Call me Ismael

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 5:38 pm el Miércoles, Junio 14, 2006

Un antiguo amigo del que he perdido la pista me educó hace años en la apreciación de Moby Dick de Melville ( sí, el mismo del escribiente Bartleby y de otras maravillas) como un Quijote moderno con el capitán Achab como el hidalgo y con Ismael como un Sancho.

Seguramente este es un lugar común para los que se dedican a la crítica literaria; pero este no es mi caso. Mi caso es uno de fijación con el primer párrafo de esa novela.

Un primer párrafo es como los títulos de crédito de una película de las de antes. Como decía un tercer amigo que compartíamos el otro amigo y yo, el director siempre intenta dar un do de pecho en la primera secuencia para atraer tu atención y, si ese comienzo es malo, apaga y vámonos. Y de hecho se iba y nos enseñó a todos a saber despegarnos de la cálida butaca de un salón de cine de una ciudad lluviosa cuando el director no estaba la altura de nuestro pedantesco conocimiento del leguaje fílmico.

Es un primer párrafo tan maravilloso el de Moby Dick que pienso que deberíamos lanzarnos a hacer una colección de ese primer párrafo en todos los idiomas a los que ha sido traducido. He aquí el original.

Con un primer párrafo así quedas atornillado a la silla en la que estás sentado al abrir el libro. No hay manera de cerrarlo. Ya hablaremos de él; pero de momento presten atención a las tres primeras palabras. Me bastan para decir lo que quiero decir.

Quiero decir que Cervantes con su puesta en escena se nos muestra como un notario omnisciente al que yo intento prestar atención; pero que acaba aburriédome con su prosa jurídica que oculta si me han dejado o no un legado en una herencia, algo muy distinto de lo que hace Melville. Este tipo, unos siglos más tarde, delega en Sancho/Ismael la narración de la historia con sus propias palabras, de forma que ya sé que voy a entender lo que me quiere decir y no tengo dudas respecto a la herencia.

Pero lo que realmente persigo con este post pretendidamente literario es proponer el “call me Ismael” como el santo y seña de los que creemos desear una comunidad desterritorializada en la que poder tener una conversación que nos distraiga de pensamientos lúgubres

FIBS

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 4:21 pm el Martes, Junio 13, 2006

Hace muchos posts me empeñé en sacarle jugo a la proporción áurea en uno que estiraba el asunto hasta lo que yo creía sería su límite.

Pero Ana Mª Llopis lo ha llevado más lejos. En un artículo no publicado explicó los números de Fibonachi, su relación con la proporción áurea y cómo la red empezaba a estar rebosante de FIBS, una especie de forma poética que encontraba su ritmo en la serie que nos enseñó a construir este matemático y que podría representar la coincidencia feliz de matemáticas y poesía.

En su artículo encontrarán un FIB sobre el “fibocheo”. Como ven una vuelta más de tuerca. Ayer yo me atreví a impostar inspiración apoyándome en el ritmo que podríamos llamar áureo.

Ahora espero que mucha gente se anime e inundemos la red de estos pequeños artefactos.

Sirva esta llamada a la acción poética como mi manera de conmemorar el post 100.

Los aeropuertos me ponen

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 10:20 pm el Lunes, Junio 12, 2006

El ajetro de un aeropuerto, la lectura de los periódicos y revistas que compro o robo, las caras desconocidas, las historias posibles ……excitan mi imaginación.

Y para no olvidarme de las ideas que me brotan me las tatuo en los dedos de la mano izquierda como aquel protagonista de Memento.

Ayer fui a Barcelona y he vuelto hoy con mi mano izquierda tatuada con la tinta de un rotulador que chorreaba por el calor.

  • Pulgar. El Blog y el Diván: el sindrome de Serezade. Si callas te quedas sin cabeza: o te la cortan o te estalla.
  • Indice. Economía “performativa”. Construccionismo metodológico y una nueva concepción de los modelos no del todo acorde ni con la convencional ni con la de JCGB.
  • Corazón. En defensa de las cuotas. Las femeninas, fáciles de defender y de llevar a la práctica. Las masculinas, igualmente fáciles de dender; pero muy dificiles de poner en práctica.
  • Anular. “Call me Ismael” Porqué prefiero el primer párrafo de Moby Dick al de El Quijote.
  • Meñique. Los números de Fibonachi, la proporción aurea y los FIBS “according” to Ana Mª Llopis.

Y, en la palma de la mano un FIB:


Tu
Mi bien
Quien podrá
Sin amor callar
Las palabras que me hurtas

Apostillas

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 5:59 pm el Sábado, Junio 10, 2006

Por un lado estoy tentado de quitar los signos de interrogación al post anterior; pero por otro lado tengo que matizar algunas afirmaciones.

