Basilea II no levanta el vuelo

Los americanos torpedean este intento de desregularizar la Banca. Les parece demasiado fino y demasiado peligroso.

A mí­ siempre me pareció que daba ventaja a los bancos grandes propiciando la reducción en la competencia. Y, sin embargo, igual no estarí­a mal que fueran los propios bancos los que cuidaran la situación crediticia.

La pregunta es quienes tienen mási interés en que no se desmorone el sistema de pagos, si la sociedad que se empobrecerí­a o los bancos. En estos últimos habrí­a intereses encontrados. Por un lado los ejecutivos igual preferí­rí­an un pelotacito legal en forma de opciones hoy que la seguridad de la institución. Por otro lado están los accionistas que seguramente prefieren una regulación menos fina y más segura.

Como los incentivos de los ejecutivos de los bancos es un asunto que no está nada claro, deberí­a primar el interés de la sociedad en forma de competencia y el interés de ls accionistas en forma de seguridad.

Así­ que agradezco a los americanos su labor de zapa.

XXV aniversario del I.E.P.

Eramos jóvenes, capaces y ambiciosos. Fundamos un Instituto Universitario, el Instituto de Economí­a Púbica (IEP) y bajo diferentes direcciones, ha llegado hasta hoy. Yo, su primer director, pero que lo abandonó hace 17 años para embarcarme en la puesta en marcha de la Carlos III, no tuve más remedio que decir lo que pensaba o, mejor dicho, tuve el placer de poder decir lo que pensaba en el mismo ambiente que disfruté durante años y que recuerdo como un paraí­so de libertad de pensamiento, de cooperación y de amistad.
Si quieres saber lo que dije pues entra aquí­

Instantaneous reporting on line

A las grandes casas de auditorí­a ya no les basta con el reporting trimestral. Quieren dar una imagen veraz e instantánea de la situción de la compañí­a auditada.

Es maravillos que se pueda hacer. Pero hay más. Imaginemos que además las casas de auditorí­a se ponen de acuerdo con Reuters y venden información on line cada cinco minutos. Muchos de nosotros no separarí­amos los ojos de las pantallas para saber si el mecado de valores recoge esta información o si el mercado de información recoge movimientos sistemáticos que permitan el trading en información.

Pero también ganarí­an y mucho los expertos produciendo informes instantáneos sobre la manera correcta de valorar cualquier novedad, incluí­da la cartera de informaciones sobre performance de una compañia cualquiera.

El mundo se acelera inevitablemente o, como dirí­a Bauman, la vida se licúa como la sangre de San Genaro, añado yo; pero no una vez al año sino todos los minutos de cada dí­a. Cada uno de nosotros tendrá su estrategia de recogida de información y hay espacio para cooperativas de procesamiento de ésta que compitan entre sí­ utilizando diversos programas informáticos.

Lo maravilloso es que cuanto más cercanos estemos a esta situación lí­mite, más fácil será para cada uno de nosotros desentendernos de todo porque nada será estable. La vida lí­quida de Bauman no consiste en que yo contemplo el fluir de las cosas desprendidamente como un monje zen; sino más bien en que las pretendo acumular dando vida a cada una de las personas que hay en mí­. El monje zen es siempre el mismo, su forma no cambia. Yo, por el contrario, tomo la forma del entorno, como el Zellig de Woody Allen, o me revisto del disfraz que hoy mejor resalta una de mis personalidades.

Esto es lo que me evoca la rapidez del repoting on line y casi on real time: que las mejoras médicas no alargan mi vida, sino que aumentan el número de personas distintas que hay en mí­ y que esto exige una realimentación continua de mis propias señas de identidades cambiantes.

Hablaba sobre la bolsa o la vida en un post reciente. Pues ahora pienso que en esta vida que fluye a gran velocidad es la bolsa la que prima pues es lo único que me permite vivir todas las posibilidades de construirme a mí­ mismo

Parecidos razonables

De vez en cuando se me activa la capacidad fisiognómica y tengo que frenar para que no se me suba la tensión arterial. Pero he aquí­ tres casos tan evidentes que casi me da vergüenza reseñarlos.

