Parcheando los efectos de la última crisis financiera

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 8:41 am el Sábado, Octubre 20, 2007

Los mercados financieros siguen en condiciones de alarma. Los bancos no confían unos en otros y por dos buenas razones . Porque no saben hasta qué punto está cada uno de ellos cargado con los malos créditos relacionados con las hipotecas que todos temen sean non-performing en poco tiempo. Y porque no saben tampoco cuanto valen los vehículos especiales en los que se han instalado las asset-backed securities a pesar de que todos los adelantos de la literatura técnica de finazas parecerían ser capaces de valorar cualquier cosa.

Sin embargo hay un malentendido en esto último. Todo se puede valorar en función de un subyacente cuyo comportaminte se cree conocer. Pero nada es conocido en los mercados ( y si no que se lo pregunten al LTCM y a sus socios especialistas en valoraciones de derivados; les mató un black swan). Pero cuando el subyacente ni siquiera tiene una historia como es el caso de muchos de los títulos sintéticos donde se introducen toda clase de activos para dispersar el riesgo, no hay manera de alcanzar una valoración aceptada unánimemente.

En estas condiciones lo importante era y es la propia dispersión del riesgo. Podríamos imaginar que conseguimos dispersarlo hasta sus últimas consecuencias llegando, como si dijéramos, a que cada ser humano soporte la parte alícuota que le corresponda.

Es importante recordar esto porque el fondo que acaban de constituir Citi, BofA y J.P.Morgan (M-LEC, Master Liquidity Enhencement Conduit) abierto a otros muchos, es la manrra de seguir por la la senda de la redisribución del riesgo. Si llegáramos al final de esa senda, no se necesitaría un prestamista de última instancia que discriminara al menos un poco entre los fantasiosos y los que han tenido mala suerte. Bastaría en realidad con que este fondo capitalizdo por esos bancos admitiera comprar los créditos dudosos de algunos colegas y, a su vez, los empaquetaran correctamente para que la confiaza se recupere.

Esto valida la tesis de que en buena parte la naturaleza de la crisis actual está relacionada con la innovación financiera. Sin duda en su origen detectamos la interconexión global del sistema financiero, lo que por un lado facilita el contagio y, por el otro, dispersa el riesgo haciendo el sistema más resistente que hasta ahora. Esto, incidentalmente, apunta a un nuevo capitalismo en el que las crisis son frecuentes y menos duraderas colaborando a la circulación de las clases ricas y poderosas. Los cinco minutos de gloria que a todos nos van a tocar.

Pero todo esto tiene también una lectura adicional menos pretenciosa. Por primera vez es el propio sector, sin ayudas de los reguladores, el que está dispuesto a sacar las castañas del fuego aun a riesgo de quemarse las manos. Merece la pena este empeño desregulatorio.

¿Y qué pasa con el azar moral? Pues nada siempre que los bancos que han sabido ser prudentes y que básicamente conocen bien la gestión del riesgo y no se meten donde no entienden su naturaleza, van a salir bien parados porque no necesitan ese fondo que es costoso y porque pueden, si lo entienden y lo desean, quedarse con parte del beneficio del esquema. El que les correponde por ayudar a la salvación de un sector al que pertenecen.

Los sueldos de los ejecutivos

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 1:47 pm el Jueves, Octubre 18, 2007

Enron acabó con algunas prácticas contables dudosas a pesar de que, como siempre he argüido, sus grandes jefes inonovaron seriamente a través de esas prácticas. El reflujo tuvo consecuencias insospechadas para mucha personas que no tenían nada que ver además de llevarse por delante la principal firma de auditoría.

La crisis que se ha iniciado el verano pasado y que también es producto de la innovación, en esta caso financiera, se llevará por delante las firmas de rating y seguramente también mucho del análisis, al menos tal como lo conocemos hasta ahora. Y de paso acabará también con los sueldos de los grandes brokers, analistas y CEOs que, como decía un periódico ya hace semanas, ganan en 10 minutos lo que un empleado medio al año.

