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Téxtil

Así­, con acento. Los catalanes tienen derecho a ponerlo, el acento, porque lo inventaron, el téxtil,y ahora se les escapa a otros lugares.Y, sobretodo, porque es una manera tan bonita de referirse a las playas no nudistas que merece pasar al acervo común de todos los que hablamos castellano.

Y eso, el téxtil, es lo que le preocupaba a Bush en la foto que Juanjo Millás glosaba el miércoles 16 de agosto en mi oponión de forma errónea.

En esa foto se podí­a ver con toda claridad que Bush frotaba sus dedos con la manga del dignatario chino al que, según Millás, o bien pretendí­a atraer hacia algún lado de nuestra insuperable civilización o bien reflejaba el gesto de un alcoholico anónimo que, ya lanzado a la curación, se levanta para llamar la atención sobre sí­ y confiesa: «me llamo George W. Bush y me gustarí­a cerrar Guantánamo».

Esto le da pié a este magní­fico escritor a jugueterar con lo que dirí­an, en esas extrañas asambleas expiatorias, Blair o Aznar. Pero esta vez le sale mal la ironí­a, no porque sus ocurrencias no sean tan atinadas como siempre, sino porque es evidente que lo que Bush mira en la foto no es al dirigente chino para atraerle hacia él y pedire ayuda contra su adicción, sino que Bush mira a la tela del terno del chino y lo hace interesado como quien ha estado buscando de siempre esa tela y por fin la ha encontrado. Un sorprendente tejido inarrugable, por ejemplo.

Bush no quiere cerrar Guántanamo. Lo que quiere es comprarse un nuevo terno y palpa incrédulo el género.

Bush es téxtil.