Katie Holmes y Amparo Moraleda. La primera es un poco menos alta que la segunda; pero su cara es idéntica. No conozco al marido de Amparo; pero supongo que tiene un poco más de entidad que este pobre….. ¿cómo se llama? Sí­, por Dios, ese actor que fue abandonado por Kidman y por Penélope y que, por lo visto, ha encandilado a la niña de Dawson crece. Ah sí­, Tom Cruise

George Clooney y Santos Pastor. Esta obvia semejanza es ya antigua; pero el otro dí­a me encontré con Santos y el parecido me volvió a golpear la retina. Ambos parecen fingir una fragilidad que en realidad tienen; pero que si se toma como fingida queda como solidez. Santos está metido en cosa relativas a la justicia y la empresa y Clooney parece interesado en la justicia y en las empresas expoliadoras de Africa.

Y viendo bailar a la descarada y andrógina Antonia Dellate, le descubrí­ un perfil idéntico al de Carmen Sevilla. El gracejo de Carmen no le pega nada a Antonia y gracias a Dios no lo cultiva; pero tiene una especie de descaro italiano que me encanta. Pero ese perfil difí­cil de descubrir en ella le hace compartir con Carmen una especie de seriedad atenta y ávida.

Y eso es todo de momento.

Guardar las distancias

Yo no abrazo a los amigos, ni beso a las señoras, ni comparto mi casa con mucha gente, ni impongo mi presencia a nadie, ni mantengo orgulloso mi cabeza erguida ante el ciudadano Juan Carlos, como llamaba la Pilar Rahola al Rey. Todas esas faltas de calor, como ese aprovecharme del cumplimiento frí­o del protocolo, tienen un mismo signifiado: guardar las distancias.

Y es que sin distancias no hay diferencias y sin diferencias no hay convivencia sino una masa informe que ni se reconoce ni puede pensarse. Sin diferencias no hay lenguaje y la gramática no es que sobre, es que no nace. No hay forma de decir nada si no sabemos distinguir, al menos el sujeto del objeto del que ese sujeto quiere predicar algo.

El triángulo formado por padre, madre e hijo parece como la naturalización de esa necesidad de la diferencia y el tabú del incesto parece como condición necesaria para el mantenimiento de las distancias. Freud no descansó hasta que cerró el triángulo con el añadido del superego a la pareja id-ego. Y ¿qué sentido tiene el Espí­ritu Santo en la teologí­a cristiana si no es el de mantener las diferencias entre el Padre y el Hijo que sin ese Espí­ritu Santo acabarí­an por desaparecer en una sola entelequia de la que no se podrí­a hablar?

Si mi intuición no me engaña lo que mantiene las cosas unidas es precisamente las distancias diferenciadoras. Las cosas son, por lo tanto, como un sistema de planetas que necesitan estar a distancias precisa unos de otros para organizar la atracción y las masas de forma que el conjunto mantenga al todo. Así­ es creo yo la sociedad, se mantiene porque los individuos mantienen las distancias y las mantienen porque hay diferencias.

Creo recordar que en Fí­sica habí­a algo llamado el Principio de Exclusión de Pauli que se puede interpretae, más allá de su funcionalidad concreta en quí­mica, como algo necesario para poder garantizar que el cosmos no colapase en una masa diminuta de materia indeferenciada y densí­sima. Se necesitaba un Principio porque no habrí­a manera de demostrar, en base a la propia deriva de la teorí­a fí­sica, que ese colapso era imposible.

Mantengamos las distancias mediante el canto de nuestras diferencias y no caigamos en la tentación de abrazarnos tan amorosamente que acabemos axfisiados.

¡Gracias Madina!

