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¡Athleeeeeeeeeeeeeetic! ¡Eup!

Seré breve pues este es un tema que ya comprendo no puede imponerse a nadie que no sea un forofo o, como yo, un exforofo.

Abandoné al Athletic como quien abandona a una mala mujer. Porque uno no cree que va a poder resistir más digustos.

Pero cuando una de esas malas mujeres están en las últimas, allá nos encontramos todos sus examantes, a su lado. Incluso un poco nostálgicos de aquel poder que tení­a sobre nosotros y que, aunque nos obligó a abandonarla para poder vivir, también nos proporcionó momentos que ya sabí­amos que iban a ser irrepetibles.

Bueno, el Athletic ha salido de esta; pero los que realmente le hemos querido, pero ya no estamos para grandes orgí­as, deberí­amos pensar un poco en su futuro ahora que su atractivo se mustia.

Creo que mi amigo AD tiene una buena solución. Bajemos a segunda y presumamos de campo nuevo. Un precioso campo de futbol que no sea estadio como el de Anoeta o como el Bernabeu que, aun no siédolo, se hace llamar así­. Y ganemos siempre, para lo que tendremos que seguir pagando a los jugadores su precio de monopolio, y renunciemos cada año a subir a primera división.

De esta forma ayudaremos a que se vuelva a aquella maravillosa dsistinción deportiva entre los amateurs y los profesionales. Volver a esta diferenciación era una de las ventajas, pensaba yo, de permitir el doping libre y ahora pienso que la renuncia del Athletic al espectáculo comercial irí­a en la misma dirección.

Dejemos que los salarios de las estrellas se paguen a los que juegan en las ligas profesionales y salen en las grandes cadenas generalistas. Las pequeñas televisiones locales nos deleitarán con las ligas de los amateurs que alentarán en nosotros precisamente el orgullo del “nosotros” .

No sé si algo así­ es permisible por los actuales amantes de esta mujer seductora; pero incluso si no lo fuera no tengo más remedio que declarame entusiasmado con estos jóvenes competidores por sus favores y que son capaces de sostenerle hasta el último minuto y luego decirle a pitidos que tiene que volver a ser lo que fue.

They are my kin, con esas personas me encuentro bien.