Ahora vuelve este último asunto a la actualidad mediante un editorial del FT del día 16 de octubre: Money for nothing. que rechaza las explicaciones convencionales. Los sueldos habrían subido en proporción al aumento del tamaño de las compañías. Sí, es cierto, pero no es evidente que cueste seis veces más manejar una compañía seis veces mñá grande. El talento sería escaso, de acuerdo, pero lo que se observa es un salto cualitativo en las tablas salariales cuando hablamos de sas figuras paradigmáticas que no se compadece con la continua variación en el talento se mida como se mida. Es posible que añadan mucho valor a las compañías; pero es dificil de zceptar este argumento cuando se trata de compañías tradicionales y no de novedades inmaduras en sectores novedosos. Por esas contrarazones el FT piensa que la única explicación es que los propios ejecutivos tienen dmasiado poder debido a la dispersión del accionariado. Sugiere el FT que se de más poder a los accionistas.

Este tipo de explicaciñon es convincente, pero el poder al que se refiere debería ser llamado por su nombre. Se trata de una renta, ese concepto al que últimamante me refiero muy a menudo. Una compañía madura pero grande no quiere un núcleo duro y da argumentos especiosos para defender la dispersión del accionariado. Pero esta dispersión hace imposibe defender una política salarial determinada especialmente cuando ésta no es clara sino que está envuelta en opciones y otras formas de retribución variable que no son fáciles de desentrañar.

En estas condiciones el Presidente o el Consejero Delegado de esa compañía tiene la posibilidad obvia de aprovecharse y de apropiarse de una renta sustanciosa que no se obtendría por la mera competencia sino que es mucho mayor gracias a una especie de entente implicita entre ejecutivoos de un mismo sector.

Aquí ,como en otras muchas cosas, la única solución, que no es dificil de llevar a la práctica, es hacer grupos de accionistas que se conviertan en perros guardianes del poder del capital. Las TIC permiten ya eso y sus posibilidades se harán realidad en cuanto se descubra lo obvio que es que lo que añade valor a las compañías no es el poder taumatúrgico de una o dos personas sino la innovación que ha de venir de dentro mediante la explicitación del conocimiento tácito y que todo esto ocurrirá ya inmediatament en cuanto se reconozca que el poder debe estar cercano a los ingenieros en sentido amplio y no como hasta ahora en manos del jefe de finanzas o de ventas.

La competencia por esa clase de talento acabará con las rentas que están por detras de las diferencias salariales y finalmente de la corrupción light que observamos.

Por ahí irán los tiros.

Los Nobel y la ingeniería.

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 3:34 pm el Martes, Octubre 16, 2007

El Mundo de hoy se hace eco del premio Nobel en Economía y comete dos pequeñas inesactitudes. La primera es propia de la redacción. Encabeza la noticia señalandpo que el premio se da por cuarta vez a expertos en la Teoría de los Juegos. No recuerdo más que dos; pero eso no es lo que me interesa ahora. Ciertamente Mayerson es uno de esos expertos (a él se debe el concepto de “proper equilibrium”) pero no creo que se pueda decir lo mismo de Hurwicz o de Maskin.

Estos dos se han preocupado del diseño de mecanismos, una rama inventada por el primero de ellos quien acuñó el nombre que se da a una noción básica en este tipo de literatura: la compatibilidad en incentivos. Cuando un mecanismo no lo es, compatible en incentivos, no podemos esperar que el equilibrio al que llegaría si lo fuera vaya a ser observado. Esto no es broma porque el mecanismo que llamamos mercado solo es compatible en incentivos cuando el conjunto de individuos es un continuum.

