¡Bien por el Santander!

En realidad deberí­a decir: ¡bien por Fortis, RBS y Santander! Las tres entidades formando una especie de consorcio sa han organizado para tratar de quedarse con el ASBN Amro, el banco holandés que fue criticado por sus accionistas por no generar suficientes beneficios en un alarde del sorprendente surgimiento del activismo accionarial.

Su comportamiento es muy similar al que practicaron Acciona y Enel en la famosa OPA sobre Endesa por parte de E.ON.

Aquí­ también habí­a una especie de acuerdo en marcha mediante el cual el Baclays tení­a derecho a mantener conversaciones con la institución financiera holandesa a fin de llegar a una oferta de adquisición satisfactoria que incluí­a la venta del LaSalle al Bank of America.

Pues bien, antes de que el periodo establecido para la negociación se agotara, el consorcio anunció una OPA (que como todas las de verdad era hostil) a un precio mayor del que se manejaba en las conversaciones entre Barclays y AMRO.

Naturalmente hay que estar a lo que diga la legislación aplicable en cada momento y ya se encargan de eso los que se aprovechan de ella: pero no hay legislación alguna ni interpretación posible que evite que los accionistas prefieran una oferta a otra por razones de precio.

Es exactamente lo mismo que el caso de Endesa. Parecí­a que a trancas y barrancas el camino habí­a sido por fin desbrozado para que E.ON pudiera hacerse con Endesa, a pesar de las condiciones que la CNE habí­a establecido y a pesar de la aparente enemiga del Gobierno Zapatero, según dicen sus enemigos polí­ticos.

En ambos casos parece que finalmente va a triunfar el mercado. Es decir, se va aquedar con el banco cuyo desempeño es inferior al esperado y exigible, aquel oferente que paga más por la razón que sea, exceptuando, claro está, la posibilidad de que esa oferta persiga debilitar la competencia, una contingencia esta que no es relevante en ninguno de los dos casos.

Doy un ¡urrah! a favor del Satander porque actúa de la manera más favorable a los accionistas cuyas quejas abrieron el melón. Cuando ante estas quejas se inicia un periodo de negociación aparentemente no hostil deberí­amos recelar porque lo más probable es que sea el comienzo de un arreglo entre ejectutivos que deje de lado el imterés de los accionistas.

Cabe añadir que el origen de todas estas operaciones está en la mala gestión de los ejecutivos de la compañí­a abordada y que merece la pena resalatar la diferenta actuación de la agencia reguladora pertinente: confusa en el caso español y abierta en el caso holandés.

El hacerse de Europa

Las elecciones francesas, una vez que se sepa quien es el ganador de la segunda vuelta, serán como el pistoletazo de salida de la nueva discusión sobre la Constitución Europea.

Quisiera hacer unos comentarios al efecto a partir de una visita a Oxford sigiuiendo el programa de mi nuevo trabajo.

Hací­a mucho tiempo que no habí­a estado en ese lugar privilegiado y visité a toda velocidad muchos lugares llemnos de recuerdos. Y volví­ a mirar a los billetes de las libras esterlinas. El gran Newton está el el billete de una libra y Darwin en el de diez libras.

La diferencia me pareció significativa. El subcinsciente colectivo se refleja en el diseño de los billetes de curso legal: los británicos prefieren realmente a Darwin que a Newton y eso explica sus reticencias a cualquier cosa que suene a Constituciñon europea.

La suya, no escrita, es un ejemplo de conjunto normativo generado de forma evolutiva sin ningún a priori análí­tico. De ahí­ que se resistan a expesar por escrito las normas de la convivencia en un texto que una vez fijado es difí­cil de cambiar. Sobre todo porque no hay garantí­a alguna de que su fijación se haga mediante algún procedeimiento a prueba de errores.

Los continentales somos Kantianos y los británicos Humeanos. He ahí­ la diferencia.

Es conveniente no olvidarla a efectos de la construcción europea. Con Constitución o sin ella Europa se irá haciendo mediante un procedimiento de trial and error que repele a los cartesianos y kantianos en general que creen en el conocimiento a priori. Para los Humeanos esto no tiene sentido: las normas de convivencia serí­an el sedimento de un proceso evolutivo.

