Lumbago

El lumbago que agarré en Lund tiritando dentro de un taxi que me devolví­a a Copenhagen desde un restaurante de la pequeña ciudad sueca y con mi traje a medida chorreando por la manta de agua que me cayó encima en 100 metros, ha acabado con mi cintura y ando y me siento doblado.

Escribo este post inclinado sobre las teclas como Glen Gould se inclinaba sobre las del piano para recrear eternamente sus variciones Goldberg

Rato o la desvergüenza satisfecha

Rodrigo Rato deja la presidencia del FMI dos años antes de que expire su mandato y lo hace por razones exclusivamente personales.

En el editorial que hoy le dedica El Paí­s contrasta su actitud polí­tica con el maniqueismo tabernario de Zaplana o Acebes y con el desparpajo populista de Aguirre. Sin embargo no encuentra una buena etiqueta para la figura de Rato.

Les ofrezco una por mi cuenta. Rato representa la desvergüenza satisfecha. Que su huida demuestra poca vergüenza parece obvio a no ser que las razones personales sean muy serias y no imagino ninguna de esa envergadura compatible con la buena cara que muestra. Deja mal a Europa, a España y, desde luego, a su partido que no sé de qué se rí­e.

Visto retrospectivamente, en efecto, uno puede sospechar que ésta ha sido siempre su actitud: mezclar lo público y lo privado. Y visto como activo electoral paraece muy vulnerable pues la crí­tica es obvia y eficaz.

Y en cuanto a lo contento que está de haberse conocido me parece que sus logros no son para echar cohetes y sus ideas ni son suyas ni son nuevas. Si hubiera perseverado y hubiera conseguido, por ejemplo, modificar las cuotas y el poder de voto en la institución que presidí­a, entoneces sí­ que podrí­a estar satisfecho, pero de momento hace pensar que juega con cosas muy serias para su propio divertimento.

Todo esto está avalado por su lapsus freudiano cuando contesta que no se va a dedicar «ni a la polí­tica ni al ballet ni a nada». Lo del ballet es significativo y recuerda al Rex Harrison de Mujeres en Venecia. Quienes en el fondo siempre hemos querido dedicarnos al ballet mostramos, creo yo, un extraño deseo de no pesar, de ser invulnerables en la puesta en práctica de nuestros deseos, por caprichosos que estos sean.

No tengan ninguna duda que R.R. hará lo que le de la gana sin remilgo ninguno.

Hedge funds y la importancia de la regulación

Tyler Cowan se da cuenta a través de otro de que la regulación de los mutual funds explica muchas de las características de los hedge funds.

Y no es nada extraño en un mundo como el económico en el que las cosas ocurren porque cada agente funciona de acuerdo con las restricciones que confronta, entre ellas, claro está, las regulatorias.

Sin embargo pensar que todo irí­a mejor sin regulación es una tonterí­a porque ese es un vací­o teórico imposible de encontrar.

Así­ que lo importante no es cómo funcionarí­a el mundo sin regulación, sino cómo funciona con regulación y cómo funcionarí­a si cambiáramos ésta. Eso es lo que importa.

El escultor Larrea

La escultura florece en Euskadi desde Oteiza y Chillida

No todos los escultores vascos están a esa altura; pero hay muchos y las instituciones gastan mucho dinero en escultura que adorna el espacio público.

Entre estos escultores está un conocido mí­o con el que simpatizo por variadas razones; pero cuyo estilo escultural reciente, o quizá ya no tan reciente, no me resulta atractivo.

Vicente Larrea practica últimamente una escultura visceral; pero no en el sentido de espontánea o poco meditada, sino todo lo contrario. Su escultura es muy pensada pero resulta reminiscente de las ví­sceras extraí­das de animales muertos, humanos o no. Una textura dificil de describir; pero que recuerda a la casquerí­a de las carnicerí­as que casi te regalan esos desechos que la mayorí­a rechaza.

En una bifurcación en el camino al aropuerto de Bilbao hay como un totem de Larrea que recuerda a un pene erecto, pero agritado y picado de viruelas.

Cosa una pesadilla, como cuando sueñas que se te caen los dientes. Y, sin embargo, hace años su obra no me evocaba esos horrores. Debe ser custión de la edad, la suya y la mí­a.

Gramática y tecnología

A propósito de un post de Pablo Mancini recomendado entusiastamente por D. de U.

