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Antirepresentacionalismo

David Teira me enví­a el obituario de Rorty que Carlos Thiebaut escribió en Teorema. Hay un párrafo que me gustarí­a compartir:

Por empezar en su centro más obvio o más reconocido, es menester señalar que forma parte de esa coherencia la crí­tica reiterada a lo que Rorty, desde La filosofí­a y el espejo de la naturaleza hasta el tercer volumen de sus Philosophical Papers: Truth and Progress, denominaba el representacionalismo — una posición de fondo filosófica que presupone una realidad externa cuyas caracterí­sticas y modos son aprehendidos correctamente en un conocimiento cuyos conceptos y significados se correspondencon esa realidad cuando es verdadero, correspondencia ésta que define la objetividad de dicho conocimiento.

He ahí­ en unas pocas lí­neas el origen de lo que presuntuosamente podrí­a llamar mi posición filosófica. Como dice Thiebaut un poco más adelante y refiréndose a la postura antirepresentacionalista:

la versión rortiana, ciertamente radical en su presentación, es parte ya sustancial de la definición de un clima epocal del que pocos nos escapamos: incluso los más representacionalistas, por seguir empleando esa rúbrica, no podrán querer suscribir las formas más fuertes, o más metafí­sicas, de presentación de esos conceptos que han sido claves de bó-veda de la tradición filosófica occidental

Quizá hubiera querido vivir en épocas más confiadas; pero hoy no se puede ser de este mundo y no ser un receloso filósifico irredento.

  1. El representacionalismo no es más que una versión upgraded del realismo kantiano del que no podemos escapar. Por eso resulta espuero cualquier esfuerzo por atajarlo. Dado que los instintos de crítica se realizan desde mentes escabadas en esa misma herencia metodologica.
    Lo interesante es analizar porqué hacemos corresponder nuestras creencias con nuestros modelos de pensamiento. Disociarlos no es necesariamente irracionalismo. ¿Pero qué otra forma hay de mantener viva la antorcha del progreso occidental que se ha apalancado en renegar de los ancestros y cuestionar la tradición?. Si pienso como pienso, let at least que sienta de otra forma. Esa la chispa del renacer dionisiaco que alumbra el postmodernismo.

  2. Que seamos hijos de la Ilustración y de Kant no quiere decir que necesariamente estemos impedidos para matar al padre y hacerlo de verdad. Aunque cualquier observador externo creerá ver siempre la herencia genética.

    A mí me parece natural creer aquello que nustro modo de pensar nos dice que es el caso. Pero desde que notamos que nuestro modo de pensar puede no ser el adecuado, la cosa deja de ser natural y la razón misma se vuelve problemática.

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