Si enfreatamos a un continental con un británico lo más probable es que el primero malinterprete la intención del segundo considerándola como una estrategia estática que pretende paralizar la entrada en vigor de una normativa racional y óptima en algún sentido. Puede que haya algo de eso; pero no deja de ser razonable la posición británica que huye de lo que no sea una evolución que ha de probar su mérito a medida que se desarolla.

Pensemos en Europa como un barco que sigue su rumbo después de una tormenta que lo ha desarbolado. Un continental pensarí­a en el puerto más cercano para reponer el mastil doblado y hacerse de nuevo a la mar con el mismo aparejo que tení­an y que conocen bien. Un británico no cambiará el rumbo y procurará improvisar una reparación in situ con los materiales que hay y siempre abiertos a inventar algo que, unque no sea óptimo es mejor, según ellos, que comenzar de nuevo.

La actitud británica me parece más abierta a la innovación y las posibilidades de la imaginación creativa.

Trash

Hace cerca de 40 años conteplé extasiado esa pelí­cula de Andy Warhol y la mismidad de aquellos sujetos sin rasgos me pareció la plasmación fí­lmica del Diario de Podredumbre de Cioran Hoy creo vislumbrar el ví­nculo secreto que uní­a las dos obras: la basura.La basura no es de nadie. Sobra. ¿Sobra?

Es basura lo que prolifera, lo que se devalúa por esceso o demasí­a.

Es basura el comer del gourmet que se cree exquisito y que no es más que proliferación desmesurada, como son basura los granos imparables del sarampión o del acné juvenil.

Pero es también basura los pases de modelos de una , otra….u otra pasarela, así­ ad infinitum antes del telediario de la noche, cienmil veces ejecutado el paseí­llo que nunca muestra el rostro de la percha, algo que convertirí­a la basura en su contrario, lo único, lo singular.

Son basura las retransmisiones deportivas con los gritos de guerra rituales repetidos hasta la saciedad, hasta la hartura, hasta la arcada, hasta el vómito.

Pero no es cosa de frivolidad. Puede ser basura la incansable repetición de afirmaciones cientí­ficas divulgadas mediante ridí­culas analogí­as siempre iguales a sí­ mismas. Es basura la divulgación cientí­fica que nunca puede poner en lenguaje natural lo que es solo expresable en lenguaje formalizado.

Son basura los remakes cinematográficas, las reposiciones de antiguas obras de teatro, las mujeres, los hombres, los pobres. Tenemos de masiados de cada clase. Es que es basura lo que hastí­a, lo que sobra, lo que rebosa, la acumulación de libros en la mesita de noche, los periódicos acumulados esperando ser recortados y archivados en una carpeta que permanece vací­a.

La basura hastí­a de manera basta, rotunda sin sentido; pero el uso que se hace de ella es significativo. La mayor parte de este cáncer se genera lejos de cada uno, como de tapadillo. Pero no falta quien cae sobre ella como ave de rapiña, quien vive de ella.

Siempre ocurre igual. Primero la amamos, sacia nuestra sed de no se sabe qué. Luego algunos empiezan a hartarse y, finalmente, todos buscamos con ansiedad otra pila de basura. La eterna repetición de lo mismo, o la amenaza de que eso llegue a ser real, nos atrae y a la vez nos hunde en un charco inmundo.

¿Quién nos sacará de este infierno, de este basurero? Quien sepa rebuscar para hacer con sus piezas invisibles, con los objets trouvés, algo nuevo, único, escaso, irremplazable, inédito.

Hasta que se haga rutinario, repetitivo.

Y vuelta a empezar.

Amok

El paraí­so de la prensa y de la polí­tica espectáculo. Las primeras páginas copadas por el asesinanto múltiple del muchacho coreano y la Agenda de Bush desviada para poder aparecer, con la mano en corazón junto a su fiel y sacrificada Laura, para llorar la tragedia.

Y sin embargo a mi no consigue impresionarme el caso. Más bien me preguto porqué no ocurre más amenudo. ¿A quien no se le ha ocurrido llevar a acabo una cosa así­?

Sin ir más lejos a mí­ mismo. Hace unos dí­as pasé 24 horas con un holter puesto para examinar las dicontinuidades en mi tensión arterial. Se trata de hacer la vida normal, así­ que fuí­ paseando hacia mi sesión de análisis. Atravesé un puente sobre una autopista o carretera de circunvalción, no sé lo que es la M-30, y la ensoñación se apoderó de mí­.