Eric Maskin se ha preocupadp por un aspectos concretos de este problema general. Sería bueno saber las condiciones que caracterizan un mecanismo que es a prueba de estrategias. Si no lo es es que no es compatible en incentivos y, por lo tanto, aplica el párrafo anterior. Sin embargo singularizar a Maskin entre todos los que se han ocupado de esta cosa me parece una arbitrariedad. Por otro lado Este “joven” ,que ocupa el despacho de Einstein en el Instituto de Estudios avanzados de Priceton, es un autor importante en la literatura de implementación. Es decir le debemos ideas sobre cómo el resultado de un juego no coperativo puede alcanzar el resultado que deseamos en su equilibrio (de Nash). También podríamos añadir que Mayerso con su revelation principleno es ajeno a esta problemática.

Es verdad que tanto Mayerson como Maskin se están ocupando últimamente de aplicaciones de estas ideas por ejemplo a subastas o a mecanismos para controlar las emisiones de CO2; pero no es ese su mayor mérito lo que, además de resultar injusto para Hurwicz, es injusto para ellos mismos, por subrayar lo que no es su aportación más valiosa y constituye una forma de proceder que deja bastante que desear.

Pero esto me lleva a la segunda inesactitud que comete El MUndo, esta vez en la pluma de mi amigo y excelente economista Jose Manuel Campa del IESE. Afirma Jose Manuel que es un premio a la ingeniería económica. Como acabo de decir lo que en estos tres premiados es valioso no es la ingeniería eonómica sino las ideas básicas que permiten esa ingeniería. No es lo mismo, pero quiero dejarlo claro para que se entienda el último párrafo del post que he escrito hace unas horas.

Pero aparte sutilezas y precisiones, que se vaya desarrollando la ingeniería económica es algo muy importante. Me interesan dos ejemplos. El primero es cómo decide Europa dónde va la Fuente de Neutrones por Espalación (ESS). Hay muchos mecanismos para decidirlo; pero cuando el objeto es indivisible el problema no es tan fácil. El segundo ejemplo es cómo se asigna el tiempo de uso de esa fuente entre diversos aspirantes a utilizarla para sus exprimentos. Parecería que la idea sería introducir un mercado de tiempos de uso de forma similar a lo que se ha hecho con las emisiones. Pero esto está muy cerca de una subasta: ¿cual es la buena?

Estas cuestiones son todavía demasiado teóricas. Los ingenieros sociales querrían que se les dijera que hay un tipo de substa fácil de llevar a la práctica que funciona aunque no fuera la mejor de las concebibles.

En eso estamos muchos y necesitaríamos ideas prácticas ya.

Verstehen y Erklärung otra vez

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 12:54 pm el Martes, Octubre 16, 2007

Ya hablé de esto este verano en un post muy largo. Quizá con estas dos nociones, que enseguida trataré de recordar, podamos entender algunas extrañas maneras de hacer economía que llevan ya al menos tres décadas perfilándose como el paso de la Ciencia Económica desde una afición intelectual a una verdadera ciencia.

Comprender vs. explicar, he ahí la clave. Comprender (Verstehen) es hacer realmente tuya una idea propia o de otros ubicándola en la tradición de la que formas parte, mientras que explicar (Erklärung) es dar razones coherentes para que creamos como plausible un conjunto de factores interconectados que darían cuenta de una realidad, aunque esa explicación sea un sinsentido para la tradición en la que comprendemos.

La economía como afición intelectual es lo que me gustaba. No porque fuera más fácil, sino porque era una manera de pensar que me abría la cabeza y me permitía construir un imaginario propio para entender el mundo a mi manera. Mi reciente artículo sobre Holgura es un ejemplo muy menor de esa comprensión que esoy intentando ejemplificar.

Convertir la economía en una verdadera ciencia empírica tiene que ver más bien con la explicación… de cualquier cosa. El ejemplo más reconocible de esta nueva manera de hacer economía sería Freackonomics y todos su precedentes que surgen desde que contamos con buenas bases de datos. Estas nos permiten aislar las causas verdaderas en las correlaciones detectadas.