En primer lugar parece ser cierto que vendían sellos por encima del precio de mercado e incluso sellos falsos. En consecuencia no puedo decir que esas dos actividades serían poco plausibles, tal como aparece en el texto, pero desde luego sigo sin entenderlas por las razones allí apuntadas. A no ser que mediante un esquema en el que no he pensado, esto sirviera para blanquear dinero. Pero no es este, creo, un delito del que les acusen.

En segundo lugar está el asunto crucial del auditor. Resulta que cuando la justicia, por fin, se dirige a él, le interroga como imputado y le deja libre sin medidas cautelares. No parece por lo tanto que estuviera ocultando, en connivencia con las compañías, ninguna deficiencia patrimonial.

En tercer lugar los directivos de Afinsa ya están fuera de la cárcel; pero no así los del Forum. Es difícil saber si esta diferenca es de fondo o solo de diligencia judicial.

Seguiremos; pero no me quito dela cabeza la posibilidad de lo que llamaba émesis Regulatoria.

¿Némesis Regulatoria?

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 6:10 pm el Jueves, Junio 8, 2006

Acabo de leer en prensa que los detenidos en relación con Afinsa han sido puestos en libertad y sin fianza.

Por lo tanto, me atrevo a publicar un artículo largo que se ha ido escribiendo solo a partir de las noticias de prensa y de mis recelos hacia la regulación en general y la justicia en particular.

Que lo disfruten

Una “grandiosa infiltración”

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 9:04 am el Jueves, Junio 8, 2006

En mi Goulue aparen dos anotaciones: traición grandiosa y un traidor que infiltra noticias. son dos anotaciones que provienen del tomate del ayer, 7 de junio.

La mamá de Sonia, aquella chica de uno de los Gran Hermanos que nada más salir de la casa nos contó que había ligado con Bertín Osborne, confiesa a una reportera del aquí hay tomate que un mal amigo de Bertín, y él mismo famosillo, es el responsable de la infiltración de la noticia de la boda de su “amigo” y de una traicón a su hija Sonia.

En el mismo programa la dulce Neus acusa a su antiguo abogado, el inefable Emilio Rodriguez Menéndez, de traición grandiosa por razones que no conseguí discernir.

No intento una crítica fácil de lo que me parece un mal uso del idioma. Lo que me importa es lo que ambos decubrimientos del periodismo de investigación rosa tienen en común, nada más y nada menos que la traición. Y esto no es cosa de broma pues la traición es la única forma de individuación y singularización de la que disponemos cuando se trata, no de una deslealtad a un amigo, sino de una ruptura con las pautas inconscientes del grupo. A esto me refería en una anotación previa de mi Goulue en la que decía que un autor se caracteriza

su deseo secreto de desaparecer al tiempo que se singulariza de manera definitiva.

Y Bertín y Emilio son más que unos pícaros simpáticos, son unos traidores al grupo al que debían haber pertenecido. Y por eso se les hace prisioneros, en un plató de televisión o en la cárcel. Pero es que este tipo de sufrimiento es necesario cuando uno lo que quiere, conciente o inconscientemente, es ser un autor. Como decía en ese lugar ser un autor es lo mismo que ser realmente un individuo y es muy dificil alcanzar a desprenderse de todas las adherencias grupales sin pasar por esa traicion que tanto desprecian las señoras mediáticas estropeadas.

Periferia 4: Iberia vs. Barcelona

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 12:05 pm el Miércoles, Junio 7, 2006

Utilizaré el asunto “Iberia vs. Barcelona” para continuar reflexionando sobre el contraste entre centro y periferia pues se trata de un caso ejemplar de esa confrontación sobre la que, de vez en cuando, pretendo reflexinar con la intención nada oculta de criticar al centro, a cualquier centro.

El caso en apariencia es muy simple. La compañía de aviación ha reducido los vuelos a, o desde, Barcelona de manera drástica debido a la competencia de las compañías de vuelos baratos y, seguramente, hasta que ponga en funcionamiento su propia compañía “basura”. Como la compañía es privada, en principio no hay caso y el asunto puede acabar redundando en beneficio de los usarios de aeroplanos para ir a, o salir de, Barcelona. Eso puede ser así porque otras compañías pueden encontrar beneficioso aumentar sus vuelos que utilicen el aeropuerto de El Prat.

¿De qué estoy hablando por lo tanto? Quizá esté equivocado; pero creo que no es solo una cuestión empresarial pues por ahí anda una agencia reguladora, AENA, que algo tendrá que ver con la asignación de vuelos, con la getión de los aeropueros o de los slots. Si esto fuera así, estaríamos ante un asunto económico un poco más complejo.

Repito que igual estoy equivocado; pero si AENA no hubiera otorgado a Iberia el uso de la terminal 4 del aeropuerto de Barajas, quizá las decisiones de la compañía privada Iberia hubieran sido otras. No sería de extrañar que esta asignación haya cambiado el precio relativo de los vuelos domésticos y los internacionales con las consecuencias correspondientes. Una vez establecida esta duda razonable, no es dificil entender la continua reivindicación catalana de gestionar directamente el aeropuerto de El Prat a fin de incidir precisamente en ese precio relativo.

