Economía e Historia

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 8:19 am el Miércoles, Enero 31, 2007

Según los historiadores el pasado influye en el presente. Según los economistas el futuro influye en el presente a través de las expectativas. Parece por lo tanto que el presente sería un producto del pasado y del futuro. Pero, en realidad, lo que infuye en el presente es la memoria del pasado y la imaginación del futuro.

Ahora bien, la memoria del pasado es lo que escriben hoy los historiadores y la expectativa del futuro es lo que escriben hoy los economistas. Pensar que memoria e imaginación se nos aparecen en el resplandor de su verdad indubitada sería una simpleza.

Luego para entender el presente tenemos que enterarnos de lo que dicen economistas e historiadores y aprender a discriminar  entre los rigurosos y los cantamañanas.

Pero ¿ cómo se discrimina? No hay forma objetiva de hacerlo. Solo cuenta la capacidad de convencimiento, la habilidad para seducir. En definitiva la retórica, esa  manera de obligarnos a reposar nuestra vista en aquella historia y en aquella  formalización económica que se nos imponen por razones nada técnicas.

Lo único sensato es tratar de entender el consenso de los especialistas reputados. Pero la sensatez tiene un precio, el de contribuir a dificultar la emergencia de ideas nuevas o de renovadas lecturas del pasado.

No podemos desembarazarnos de la pesada carga de tener que juzgar de primera mano. Una tarea, por cierto, no solo pesada, sino también difícil. 

Mi Goulue en Bilbao

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 5:24 pm el Lunes, Enero 29, 2007

La razón para acudir a Bilbao desde Madrid la semana pasada acompañado de A.P.A. fue acudir a una especie de seminario sobre naciones, estados y esas cosas de las que no se habla más que por bajines.

No les voy a aburrir con las disquisiciones técnicas al respecto; pero sí les voy a releer algunas de las notas que tomé en la Goulue que siempre me acompaña.

1.Rechazo todos los monopolios incluído el de la violencia. La seguridad física no requiere bloquear la violencia sino entrar en una interdependencia interesada.

2. No entiendo que una forma de legitimaciíón del Estado sea la formación de un espíritu nacional. Esa no era la idea de Hobbes.

3. Holismo e individualismo. Los politólogos, historiadores del pensamiento y sociólogos tienden a ser holistas. Los economistas individualistas. ¿En dónde cae el intento de George Akerlof de integrar la sociología en la economía?

4.Pensar bien dos cosas:

 a. La tensión entre diversidad y homegenidad y cómo afloja gracias a las TIC.

 b. Lo de la cesión de soberanía en la política económica.

Y como no hay seminario o reunión de cualquier tipo en el País Vasco sin una buena cena, disfruté de una visita “guiada” al “Echanove” que ya tiene su primera estrella Michelin. Además de disfrutar de los sabores sabios  que fabrica Fernando Canales Echanove, escuché embelesado su crítica a la perversa deriva de la cocina vasca. Tantea Fernando  la creación de una marca de gastronomía vasca que no se esfume en el aire. Lo importante, según él, no es  ni el cocinero ni el plato sino el cliente, su satisfacción.

Y nada más que pueda ser comentado. El resto de mis notas es secreto.

El igualitarismo vasco

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 2:02 pm el Domingo, Enero 28, 2007

 El jueves pasado tomaba un avión tardío para Bilbao con A.P.A y ante la natural intención de este amigo mío de plantarse en la cola más corta para sacar la tarjeta de embarque fue recriminado por un jóven que pacientemente hacía la cola más larga a la voz de “¡oiga caballero!”.