Ya no se trata de demostrar un teorema de existencia ( de lo que sea) con técnicas de puntos fijos usando a su vez teoremas nuevos o ad-hoc o de encontrar la caraterización de un cierto método de agregar preferencias o, por hacer alusión a los premios Nobel de ayer, de discutir las propiedades de ciertos mecanismo de asignación de recursos. Se trata de saber, por ejemplo, si la disminución en la delincuencia juvenil se debe a la liberalización del aborto.

Con la concepción de la economía que se impone como Erklärung sabremos muchas más cosas útiles para el manejo de nuestras sociedades; pero quizá no consigamos ningún Verstehen puesto que no sabremos si utilizar o no esos conocimientos para configurar esa sociedad de acuerdo con nuestra aspiración última.

Pero sobre todo pasaremos de vernos como intelectuales a imaginarnos como ingenieros. Nada que objetar, excepto que yo prefería el Verstehen al Erklärung. Cuestión generacional.

El paisaje y la abstracción

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 9:04 am el Domingo, Octubre 14, 2007

La exposición de la Fundación March plantea unos problemas que no resuelve. En La Abstracción del Paisaje. Del Romanticismo nórdico al Expresionismo Abstracto, hay en juego cuatro conceptos que se entrecruzan sin orden ni concierto: paisaje, romanticismo, expresionismo y abastracción. Me gustaría ordenarlos a mi manera para tratar de de descubrir la idea que presiento está ahí y que creo, no sé porqué, que me va interesar.

Entiendo perfectamente bien el intento del difunto inspirador de la muestra (Robert Rosenblum) de encontrar un precedente histórico del expresionismo americano de los cincuenta en el romanticismo nórdico. El adanismo americano queda así reducido a sus justos límites si la interpretación propuesta fuera cierta. Si lo es o no lo es es algo muy académico que a mí, claro está, no me interesa. Es decir, disfruto de Rothko con independencia de que sus superficies tengan un precedente en Friedrich o en cualquiera de los otros artistas epuestos, aunque reconozco que la presentación de Friedrich a la sociedad americana de los años setenta debió tener su mérito.

Entiendo también, creo, que el expresionismo es ciertamente abstracto; pero me parece obvio que la abstracción ha estado siempre ahí desde que comienza, cuando comienc, el arte. Un bisonte de Altamira es abastracto como lo es cualquier pieza hiperrealista. No veo porqué el romanticismo nórdico sería digno de especial atención como antecedente o génesis del arte abstracto.

Me gusta el arte abastracto por su indeterminación ya que me deja libertad para despojarme de mis categorías rutinarias de la forma más personal posible. Es como un psicoanalista lacaniano que solo distorsiona tu propia deriva neuronal con un breve toque. Además tiene necesariamente que descubrir a un inexperto como yo la orgía del color que, finalmente, es lo que a mí me hace comprarme un cuadro aunque no sea abstracto. ¿O no?

Pero qué tiene el paisaje que ver con todo esto?. Esta es la pregunta que se desprecia en la exposición a la que me estoy refiriendo y es justamente la que me interesa. El paisaje no es consustancial a la pintura. No existe desde el principio de lo que nos enseñan es el arte y más tarde aparece en sustitución de los fondos dorados que daban soporte a ciertas figuras humanas, en general religiosas. El paisaje en la pintura nace asociado a los animales, de ahí que cuando hablo de paisaje esté reamente hablando de naturaleza de forma que la pregunta es porqué la naturaleza, con independencia de erudiciones varias, lleva a la abstaracción?

La respuesta debería ser obvia para cualquier científico natural y todos hoy tenemos algo de eso en neuetro ADN. No hay manera, en efecto, de entender nada de lo que nos rodea si queremos entenderlo todo en toda su minuciosidad. La clave está en organizar esa naturaleza en categorías más o menos amplias que conforman el explanandum que ya, para empezar, se refiere a la realidad de una manera por lo tanto abstracta.

