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Parecidos razonables

No presumiré más de mi pacidad fisiognómica, aunque ésta ha mejorado con la dieta a que me he sometido. Me limitaré a consignar parecidos razonables.

Hay algunos obvios. El de el director de mi periódico, EXPANSION, Jesús Martí­nez y el famoso director de cine de la lista de Schindler o, más recientemente, de Munich, Spielberg;es demasiado obvio y se lo deben de haber dicho a Jesús cientos de veces. Lo interesante es que acabo de descubrir que los dos son idénticos al tenor catalán, Vandelló, que hace unos dí­as se encargó de la figura del cristiano en Die Shuldigkeit der ersten Gebot, una pieza que Mozart escribió a los diez años.

Igualmente obvio es el parecido entre el desaparecido Raul Castro y el recientemente editado Juan Pablo Fusi. Es el bigote de ambos el que desea, pero no puede, ocultar una sonrisa resbaladiza.

Menos obvio es el que existe entre Jordi Savall y Victor Pérez Dí­az. Olviden las cabelleras, rala y ebourifé respectivamente. Pero miren a su rostro serio. Ambos miran de frente como si quisieran leerte los labios. Y ambos tienen la sana o fea, según se mire, costumbre de no darte nunca la razón. Igual es que son sordos los dos, pero serí­a raro, al menos en el caso de Savall.