Frankie Laine

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 4:31 pm el Sábado, Febrero 10, 2007

He leído en un periódico de hoy que ha muerto Frankie Lain y su recuerdo me ha sumido en  una dulce nostalgia.

He recordado lo importante que fue en mi casa el primer tocadiscos portátil. Había ya nacido el microsurco ( que hoy llamamos vinilo) y en estos tocadiscos se podían hacer sonar aquellos vinilos de  45 que tenían un agujero de gran diametro en el centro y en los que, para que giraran correctamente,  se hacía necesario un adminículo redondo que rellenaba el agujero.

Este invento facilitó mucho la celebración de aquellos guateques de los años cincuenta a los que mis hermanas acudían, supongo.  Les recuerdo  con sus falditas amplias y los chalequitos con manga currita como las portoriqueñas de West side Story.

Yo no tenía la edad para esas cosas; pero escuchaba la música del momento y reproducía los sonidos del inglés sin saber lo que decía. Más adelante me ocupé de recupera aquellas letras y confieso que parodio a menudo a Franki pensando que , si alguna vez me veo obligado a acudir a un karaoke, pediré que me pongan una de sus canciones.

Una hermana, la más enamoradiza, se extasiaba con  una canción cuya letra decía: You can gamble for matchsticks, you can gamble for gold but if you haven´t gambled for love and lost you you haven´t gambled at all. Es lo que podríamos llamar, en beneficio de los epistemólogos, una verdad de Big Band.

La otra hermana, más mística, me cantaba lo de I Believe: every time I here a new born baby cry, or touch your lips, or see the sky I have no words I just believe. Ya ven las emociones como fuente del saber sin palabras.

Ah!  Qué años aquellos!  Ya nadie cree que el amor es un juego al que se puede apostar  ni nadie de los que yo conozco piensa en nada trascendente cuando ve crecer una flor.

Que quieren que les diga, me parece que hemos mejorado.

La pretensión de Antígona y la racionalidad

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 10:25 pm el Jueves, Febrero 8, 2007

Las similitudes entre Israel y Euskalherria ( por usar el nombre de Pais Vasco que utilizan quienes lo entiende de una manera extendida hasta los confines de donde algún día se habló euskera) son extraordinarias. Son tan obvias que parece imposible ser constitucionalista y proisraelí al mismo tiempo en la España de hoy.

En ambos casos, el de Israel y el de Euskalherria se enarbola reivindicativamente una ley anterior a la estatal que legitimaría la justeza de pretensiones aparentemente fuera de lugar. Así es como Hegel pensaba que había que interpretar el mito de Antígona, como la encarnación de la pretensión de ser fiel a una ley anterior y superior a la estatal que le permitiría y, de hecho, le exigiría, enterrar a su hermano-esposo a pesar de la prohibición de hacerlo que impondría la ley estatal.

Por eso Israel puede saltarse a la torera las resolucines de una ONU que ni siquiera es estatal. Y por eso mismo los nacionalistas radicales vascos no se dan por enterados de la Constitución. No va con ellos tal como afirman en los juicios que ahora se les acumulan.

Hay, además, otra similitud entre el Israel normal y el Pais Vasco normal que me gustaría destacar. Los vascos, radicales o no, parecen no se malos en la teoría de los juegos, aunque quizá no tan buenos como los israelíes.

Hay en las uniersidades israelíes de Jerusalem y Tel-Aviv verdaderas figuras geniales en ese campo que pretende ser la exploración más seria posible de las consecuencias necesarias de la racionalidad. En la Universidad del Paía Vasco también hay especialista en teoría de juegos que, aunque no configuren una comunidad científica comparable a la israelí, no dejan de ser respetables.

Preguntémonos ahora si la teoría de juegos puede arrojar alguna luz a la pretensión de Antígona. La actitud de Antígona no puede entenderse como una respuesta más o menos racional a la estrategia de Creonte, su oponente en el juego y el que representaría al Estado. Antígona es como la naturaleza. De ahí que enfrentarse a las antigonas de este mundo no puede ser entendido, racionalizado o mejorado mediante la teoría de juegos. Se trata más bien, desde el punto de vista de los isrelíes normales y de los vascos normales, de un problema de decisión en el que el oponente es simplemente la invariable naturaleza.