La forma de organización de ese material en bruto es lo que distingue la buena ciencia de la mala, la que tiene exito explicativo de la que se estanca. Y no hay reglas para efectuar bien esa organización ni en la ciencia natural ni en los intentos de ciencia social ni en el pensamiento no disciplinado ni autocosciente. Es quizá la pasión la que guía las primeras clasificaciones. Así en el romanticismo, por volver al tema de la eposición de la March, parece hinotizado por las montañas que están a punto de derrumbarse sobre el personaje central de la pieza artística o al menos le asombran y le proporcionan un sentimiento de una fuerza externa que le domina y le incita la adoración o el respto reverencial.

Esta es finalmente la idea que yo perseguía. Que es muy importante la primera clasificación en categorías del material que queremos explorarar. Una vez realizada el camino está trazado y tus ojos dejan de ver otros caminos posibles.

Esta idea se complementa con la sigiente que proviene de mis escasos conocimientos matemáticos. Lo abstracto es como un conjunto abierto en el sentido de que no contiene sus puntos de acumulación. Sigue cualquier camino en ese conjunto y nunca encontrás un tope. Toma una secuencia en un cuadro de arte no abstracto y su punto límite será alcanazado en un número finito de pasos. Lo ilimitado contra lo limitado. Lo efímero vs. lo eterno.

Si mi reflexión hasta aquí fuera no del todo tonta se sigue de ella un corolario interesante. Las imágenes artísticas, en cualquier formato y realizadas con cualquier técnica, deberían tener marco solo si se trata de arte no abstracto. Si delimita algo abstracto el marco miente.

Fundación Transición Política Española

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 9:01 am el Viernes, Octubre 12, 2007

Quiero explicar porqué formo parte de esa fundación. Porque transición significa que nada es de una vez por todas, que el pensamiento, incluído el político, no descansa.

La transición, tan alabada por algunos estos días, ha muerto o está muy malita. Bastantes de sus productos concretos están obsoletos. Lo que no ha muerto es precisamente su espíritu.

¿Es ese espírutu el de la concordia? Sin duda, pero fue claro que ésta no se logró del todo porque nada se logra del todo y siempre hay algún asunto que se enquista. Pero estoy seguro que esta incompletitud estaba prevista por los que realmente la hicieron, que quizá no fueran todos los que se la han atribuído y la privatizan pretendiendo, mira por dónde, que hicieron algo de una vez por todas. Ya veremos quienes fueron realmente los que la lograron imponer cuando se vaya haciendo el archivo de esa transición, tarea ésta a la que estoy dispuesto a contribuir.

El verdadero espíritu de ese momento no es por lo tanto la concordia con ser muy importante. O, en cualquier caso, no es solo la concordia la que conforma ese espíritu. El mensaje al que yo me adhiero es que la transición es un tránsito y que todo tránsito es transitorio. Ya lo dice Aute:”el pensamiento no puede tomar asiento. El pensamiento está siempre de paso”. y la transición es pensamiento.

Y es normal que así sea. Pensemos en el modelo económico. La economía social de mercado quizá fue todo lo que se pudo sacar en aquella época, pero no hay manera de disimular que es un bodrio que corresponde a una teoría económica sin sentido y desacreditada ya en aquella época, sobre el que ya me pronuncié en La Mirada del Economista enumerando y analizando sus “ocurrencias”.

Por eso pienso que quienes queremos preservar el espíritu de lo transitorio presente en la Transición Política Española debemos ponernos al frente de una Ley de la Memoria Histórica. Porque en aquella época en la que lo prioritario era el olvido, no se podía pretender recordar todo, cosa imposible en cualquier caso. Pero pasados todos estos años es normal y saludable que confrontemos el pasado por las mismas razones que se aducen cuando se quiere convencer a los nacionalistas vascos de que siempre han estado entroncados con Castilla. Si la historia tiene importancia es necesario hacerla con cuidado y para ello nada como recordarla pública y provisionalmente. Precisamente para poder enfriar la quemazón de lo nunca desvelado. Es esa una tarea permanente porque siempre queda algo por desvelar.

