchura del corredor neoclásico, siempre, vuelvo a decir, que el sitema financiero continuara siendo robusto.

Lo importante, por lo tanto, es el límite de crédito en sí mismo, una cuestión puramente financiera. Este límite de crédito es grande cuando el colateral es grande, pero acabamos de decir que el valor de los activos compensa justamente el de las deudas. Sin embargo, el límite de crédito es también grande si los bancos estás dispuestos a arriesgarse y seguir prestando a pesar del poco valor del colateral.

Este es el problema de hoy tal como explicaba el otro día. Y tal como lo explicaba me parece claro que, ahora que ha acabado el asunto de cerrar las cuentas a fin de año, los bancos empezarán a desnudarse integralmente siguiendo el ejemplo de los que ya lo han hecho Ayer mismo Merryl Lynch). El conjunto, creo yo, estará sano y la anchura del pasillo neoclásico será suficiente como para no experimentar ajustes muy significativos en las cantidades ante shocks como el petrolífero que, por otro lado, era fácilmente anticipable, o el de las materias primas.

Esta manera de explicar las cosas macroeconómicas tiene la ventaja que enmarca muy claramente las ventajas e inconvenientes de lo que se puede hacer sin necesidad de apelar a diferentes paradigmas teóricos. Lo que hay que hacer es cuidar el sistema financiero, distinguir los bancos prudentes de los alocados y calcular cuanto antes para qué anchura del corredor da el límite de crédito que nos podemos permitir en basea a esos bancos buenos o a los saneados gracias a los fondos soberanos.

No me parece recomendable, tal como avamcé tangencialmente en la primera parte de esta serie, utilizar drásticamente las políticas tradicionales aunque será muy dificil que los gobiernos renuncien a ellas ante las presiones a las que se van a ver sometidos. Lo que sí me parece recomendable es que, en foros privados y globales, se acuerden los ajustes regulatorios oportunos.

Termino pues diciendo que lo que sí va a pasar es que el sector financiero va a cambiar. Por un ado tendremos mucho más cuidado en los informes de las agencias de rating y en la comprensión de las innovaciones finacieras así como en los conflictos de intereses entre analistas y prestamistas. y, por otro lado, vendrá una nueva ola de consolidación bancaria global, lo que obligará a revisar BasileaII aun antes de que entre compñetamente en vigor.

Este sí que es un asunto a seguir con atención.

Sobre la situación económica:II. ¿Qué pasa?

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 9:58 am el Miércoles, Enero 16, 2008

Continuo con el examen de la situación económica actual que prometí.

¿Entraremos realmente en crisis o en lo que tecnicamente se llama recesión? Para contestar a esa pregunta no basta con recordar ni la explosión de las punto com, ni remontarse a la “pequeñas” crisis financieras de los 90 ni a la del 87. Yo creo que habría que remontarse a la crisis del petrólero de los años 73/74 y 79/80 a pesar de que ni el detonante ni la estructura institucional eran la misma entonces que ahora. Sin embargo en aquel momento existía la misma sensación de sorpresa sobre lo que estaba pasando y de ignorancia sobre lo que había que hacer. Esto es, aquí y hoy, efectivamente así pues observamos cómo mientras un partido de los dos mayoritarios exige reformas inmediatas por decreto ley, aunque no se detallan cuales, el otro dice que, aunque haya amenazas, la legislatura ha sido tan exitosa que estamos en una buena situación para capear el improbable temporal.

Pues bien, en aquella época de los 70 de asombro para los economistas, MCG y yo mismo publicamos un trabajo en Economie et Societé cuyo espiritu es el que hoy echo en falta. Un espíritu que pretendía entender lo qué estaba pasando con los instrumentos intelectuales que teníamos a mano y de forma que pudiéramos diagnosticar la situación y opinar sobre las medidas a tomar. De aquella época me gustaría rescatar una aproximación keynesiana, correspondiente a la que se llamó Economía del Desequilibrio (o de precios fijos), que desapareció del horizonte teórico y que paradójicamente renace hoy en los servicios de estudios de los bancos centrales, en un ejemplo más de que ortoxia económica y derecha no tienen porqué ir asociados, y reverdece en el mundo académico de manos de los neokeynesianos.

Esa idea que hoy quisiera retomar es la de que, ante cualquier shock, es posible que los precios no reequilibren la situación inmediatamente dejando que reaccionen las cantidades y genrando la situación propia de los multiplicadores keynesianos que Leijonhfvud nos enseñó a entender con cierta precisión aunque más allá del paradigma dominante.

No hay porqué tener miedo al neokeynesianismo y tampoco a serlo de una manera poco estándar. Retomemos pues una idea simple e intuitiva, la del corredor neoclásico que también se debe a Leijonhufvud. Este corredor debe ser entendido como un espacio alrededor de la senda del crecimiento potencial dentro del cual los precios son suficientemente flexibles como para que un shock cualquiera no tenga efectos significativos y dilatados en el tiempo, mientras que lo contarrio ocurre fuera de él. Lo importante es la anchura de ese corredor, anchura determinada en buena parte por la “magnitud” de las políticas monetaria y fiscal, siempre relativa a la magnitud del shock, sabiendo que, claro está, cuanto más ancho mejor. Unas políticas, fiscal o monetaria, restrictivas definen un corredor mas estrecho.

Pensemos lo que hoy está pasando en el marco de esta vieja idea no muy bien definida. La subida del petróleo ya es similr en términos reales a la experimentada en aquellos tiempos a manos de la OPEP. A pesar de que la estructura económica ha evolucionado y somos mucho menos dependientes de él gracias a la diversificación de fuentes primarias de energía ( lo que es cieto también en España aunque en menor medidad que en otros países) podemos decir que nuestro capacidad productiva ha disminuído, que somos menos ricos y que el crecimiento potencial es menor. Sin embargo, el corredor neoclásico es hoy tan amplio (debido en buena parte a las innovaciones financieras) que no han aparecido ajustes de cantidades significativos hasta hace relativamente poco tiempo gracias también a la acción coordinada de los bancos centrales más importantes que han inyectado dinero para evitar una crisis de liquidez.

Pero es que entre los determinantes de la anchura del corredor no solo están las políticas monetaria y fiscal, en cuya manipulación drástica no debiéramos confiar, sino que está también la noción de límite de crédito. Mientras ese límite no se haya alcanzado, la anchura será suficiente, y no habrá problemas de ajustes de cantidades, y los bancos obtendrá magníficos resultados. Pero en cuanto se empiece a notar el límite de crédito la situación cambiará inmediatamente. Esto es exactamente lo que ahora puede empezar a ocurrir o, si se quiere, ha empezado ya a ocurrir.

Es pues en este contexto en el que hay que pensar sobre si hay algo que debamos hacer hoy y qué sería este algo. Dejemoslo para la siguiente entrega.

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