Canal miniposts

Juan Urrutia: La Justicia tiene sus contradicciones que nos escandalizan a menudo. La asimetría entre Botín y Atutxa o la reclamación de daños por parte del que atropelló y mató a un jóven aunque no fuera culpable son dos casos recientes de esas contradicciones. Pero a veces nos parece que actúa como los vengadores reestableciendo el honor y golpeando a los que la quisieron manipular. Este es el caso el caso de las sedaciones del hospital de Leganés. Nada había ahí de punible; pero se jugó con el honor y la profesionalidad de algunos médicos con consecuencias nocivas para la sanidad pública. La Presidenta de la Comunidad de Madrid reconoce el error, pero añade una coletilla terrorífica: “un error es reversible, una muerte no”. O el liberalismo tiene sus fisuras o esta señora no es liberal. (0 comentarios)
Pere Quintana: Desde el 11S, en Estados Unidos (y en el resto del mundo anglosajón, en general) se ha entrado en un espiral de paranoia colectiva. Esta paranoia ha llevado a los americanos a renunciar a una de las mayores virtudes de su país: la libertad. El debate se ha centrado en un falso presupuesto, a saber, que mayor seguridad requiere más control y menos intimidad. Este presupuesto es falso, como explica Bruce Schneir en este artículo: “Since 9/11, approximately three things have potentially improved airline security: reinforcing the cockpit doors, passengers realizing they have to fight back and — possibly — sky marshals. Everything else — all the security measures that affect privacy — is just security theater and a waste of effort.” No dejemos que la paranoia anglo se apodere de nuestras sociedades. Ya hemos perdido los aeropuertos. Perderemos más libertades? (0 comentarios)
Pere Quintana: Veo en WordPress.com que Matt y los suyos han creado un tema de WordPress que puede servir para la RMD. Dicen: “Some folks have suggested that using WordPress, Prologue, and RSS you could create a pretty effective distributed version of Twitter. This isn’t something we’re personally interested in, but we’ve made the theme available as open source under the GPL so if you want to hack around it yourself you’re welcome to. For WordPress.com users the theme is available in your “Presentation” section.” Todavía no he explorado el tema, pero puede ser interesante. (0 comentarios)

Nostalgia de la juventud

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 9:16 am el Jueves, Enero 31, 2008

En breve, me asegura Juan Carlos García Bermejo, aparecerá el volumende la Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía dedicado a la metodología económica y en el que aparece una rtículo mío sobre Reflexividad al que tengo especial simpatía, un tema que estos días de turbulencias aparece como especialmente relevante debido al papel que están jugando las espectativas, esas sirenas que explican cómo y porqué el futuro influye en el presente en este mundo de la economía.

Tampoco debe de tardar mucho en aparecer un volumen más pomposo de los Pozanam Papers que recoge mi contribución sobre leciones a derivar de la economía a efectos de iluminar algunos aspectos poco tratados en filosofía de la economía.

Y ahora resulta que, además, en un solo día, como empaquetados en un momento corto de tiempo, me anuncian la aparición casi simultánea de otros tres artículos míos. Transatlántica de Educación y Política Exterior sacan dos piecitas, una cada una, sobre grandes instalaciones científicas y Cuadernos de Economía un tercer artículo sobre el papel de las grandes empresas en la innovación.

A diferencia de los dos primeros artículos mencionados, estos tres últimos son trabajos menores que no van a mejorara mi c.v; pero son tan míos como los otros y por eso contribuyen a una discreta euforia.

A esta edad, estar jugando con cinco publicaciones, más o menos vulgares, es como si me hubiera echado novia. Me siento como ese personaje viejo de Diary of a bad year, ese maravilloso libro de Coetze que mágicamente leemos simultáneamente mi hijo Rafa y yo, un escritor que no sabe explicarse el difuso deseo por la jóven, sencilla e irresistible vecina que le ayuda con su trabajo.

Juaristi y Ugarte

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 9:02 am el Martes, Enero 29, 2008

Jon Juaristi y David de Ugarte son dos personas notablemente inteligentes y muy eruditas que, curiosamente y por caminos raros que no vienen a cuento ahora, se cruzan en mi vida aunque no se conocen personalmente entre ellos.

