Canal miniposts

Juan Urrutia: De acuerdo con las estadísticas oficiales, en el 2006 España sobrepasó a Italia en PIB per cápita medido, como debe ser, de acuerdo con la paridad del poder adquisitvo. Admás España se convierte en la octava potencia económica mundial en términos absolutos. Es el momento de entrar en el clubo G-8. No ganamos la segunda guerra mundial, no somos una potencia nuclear; pero somos ricos y podemos alojar, si hacemos bien nuestro trabajo, la más moderna gran instalación ciéntifica paneuropoea. La oportunidad para todo esto durará poco en un capitalismo fluido como el que ya está aquí. (0 comentarios)
Juan Urrutia: Cuanto más sórdido es el ambiente de los suburbios de una ciudad industrial de un país que todavía paga el precio que se inflingió a sí mismo con el colonalismo, más se inclinan sus artistas a fabricar cuentos de hadas. Esto es lo que es Irina Palm, película recién estrenada aquí. Marianne Faithfull ha encontrado su sitio entre los supervivientes del 68 y ahora pone en pantalla lo que cantaba en Los Siete Pecados Capitales de Brecht y Weill: las putas y las enfermeras “they both take care of you don´t they?. (0 comentarios)
Arnau Fuentes: Con este minipost, empieza la serie de miniposts musicales con sesiones psytrance. Hoy, “The Godfather on trance“… una sesión que no podreis rechazar… (0 comentarios)

Reputación e identidad

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 8:54 am el Jueves, Diciembre 20, 2007

Hace un par de días y en una cena, digamos que de negocios, David de Ugarte y yo nos enredamos un poquito en una discusión que me hizo pensar. Se trataba de distinguir con cuidado entre reputación e identidad.

Hablemos de una institución y preguntémonos si tiene sentido el distinguir entre su reputación y su identidad. El asunto puede ser algo más que un simple ejercicio intelectual. Espero convencer de que la identidad es mucho más resistente y estable justamente porque es más flexible aunque parezca lo contrario.

La reputación es la creencia que los demás tienen sobre mí debido a que no hago lo que sería razonable y esperable. Es decir adquiero reputación porque, no siendo creíble, continúo haciendo lo que anuncio que quiero, debo o voy a hacer en cualquier caso. Es costoso adquirir una reputación, pero es muy fácil prederla en cuanto uno vuelve a ser creíble. Es frágil la reputación y sobre ella he escrito muchas veces como por ejemplo ésta o esta otra

La identidad es otra cosa. Sobre ella también he escrito en diversas ocasiones; pero quizá mereza citarse aquí lo de fraternidad. Tal como se desprende de ese trabajo, y contrariamente a lo que se entiende generalmente por identidad, ésta es algo plástico y se renueva constantemente con la traición a la identidad basada en la tradición. Se puede acartonar si es tan fuerte que no admite la disisdencia. En ese caso es también frágil; pero si esa identidad sabe integrar a los disidentes y evolucionar con ellos se hace eterna e invulnerable.

¿Que desearía una empresa? ¿Reputación o identidad? Mi intuición es que antes, cuando el mundo era relativamente estable, lo importante era la reputación. En el mundo de hoy que fluye como un torrente todos sabemos que el romper la reputación puede ser fuente de grandes beneficios por lo que nadie se fiará de una reputación.

En el mundo de hoy, en efecto, solo nos fiamos de la identidad y eso solo cuando es algo vivo que se va haciendo. Las identidades que se acartonen porque no sepan dar entrada a la crítica o al diálogo infinito, se convertirán en gettos sin porvenir.

Creo que esta es una lección que merecería la pena examinar en sus aplicaciones a otras organizaciones como gobiernos o partidos políticos.

El canon digital

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 12:08 am el Martes, Diciembre 18, 2007

Resulta que el Senado, en medio de una discusión de una ley de nombre imposible (Ley de Medidas de Impulso a la Sociedad de la Información, LISI) ha rechazado la puesta en funcionamiento del canon digital.