Si la actitud del decisor enfrentado a la naturaleza es la de actuar como otra naturaleza que ciégamente sigue su curso, nos encontramos en una situación peculiar. En efecto,¿qué pasa en un juego cuando la naturaleza se enfrenta a otra naturaleza? Pues que estamos en una tragedia griega en la que nada va a poder ser enmendado pues nadie imagina las reacciones del otro pues no le interesan ya que él no piensa cambiar de estrategia. Esta le viene impuesta como el instinto a los animales.

El problema estrátegico que debe ser considerado es por lo tanto si la pretensión de Antígona es una estrategia en un juego o un parámetro de la naturaleza.

Lo que parece estar en juego en los casos de Israel y de Euskalherria es si podemos considerar la pretensión de Antígona que ambos representan como una estrategia o como una necesidad natural. Me temo que es imposible distinguir entre ambas posibilidades.

De todas formas y aunque esta imposibilidad hace del problema algo muy dificil de resolver, nos deja en una situación algo mejor que la que corresponde a la tragedia de saber con certeza que estamos en una lucha entre placas tectónicas.

Parecería que los acontecimientos nos dicen que oscilamos entre una y otra forma de considerarla. Lo que no me parece razonable es considerarla en el caso de Israel de una manera y en el de Euskalherría de otra. No me parece razonable por lo tanto considerar las estrategias de Israel como expresión de la racionalidad de un jugador enfrentado a un muro y las de los etarras como la irracionalidad de un jugador enfrentado a un estratega.

Lo que ocurre es que no sabemos donde estamos, o a qué juego jugamos o si se trata de un juego o de un mero problema de decisión. ¿ Cual es la estrategia óptima en una situación así? Depende naturalmente de la función de pagos. Pero esto es negado por aquellos que creen que Antígona es irreductible.

Un lío.

Los aunques que me hacen admirar la ciencia

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 11:17 am el Martes, Febrero 6, 2007

Admiro a la ciencia y no sé porqué. Ciertamente no es por ninguna de las razones generalmente aducidas.

No me parece que la ciencia sea  una búsqueda sofisticada y desinyeresada de la verdad. Es una búsqueda de reputación como inteligente que  satisface mi ego, aunque este vicio privado pueda redundar en una virtud pública y me acerque a la verdad a través de mi irrefrenable egolatría.

Tampoco me parece que la ciencia sea condición necesaria para el desarrollo de esa  tecnología que nos hace la vida más fácil e incluso más larga y más divertida. Muchos de los desarrollos tecnológicos se hubieran dado sin necesidad de ciertos y concretos avances científicos que pretendidamente los han hecho posibles. Es más, creo que, a veces, son los desarrollos tecnológicos los que han alentado una búsqueda de basamento que ha hecho evolucionar el corpus cietífico. Aunque, al final, no hay una distinción nítida entre los dearrolladores de tecnologías y  las mentes elucubradoras que ubican ordenadamente las proposiciones haciendo pasar lo ordenado por lo profundo.

Ni es la ciencia, creo yo,  un ejemplo de cooperación a pesar de que el sistema de ciencia abierta ha desarrollado un sistema de compartir resultados sin secretos ni problemas de propiedad intelectual.  Y no es ese ejemplo de trabajo cooperativo porque, aunque no quepa el secretiso ni se permita la patentabilidad de los resultados básicos, la aparente cooperación encierra toda clase de trampas para fingir resultados o para hacerse con ideas ajenas. 

Ni representa la ciencia la competencia en estado puro. Hay como en ningún otro campo de la actividad humana un florecimiento inusitado de actividades de “rent seeking” que tienen éxito y configuran verdaderas famas inmerecidas por medio de ocultamientos torticeros de verdaderos resultados revolucionarios que solo los muy buenos pueden detectar; pero que si lo hicieran les desplazarían de su posición privilegiada en relación a fama o dinero. Aunque quizá en este campo más que en ningún otro sean las rentas realmente efímeras.

Y de ninguna manera admitiría que es la ciencia una especie de sacerdocio laico tal como querría la imagenería popular que, en este punto, pretende hacernos mirar al científico como un artista pobre y solitario que solo vive para su visión, posiblemente celestial, aunque no digo que no haya muchos de estos tipos iluminados en el campo de la ciencia.

Y entonces ¿por qué admiro la ciencia o a los científicos? Pues porque la ciencia es un esfuerzo hercúleo necesariamente frustrante frente al que sus practicantes no se arredran. Porque los científicos tienen obsesiones más bonitas que las que atormentan a otros. Porque es más divertido charlar con un científico que con un contable digamos, o con un notario o con un dentista y porque se parece bastante a la conversación con un banquero de inversiones que disfruta imaginando el mundo del revés.