Cuando hace unos días veía con asombro en la televisión la paciencia irritada con la que los familias de los merineros del Nueva Pepita, matriculado en Barbate, esperaban el rescate de los cadáveres de sus familiares, pensaba en la importancia, quizá atávica, que tiene para nosostros los cuerpos de nuestros seres queridos fallecidos, aunque luego los incineremos.

Pero si eto es así, hemos de comprender que los que sufrieron las barbaridades de una guerra civil quieran recuperar los cuerpos de quienes amaron y fueron vejados. Los maltratados por la facción perdedora también quieren esos cuerpos y deberían tenerlos, pero concedamos que, al menos, estos han tenido un monumento en cada pueblo durante más de medio siglo.

Para curarse hay que hacer el luto, no censurar la memoria. Y no hay luto sin cuerpo como acabamos de ver en Barbate. La Fundación de la Transición tiene un enorme papel que jugar en este asunto así como en otros anejos.

Mi contribución a la Memoria Histórica

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 2:25 pm el Miércoles, Octubre 10, 2007

Una amiga me pasa el sigiente documento firmado hace 69 años por el comandante Militar ( firma ilegible) de Las Arenas el 21 de octubre de 1938, III año Triunfal.

He recibdo de Don JOSE MARISCAL ARANA la suma de quinientas pesetas que en calidad de multa le ha sido impuesta por mi Autoridad por consentir que a un hijo suyo se le llame en la vía pública con el nombre de Yonchu, demostrando con ello una manifiesta desafección á (SIC) nuestro Glorioso Movimiento Nacional, y una desobediencia marcada a lo dispuesto por nuestro Caudillo en el sentido de usar nombres de marcada significación separatista.

Claro que esto es tan tonto que podríamos olvidarlo. Pero deberíamos pensar que Yonchu Mariscal está posiblemente vivo y que sus hijos conocerán esta historia. No podemos esperar que esas personas, que hoy tendrán unos cincuenta años, estén muy identificadas con la democracia actual sin perjuicio de que respeten el espíritu de la transición.

Me temo que sobre este espíritu habrá que hablar algún día.

Las Catedrales del siglo XX y la soberanía del siglo XXI

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 8:35 am el Lunes, Octubre 8, 2007

Hasta hace poco tiempo las catedrales del siglo XX eran los museos-espectáculo que algunos critican por ser como parques temáticos que no cumplen las funciones del museo de toda la vida y empiezan a jugar otros muy distintos como el económico, el urbanístico y en general el de punto focal de un entusiamo colectivo. Nada mejor para entender esta cambio que echarle un vistazo al Efecto Guggenheim de Iñaki Esteban, en Anagrama.

Pero quizá debiéramos reservar el nombre de catedrales del siglo XX a las grandes instalaciones científicas según me dice Javier Campo. Las grandes instalaciones científicas como obras colectivas que son, desvelan el deso de saber más allá de lo que los sentidos nos dicen, algo que intuimos subyace en la locura de la construcción de catedrales.

Yo diría, sin embargo, que hay una especie de rechazo por la novedad que representan los nuevos museos o las grandes instalaciones. El arte sería algo sagrado que no debiera disolverse en la sociedad del espectáculo. La ciencia sería algo laico, pero igualmente trascendente, que se pone en juego y corre el riesgo de perder su espíritu en presencia de esa gran ciencia que genera sus grupos de presión que acaban haciendo de la ciencia un simple, o no tan simple, negocio.

En ambas críticas, a los museos espectáculo y las grandes instalaciones, me parece a mí que hay una nostalgia por un mundo que, en realidad, nunca existió. ¿Cuando ha sido el museo un intento puro de conservar, estudiar y divulgar libre de todo otro interés? ¿Cómo podría una gran instalación científica con su eneorme coste coste estar al servicio exclusivo de la verdad?