El primero es poeta y ensayista de éxito y acaba de escribir su primera(?) novela siguiendo de cerca a unas tempranas Memorias. Es, además, catedrático de filología hispánica y ha sido servidor del Estado en el ámbito cultural. El segundo no; pero es leído diariamente por una cantidad ingente de asiduos a la red y es un publicista rebelde y testarudo que acaba de publicar El Poder de las Redes con un prólogo mío.

La posmodernidad indefinida del segundo y la modernidad sobredefinida del primero se enfrentan ante mis ojos a menudo en la red, en el periódico diario, en la radio y en sus publicaciones de diferentes tipos.

¿Frente a frente? Juzguen ustedes mismos leyendo uno de los ultimos posts de David, uno de esos que va acumulando para conformar, dentro de poco tiempo, otro libro. Ugarte escribe un brillante y apretado post sobre Juaristi como parte de su nuevo proyecto ensayístico sobre las naciones o el sionismo digital.

Creo que este ensayo merecería ser comentado con cuidado para contestar a la pregunta de si podemos considerarles enfrentados a Juaristi y Ugarte o les une soterradas ligazones. Sin embargo este examen nos llevaría al análisis de la obra de Juaristi algo que me sobrepasa a pesar de que hace poco glosé uno de sus recuadros dominicales en el ABC y de que hace tiempo lo comparé con Mirowski. Dejo, por lo tanto, esa labor para otro día y paso a otra tarea menos docta pero más adecuada para mí que no tengo nada de erudito.

Me parece fascinante la breve historia paralela de estos dos personajes. Ambos son vascos traidores en el mejor sentido de la palabra, aquel que enfatiza que solo a través de la traición se mantiene la identidad que de lo contrario o sin esos traidores sería fragíl, tal como comentaba hace poco en un post muy valorado por Ugarte.

Este último se siente africano y aprecia los gestos árabes y ciertas manifestaciones del Islamismo aunque no se haya convertido a esa religión (como hizo en su día otro amigo común que tengo con Jon, Enrique Ojembarrena) ni a ninguna otra pero que, sin embargo, es un defensor inteligente de Ratzinger. Jon Juaristi, se ha convertido al judaismo y, de vez en cuando, nos deja saber que se siente vasco en algún sentido más bien sentimental.

Por caminos distintos uno y otro remontan su estirpe al liberalismo vasco que, aunque parezca mentira, existe. Uno por la vía guerrera hasta llegar a militares liberales donostiarras que acaban en Ceuta. El otro por la vía, más familiar para mí, de los bilbainos, comerciantes de la villa que mantienen la paz en la guerra y cantan bajito el himno de los auxiliares ( defensores voluntarios de Bilbao frente a los carlistas que lo sitiaban) el 2 de mayo.

Mi relación con Jon no es asidua aunque algunos de sus libros reposan en mi mesilla de noche y he escrito sobre él las dos o tres veces ya mencionadas, ensalzando en una su elogio de la traición. Con David tengo una relación mucho más cercana como verá cualquiera que ojee este blog de vez en cuando y él ha sido mi modelo para reflexionar sobre el hacker como personaje representativo de nuestro tiempo.

Los dos han coqueteado con una u otra revolución y ahora subliman como pueden. Como todos. Estoy contento de conocer a ambos.

Liderazgo y sentido común

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 10:48 am el Domingo, Enero 27, 2008

Hay ocasiones en las que uno cree haber encontrado un hermano en un sitio insospechado y esto me ocurrió a mí el miércoles 23 viajando a Bruselas para asistir a nuestro Paneuropean Meeting on ESS. Leía El País y topé con una columna de Javier Pradera que llevaba el título qur he puesto a este post.

Quise detectar un aire de familia entre Pradera y yo cuando Javier atacaba a Rajoy por servirse de esas dos expresiones hoy tan abusadas y simultáneamente por la falta de ambas que evidencia el desarrollo del affaire Gallardón.

