en maxiposts

Tenebrosa idea del otoño que llega

La desaparición del compañero, pareja o cónyuge, no significa siempre lo mismo.

Ese esfumarse es trágico justo cuando no se trata ya propiamente de un cónyuge, pareja o compañero; sino de un acompañante accidental en la sala de espera de una clí­nica especializada en un tratamiento eterno de soledad.

Pero ese desaparecer es quizá brutal aunque curable, por lo que a lo mas es simplemente dramático, cuando lo que nos golpea es la simple inexistencia fí­sica de nuestro habitual cómplice en el juego del placer.

  1. En abril murio mi padre, no se si mi madre sintio eso que tu dices, llevaba un par de años con un Alzeimer galopante y casi no nos reconocia, bueno a ella si.

    Aun no he asimilado su perdida pero supongo que el tiempo todo lo cura.

Los comentarios están cerrados.