El lenguaje se usa para hablar de gramática y utilizamos ésta para hacer otras cosas, desde una oración a una arenga pasando por una tesis filosófica o un teorema, cosas todas ellas que nos plantean nuevos problemas gramaticales. Lo mismo ocurre con la tecnologí­a: la utilzamos para «hablar» de tecnologí­a en forma organizada y utilizamos ese lenguaje especifico para hacer otras cosas, a veces nuevas tecnologí­as y a veces abrelatas que nos permiten acceder a otros mundos.

Lo que hacemos con la gramática o la tecnologí­a determina su propia evolución. Y es aquí­ donde hay que ubicar el post de Pablo. ¿A donde nos lleva la web 2.0? El dirí­a que a «una nueva lógica cultural alrededor de la construcción de la identidad».

Repasemos esquemáticamente la lógica ya pasada de la web 2.0 y contrastémosla con la lógica cultural que se impone y que nos dirá qué va a pasar con las tecnologí­as que apuntan.

Tenemos que frente a la vieja cultura de la inmersión caracterizada por la reprentación tenemos ahora la presentación, frente al valor de uso el valor de cambio, frente al diseño la materialidad, frente a lo intensivo lo extensivo y frente a la inmersión la polarización. Continúa Pablo contrastando el ranking frente a la diferencia, la pertenencia frente a la disrupción y el enlace de contenidos frente al enlace de personas.

Todas estas distinciones parecen apuntar hacia la disipación de la importancia de las redes de personas y hacia un amanecer de una nueva ola de producción basada ya no en la puesta en común de las caracterí­sticas obscenamente exhibidas, sino en la sobria complementariedad entre las capacidades productivas epecí­ficas de personas que pueden no pertenecer a la misma red identitaria.

Compartir no por el gusto de sentirse arropado o sentirse dentro de una tribu reconocida que te jalea, sino por el deseo de producir algo demandado y que reporta beneficio.

Es aquí­ donde no estoy seguro que la nueva lógica sea tan nueva. Por un lado siempre creo haber sabido de que lo que en su dí­a llamábamos gratuidad era el primer caso de una nueva forma de intercambiar que se acabarí­a estandarizando, algo que parecí­an no entender los que se apresuraron a reducir las TIC a una forma de reducir los costes de transacción entre los mismos sujetos productivos de siempre.

Pero por otro lado parece que Pablo no habla de esa estandarización que ya ha entendido que la gratuidad ya no es sino una forma de marketing propia de una nueva forma de producción. Parecerí­a que va, o quiere ir, más allá anunciando la parte tribal del juego de la innovación. Tomado así­ su post parecerí­a que rezuma el pesimismo de los que reconocen tempanamente la traición de la vida a la revolución.

Pero me parece que no hay porqué ser así­ de oscuros. Los nuevos productores que se unen para producir, a pesar de que no pertenecen a la misma red identitaria, ya nunca serán como los de la época industrial basada en tecnologí­as del siglo XIX. Ya hay mucho más espacio para la autonomí­a personal y la pobreza no exige ya el tejer redes basadas en la necesidad e defenderse de la mera explotación. Y desde luego no hay ninguna garantí­a de que estas nuevas tecnologí­as propias del web 2.1 que viene vayan a durar largo tiempo y forzar la esclerotización de las relaciones sociales. Más bien deberí­amos pensar que nos llevarán a la discusión gramatical que nos permitirá contarnos nuevas historias.

Yo apostarí­a que una de esas nuevas historias tiene que ver con la precariedad de las relaciones personales. El enlace entre dos personas para producir algo exigirá una dedicación muy intensiva durante poco tiempo. Entramos en un mundo de shiftng alliances . Para muchos será como una nueva edad media. Para mí­ es como una liberación que desgraciadament no voy a ser capaz de vivir en todo su potencial pues me llega viejo y apegado a mis redes.

Me temo que seguiré aferrado a guardar las distancias que permiten el sostenimiento de mis yoes y de mis lealtades sin que todo colapse. No puedo estar seguro que aprenderé a variar todas esas distancias hasta volver a encontrar un equilibrio que me guste.

La pequeña constitución europea

Parece que esta madrugada los representantes de los paí­ses que conforman la U.E. se han puesto de acuerdo para la gibarización del texto de la Costitución Europea de forma que ésta sea aceptable a franceses y holandeses que la rechazaron en referendum.