Habienso sido docente en Bilbao durante muchos años no me acostumbro a que me traten de usted como hacían los alumnos de Madrid y mucho menos a que me llamen “caballero”. No soy tal sino un señor mayor al que le gusta que le traten de tu, especialmente los jóvenes. Nunca he sido ungido “caballero” por ningún señor feudal y no me gustaría serlo en cualquiera de las formas actuales que tratan de reproducir esa manera de estar en el mundo que mezcla, incomprensiblemente para mí, el orgullo con el acatamiento.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando me dieron, ahora a mí,  este tratamineto repelente ya una vez en Bilbao. ¿ Se estaría convirtiendo mi Bilbao en una corte?

Gracias a Dios se me disiparon las dudas en el sentido que yo esperaba cuando el chófer que nos condujo a A.P.A. y a mí desde el aeropuerto al hotel resultó ser una persona cultivada, educada, magnífico conductor y singularmente igual a nosotros en la conversación. No necesitaba llamarnos caballeros ni utilizar ninguna otra argucia aduladora para mantener las distancias ni acercándose demasiado ni permitiendo que lo hiciéramos nosotros. Ese sí es mi Bilbao.

Pero ¿sería realmente así la cosa o era un mero espejismo?. No lo dudo ahora porque a los dos días este mismo conductor me llevo de vuelta al aeropuerto de Calatrava, que cada vez ne gusta más, pasando por una escultura de Larrea, que cada vez me gusta menos, y nuestra conversación se centró en el acercamiento al “mundo feliz” de Huxley que representa el aparato electrónico que permite pagar el peaje sin parar.

Este igualitarismo vasco me gusta. Me hace sentirme hermano de mis hermanos.

Delitos y penas

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 8:19 am el Viernes, Enero 26, 2007

Vivimos épocas de sentencias que retumban. No hay que pormenorizarlas porque están en la mente de todos. Y esta proliferación de las sentencias me retrotrae a la época en que tuve que estudiar derecho penal.

El primero de los cursos de penal era, he de reconocerlo, francamente estimulante. Te hacía pensar, junto con la densa doctrina alemanana, sobre la naturaleza del delito y las condiciones que deberían caracterizarlo, así como sobre la naturaleza de la pena no tomándola simplemente como un pago a la sociedad. Saqué buena nota.

El segundo y último curso de derecho penal era una terrible pesadez sobre el código penal español y sobre cada uno de los delitos tipificados, su pena y la correspondiente horquilla para que el juez pudiera utilizar su discreción. Era algo completamente arbitrario que te dejaba estupefacto por la evidente fala de correspondencia entre la importancia del delito y su pena, según fuera el delito. Se notaba que el código penal era el resultado de extraños sedimentos a pesar de la propaganda sobre la parsimonia que había de haber guiado a los sabios juristas que informamaban sobre cualquier modificación. Suspendí.

Este segundo año hubiera sido mucho más divertido si ya se hubiera dado la revolución de la teoría de incentivos y la hubiésemos podido aplicar al derecho penal, una aplicación que todavía hoy parece esotérica en el campo que se denomina Law and Economics.

Y, sin embargo a mí me parece que hay una aplicación inmediata que ya ha sido detectada por dos autores alemanes en un paper que me pasó Salvador Barberá y que no me consta haya sido publicado. Su argumento era impecable. Si las condenas son muy largas ( o a muerte ) y no hay posiblidad de redención, el delincuente tiene incentivos a seguir cometiendo crímenes horrendos ya que nada peor le puede pasar si le cogen de lo que ya le iba a pasar.

A mí me parece que esta reflexión debiera tener cabida al menos en la doctrina. Quizá ya la ha tenido y no me he enterado; pero lo más probalble es que los tratadistas no sa hayan pereocupado de este asunto de incentivos. Deberían pensar, como los autores alemanes a los que me he referido sin poder citar, en las leyendas medievales de las que Wagner se hacía eco para servir de soporte a su música. Tannhaüser, después de haberse dedicado al placer sin freno y sabéndose imperdonable, debería haber seguido disfrutando de la suavidad del placer. Pero el hecho de que cupiera el indulto del Papa le llevó a peregrinar a Roma y a redimirse finalmente gracias al milagro del renacer de la vida.