Con este mismo tí­tulo me llegó el otro dí­a el texto de la Fundación Ananta que voy a reproducir aquí­ porque me parece del máximo interés

ETA fue derrotada en el corazón de Madrid el martes 14 de Noviembre. No fue en una redada, ni en una macro-operación. No se movilizaron comandos policiales. No fueron la Brunete, ni el “ejército de ocupación ” los causantes. Bastó una silla, un micrófono y un hombre sereno. La derrota la infligió la voz transparente, tranquila de un joven al que la propia organización violenta dejó cojo. La flagrante derrota moral vino de un valiente diputado sin pierna, sin madre, sin futuro deportivo y sin embargo exento de todo odio.

No nos interesan las derrotas militares. A estas alturas bien sabemos que esas victorias sólo significan paréntesis entre batallas. Los recambios vienen siempre ví­a “express ”. Demasiado rápido se puede nutrir un frente cuando hay cantera emocionalmente preparada para incorporarse. De la “kale borroka ” a la pistola no hay apenas trecho. El alistamiento no es problema cuando, aún sin justificación alguna, las heridas no terminan de cerrar y el resentimiento de acallar.

No hay agravio, aún fabricado o magnificado, que cierren las solas armas y sus victorias de cartón. Es preciso algo más que medidas policiales para inaugurar nuevos horizontes en cualquier lugar conflictivo. Los futuros los van abriendo voces henchidas de razón y privadas de rencor como la del joven de Sestao. La humanidad progresa con el sereno coraje que proporciona el dolor sublimado y la sabia esperanza de los argumentos. Madina derrochó en la Audiencia Nacional de todo ello.

Los adalides de la “manu militari ” en cualquier latitud del mundo deberí­an visionar el juicio en cuestión. Los valedores de la acción-represión, los mandatarios y activistas que sólo manejan el ojo por ojo y diente por diente, deberí­an estudiar el testimonio de Madina, para comprobar como se puede contribuir a quebrar, con la sola palabra y el espí­ritu apaciguado, unas actitudes y voluntades tan violentas.

El perdón y no el macabro orgullo, ante el joven al que la organización violenta pretendió quitar la vida, por la sola razón de pensar diferente, hubiera significado un paso hacia ese futuro de paz y reconciliación en el Paí­s Vasco que tanto anhelamos. La penosa sonrisa de los jóvenes del comando en la jaula de cristal marcan el final definitivo de ETA. ¿Qué organización podrí­a superar el lastre de tan desubicadas sonrisas?
El corazón de Eduardo Madina debí­a seguir latiendo, porque acabar con esa vida o con cualquier otra es una barbaridad exenta de cualquier motivo, mérito y futuro. El joven socialista de Vizcaya debí­a sobrevivir, entre otras muchas cosas, para indicarnos a tantos el camino del no rencor y de la auténtica paz.

Me he permitido utilizar la negrita que no está en el original para contrastar ese comentario con el que hice en su dí­a sobre la mirada de Txapote. Yo recomendaba que no se diera mucha publicidad a aquella mirada porque lo retador es contagioso. Hoy me encantarí­a que se diera una enorme publicidad a la secuencia que une esas sonrisa con la serenidad de Eduardo Madina. Ese contraste muestra que la pobre escenografí­a diseñada por los asesores de ETA ya ha perdido la batalla.

También me gustarí­a recordar ahora la discusión que un dí­a se montó sobre La Pelota Vasca, aquel documental de Julio Medem que tantos disgustos le proporcionó. Quiero que ahora se juzgue a la luz de los acontecimientos posteriores. Creo que no me confundí­ al entender que las simpatí­as de Medem iban por los jóvenes, especialmente por Eduardo Madina al que dedicaba un significativo mayor tiempo que a otros, y que su sensibilidad polí­tica correspondí­a a un socialismo guipuzcoano. Madina es de Vizcaya; pero su ejemplo marca la tónica que siempre ha caracterizado a ese socialismo guipuzcoano. Ha elaborado un lenguaje en el que hablar de un futuro esperanzador, el mismo lenguaje que yo atribuí­a al estilo visual de La Pelota Vasca.