No era un holter sino una faja de explosivos lo que explicaba el bulto en mi cintura. Me encaminaba hacia un sarao en donde nadie me iba a impedir la entrada ni a hacerme pasar por un detector de metales pues habí­a avisado engañosamente que acudirí­a con un holter puesto. Una vez en la fiesta o conmemoración y en un momento determinado consegí­ entrar en conversación cono mis dos más odiados personajes. Cuando desabroché mi chaqueta y ambos vieron la dinamita, su expresión de instantánea comprensión de que habí­a llegado su fin dibujó en su cara un horror que me hizo feliz. Luego desaparecimos los tres.

¿Por qué harí­a yo algo así­? Posiblemente porque sé que poseí­do por el odio, incapaz de transcenderlo, imposiblitado para el sano ejercicio de mi razón, yo me habí­a convertido en un loco que ya no aportaba nada a la sociedad excepto ese acto de extraña generodisidad librando al mundo de un peligro cierto, de unas semillas de veneno que acabarán con todo si no acabmos con ellas.

Se me pasó y recordé que no tengo esa clase de enemigos y que todaví­a creo poder ejercer mi libertad creativamente.

Pero penseé que no es tan rara la tentación de la inmolación.

A los dos dí­as ocurrí­a lo de la Universidad de Virginia.

Los salarios de los académicos

Mankiw reporta sobre el incremento de los salarios de los profesores/investigadores según el estudio más reciente elaborado por la AAUP. Si seguimos el link que indica nos encontramos con información relevante.

Dos cosas me llaman la atención. Que las ciencias duras no están muy bien pagadas y que, como media, las universidades excelentes pagan mejor por cada categorí­a de profesorado.

Lo primero parece contradecir la importancia que atribuí­mos a la base cientí­fica y tecnológica de la industria.

Lo segundo nos deberí­a hacer pensar en la enorme dispersión de los salarios que debe haber ya que, parece que el mejor entorno intelectual deberí­a considerarse como un salario en especie.

Finalmente déjenme decir que parece que al hablar de los salarios relativos justamente ayer no iba muy descaminado al sugerir la existencia de redes cerradas que eliminan la posibilidad de competir libremente o, lo que e lo mismo, la posibilidad de formar cualquier coalición entre, en este caso, los profesores.

Salarios relativos: el caso de Wolfowitz

Le recordamos como el gran neocon americano hortera.

Fue el arquitecto intelectual de la guerra de Irak como preludio para extender la democracia en el medio-este, zona crucial por sus reservas petrolí­feras y por su importancia en el problema geoestratégico que planteaa el Islam. Pero también chupa el peine para que el retoque de pelo quede mejor esculpido y tiene tomates en los calcetines. Si es que los neocones no son la clase bien americana. Son más bien taxistas con estudios.

Pero lo que me importa ahora es su desparpajo para subirle el sueldo a su novia hasta el punto que ésta parece que ahora gana más que su nueva jefa, la Secretaria Estado Condoleeza Rice.

El caso ha puesto de manifiesto la beaterí­a ambiental empezando por uno de los editoriales del F.T. del 13 de abril que pide su dimisión debido en que no tiene credibilidad para predicar la lucha contra la pobreza. A mi juicio la honradez no tiene nada que ver con las reglamentaciones del Banco Mundial que el señor éste parece haberse saltado.Pero es que cuando se reglamenta ocurre que, como siempre hay maneras de sortear esa reglamentación, la corrupción se ensancha en vez de permanecer encapsulada.

Lo que está verdaderamente en juego es la cuestión de los salarios relativos. A grandes rasgos y en dólares, dirí­amos que, como media, la gente en la administración gana 150.000, los grandes investigadores unos 300.000 y los CEOs unos 900.000. Ya se que estas cifras serí­an medias en el mejor de los casos y que, dada la dispersión, habrí­a como un continuum de salarios; pero esta consideración empañarí­a la nitidez del análisis a la que aspiro.

Por lo tanto tomemos esas cifras como la parrilla de opciones que se presenta a una persona jóven y brillante . Ahora quiero preguntarme, aparte custiones morales, si este escalado es adecuado socialmente hablando. ¿Asigna bien el talento?

Mi respuesta es negativa.