Seguro que hay opiniones en contra de esta sugerencia pero me gustaría oirlas. Por mi parte solo me queda referirme a una posible analogía. En Economía del Trabajo existe una parte que está basada en la búsqueda de empleo. La sabiduría convencional decía que cuanto más alto fuera el seguro de desempleo menor sería la intensidad de búsqueda y por lo tanto mayor la tasa de desempleo. Pero si, como ya expliqué un día, en un artículo que se llamaba Sex-up las Vacaciones Pagadas ( y en el que hacía referencia al pobre Vicente Urnieta y aparece en la web page debajo de este blog con fecha de noviembre del 2003), tenemos en cuenta que encontrar trabajo es tener derecho al cobro de ese seguro quizá la gente se lanzara a buscar trabajo para poder en algún momento disfrutar de él.

¿ Hace falta que destripe la analogía? Una sentencia alta es como un desempleo bajo. Este desincentiva la búsqueda de empleo y aquella, similarmente, desincentiva el arrepentimiento. Cuanto menor la pena menos incentivo a insistir en el crimen.

Me parece un argumento al menos atendible.

Viviendas desocupadas

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 4:06 pm el Miércoles, Enero 24, 2007

Parece que algunas autonomias se empiezan a mover en relacion a las viviendas vacías y que proponen un aumento signifivativo del IBI, una especie de tasa de 9 euros al día e incluso la expropiación.

Es una respuesta a la carestia de la vivienda, pero no estoy seguro que sea la respuesta adecuada. De hecho tengo sentimientos encontrados respecto de este problema y respecto a la soluciones que se proponen.

Por un lado me parece que gravar, o gravar aun más, la tenencia de un activo en el que materializo mi ahorro es penalizarme injustificadamente ese ahorro de la misma forma que sería injustificado penalizar mi tenecia de un terreno en el que no construyo o de unos valores mobiliarios de cuyos rendimientos no disfruto hasta que los vendo, como podría ser el caso de un fondo de cualquier tipo.

Pero por otro lado hay algo en el movimiento okupa que me rejuvenece. Me recuerda a las bicicletas blancas de Amsterdam. Hay algo de civilizatorio cuando se socializa algo cuyo valor es tan pequeño para cada uno que a ningún propietario legal le molesta ponerlo a disposición de todos.

Pero el valor de un piso no es trivial cualquiera que sea su tamaño. Y su socialización no tiene ninguna gracia para el propietario.

Lo divertido sería poner en común la ocupación diaria de un piso vacío. Mi casa de verano, por ejemplo, podría ser usada cada noche por quien la necesitara siempre, claro está, que se identificara y la dejara en perfecto estado de revista para la próxima noche.

Pero si algo así no fue posible con las bcicletas blancas de Amsterdam dificilmente lo va ser con los pisos vacíos. Pero la razon de la dificultad me parece tecnologica, no conceptual. Y tecnologicamente parece que hay soluciones pues el problema se parece mucho al uso de la capacidad de computación excedente que se puede utilizar, o se debería poder utilizar, por cualquiera.

Liderazgo

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 8:46 am el Lunes, Enero 22, 2007

El martes por la noche dejé de ver House en la Fox (a pesar de mi curiosidad por saber qué va a pasar a la pierna desquiciada del famoso doctor que le ata para sienpre a su ex-mujer y al siempre aplazado ligue con la doctora Cudy).

Me privé del placer de los martes por la noche para ver el progarama Madrid Opina, un programa de debate de Telemadrid presentado por Sáenz de Buruaga. Versaba en esta ocasión sobre la crispación política en general, pero acabó concentrándose exclusivamente en el terrorismo etarra, en los presuntos errores de Zapatero al respecto y en el qué hacer ahora.

En relación a este último punto, solo Anasagasti propuso algo, no muy concreto; pero al menos algo entendible. Se trataría de romper la base sociológica de la violencia a través, supone uno, de integrar políticamente a Batasuna para que no se vea obligada a estar mediatizada por ETA.