Y en general, respeto y admiro a los científicos por todos los aunques que han aparecido en los párrafos anteriores. Pero no por cada uno de ellos sino por el conjunto de todos ellos.

Los grandes viven más

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 1:27 pm el Lunes, Febrero 5, 2007

Hace unos días murió Musgrave, el gran hacendista, del que todos aprendimos economía pública bien sea directamente o indirectamente. Tenía 95 años.
Ahora llega la noticia de la muerte de Rapoport a una edad también respetable. Me limito a adjuntar aquí el comentario de Brad Delong quien resalta que fue el ganador del famoso torneo de Axelrod prponiendo la estrategia Tit-for-tat para el famoso juego del dilema del pridionero.

Más de Vicente Urnieta

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 7:45 pm el Domingo, Febrero 4, 2007

En un post anterior trataba de homenajear a Vicente Urnieta publicando http://juan.urrutiaelejalde.org/en-la-muerte-de-vicente-urnieta que me pasó Esteban Ormeche quien había sido su negro en algún momento.

Ormeche debió leer mi homenaje y darse cuenta de mi interés genuino por los ecritos de Vicente, originales o apoyados, y me envió por correo postal varias piezas de mi pobre amigo. No todas son publicables ahora; pero lo serán algún día. Por ejemplo sus opiniones sobre el Plan Ibarreche constituirían hoy una publicación totalmente intempestiva.

Sin embargo el artículo que sigue me hace gracia. Lo entiendo y espero que el lector también capte su intención. Sin embargo muestra un rasgo de Vicente que era irritante a no ser que uno aprendiera a convivir con él y viera más allá de su mera superficie. Me refiero a su afición a la teoría de los juegos sin haberla estudiado de verdad.

Les aseguro que lo que dice es formalmente correcto y que se podría presentar de una manera más atildada; pero precisamente su falta de profesionalidad refleja su personalidad.

Espero que les guste y que no hiera su sensibilidad, a pesar de que bien leído descubre la vaciedad total de la política de este mismo momento a pesar de que se refiere a una época ya pasada. Datarlo sería muy fácil, pero no merece la pena. Curiosamente es muy paraecido a lo que ayer sábado decía en El País Juan-José López Burniol ( “Conllevancia o autodeterminación”)

Solo me queda añadir que scanneé el documento en papel que me mandó Ormeche y luego lo pasé a word para poder corregir algunoas erratas. Pero luego lo pensé mejor y dejé todo como estaba. Sin embargo por ese camino tortuoso se perdieron las matrices de la forma normal de los dos juegos y, como quizá no sea fácil seguir el artículo al que no esté mínimamnete versado en teoría de juegos, me he permitido una intromisión indicando las entradas de las matrices de pagos a las que se hace referencia en el texto. 

 Creo que Vicente merecía esta publicación póstuma aunque no se entienda bien.

OPINIONES DE UN SOBERANISTA DUBITATIVO

Vicente Urnieta

Desde hace bastante tiempo las páginas de los periódicos han acogido un inusitado número de artículos de opinión sobre independentismo, soberanismo y sobre el peligro que representan, lo que no es extraño en un período preelectoral en el que los partidos nacionalistas están protagonizando algunos movimientos en el País Vasco y en Cataluña que no pueden pasar desapercibidos. Parece claro que estas elecciones generales están agregando las discrepancias entre PP y PSOE respecto a temas concretos en una gran discrepancia larvada respecto al gran tema de la unidad nacional, con el PP presentándose como garante de la misma y con el PSOE tratando como sea de no desentonar a pesar de los avatares del gobierno tripartito catalán que permiten al PP acusarle de tibio en la defensa de la unidad. En esta situación creo que tiene interés tratar de entender el pensamiento al respecto de un soberanista dubitativo, papel que me atribuyo por razones exclusivamente expositivas, a efectos de entender mejor la posible estrategia de un partido nacionalista cualquiera y, de rebote, el propio juego entre los dos grandes partidos de ámbito estatal. Las opiniones que siguen aspirarán a remedar modestamente las opiniones de Hans Schier, el payaso de Heinrich Böll, que conseguían trasladar al lector la perplejidad y el malestar de quien no encaja con su entorno y sin querer, mientras ejecuta sus trucos malabares, desvela las dificultades e incongruencias por las que pasa su país. Disfrazado pues de payaso disfrazado de soberanista dubitativo voy a abrir mi maleta repleta de artículos de pega, instrumentos de mi oficio y disfraces varios para trasladar mis dudas y mi diagnosis oblicua de lo que está pasando.
La situación puede estar hoy representada por uno u otro de los dos juegos que se presentan a continuación en su forma normal:

