Pinker y Sala i Martí

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 1:17 pm el Martes, Abril 10, 2007

JRC es un fan de Steven Pinker. Me pasó  hace unos días una charla sobre la violencia de este lingüista y psicólogo  que me pareció desafortunada. Decía el autor de Language Instinct y de Blank Slate que vamos mejor a pesar de que cada vez se machaca a más gente. La razón sería que en porcentaje el número de machacados  es menor y que hoy lo hacemos de manera menos cruel.

Además de la imposibilidad de establecer ningún baremo para calibrar un sufrimiento presumiblemente menor de mucha más gente, el razonamiento sufre de la falta de eso que se supone tiene que tener un científico  que, además de serio, quiere ser persuasivo. Un buen científco debe tener aparte de datos que sostienen sus afirmaciones, algo de lo que se llamaba  ”pisques”. En nuestro caso, Pinker debería preocuparse de las consecuencias del espectáculo de la violencia y darnos ideas sobre cómo comparar Abu Graib con un sacrificio ritual.

En el caso de Sala i Martí la historia era otra, pero mi queja era y es similar. Hace unos años éste economista catalán que profesa en Columbia presentó en el Consejo Editorial de EXPANSION su trabajo sobre distribución personal de la renta en el mundo. Se quejaba este brillante economista de que, a pesar de que los datos sobre desigualdad  mostraban su disminución, los niñatos de  la Universidad de Columbia  (Ivy League) protestaban por las desigualdades que creían percibir en su entorno americano.

A mí me pareció entonces y me sigue pareciendo ahora  que la desigualdad inmediata, compatible con una mayor igualda global, era causa suficiente para que los burgueses (que yo no desprecio) se amotinaran.

De la misma manera pienso que la crueldad que hoy observo directamente, quizá compatible con una menor crueldad medida correctamente, es razón suficiente para indignarme sin tratar de justificarla  implícitamente porque estamos presumiblemente mejor que cuando se enviaba al personal al otro mundo friéndole  vuelta y vuelta.

Apuntes de viaje

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 12:02 pm el Domingo, Abril 8, 2007

El cuento corto de ayer es uno de esos apuntes.

La referencia a un emperador nabateo da una idea exacta de dónde he estado estos días. Quizá el lugar podría explicar mi falta de aplicación. En efecto, solo se me han ocurrido dos apuntes que merezcan la pena, aunque quizá esa apreciación no sea sino un simple deseo sin justificación alguna.

Puesta de sol en el desierto.

No mires al sol. Mira a lo que éste ilumina y descubrirás la realidad. Es real lo que el sol, en su ocaso, no ilumina: la sombra de un negro acharolado. Cuando el sol se pone del todo el charol pierde su brillo.

Lo nuevo.

Lo nuevo bracea enterrado en una montaña de novedades.

O quizá: lo nuevo se ahoga en lo novedoso.

O quizá también: los eventos no dejan respirar a lo nuevo.

Y desde mañana vuelta al trabajo: el viejo trabajo de desenterrar lo nuevo.

Cuento corto

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 4:14 pm el Sábado, Abril 7, 2007

El de Monterroso dice: Cuando despertó, el diplodocus todavía estaba allí.

Son 18 sílabas y 42 letras.

Mi cuento breve dice así:  Y Aretas decretó la vigencia permanente de lo efímero.

Son otras 18 sílabas; pero 44 letras.

Gana Monterroso. Pero le puedo ganar muy fácilmente eliminando el nombre del gran emperador nabateo

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