Acabará imponiéndose en la vuelta de la Ley al Congreso; pero lo interesante es que su rechazo, aunque parecía debido a una equivocación de algún senador del PP, ha sido luego admitido como línea propia del partido por el propio Rajoy a quien le parece injusto tener que pagar por la sospecha de que pueda violarse la ley.

No es una cuestión de justicia o no solo es una cuestión de justicia. En este asunto hay una discusión de fondo sobre la que se ha hablado mucho en este blog. Sin volver sobre ella lo que quiero es presentar unas paradojas curiosas en relación al problema general de la Propiedad Intelectual (P.I.)

El argumento tradicional está basado en la opinión de Arrow, un premio Nóbel que podría ser considerado como de inclinaciones izquierdistas. Según él la P.I. pretende compatibilizar el incentivo a inventar con la difusión de la invención mediante el establecimiento de un monopolio temporal otorgadoal inventor que llamamos patente o copyright. La paradoja nº 1 consiste en que alguien de izquierdas abogue por ensanchar el ámbito de la propiedad y por reducir el espacio público, dos iniciativas más bien de derechas. La contraparadoja nº 1 radica en que, a pesar de lo anterior, el resultado final es una reducción de la competencia algo que asociaríamos a la izquierda.

El argumento en contra de la existencia de la P.I. proviene de autores de derechas como Boldrin y Levine. Según ellos en condiciones realistas el valor descontado presente de una innovación no protegida es positivo y tanto más alto cuantomás fácil sea la reproducción de la obra. Nos encontramos pues con la paradoja nº 2 según la cual autores de derechas pretenden reducir el ámbito de la propiedad y ensanchar el espacio público, dos ideas que parecen de izquierdas. Sin embargo también aquí nos encontramos con la contraparadoja nº 2 que nos hace ver que esta estrategia intelectual aparentemente de izquierdas redunda en un resultado de derechas pues la eliminación de la P.I. estimularía la competencia.

Ojalá el PP se hiciera eco de estas consideraciones, pero no abrigo ninguna esperanza de que esto vaya a suceder. Teddy Bautista seguirá saliéndose con la suya apoyándose en el voto llamado progresista.

Terminemos pues con el simple comentario de que esta diferenciación entre extremos de un supuesto espectro político no es muy sostenible tal como decía el otro día.

Puntualiza Gorriti

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 12:24 pm el Domingo, Diciembre 16, 2007

Ya les anuncié ayer que hoy volvería con las puntualizaciones que merece el post de David que me coloca al lado del Papa.

Hay en el post de David de Ugarte varias cuestiones, todas ellas de interés. Interesante es el excursus inicial sobre los neocons;los comentarios sobre las monarquías del antiguo regimen son perceptivos y clarificadores y la presunta relación entre la mera descentralización del un estado medieval y las necesidades del mercado realamente polémico.

Pero lo central de ese post son dos cuestiones: la de la identidad y la de la supervivencia del Estado.

Sobre la primera lo mejor que puedo hacer para puntualizar lo que lengua, territorio y destino significan como configuradores del imaginario colectivo y para precisar cómo ese imaginario condiciona nuestra individualidad personal, e incluso la forma de alcanzarla, es leer con atención lo que esribí hace ya muchos meses.

Concentremos pues la atención en la presunta imposibilidad de un Estado ciudadano. Parece que ambas nociones serían contradictorias pues el estado exige para su existencia real una trascendencia que la ciudadanía no puede integrar so pena de dejar de ser tal. Lo que el Estado exige es justamente ese imaginario colectivo que, entre otras cosas, exhibe un “pensamiento moral que aglutina la nación y da rumbo al estado”. Sin él el Estado desaparecería comido por la comunidad real conformada por los ciudadanos que están en red (distribuída) y que , por lo que sabemos, no puede ser muy numerosa.

Mi puntualización principal llega en este momento preciso. ¿Cual es la distancia media entre dos nodos cualesquiera de una red que permite hablar de una comunidad real? Según los Six Degrees de Duncan Watts, los estudios empíricos parecen estimar esta distancia en 6 pasos y quizá ésta sea demasiado grande como para que podamos prescindir del Estado y, en consecuencia, del constructo místico de la Nación que le da soporte. Pero tal como ya sabemos los economistas desde hace mucho tiempo, gracias a Alan Kirman, cuanto más grande es la cardinal del conjunto de personas del que hablamos menor es esa distancia media.

