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Identidad por decreto

La noticia saltó a mis ojos ayer jueves, pero para entonces Javier Ortiz ya se habí­a cabreado y David de Ugarte habí­a diseccionado el cerebro del socialismo español al respecto (además de hacerme conocer el blog de Javier Ortiz al que admiro desde que defendió como biógrafo de Ibarreche su uso del “vascos y vascas”) y hoy se rí­e hasta Arcadi Espada. Como siempre, llego tarde a todo después de llegar tarde al blog; pero en este caso no quiero dejar de decir que este voluntarioso refuerzo de la identidad que parece querer perpetrar el gobierno aprovechando una cierta Ley de TVE, se debe de la influencia Sarko, un patriota de cuño antiguo.

La pretensión, seguramente encomiable aunque un poco antigua, tiene como consecuencia presumiblemente no deseada la de elevar el coste de la disidencia, concepto este al que desde hace un par de años prestó cierta atención, para hacer artificialmente más dificil la individuación aunque, eso sí­, más auténtica. La intención de Sarko o del actual gobierno español choca, sin embargo, con una realidad tozuda que, gracias al uso inteligente de las tecnologí­as de hoy, nos proporciona a todos y cada uno una oportunidad para deshacernos de identidades muy cargadas e ir deslizándonos por la senda de la disidencia.

Aparte de esta diferencia entre la pretensión y la realidad, quiero reseñar que el discurso identitario menos patriotero parece que va encontrando su lugar frente a los grandes ilusos que cree que vivimos un cosmopolitismo natural y, esperemos, frente a los que confunden lo identitario con lo castizo.

N.B. Parece que no siempre llego tarde. Es como si los banqueros centrales me hubieran hecho caso y se han dignado inyectar fondos a la banca mediante repos para evitar los efectos de la indisponibilidad de crédito. Como dirí­a JJ, un buen amigo, “tarde y mal”.