Metodología

Según Glaeser hay que reintroducir la metodologí­a en el curriculum de undergraduates de Harvard. Me entero de ello a través del blog de Mankiw que por cierto tiene unos anuncios horribles.

Pero la Metodologí­a que propugna Glaeser es la anticuada, de hace medio siglo al menos. Quizá porque la ciencia económica ha cambiado, según Kim, Morse y Zingales ( What has mattared to Economics since 1970, CEPR DP 5873), separándose de la Teorí­a y acercándose a campos cuntitativos para los que hay datos y facilidad para explotarlos. Pero aunque esto último es cierto, y se nota que lo es, parecerí­a más adecuado, para la finalidad formadora de la educación general que Glaeser pretende representar, un planteamiento SSK (Sociology of Scientific Knowledge) o ESK (Economics of Scientific Knowledge), algo que está más en consonancia con tendencias más recientes y menos rancias de entender la filosofí­a de la ciencia.

Pero esto se parece demasiado a los Cultural Studies y materias afines que a veces reciben el nombre de Critical Theory. Harvard es una de las pioneras en abrirse a este tipo de estudios, pero quizá por eso mismo son odiados por los cientí­fcos, incluí­dos los economistas. Quizá Glaeser pretende torpedearlos indirectamente luchando por un curriculum más clásico.

Recordemos que la dimisión de Larry Summers como presidente de esa gran universidad estuvo relacionada con su enfrentamiento con el profesorado de este tipo de estudios.

Milton Friedman

Milton Friedman

Ha muerto a los 94 años. Supongo que cuando no te mueres a tiempo se te da por amortizado y no hay forma de que los colegas importantes del momento cierren su ordenador y se pongan a tomar notas en un yellow pad a fin de evocar, más tarde y con un poco de rigor, tu figura como economista.

Como prueba de lo que digo leamos lo que dice Mankiw en su blog. Se limita a reenviar al lector a algo que escribió hace años. Es que cuando hablamos de un economista hoy ya no hablamos de lo mismo que representaba Friedman. Poco a poco los economistas se han deslizado hacia la ciencia y las formas de hacer de ésta y ya no es fácil encontrar un economista que no sienta reparo en definirse como un intelectual o no se sienta un poco molesto si se le considera como tal. Me cuentan que los prescottianos se reuní­an a comer en Minnesotta una vez a la semana enfundados en batas blancas y no hace falta que me cuenten que, en su mayorí­a, no se reconocerí­an en la figura de un intelectual.

Friedman escribió durante años una columnita periódica en el Newsweek que, junto con la que escribí­a Samuelson, me abrieron los ojos a las posibilidades de la Economí­a como manera de pensar diferenciada sobre las cosas más familiares. Hoy son muy pocos los economistas jóvenes que están dispuestos a perder el tiempo haciendo de periodistas aficionados, cosa que no consigo entender. Por un lado el coste de oportunidad es enorme si, como es el caso hoy en dí­a, lo que buscas es el reconocimiento de los gurus de la profesión a fin de llegar a ser uno de ellos. De acuerdo, pero, por otro lado, la Economí­a ha evolucionado en una dirección tal que parecerí­a que está cada vez más cerca de poderse contar con palabras sencillas aunque la técnica sea muy complicada.

Por cierto que estos dos argumentos contradictorios se pueden repetir exactamente en relación a lo que se ha llamdo metodologí­a de la Economí­a. El artí­culo de Friedman sobre la Metodolgí­a de la Economí­a Positiva es un clásico que ningún economista puede permitirse ignorar. Sin embargo ya no se habla de esa cosa que se ha quedado para filósofos perdidos cuando, sin embargo, parecerí­a que dado el cambio de marcha en economí­a parecerí­a que es el momento de volver a ella de una manera tradicional. Esto es exactamente lo que opina Glaeser, de Havard, en un articulito del famoso Harvard Crimson, tratando de incluirla en el curriculum de los estudios de undergraduates. Friedman hubiera opinado igual.