Si esto es correcto no deberíamos decir que estamos en un samll world, sino, más bien, que estamos en un big world y que es por eso que cada vez más a menudo encontramos conocidos comunes topemos con quien topemos.

Pues bien en un big world el Estado no sería necesario y podría ser sustituído por esa comunidad real que no necesita de la trascendencia ni de la esperanza sino que puede mirar a la realidad con ojos de pez que dan fe de que el nacionalismo asociado al imaginario colectivo es un paso en el camino hacia ella.

No se puede saltar pasos, no hay atajos, pero tampoco se puede hipostasiar como definitivo el Estado que para seguir siendo la cúspide de la evolución de la vida en común necesita esa esperanza que presupone la fe.

El hacerse de Europa

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 10:56 am el Sábado, Diciembre 15, 2007

Lo ocurrido el pasado día 11 en relación al proyecto Galileo es muy significativo de lo que está pasando en esta faceta del hacerse de Europa. Este hacerse pasa por la cumbre de Lisboa, que nos lanza tras el progreso relaciondo con las nuevas tecnologías, y pasa también por el minitratado que sustituye a la fallida Constitución, un texto que deja cosas, como por ejemplo las relacionadas con mayorías y otras, en una cierta idefinición.

Lo que ocurrió en el caso del programa Galileo se descibe bien en el blog del que extarigo la siguiente noticia a las 11.24.00 de ese día

Le Conseil des ministres des Transports, des Télécommunications et de l’Energie s’est mis d’accord jeudi avec une majorité qualifiée, sans l’Espagne, sur le partage industriel de Galileo. Lors d’une conférence de presse à l’issue de la session du Conseil tard jeudi soir, le commissaire européen aux Transports, Jacques Barrot, a déclaré que “Galileo va devenir le fer de lance technologique de l’Europe” et “nous sommes en mesure de mettre Galileo en bonne marche pour 2013 et offrir aux Européens de très nombreux services”.

Aparte de los servicios que los europeos vamos a recibir y que, en buena parte ya recibimos a través del sistema americano equivalente, el GPS, lo que está en juego es el reparto de la tarta de los contratos tecnólógicos que harán posible este sistema europeo de seguimiento y manejo de satélites que permitirán la localización detallada de cualquier cosa y que complementará la globalización.

Ha sido el Consejo de Ministros la institución que tomó la decisión y la que, al día sigiente del reparto, permitió a España llevarse parte de la tarta con ciertas condiciones. Pero antes de un Consejp de MInistros las conversciones multilaterales y bilaterales son infinitas y consiguen milagrosamente alcanzar ciertos acuerdos que nada garantiza que sean los adecuados o los justos.

Y así se va haciendo Europa entre la burucracia bruselense y esa diplomacia que sigue ensimismada en un mundo westfaliano y que perpetúa la distribución del poder. Esta cuestión se plantea de forma evidente en el caso de la ESS ( European Spalation Source) en la que España está interesada y que aspira a alojar y por la que lucha través de un consorcio costituído entre el Gobierno Central y el Gobierno Vasvo.

Simplificando para no aburrir me atrevo a decir que la decisión de dónde colocar esta gran instalación de dispersión de neutrones utilizable para la investigación científica y para la experimentción tecnológica fundamentalmente en el mundo de los materiales, se va a tomar como siempre desaprovachando así la oportunidad de explorara nuevas formas de toma de decisión que van más allá de las mayorías o unanimidades tal como se contemplan ahora.

Y se seguirá tomando como siempre porque aquí juegan mucho dos corporativismo, el de los burócratas y el de los políticos especializados en Europa.

Los burócrtas apoyarán naturalmente que sea un panel de Expertos conocidos suyos los que tomen la decisión de localización sin querer reconocer que estos expertos, con todas las excepciones que queramos, son capturables porque son seres racionales y porque no ganan mucho. Y decidirán si dajamos que a partir de su opinión experta todo sea materia para políticos a los que los expertos tratan con un cierto desprecio seguramente porque no saben de ciencia, algo universal, y se dejan llevar por argumentos e intereses nacionalistas.