Zapatero sí, Zapatero no, fue el asunto central del debate. Que si ha rectificado algo o no se ha movido un ápice, que si está a la altura de su responsabilidad o no vale para nada. Nada sorprendente excepto por dos detallitos sin importancia.

El primero fue el indudable parecido entre el periodista de Interviú y Anthony Hopkins el actor que da encarnadura a Hannibal Lechter. Incluso presentaba esa enorme serenidad en sus juicios contundentes que resonaban como la elegante conversación de ese educado caníbal.

Pero fue el otro detalle sin importancia el que más me interesó: la apelación al liderazgo en la lucha antiterrorista por parte de Edurne Uriarte. Hace tiempo que, modestamente, trato de desmontar esa idea (ver por ejemplo el post sobre la orquesta Orpheus) pero se demanda cada vez más de esa cosa.

No me gusta el liderazgo. Me parece que responde a una noción anticuada de la organización que se asocia a la jerarquía como algo indispensable para esa organización y, tangencialmente, a una obvia nostalgia de los conducators de este mundo.

Este segundo aspecto del revival del liderazgo que vivimos me parece más bien una consecuencia no querida de la división del trabajo. Pero es que yo no quiero desentenderme del devenir político y que se ocupe otro de ese menester. Ofende mi dignidad; pero, al parecer, no ofende la dignidad de una gran mayoría que dicen pasar de política pero demandan mano dura. Vease si no las tendencias al liderazgo populista que se observan en la zona andina y en el sudeste asiático.

Y en cuanto a las jerarquías como expresión de la necesidad de coordinación ya escribí en el BIAM que cuanto más global se hace el mundo y mayor deviene una organización que se globaliza, menos centralizada necesita ser la coordinación entre distintas de esta organización y más podemos confiar en la coordinación horizontal y espontánea.

El liderazgo me parece un remenente caduco de la cultura falocrática. La espontaneidad coordinadora me parece, por el contrario un signo de lo que viene: un mundo más horizontal que para ser entendido en su complejidad exige una sensibilidad más bien femenina, signifique esto lo que signifique.

Ah! y en cuanto a la valía personal de Zapatero ¿qué quieren que les diga? Lo importante no es su intelegencia, su capacidad dialéctica o sus logros profesionales. Lo único importante es que tuvo más votos que los demás candidatos en las últimas elecciones generales. Pero puestos a hablar por hablar les diré que a mí me parece más a tono con los tiempos que todos los autoritarios encubiertos que le critican incluso desde sus mismo partido y precisamente por la falta de liderazgo.

Comentarios sobre filantropía:el porqué (cont.)

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 5:42 pm el Sábado, Enero 20, 2007

Decía que el porqué, en mi opinión, se entendía muy facilamente. Con una actividad filantrópica continuada lo que se persigue es fundamentalmente crear mercados.

Sin embargo esto no es lo que se dice normamente en la prensa diaria que últimamente le dedica aeste asunto una tención inusitada.

Se dice que es el ego, es decir la necesidad de diferenciarse. Unos tiene yates, otros se entregan apasionadamente a cultivar la vid y otros hacen filantropía a traves de una fundación que lleva su nombre como lo podría llevar una botella de vino con denominación de origen.

Esta motivación para la filantropía no parece descabellada, especialmente si la extendemos un poco y hablamos no solo de ego sino de una forma deseparada de deseo de no morir y de dejar al menos tu nombre. No será ego; pero se le parece mucho. Es como si mi ego se hinchara hoy imaginando que la la imagen que tendrán de mí es la que quiero que tengan, aunque no vaya a disfrutarla después de muerto.