Me ha llamado la atención la diferencia en el tratamiento mediático de hace unos años y el de estos dí­as. En aquel entonces, poco tiempo antes del cambio de gobierno, la posición de España respecto a el reparto de votos en el Consejo era insobornablemente favorable al método de Niza, en el que los votos eran estrictamente proporcionales a la población de cada paí­s miembro. Sin embargo finalmente la Convención aprobó un método en el que la proporcionalidad está ponderada de una forma que no es favorable a España ni a Polonia y que favorece a los relativamente pequeños.

Como la Constitución Europea nunca ha entrado en vigor parecerí­a de interés el saber cómo ha quedado esta materia en el minitratado. De ahí­ que no se entienda la falta de discusión previa en los medios. Sin embargo, en el telediario que acabo de ver, Rajoy ha recordado la cuestión al dar las gracia a Polonia por haberse mantenido firme y haber retrasado unos años la entrada en vigor del método ponderado al tiempo que reconvení­a a Zapatero por no haber defendido los intereses de España. Me ha parecido una de esas noticias que poca gente puede entender y presiento que nadie va a hacer ningún esfuerzo en aclararla.

Por esa razón me permito recomendar la lectura de un artí­culo periodí­stico que Savador Barberá y yo escribimos en aquella época y que estaba basado, en la parte que atañí­a al asunto de la ponderación del voto, en un trabajo académico de Barberá y Jackson.

La idea básica es que, si lo que queremos es que el procedimiento sea tal que se minimice la diferencia entre la decisión tomada y la alternativa favorecida por los que han perdido la votación, y el procedimiento es a través de representantes, la poderación de la representación de cada paí­s debe favorecer a los relativamente pequeños porque son más homogéneos. Una idea que acerca a Niza.

En el artí­culo periodí­stico citado, y tal como habrán visto, hací­amos un último comentario especulativo que me permito recordar explicitamente. Decí­amos que Niza y la Europa de los Estados encajanban bien mientras que asociarí­amos a la Convención más bien con la Europa de los Pueblos. Esto nos llevaba, repito que de forma especulativa, a afirmar que si Aznar hubiese cedido, cosa que no le dio tiempo a hacer o a dejar de hacer, hubiera sido como inclinarse por la Europa de los Pueblos, algo inconcebible en el expresidente de gobierno.

Lo interesante es que el pueblo español y el Presidente Zapatero, al aprobar la Consitucion en referendum y al no luchar por Niza junto con Polonia ayer, parecerí­a que se inclinan por semejante constructo. Más munición para el PP

Si es que esto de la construcción europea es un lí­o y lo más razonable es pensar que lo que está en juego no son las ideas académicas sino el poder. Y en ese caso la munición del PP puede no ser muy peligrosa porque Zapatero parece haber jugado un papel importante, junto con francia y Alemania, en apoyar a Angela Merkel. Si eso es el preludio de un buen entendimiento con estos paí­ses que, curiosamente, tienen gobiernos conservadores no hay más remedio que alegrarse.

WSJ y FT; BSCH y BBVA

Por un lado tenemos el interés de la News Corporation de Murdoch (con Aznar en su Consejo) en hacerse con el Wall Street Journal (WSJ), el otro gran periódico económico del mundo. Martin Wolf lo recordaba en una columna del FT distinta de la suya habitual de los miércoles y lanzaba una llamada a la resistencia que ya estaban practicando los redactores del diario americano. Un periódico económico, vení­a a decir, no brilla tanto por las noticias como por el análisis y éste no será independiente si cae en manos de un Murdoch con proclividades conservadors más allá de lo permitido a un editor que ha de conservar la reputación de análisis desprejuiciado de sus publicaciones. Y además el FT necesita la competencia del WSJ para mantener la tensión creativa que quizá perdiera si se quedara solo como el único referente de la prensa diaria económica.

Pero Martin Wolf no es parte de la gestión del FT; sino solo su editor económico. De ahí­ que la Presidenta, Marjorie Scardino, haya tratado de armar un consorcio para evitar el abordaje de Murdoch mediante una OPA lanzada contra Down Jones, dueño del WST. Si tuviera éxito evitarí­a la frivolidad interesada; pero consolidarí­ ­a un monopolio y esto es muy peligroso par nosotros los lectores.