Los periódicos contarán estos dí­as sus logros principales, desde su teorí­a de la función de consumo hasta sus crí­ticas a la polí­tica económica basada en una curva de Phillips que no tiene en cuenta las expectativas, pasando por sus ideas sobre polí­tica monetaria, su enciclopédico conocimiento de la historia monetaria de los EE.UU. y, desde luego, sus discusiones sobre la libertad de mercado.

Los más cultos intentarán discernir en qué medida no dejó nunca de ser un keynesiano, siempre obsesionados, Keynes y Friedman, por encontrar una regularidad empí­rica estable en la que basar sus conjeturas y sus propuestas de polí­tica económica. Esperemos que los jovenes que le han dedicado tesis doctorales, como la de David Teira, se dignen contarnos algo original que se diferencie de los obituarios rutinarios.

Yo termino contando que una de mis primeras intervenciones comprometidas más allá del seminario académico y en ambientes internacionales tuvo lugar en Parí­s allá por el año 73 en una conferencia celebrada en los abandonados cuarteles de la OTAN. Allí­ estaba Milton Friedman rodeado de otras grandes figuras de la época. Y allí­ estaba yo como discussant de un jóven Rudiger Dornbusch. Mi comentario fué alabado por ambos y ambos están muertos. Y con ellos yo también muero un poco.

Iberdrola, Scottish Power y el apagón de E.ON

En mi último artí­culo para EXPANSION trataba de argumentar que una OPA aparece cuando el negocio opado está mal gestionado, es decir no está haciendo efectiva la creación de valor que implí­citamente tiene en sus tripas. Para evitar incomprensiones y contrataques tontos me cubrí­a diciendo que no cabe argumentar que Endesa era más interesante para E.ON que ésta para Endesa y que, en consecuencia, el movimiento de E.ON, para no hablar del inicial de Gas Natural, era una muestra más de la relativa mala gestión de Endesa con relación a la de la compañí­a alemana.

Han acaecido, sin embargo, dos hechos contradictorios que debo reflejar. El primer hecho me da la razón. Ahí­ tenemos a Iberdrola adelantándose a Scottish Power, dando así­ una señal fehaciente de que su gestión es relativamente mejor que la de la firma escocesa. Un comportamiento muy distinto del de Endesa que se ha limitado a enmascarar su presunta mala gestión aduciendo que son los intereses en latinoamérica los que son objeto del deseo por parte de E.ON, evitando así­ reconocer la simetrí­a que yo subrayaba.

El segundo hecho relevante es, sin duda, el apagón que se produjo por culpa de E.ON y que afectó a 10 millones de ciudadanos europeos en 9 paí­ses de la Unión. Esto nos hace dudar de la presuna ventaja de gestión. Quizá esta empresa deberí­a peocupase más del negocio local del que deberí­a saber más y dejarse de aventuras. Es como cuando las eléctricas españolas pedí­an y conseguí­an, aumentos de tarifas al tiempo que invertí­an en el negocio de telefoní­a aquí­ y en Latinoamérica.

Ni la diversificación de las utilities españolas, ni las ambiciones de E.ON me parecen mal. Sin embargo antes deberí­an garantizar el suministro. Y aquí­ E.ON, responsable del transporte, acaba de cometer un error serio, aunque también jocoso. Cortan una lí­nea de alta concreta para que pase un barco con holgura y el resto de las lí­neas, que deberí­an asumir el desví­o, se sobrecargan hasta el punto de saltar. El error se convierte en sospechoso cuando leemos la explicación del episodio que, doce dí­as después de ocurrido, da E.ON achacándolo a que sus técnicos calcularon mal. Lo cuenta como si sus técnicos no tuvieran nada que ver con la compañí­a. REE lo hace mejor.