PSOE PSOE

PP S U
PP S U
S 10,10 0,15 S 10,10 0,5
U 15,0 1,1 U 5,0 1,1

( Aquí no me queda más remedio que tratar de rehacer las dos matrices para beneficio del lector. La que estaba a la izquerda corresponde al juego del dilema del prisionero. La casilla noroeste tendría las entradas 10,10; la nordeste las 0,15, la sureste 1,1 y la suroeste 15,0. La matriz del juego que estaba a la derecha correspondía a eun juego de coordinación y las casillas correspondientes, siguiendo el mismo orden que acabo de utilizar, serián 10,10, 0,5, 1,1 y 5,o. Espero que esto sea suficiente para seguir el argumento de Vicente.)

Empezaré por describir los juegos. En ambos, el jugador fila (PP) y el jugador columna (PSOE) tienen dos estrategias a su disposición que, representadas por U o por S, quieren indicar respectivamente el mantenimiento a ultranza de la situación actual sin modificaciones estatutarias o constitucionales y la disposición a efectuar alguna de esas modificaciones a efectos de “perfeccionar” la naturaleza de España como una nación plural o nación de naciones. Dependiendo de la estrategia que cada jugador decide llevar a cabo se obtendrá un resultado (medido de cualquier manera compatible con que un número más alto signifique una situación más deseada por el correspondiente jugador) que se representa en cada casilla por un vector de dos números, el primero para el jugador fila (PP) y el segundo para el jugador columna (PSOE). El juego de la izquierda corresponde al famoso dilema del prisionero y el de la derecha es un juego de coordinación.
Continuaré ahora con un comentario que aunque obvio es crucial. En ambos juegos la situación (S, S) es lo que los economistas llaman un óptimo paretiano e indica una situación en la que ninguno puede mejorar sin que el otro empeore simultáneamente. Notemos ahora que (S, S) seguirá siendo un óptimo paretiano siempre que en esa casilla el resultado siga siendo mayor que 1 para cada jugador. Hasta aquí lo obvio. Lo crucial es que (S, S) no puede dejar de ser un óptimo paretiano pues si el resultado fuera de un cero o negativo para cada jugador, la situación (U, U) pasará a ser el único óptimo paretiano en ambos juegos y los nacionalistas, soberanistas o independentistas, que contemplan desde fuera estos juegos romperían la baraja ya que no podrián tener la menor esperanza de que en España se alcanzará el resultado correspondiente a (S, S). Este romper la baraja significaría,además, que ninguno de los dos juegos serviría ya para interpretar lo que está pasando. En consecuencia los dos juegos, tal como están, representan bien un cierto aspecto de la situación actual. El otro aspecto de dicha situación que también puede reflejarse en ambos juegos es que no se juegan en el vació sino desde una situación inicial y que ésta es precisamente (U, U) de forma que, en cualquiera de ambos juegos, a cada partido le encantaría que el otro coqueteara con los nacionalistas.
En tercer lugar tengo que admitir que como observador de lo que pasa no sé que juego se está jugando pues acabo de convencerme a mí mismo de que ambos son compatibles con lo que sé: que, ciertamente, sea cual sea el juego, cada jugador está utilizando la estrategia U aunque el PP acusa al PSOE de hacerlo sólo de boquilla.Y, desde esa ignorancia, este observador se pregunta si hay esperanza de que ambos partidos dialoguen y se pongan de acuerdo para alcanzar (S, S),lo que satisfaría su soberanismo dubitativo. El payaso abre su maleta y se apresta a realizar un truco que ha solido gustar: tener en cuenta estrategias dialogantes en las que cada jugador anuncia lo que va a hacer (en una especie de cotilleo previo o cheap-talk) y luego hace lo que quiere. Por ejemplo la situación inicial podría entenderse como una situación en la que cada jugador está utilizando la siguiente estrategia dialogante simple (no condicionada): “anuncio U y hago U”. ¿Cabe que esta posibilidad de diálogo lleve en algún momento a la situación (S, S)?