Cuando la filantropía se ejerce en el contexto empresarial, se suele justificar como una devolución a la sociedad de lo que ésta ha dado a esa empresa. Nunca he entendido este argumento. Si se quiere devolver algo es que nos lo hemos llevado o, si pensamos en la famosa R.S.C., que debemos atender a los stakeholders de nuestra empresa. Sea una u otra la explicación del deseo de devolución, me parece tramposo. Haber cobrado menos en su momento o presionar para que cambie el gobierno de la empresa incluyendo a todos los stakeholders parecerían las reacciones más explicables. Creo que la filantropía empresarial es simplemente una forma de hacer crecer el valor de una marca.

Un amigo, Fernando Fernández, se reía el otro día de los que creen que la filantropía es publicidad encubierta y no me dio tiempo a preguntarle porqué le parecía algo erróeo o risible. Lo tomaré como un signo claro de que hoy se admite que hay una especie de genuina fraternida en la filantropía. Nadie soy para negarlo; pero el principio de generosida no me parece un fundamento serio para entender el fenómeno.

Aunque necesitaría más tiempo y más espacio para explicarlo me parece que mi idea inicial sigue siendo correcta con ua pequeña variación. Cuando la empresa de uno, o uno mismo, se mueve en la economía del conocimiento la lucha no es simplemente en el mercado sino por el mercado, dada la potencia del efecto- red. Esto debería ser obvio si uno piensa que el mercado de uno mismo es es el mercado de mi propia obra. Por ejemplo el mercado de posts de Juan Urrutia. Y para quedarse con el mercado no basta con introducir nuevas mercancías, sino que hay que dificultar la entrada ajena en ese mercado que, en principio, admite sucedáneos y productos sustitutivos, más allá de la protección natural que ofrece el efecto-red. Psi acaso hay que reforzar ese efecto delineando atractivamente la comunidad identitaria que se asocia a la marca. Y ser filantropico es una manera de hacerlo.

Y así acabo con el porqué de la filantropía. Seguiré con las otras preguntas que me planteaba al iniciar esta miniserie

Comentarios sobre filantropía: el porqué

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 12:31 pm el Jueves, Enero 18, 2007

En Veinte comentarios sueltos sobre economía y mecenazgo que publiqué en la Revista de Occdente en 1997, trataba de entender, después de distinguir entre patrocinio y mecenazgo, las razones de este último revistiera o no la forma fundacional.

El último comentario era revelador de mi concepción y puede constituir el punto de partida de la nueva reflexión que propondré poco a poco. Decía entonces en el último comentario suelto:

Una ventaja de concebir al mecenas como un creador de mercado es que así se le ubica en la corriente liberalizadora hoy en boga. Pero, ¿tiene esto sentido histórico? Quizá merezca la pena …… elborar una pequeña conjetura histórica. Muy a menudo los economistas analíticos razonan como si el Mercado fuera un fenómeno natural que ha tenido que ser parcheado a lo largo de la Historia por el Estado debido a fallos que…… devienen ntolerables. De hecho la Historia puede haber recorrido la historia en sentido inverso. Al principio los recursos se asignaban por el Soberano y solo poco a poco se fue abriendo camino el Mercado que…..,sería un fenómeno cultural y no algo natural. Para los economistas analíticos el horizonte del pensamiento sería, paradójicamente, el Mecenazgo, mientras que para los observadores de la historia ésta parecerá llevarnos al reinado del Mercado. El papel histórico del Mecenazgo varía para una y otra concepción. Para los unos el Mecenazgo sería realmente la superación de la idea de Estado y plasmaría el dominio propio de la Sociedad Civil que estaría organizada según algún principio de generosidad. Para los otros la única funcionalidad del Mecenazgo sería la de crear mercados allí donde faltan. En mi opinión esta segunda concepción es más acorde con la Historia. Los mecenas del Renacimiento eran Estado. Los mecenas de hoy están llamados a introducir en el proceso de circulación mercantil aquellos bienes que hasta el momento no funcionan como mercancía, generalizando su disfrute. Nada Menos!