Como serí­ ­a peligroso, por otro lado, que el BSCH y el BBVA se fusionaran o uno de ellos participara en cualuier operación que despedazara uno de ellos para quedarse con la parte que le interesara del otro. Esto, de lo que habla por ahí­ ­, serí­a malo para nosotros los ahorradores porque la competencia entre ambos es tan buena como la que existe ente el WSJ y el FT.

Cada uno de estos dos grandes bancos explora diferentes estrategia y así­ aprenden ambos. Uno incrementa su tamaño, el otro aumenta su rentabilidad. El uno cambia el concepto de oficina vendiendo hasta delicatessen si fuera necesario, a imitacion de un banco pequeño banco americano, y el otro hace operaciones corporativas. A uno le quieren despiezar para luego reincorporar, el otro quiere ser precisamente el que despieza.

Pero ambos hacen operaciones inmobiliarias. Uno vende sus edificios para seguir de alquilado. El otro los vende para comprarse una ciudad corporativa en las sfueras, justo lo que el otro abandona. Pero en este caso ambos nos están diciendo que es el momento de vender, afirmando implí­­citamente que sí­ que había una burbuja inmobiliaria y que esa burbuja no sa ha desinflado del todo.

Los dos casos considerados, el de los negocios editoriales y el de la banca nos hacen ver algo más importante que el cotilleo corporativo. Nos hacen ver la diferencia entre los que mandan en el mundo real y los que mejor piensan en el mundo teórico. Estos tienen razón cuando dicen que la competencia, aunque sea entre dos, es mucho mejor que el monopolio o que, gracias a esa rivalidad, los ciudadanos podemos estar seguros de que sus actividades nos serán beneficiosas. Pero luego, y diga lo que diga alguien respetado como Martin Wolf, la actividad que desarrollan las empresas rivales muestran sus deseos depredadores. Es su naturaleza, como la del escorpión que pica a la rana que le atraviesa el rí­o. Una naturaleza en ambos casos suicida. En el caso de las empresas porque en el mundo globalizado de hoy en el que, además, es sencillo armar rápidamente un nuevo proyecto al rebufo del efecto red, el monopolio no es sostenible a menos que no se utilice su ventaja.

Paco Sosa (otra vez) y Leguina

Ya me hice eco del libro de los Sosa, padre e hijo. Lo vuelvo a traer a colación por dos circustancias. Porque se ha presentado por Joaquí­n Leguina en la Fundación Ortega y porque se me hace imposible no relacionar el Estado Fragmentado que los autores denuncian con la elegí­a del hombre fragmentado que intentaba ayer al comentar otro libro más antiguo.

Como lo fragmentado suena a fisuras o grietas y por lo tanto a fragilidad, no es de extrañar que los grandes machos eleven el grito al cielo bien sea porque el Estado se resquebraja o porque ya no hay hombres de verdad que se puedan definir de una sola pieza. El relativismo campa por sus respetos y la patria no es lo que era.

Sosa padre ha sido profesor de Zapatero y Leguina es de esa edad más o menos. Ambos ejemplifican lo que está pasando en el PSOE. Una simple cuestión generacional que no permite afrontar con claridad el desconcierto de la izquierda. Cuando el movimiento gay es más importante que la lucha de clases y cuando el nacionalismo periférico pone en juego la sagrada unidad nacional, lo que harí­a falta es un poco de autoridad jacobina sin fisuras y no lo que ofrece este jovenzuelo de Zapatero que no respeta la coherencia y encima habla de la España plural.

Y sin embargo los Sosa y Leguina se están quedando sin público, un poco como la Iglesia.

Lack of character

Ese es el tí­tulo de un libro del año 2002 del profesor de la Universidad de California en Santa Cruz ( Lack of character. Personality. Moral Behaviour, Cambridge University Press).
No me parece un libro de una calidad fuera de lo común y es un ejemplo más de ideas que merecerí­an un breve artí­culo, pero que acaban ampliándose hasta el tamaño de un libro, la mitad ocupada por notas innecesarias y por una bibliografí­a que solo servirá para que sus colegas aumnenten su í­ndice h.
Sin embargo, la idea central merece ser destacada. La filosofí­a moral como parte de la filosofí­a y el análisis de la práctica ética se abordarí­an con más garantí­a de encontrar algo novedoso y de interés si reconociéramos lo que la evidencia nos sugiere, que la naturaleza humana no es como hemos pensado que podrí­a ser.