Lo ideal serí­a que cada uno fuera retribuí­do de acuerdo con su coste de oportunidad, es decir de acuerdo con lo que obtendrí­a en su mejor alternativa de empleo o, lo que aunque no lo parezca es lo mismo, de acuerdo con la media de su aportación a las diversas coaliciones productivas que se pueden formar.

Pero este ideal no se cumple. Por un lado la competencia está desvirtuada por montones de restricciones que no permiten que se eliminen todas las rentas o ventajas injustificadas. Por otro lado (y vuelve a ser lo mismo) no todo el mundo puede formar parte de todas las coaliciones de forma que el valor de Shappley no concuerda con la asignación competitiva.

Es este punto el que más claramente revela lo que está pasando con la distribución de la renta. El incremento de la desigualdad que se observa y que se revela en los datos aproximados que he expuesto, tiene que ver con el hecho de que no todo jóven sobradamente preparado tiene acceso en igualdad de condiciones a los tres ámbitos a los que me he referido.

Ya sé que hay cierto trasvase entre la administración y el big business y a veces incluso entre la academia y la administración; pero en general son cotos cerrados en sí­ mismos por razones de puro networking. Es decir simplemente porque a nadie se le ocurre llamar a un académico para formar parte de un Consejo de Administración relevante y mucho menos dejar que un ejecutivo se dedique a la administración, que se asigna según méritos polí­ticos, o imaginar que un pobre gestor público o privado vaya a resultar un investigador creativo. Estas gentes no se cruzan en la vida social.

Hay razones para ello; pero merece la pena llamar la atención sobre el hecho de que con esa segmentación social nos estamos perdiendo las ventajas de la diversidad y la riqueza que introduce a través de las distintas maneras de enfocar problemas.

Quizá sea solo una trivialidad; pero yo siempre he tenido tentaciones de disertar sobre las ventajas de la división del trabajo de acuerdo con la ventaja comparativa invertida.

Pero me desví­o. Lo que querí­a decir es que la indignación moral contra el pecadillo de este inteligente y revolucionario neocon hortera es una muestra más de que lo pequeño no nos deja ver con nitidez los verdaderos problemas serios. Hasta tal punto esto es cierto que a veces pienso que la indignación moral no es sino una táctica de los que tiene rentas que perder.

Lo importante es, creo yo, dejarse de moralinas y de incitaciones a las dimidiones y poner los medios para que la competencia haga su trabajo. Posiblemente en esas condiciones Paul Wolfowitz fuera un pobre profesor loco en un universidad perdida o un taxista en NY, como aquel personaje de Sommersett Maughamy fuera feliz con su novia.

 

Activismo accionarial

Lo de ABN Amro y Barckleys es un ejemplo del activismo empresarial, algo concomitante con la private equity a la que me referí­ ­a en la última entrega a EXPANSION.

Tenemos también el ejemplo de Siemens. Si la solución a algunas de las debilidades de la private equity era el gobierno dual con énfasis en el Consejo de Vigilancia resulta que este útimo el que falla en Siemens. Cuando eso falla no que da más que el activismo accionarial. Esta movilización de los fondos y otros accionistas significativos es un ejemplo maravilloso de guardar las distancias.

Si se está demasiado cerca, como Caja Madrid del tándem Pizarro/ E.ON, entonces se está atrapado. Si demasiado lejos se es más libre; pero como te desentiendas luego no puedes protestar. Tienes Exit pero no Voice, utilizando la terminologí­a del gran Hirschman.

Lo que está pasando es un revival generalizado de la Voice. Y esto es algo que no está muy alejado de la conformación de una nueva opinión pública que poco a poco hará que las compañí­as se alejen de entelequias como la Responsabilidad Social Corporativa y vuelvan su mirada directamente hacia la contemplación de los intereses de todos los stakeholders.

Blackstone sale a Bolsa

En algún sitio hace mucho tiempo, asombrándome de ese invento social incereí­ble que es el mercado, indicaba yo la maravilla que es que la Bolsa salga a Bolsa. Los mercados salen a Bolsa, se intentan comprar unos a otros y son objeto de mergers and acquisitions.

Hoy, y después de comentar en EXPANSION sobre la private equity, me emociona ver que una de esas compañí­as que sacan de Bolsa a otras para pulirlas, ponerlas resplandecienes y volverlas a vender, también sale a Bolsa. Los mercados cotizan la capacidad de mejorarlos, de limpiarlos, de hacerles cumplir con su misión.