El soberanista dubitativo se rasca la cabeza y como no es tonto aunque haga el payaso, razona de la siguiente manera. Si estamos en el juego del dilema del prisionero, la estrategia U es estrategia dominante para uno y otro de los jugadores: el PP (PSOE) jugará U haga lo que haga el PSOE (PP). En consecuencia aunque uno de los jugadores anuncie en el diálogo que va a jugar S, el otro jugador no tiene ningún motivo para creerselo, sino que justamente tiene incentivos a jugar U aunque anuncie mentirosamente que jugará S. Por mucho diálogo que haya no hay manera de salirnos de la situación (U, U). Esto no ocurre, sin embargo, si nos encontráramos en el segundo juego, el de coordinación. Con este juego el diálogo permite pasar de (U, U) a (S, S). Para convencernos de ello consideramos la siguiente estrategia dialogante condicionada: “anuncio S y hago S si el otro anuncia S o hago U si el otro anuncia U”. Es fácil ver, y si lo ve el soberanista dubitativo deberá verlo todo el mundo, que esta estrategia dialogante jugada por ambos jugadores lleva a que eventualmente se alcance la situación (S, S) en donde finalmente se observa continuamente la estrategia dialogante simple “anuncio S y hago S”. Notemos, como un plus, que en el juego del dilema del prisionero el lenguaje del diálogo político es “pobre”, porque la locución “S” nunca llega a adquirir el significado de que realmente hago S porque eso no ocurre, mientras que en el juego de coordinación el lenguaje del diálogo político es “rico” porque la locución “S” llega a adquirir el significado de hacer S.
Mientras me desmaquillo después de haber realizado mi número me pregunto si el análisis anterior habrá enseñado algo a los dos grandes partidos. Cualquiera de estos puede, a su vez, pensar como sigue. Si el partido nacionalista de que se trate fuera realmente independentista le gustaría que el juego fuera el del prisionero pues en ese caso ante la imposibilidad de conseguir una convivencia plurinacional, imposibilidad ésta evidenciada en que ni siquiera se pueda hablar de ello, su estrategia óptima consistiría en la leninista de “cuanto peor mejor”. Si, por el contrario, el partido nacionalista que estoy considerando es simplemente soberanista desearía que el juego fuera el de coordinación porque sabe que eventualmente se alcanzará, mediante el diálogo de PP y PSOE, la España como unidad plurinacional “perfeccionada” que ambiciona.
Si esto es lo que piensa cualquiera de los dos grandes partidos continúo elucubrando ahora como soberanista dubitativo, no me cabe duda de que, aunque de primeras no sepa cual de los dos juegos va a ser jugado, creo estar seguro de que jugarán el de coordinación porque eso les permitirá dialogar y alcanzar (S, S) en donde el soberanismo esta satisfecho y la estrategia desesperada de los independentistas queda desactivada. Esto es lo que pasará, dice mi racionalidad; pero no antes de las elecciones porque hasta ese momento las declaraciones de “hago U” serán tan clamorosas que estaremos como si estuviéramos en el juego del dilema del prisionero y, ante la ausencia de diálogo, el independentismo se reforzará.
Cojo mis bártulos, recojo mis artículos de pega y los meto en mi maleta de payaso mezclados con los disfraces que mi oficio exige, entre ellos el de soberanista dubitativo y como Hans Schier, me voy a llorar mis penas en solitario.

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Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 11:34 pm el Jueves, Febrero 1, 2007

pilar bardemalmodovar

  Me tragué la gala de los Goya; pero ya se me ha olvidado totalmente o casi. Recuerdo a la Bardem quejándose de que el presentador- el de homo zapping- no le había besado como hacía con todos y todas los que subían al escenario. Recuerdo también que Almodóvar no estaba presente.

Al día siguiente, sin embargo, el director que le dicen manchego se sometió a una entrevista televisiva de la primera de TVE que para eso es una gloria nacional y contribuye a la formación de la marca España.

Es justamente en ese momento en el que me pareció obvio que eran la misma persona Pedro y Pilar. La misma madurez bella. Pedro la acaba de alcanzar desde una juventud poco agraciada. Pilar fue una mujer guapa desde jóven y finalmente ha alcanzado la serenidad.

So dos personas trabajosamente hechas, con un pasado largo ella, con un futuro brillante él.                                                                

Miren las fotografías y se convencerán.

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