Se acabó el hombre de una sola pieza y me gustarí­a argí¼ir que el autor tiene razón cuando afirma que metodológicamente estarí­amos mejor encaminados si admitimos que el comportamiento humano está mejor explicado en base a las circunstancias y no en base a un caracter único que se postula y que no parece por ningún lado.

Es el de Doris un libro útil para tratar de definir, apoyar y defender el caracter fragmentario del hombre posmoderno. Ya no se lleva, ha perdido todo su atractivo, la idea del hombre de una sola pieza, lleno, más bien rellenado, de principios que parecerí­an una segunda piel.

Sin embargo, es esa la imagen que se quiere dar de un verdadero hombre hoy mismo cuando se usa la imagen del actor francés Jean Reno en un anuncio de maletas que inunda las revistas que se dirí­an de hombres, como The Economist por ejemplo, para decirnos literalmente que: CHARACTER is all about retaining a strong IDENTITY , toda una declaración de principios.

Notemos la mezcla semántica que precisamente traiciona la integridad que se está tratando de vehicular.

Las mayúsculas lo dicen todo. Un hombre de carácter es un hombre con una identidad fuerte que, además, sabe retenerla en estos riempos de identidades débiles y poco definidas. Pero notemos que la idea de identidad se asocia al nacionalismo, una reminiscencia del pasado según los modernos, mientras que los que repudian el posmodernismo estarí­an en contra de la falta de carácter.

Me parece que no se puede se moderno y al mismo tiempo renegar de la identidad por un lado y afirmar el carácter por el otro. Me parece que la salida razonable es pasarse al posmodernismo, afirmar como hace Doris que no hay manera de sostener la idea de algo mal llanado carácter y a continuación o bien renegar de la idea de identidad o bien tratar de entenderla.

Creo que casi todos menos los muy antiguos podemos andar juntos un buen trecho del camino que hoy transitamos. Ya habrá tiempo de confrontarnos respecto a la identidad y todas sus posibles complicaciones en relación al feminismo, el nacionalismo o la emigración.

Mientras tanto disfrutemos de esa especie de liberación que nos ofrece Doris quien nos da la coartada para no tener que mantenernos siempre como una figura sin fisuras. Ya no estamos obligados a ser todo un hombre.

¡Athleeeeeeeeeeeeeetic! ¡Eup!

Seré breve pues este es un tema que ya comprendo no puede imponerse a nadie que no sea un forofo o, como yo, un exforofo.

Abandoné al Athletic como quien abandona a una mala mujer. Porque uno no cree que va a poder resistir más digustos.

Pero cuando una de esas malas mujeres están en las últimas, allá nos encontramos todos sus examantes, a su lado. Incluso un poco nostálgicos de aquel poder que tení­a sobre nosotros y que, aunque nos obligó a abandonarla para poder vivir, también nos proporcionó momentos que ya sabí­amos que iban a ser irrepetibles.

Bueno, el Athletic ha salido de esta; pero los que realmente le hemos querido, pero ya no estamos para grandes orgí­as, deberí­amos pensar un poco en su futuro ahora que su atractivo se mustia.

Creo que mi amigo AD tiene una buena solución. Bajemos a segunda y presumamos de campo nuevo. Un precioso campo de futbol que no sea estadio como el de Anoeta o como el Bernabeu que, aun no siédolo, se hace llamar así­. Y ganemos siempre, para lo que tendremos que seguir pagando a los jugadores su precio de monopolio, y renunciemos cada año a subir a primera división.

De esta forma ayudaremos a que se vuelva a aquella maravillosa dsistinción deportiva entre los amateurs y los profesionales. Volver a esta diferenciación era una de las ventajas, pensaba yo, de permitir el doping libre y ahora pienso que la renuncia del Athletic al espectáculo comercial irí­a en la misma dirección.

Dejemos que los salarios de las estrellas se paguen a los que juegan en las ligas profesionales y salen en las grandes cadenas generalistas. Las pequeñas televisiones locales nos deleitarán con las ligas de los amateurs que alentarán en nosotros precisamente el orgullo del «nosotros» .

No sé si algo así­ es permisible por los actuales amantes de esta mujer seductora; pero incluso si no lo fuera no tengo más remedio que declarame entusiasmado con estos jóvenes competidores por sus favores y que son capaces de sostenerle hasta el último minuto y luego decirle a pitidos que tiene que volver a ser lo que fue.

They are my kin, con esas personas me encuentro bien.