Se trata de Blackstone ahora; pero ya hubo otros casos.

Lo que interesa, creo yo, es que algún dí­a una nueva compañí­a de private equity sacará de Bolsa a Blackstone porque se habrá dormido en sus laureles, porque su principal accionista y fundador es ya demasiado rico y porque la suavización de los ingresos que la cotización en Bolsa trae consigo adormila el seso como consecuencia de la falta de sorpresas.

La gloria del mercado, en la práctica, es que lo soluciona todo siempre de la misma manera. Y como construcción intelectual es ciertamente una institución osada y apasionante.

La saga de Endesa

Recordemos mi opinión al respecto. Incidí­a en que nos estábamos olvidando de que, si las cosas habí­an llegado a un punto en el que la acción habí­a casi triplicado su valor, deberí­a estar claro que la gestión habí­a sido mala. Es conveneiente no olvidar este punto para no entronizar al presidente de Endesa como un gran aportador de valor a los accionistas. Lo ha conseguido; pero solo “vendiendo” la compañí­a por su verdadero valor, el que él no supo sacarle y eso después de un año de, supongo, no prestar mucha atención a la gestión efeciente de la producción de kilowatios.

También quise hacer notar que quizá Acciona no era un simple especulador dispuesto al pelotazo sino un simple agente racional que habí­a visto la oportunidad y estaba dispuesto a aprovecharla. Parece, de momento, que tení­a razón y que el que parece va a ser el próximo preasidente de la compañí­a está genuinamente interesado en las energí­as renovables, algo que le diferencia de otros constructores que se inclinan por los bancos para invertir las enormes ganancias de los últimos años.

Pero la saga continúa. La derivación más interesante es la que pasa por la extraña postura del todaví­a presidente de la CNMV. El gran Conthe, un magní­fico y cultí­simo articulista y un ser humano original e interesante, anuncia que quiere dimitir después de que se explique ante el Parlamento.

Aquí­ hay algo que no entiendo. Creo que se dimite ante quien te nombró y, en este caso es el Gobierno. Si quieres explicarte ante el Parlamento has de esperar a la comparecencia reglamentaria para explicar lo que haces como agencia reguladora idependiente.

Vayamos con el contenido. Podemos hacerlo porque Conthe ya lo ha contado en un comunicado leí­do en la calle. Podrí­amos traducirlo diciendo que Conthe dimite porque el Consejo de la CNMV no le ha dejado multar a Acciona y Enel . Tampoco lo entiendo. Es decir no quiero entender porqué la Ley puede llegar a prohibir el anuncio de intenciones por parte de cualquiera para después de que acabe el proceso pendiente.

Dicho sea de paso tampoco entendí­ porqué la Ley permite que sea posible la subida de la puja, tal como hizo E.ON, para desesperación de aquellos que vendieron paquetes a ENEL al precio previsto y que, después del permiso para subirlo, se les quedó cara de tontos. Pero supongo que todo esto no es sino ignorancia por mi parte. Seguro, pero me gustarí­a que alguien me lo explicara y me dijera si estas cosas quedan igual con la nueva de OPAs.

Y para terminar vayamos con el procedimiento. Me parece falaz la explicación del Gobierno de que ha perdido la confianaza en el Presidente de la CNMV. No es una cuestiñon de confianza, es una cuestión de independencia de una agencia reguladora. El Gobierno puede aceptar o no la dimisión; pero no puede echarle más que por razones tasadas y con el pocedimiento adecuado y supongo que previsto.

Tampoco tiene sentido que Conthe pida la dimisión de su vicepresidente, pero esto es una manera indirecta de acusarle de ser el brazo “armado” del Gobierno. Y esto pone sobre la mesa algo que es un peligro y que nunca se ataca en serio: la captura de las agencias independientes, bien por el gobierno bien por otros agentes económocos o sociales. Hace tiempo que llamo la atención sobre esto, aunque sin ningún eco pues las voces autorizdas insisten en que hay que librarse de que las decisiones se tomen por razones electorales. El ejemplo de los Bancos Centrales es aquí­ el referente y de momento un referente bueno pues han tenido éxito. El problema vendrá el dí­a que sean el origen de un gran fracaso económico por decisiones mal tomadas.