Me parece que esos sentimientos nostálgicos revelan un mundo mental distorsionado y que echarle la culpa del presunto desastre al liberalismo de mercado es una crítica de este último más bien rutinaria y desinformada.

Mucho más interesante me parecería una lectura más política. Si museos y grandes instalaciones tienen algo del espíritu de las catedrles del siglo XX, pero traicionan la trascendencia que se les supone a estas últimas con el espectáculo o la mercantilización, podemos cambiar de orientación esta búsqueda de sentido a estos fenómenos arqitectónicos e ingenieriles y pregunarnos si pueden representar una nueva noción de soberanía que supere la antigua basada en el poder de las armas e indefectiblemente unida a la independencia frente a la amenaza externa.

Pues bien, en un mundo globalizado, la idea de defenderse estaría más asociado a la ciencia o, en general, a la innovación tecnológica que al poder de las armas porque en ese mundo globalizado se impone el valor del conocimiento y el poder de las redes como forma de organizar la convivencia. Y aquí, en este punto, las grandes instalaciones científicas no tienen competencia con los museos. No se trata de dar espectáculo e intimidar al extraño con tu cultura. Se trata de hacerle ver con evidencia palmaria quen un estado o grupo humano cualquiera puede dejar al extraño muy atrás en la distribución de la riqueza en el mundo.

Más sobre rentas

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 9:10 am el Sábado, Octubre 6, 2007

Aunque es un tema crucial los economistas convencionales no hablan demasiado sobre rentas. Por esa razón el otro día dediqué quizá demasiado espacio a hablar de ese concepto a propósito de un recuadro de Juaristi en Abc.

Me alegra por lo tanto que dos economistas ortodoxos lo coloquen en el centro del debate sobre intervencionismo y el mercado. Su idea es bien sencilla. El ataque al liberalismo de mercado es una coartada para preservar las rentas de las que gozan los privilegiados que no quieren abrir la competencia a todo el mundo.

Me atrevo a recordar que el subtítulo de El Capitalismo que Viene es: disipación de rentas. Los privilegios asociados a la idea de renta no podrán resistir la competencia que se impone en todos los frentes gracias a las TIC.

Contamíname

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 8:47 am el Viernes, Octubre 5, 2007

Me parace que esta canción de Victor Manuel y Ana Belén es, como mínimo, ambigua. La escucho con simpatía porque quienes la cantan me caían simpáticos en la juventud ( mía y suya) cada uno por separado y , sobre todo, porque forma parte de un CD que me regalaron unos muy queridos amigos con los que comulgo en todo. Pero hay algo que me chirría.

Para empezar el título ya es dificil de digerir aunque luego la contaminación sea sustituída por una especie de hibridación a la que se llama simplemente mezcla.

Sí, mézclate conmigo y cuéntame tus milongas de hechicero y de sabiduría milenaria; pero no me vengas con ira y con malos rollos. Si vienes por las buenas, con la sonrisa en la boca, tendrás una rama de mi árbol que te dará cobijo. Si vienes por las malas….. mejor es no imaginarlo.

Yo esperaba de esta gente de mi generación una actitud más abierta: ven porque la tierra es tan tuya como mía. Pero desgraciadamente no es ese el mensaje.

No se porqué me recordó a aquella manifestación contra ETA, que acababa de asesinar a Tomás y Valiente, en la que se coreó con evidente buena intención:¡Vascos sí, ETA no! Mi sensación de “emigrante” en Madrid, en donde estoy por mi deseo de prosperar y no porque nadie me haya echado de mi país, fue la de ¡qué se creen estos! ¿que tienen que darme permiso para vivir de acuerdo con lo que soy?

Concedo que prefiero ese grito al de ¡yo mataba a todos estos vascos! que lanzan algunos taxistas (ni uno ni dos, sino bastantes más) cuando la radio que llevan encendida cuenta alguna machada de la organización terrorista.

« Entradas anterioresEntradas siguientes »