Como creo que, después de la entrada en el mecenazgo o en la filantropía en geral de Bill Gates y Sra, así como de Buffet, la falsa interpretación se mantiene, deseo seguir abogando en favor de la concepción que yo proponía poniéndola un poco al día.

Comentarios sobre filantropía:introducción

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 8:08 am el Miércoles, Enero 17, 2007

Desde que en mi época de estudiante de dotorado topé con Kenneth Boulding y su Grants Economy, he estado interesado en aquella parte de la Economía que no tiene que ver con el mercado.

Un interés que no va en desdoro de mi admiración por el mercado, sino que lo complementa. El mercado es maravilloso como construcción social pues canaliza muy bien la enorme fuerza creativa de la competencia. The Nonprofit Economy, por utilizar el título del libro de Burton A. Weisbrod, parecería que, al reflejar que una buena parte de la actividad económica no pasa por el mercado, parecería que nos está diciendo que la creatividad de la competencia puede quedar debilitada. Pero, en mi opinión, lejos de ello, la actividad filantrópica aumenta esa creaticidad por caminos que todavía no están claros para el pensamiento teorico-económico.

Me propongo ir desgranando algunas ideas al respecto a lo largo de las próximas semanas de modo que hoy me basta con destacar las preguntas que se me antojan más interesantes. A partir de tratar de contestar la pregunta básica de porqué existe la activida filantrópica, cabe preguntarse por qué esa actividad reviste una forma u otra, cómo debe gestionarse cuando reviste la concreta forma fundacional, a qué deberían dedicarse las fundaciones y, finalmente cómo deberían regularse.

Sobre algunas de estas cosas ya escribí en el pasado en la Revista de Occidente; pero mi interés se ha reavivado tanto porque parece que EXPANSION se interesa por la filantropía anunciando una nueva edad e oro para ella, como porque Becker y Posner acaban de escribir sobre ello en su famoso blog con algunas ideas que me han chocado.

Sobre el poder curativo de la oración

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 8:48 am el Lunes, Enero 15, 2007

Samuel B., al que yo citaba en el post sobre el ateismo y al hilo de lo que contestaba Daniel Dennet a los que habían rezado por su salud a raiz de su larga operación a corazón abierto, me envía el artículo del N.Y.Times donde él lo había leído, aunque me dicen que lo cuenta también Dawkins en su God Delusion.

Aquí está el artículo del N.Y. Times. Su lectura es recomendable pues ni es larga ni muy técnica.

Aparte detalles interesantes, solo para los entendidos o estudiosos, lo que se entiende es que las complicaciones posteriores a operaciones de corazón dependen de las oraciónes que se elevan a lo alto para que todo salga bien así como del conocimiento del paciente sobre esa oración.

Los que menos complicaciones postoperatorias sufrieron en el estudo al que se refiere el N.Y. Times fueron aquellos pacientes por los que nadie rezó. Luego aquellos por los que sí hubo alguien que pidió la interseción divina pero ellos no lo sabían y finalmente aquellos que sí conocían que estaban siendo recomendados a Dios a efectos de evitar complicaciones para su vida en este valle de lágrimas.

Me es imposible tomarme en serio este tipo de estudios aunque se hayan realizado con todo el cuiadado eperimental, durante mucho tiempo y con una muestra amplia. Y mi escepticismo se remomta a aquel viejo adagio que se refería a la medición sin teoría. Cuando la teoría no establece alguna restricción previa me resulta dificil creer que sabemos lo que estamos midiendo.

No extrañará por lo tanto que termine con dos irreverencias contradictorias. La primerera es que, a pesar de todo, y por si acaso, no recen por mí, aunque la evidencia no sea definitiva. Y la segunda es que quizá los resultados experimentales variarían si, en vez de rezar solamente, se acompañara la oración con algún sacrificio propiciatorio.

Espero que alguna Fundación dedique sus dineros a esta fascinante seguna cuestión.

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