Pero la vida y la economí­a son así­. Un continuo tejer y destejer. Solo pdemeos esperar pequeñas mejoras graduales, nunca soluciones definitivas de nada. Creo que el caracter de Conthe no le permite admitir esta triste verdad.

Miremos a España a través de los ojos de Wolf

En su artí­culo sobre España que apareció en el F.T. el miércoles anterior a la semana santa no hay nada nuevo. Se teme que la economí­a española tiene sus riesgos a pesar de las apariencias y, más en concreto, se pregunta por lo que significa un enorme deficit por cuenta corriente. Aunque no acusa a España de “free ride” sobre el euro, recuerda lo que pasarí­a si no estuviéramos en esa zona; pero se olvida de recordar que nuestro sistema financiero es de los mejores y que, por lo tanto, quizá nos podemos permitir ese deficit puesto que el capital exterior nos lo financiará, tal como ya dije en su momento y tal como lo recordaba en El Paí­s Domingo Emilio Ontiveros.

Sien embargo lo entretenido es tratar de adaptar para España sus recomendaciones para Europa que aparecieron en el F.T.una semana antes bajo el tí­tulo Why liberalism is the right future for a declining Europe. Europa es un gran éxito polí­tico, algo que hay que decir en estos dí­as de aniversario del inicio de la U.E. y una forma de cooperación descentralizada muy del gusto británico; pero su futuro económico en un mundo globalizado no está garantizado. Por lo que Wolf presenta siete recomendaciones que me gustarí­a comentar a efectos de meditar si España está preparada para asumirlas.

  1. Lo primero es la creación de puestos de trabajo. Desde luego; si no lo hacemos y dejamos que los trabajadores poco especializados, los jóvenes o los emigrantes estén desempleados habremos dualizado la economí­a y roto la urdimbre social que sostiene cualquier crecimiento. Me parece que nuestros sindicatos se están portando muy bien renunciando a aumentos salariale asautomáticos y desarrollando programas de empleo. La liberalización del mercado de trabajo deberí­a tener en cuenta este último punto.
  2. Modernizar el sistema del Estado del Bienestar. Hay que agilizarlo; pero también mantenerlo sin avisos de catástrofes, dotándolo correctamente y desarrollando programas de empleo que incentiven la formación.
  3. Liberar la Empresa. No se trata de liberalizar ninguna regulación general de la empresa, sino de liberarla de ataduras burocráticas tontas para la apertura de empresas y sobre todo para su cierre una vez reconocida su inviabilidad.
  4. Invertir en creatividad. Aquí­ me parece que no vamos por buen camino. La LOU me ha decepcionado. Nada tiene de radical y la progresista. La autonomí­a reforzada de las universidades choca con la pereza de los rectores y la de los demás para llegar a serlo. Cabrí­a imitar a Alemania y separar unas cuantas universidades maximizando en ellas la excelencia. Esto incentivarí­a la competencia, única forma de no dormirse sobre los microscopios o los tratados de lógica.

Hasta quí­ son las cosas que Wolf aconseja a Europa y que miran hacia dentro. Pero curiosamente aconseja otras tres grandes ví­as que miran hacia fuera.

  1. Promover el desarrollo. Wolf recomienda que Europa aparezca como un soft power y yo siempre he pensado que sta actitud es la que mejor le irí­a a España en lugar de una actitud imperial totalmente desfasada y poco a tono con nuestra menera de ser actual. Deberí­amos ser los primeros en abrir nuestros mercados agrí­colas.
  2. Reducir las emisiones de CO2 de manera eficiente. Primero reducirlas. Somos unos malos cumplidores de Kioto y miramos para otro lado pues no queremos cejar en nuestro proceso de convergencia que tanto nos enorgullece. Sin embargo nuestra reputación exterior mejorarí­a si nos tomáramos en serio lo del mercado de emidiones.
  3. Entregarse al futuro. Esta es para mí­ la más importante de las rcomendaciones de Wolf. Significa abrir la mente a lo que nos llega y no vivir pensando que el mundo no ha cambiado tanto. Ha cambiado totalmente y no tenemos más remedio que encontrar nuestro sitio en él. Ya no somos un paí­s de bajos costes de producción y no tenemos más remedio que incrementar la productividad mediante el uso de las TIC y a través del incremento en el capital social.

Nada que añadir.