Sin embargo quizá los gestores de las eléctricas deberí­an vigilar otra amenaza que no viene de la competencia; sino de las firmas de private equity. Parece que éstas están interesadas con hacerse con negocios, como por ejemplo los media, que van cuesta abajo pero que generan un flujo de cash recurrente que se utilizarí­a para apalancarse más y entrar en otros negocios. Ahora se tratarí­a de que las utilities complementaran a los media en las carteras de estas firmas de private equity.

No, no debe ser fácil gestionar hoy una eléctrica, atrapada en la red de los diversos deseos cruzados de otras compañí­as. Parecerí­a que lo mejor que cualquiera de estas compañí­as eléctricas podrí­a hacer es mejorar la productvidad en la producción del kilowatio y no otro tipo de movimientos que le distraen de esta tarea principal. Y, sin embargo, ahí­ tenemos a Iberdrola ofreciendo, se dice, 11 veces ebitda por Scottish Power, mientras que E.ON ofrece solo 9 veces ebitda. Una defensa por parte de Iberdrola o de su cúpula, si esa furera el significado de la próxima oferta pública de compra, que parece demasiado cara para los accionistas.

Pero seamos bienpensados y supongamos que Iberdrola sabe lo que hace: aprovecharse de la apertura británica y de la relativamente mala gestión de la compañí­a escocesa a la que quiere comerse.

De bancos y filatélicas

No parece que los asuntos del Espito Santo y la BNP se asemejen en nada a los de Afinsa y el Forum Filatélico.

En el caso de estos dos bancos extranjeros no hay un negocio piramidal, sino que, por lo menos hasta hace dos dí­as y aparentemente, solo se les acusaba de blanqueo de capitales y de defraudar a hacienda.

Las filatélicas no estaban sujetas a la inspección bancaria y estos bancos sí­. En cuanto a esa inspección, la del Banco de España en esta caso, puede haber restricciones en el caso de bancios extranjeros; pero no en el caso de bancos nacionales como los que, segun El Paí­s, acompañan al Espirito Santo y la BNP en este último asunto destapado por la inspección fiscal y admitido por la Audiencia Nacional a instancias de la fiscalí­a anticorrupción.

Lo que hace que estos dos casos tan diferentes puedan ser considerados simultaneamente es la torpeza conjunta de la inspección de Hacienda y los agentes judiciales apoyados pr la guardia civil. En su dí­a la historia de los sellos estuvo a apunto de acabar con las operaciones del ING en España y desde luego acabó con la esperanza de que continuara un negocio que se habí­a comportado bien durante treinta años, un tiempo demasiado largo como para pensar en un simple esquema de Ponzi.

Uno quiere ser bienpensado y desearí­a que fuera para evitar esto último, es decir las dificultades no deseadas que una intervención ruidosa podrí­a hacer caer sobre negocios cruciales para el sistema de pagos, por lo que no sabí­amos nada de este asunto bancario hasta ayer como quien dice.

Sin embargo, el silencio sobre el caso durante los dí­as posteriores a la irrupción me parecí­a raro. Es cierto que Garzón habí­a declarado secreto el sumario; pero que ese secreto sea efectivo es lo que hací­a raro el caso. Yo pensaba que igual se habí­a jubilado el topo de la Audiencia Nacional; pero ya he visto que sigue ahí­ y ahora se nos aclara lo de los bancos en los términos que he explicado más arriba.

Ahora bien, como en el caso de las filatélicas, volvemos a ignorar si Espirito Santo y la BNP-Paribas, junto con una aseguradora local y algun otro negocio, son unos estafadores o se trata otra vez de plausible y presunta incompetencia palmaria por parte de varias instituciones. Quizá el silencio, solo roto hace un par de dí­as, se debí­a al deseo de evitar los efectos de esa presunta incompetencia, pero me extrañarí­a. Como me extraña que los bancos envueltos en este asunto no cumplan con las medidas aceptadas por toda la banca para prevenir el blanqueo o evitar la defraudación.