Con independencia de la intención de la columna de Pradera, de repente sentí como si alguien estuviera hablando como yo y tuve la intención de enterarme de si este jóven señor al que conozco hace años pudiera resultar, como ocurre con el caso de los Kloswski, un verdadero hermano por parte de madre casquivana. En el caso de los hermanos polacos, la evidencia me llegó a través de una foto y ahora, en el caso de Javier Pradera, esa evidencia proviene directamente de su rechazo general, que aflora por debajo del uso incidental que hace de ellos, de los estos dos conceptos: liderazgo y sentido común.

No es por esa foto que nunca he enseñado, sino que lo que me hace decubrir el “parentesco” es, en este caso, el vago recuerdo de que yo he hablado de esas dos características o propiedades de las personas en sociedad con el mismo desprecio y la misma desesperanza.

Sobre el liderazgo he escrito en este blog no hace tanto tiempo con la misma intención política que Pradera aprovechando la ocasión para introducir algunas novedades sobre un artículo bien antiguo que publiqué en la Actualidad Económica en el que pretndía ser más ambicioso y menos coyuntural. De estas dos piececitas quiero ahora recordar un par de asuntos que vienen a cuento.

No me gusta el liderazgo. Me parece que responde a una noción anticua del hombre solitario que sólo tiene porvenir cuando éste entronca su peripecia vital con la épica de una causa o de un movimiento colectivo, como ocurrió en los tiempos de la frontera, en los que el jinete solitario deja de rumiar su frustración y echa una mano, rematada por un colt, a la colonización civilizatoria del oeste americano. Es quizá este mundo poético el que mejor nos permite captar la decadencia del líder-héroe. El vaquero descabalgado para ayudar al débil sólo alcanza su grandeza poética cuando vuelve a su soledad cabalgando hacia el horizonte a pesar de la llamada reiterada que le grita vuelve Shane, vuelve. Desde ese momento preciso, al final de Raíces Profundas, los líderes sólo lo son cuando renuncian a ejercer como tales.a de la organización que se asocia a la jerarquía como algo indispensable para esa organización y, tangencialmente, a una obvia nostalgia de los conducators de este mundo.

Y en cuanto a las jerarquías como expresión de la necesidad de coordinación ya escribí en el BIAM que cuanto más global se hace el mundo y mayor deviene una organización que se globaliza, menos centralizada necesita ser la coordinación entre distintas de esta organización y más podemos confiar en la coordinación horizontal y espontánea.

En cuanto al sentido común, no es que, como aquel general ante la palabra cultura eche mano a la pistola, pero cuando oigo hablar de sentido común salgo corriendo al aire libre para que se me refresquen las ideas. También escribí sobre este horror. Era un artículo que solo apareció en esta página web y que estaba escrito con las tripas. También merece algunos recordatorios.

Con relación al liberalismo económico, y a pesar de la sabiduría de Adam Smith, parece que el sentido común no ha llegado a captar algunas verdades sino todo lo contrario. En efecto, la planificación central parece de sentido común porque, en el peor de los casos, siempre puede imitar al mercado; parecería también de sentido común cerrar las fronteras si el comercio internacional nos hace perder oro; y parece hoy a la mayoría de la gente como algo de sentido común proteger la propiedad intelectual.

Hace tiempo que aprendimos, sin embargo, que el planificador central nunca imitará al mercado porque no puede por falta de información o porque no le dejan quienes le han capturado. Todavía hace más tiempo que sabemos que el mercantilismo era una falacia y que la apertura del comercio es buena incluso si se hace de manera unilateral. Y hoy estamos empezando a entender que la protección de la propiedad intelectual tiene límites más allá de los cuales es un barrera objetiva a la innovación.

O sea que termino sin ceder ni un milímetro. Recelemos del sentido común aunque fuera un pilar de la Common Law (cosa que no veo clara porque los jueces pueden ser tan torpes como los codificadores) y pensemos siempre a la contra, como cuando ante una pendiente cubierta de nieve nos lanzamos al abismo sobre los skies sin inclinarnos hacia la pared, que es lo que nos pediría un sentido común disfrazado de sentido de la supervivencia

En resumidas cuentas que tengo que hablar con Javier y enterarme de esos detalles que las familias guardan bajo siete llaves y siempre sujetas a la conspiración del silencio. Estoy seguro que me ayudará a explorara nuestra relación mutua y la de ambos con los Klosowski.

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