Los políticos en efecto tienen grandes presiones nacionales y no podemos decir que su función objetivo sea el beneficio de Europa como tal unidad. Prepararán a sus ministros los argumentos necesrios para defender los intereses de la industria nacional y estos ministros los esgrimirán con mayor o menor habilidad para conseguir su finalidad nacional y aparecer sin embargo como europeista. Los político están capturados por definición y no harán mucho caso a los burócratas europeos que aunque también estén más o menos capturados al menos no representan directamente a sus paises.

Ante una situación así me parecería una verdadera aportación a la formación de Europa que los economistas, aprovechando el otorgamiento del Premio Nobel a teóricos del diseño de mecanismos, nos dejemos oir y nos involucremos en la publicitación de métodos de elección socail que nos sirvan para seleccionar a veces proyectos y en otras ocasiones localizaciones en circunstancias diversas. Es bueno escuchar las declaraciones in promptu de Mashkin por ejemplo

Lo importancia de estos métodos es que tienen unas características muy desaebles. Son, para empezar, individualmente racionales de forma que no hay ningún país que forme parte de la Unión que no quiera participar del mecanismo porque no tiene porqué perder y algo puede ganar. Pero también son colectivamente racionales porque alcanzan situaciones que son eficientes en el sentido de que nadie puede mejorar sin que algún otro país pierda y son a prueba de coalicciones ya que a ningún grupo de paises-los latinos, los nordicos, los grandes, los de siempre-les salga a cuenta hacer las cosa ellos solos. Y exhiben otras propiedades interesantes como extaer las vedaderas valoraciones que los paises tienen de los proeyectos en lugar de simular desinterés para que otros carguen con el coste.

Lo interesante de estos métodos es que son a prueba de las tonterías de la burocracia y de la aparente rapacidad pícara de los políticos. Si fuéramos ampliando las situaciones en las
que estos métodos se aplican iríamos haciendo Europa. Pero, ojo, no en el sentido de ir haciendo de ella una unidad pretendidamente nacional, sino en el sentido de ir convirtiéndola en un campo de experimentación política que descubra formas de convivencia que no reproduzcan una vez más las misma ideas de los últimos dos siglos.

Pensemos incluso en que lo que vayamos aprendiendo será aplicable a las cuestines internas de los mismo Estados actuales. Quizá òr eso que no queremos deslizarnos por la siempre peligrosa pendiente del pensar.

Spe Salvi

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 9:28 am el Jueves, Diciembre 13, 2007

Nos ha vuelto sorprender Benedicto XVI con una encíciclica nueva, Spe Salvi, esta vez sobre la Esperanza. Aunque la Esperanza estaría muy ligada a la Fe, según el Papa, todavía le falta escribir específicamente sobre la Fe; pues ya escribió la Encíclica del Amor. Ya llegará; pero de momento pensemos en la que acaba de firmar.

El resumen, seguramente sesgado y aparte de las citas, es, para un lego como yo, que sin Dios y con la sola razón no hay esperanza para el mundo y los humanos. Siempre se fracasará. La verdad revelada no puede ni debe restringirse al ámbito privado, ha de ser parte de la organización política porque sin ella vamos a un callejon sin salida.

La verdad revelada sería como el Tribunal Constitucional, la única posible garantía de que el sistema político se cierra y se completa proporcionando seguridad y, ciertamente, esperanza.

Esta manera de pensar es, me parece, fácil de desmontar en el caso del TC tal como pretendí hacerlo denunciando el peligro de captura de ese TC. Pero imposible hacerlo en el caso de la verdad revelada a pesar de que la captura de la misma es un caso de libro.

La única interpretación posible es puramente utilitarista: engañándonos con esa verdad de cierre estaríamos mejor. Y esta interpretación encaja con su autor engalanado y con sus caros zapatos de Prada. Esta esperanza es dificil de vender a quienes tienen que vivir con menos de un dólar al día e incluso a aquellos que se ven agobiados por las hipotecas.

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