Ahora bien, la pregunta que me interesa es si los problemas propios del tráfico aéreo deben ser tratados y solucionados centralmente o es mejor la competencia entre agencias reguladoras regionales. Esta es una pregunta general que se podría hacer igualmente en relación a Europa y los Estados que la componen y en relación a cualquier otra agencia reguladora. Hablando pues en general, comiezo por decir que me parece posible que la solución final puede ser la misma en el caso centralizado y en el descentralizado; pero que no me cabe duda de que el método para llegar a ella es muy diferente en un caso y en otro y que esta diferencia puede transmitirse a otras cosas.

El asunto me recuerda un poco al problema de coordinación de la distribución en red de las historias clínicas, un asunto de vital importancia para la salud pública especialmente en el mundo de hoy en el que la gente cambia a menudo de domicilio por razones de trabajo. Los inglese lo solucionan centralizadamente con los problemas típicos de la planificación, especialmente que una regulación lleva a otra. Los americanos cofían en la competencia entre autoridades sanitarias regionales (estatales en su caso) para que, de forma espontánea, esa competencia lleve a una solución determinada.

Yo prefiero la solución americana porque creo en la competencia, especialmente para eliminar rentas como las que difruta Madrid en custiones aereas, porque no me gusta el autoritarismo del planificador central, aunque solo pretenda ordenar el tráfico aéreo y porque creo en el principio de subsidiariedad.

Y para terminar me pregunto, volviendo a declarar preventivamente mi ignorancia de hechos concretos, si en este caso no estaríamos asistiendo, además, a la captura del regulador por parte de una compañia concreta que por, muy privada que sea, no estaría compitiendo en las mismas condiciones que las demás. El caso de Telefónica justifica esta sospecha. En ambos casos uno puede pensar que si esa captura no fuera posible las compañias presuntamente privilegiadas no tendrían más remedio que ajustarse como las demás dejando así de ser privilegiadas.

Pues bien, aunque pudiera parecer contraintuitivo, yo creo que es más cierto que la competencia entre agencias reguladoras regionales dificulta la captura del regulador que lo contrario. Hay un menor botín a repartirse entre los capturadores de rentas y las otras compañías, reguladas por la misma agencia, o incluso por otra distinta, perciben la discriminación a que ellas pudieran estar sometidas de una manera más nítida.

Las llaves del Estado de Derecho

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 7:46 am el Martes, Junio 6, 2006

Dijo Acebes el fin de semana pasado ante sus fieles malagueños: “Han entregado las llaves del Estado de derecho a los terroristas”.

El Estado de derecho sería para Acebes como la despensa del convento de la que solo pueden tener las llaves el Padre prior y el hermano ecónomo.

Quién estaría entregando estas llaves? Pues Zapatero como prior y quizá los nacionalista que ayudan al gobierno en el Parlamrnto y que sería los hermanos ecónomos de este convento.

Pero esto no es así. Tal como dije en una parte de un artículo de EXPANSION ( El individualismo tocado ) las llaves de cualquier cosa deberían estar en manos de unos cuantos grupos a los que podemos dotar de una cierta personalidad para que se pueda deliberar sobre las premisas de un juicio proposicional.

De ahí que hablar de referendos generalizados o de los 10 millones de votos que representa el PP o atribuir a los españoles determinadas actitudes no sea aceptable.

El ejemplo del artículo enlazado nos hace ver que en democracia deliberativa, de la que se declara partidario Phillip Pettit, el problema no es quién tiene las llaves del cofre; sino cómo hay que entonar el “abrete sésamo” para que el cofre, ya abierto, nos ofrezca todos sus tesoros y no solo una particular joyita, aunque fuera el Santo Grial hoy tan de moda, que un obseso anda buscando.

Mujeres

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 7:59 am el Lunes, Junio 5, 2006

Hoy es un lunes cualquiera.

Dentro de unis minutos despertaré a mi hija para que no llegue tarde a la escuela de arquitectura y pueda terminar su trabajo para no se qué asignatura.

Me dará justo tiempo de llegar a mi cita con una secretaria de dirección de un antiguo oficio y entregarle un manuscrito breve sobre nacionalismo y liberalimo que, fuera de sus horas, me pasará a máquina para que luego yo pueda trabajar sobre él.

Un poco más tarde espero que me cojan en esa peluquería de señoras donde me corto el pelo y anhelo tontamente que me lave la cabeza y me rape, con esa suavidad como de homosexual, esa mujer andrógina con uñas negras y pelo rubo rubísimo cortado a lo chico.

Terminaré justo a tiempo para llegar a las 11 a nuestra “family office” donde tengo que discutir con la especialista que la lleva no solo cómo van nuestras carteras después del batacazo de los últimos días, sino también de dónde sacamos el dinero para pagar el IRPF.

No puedo demorarme mucho en esta ingrata tarea financiera porque a continuación tengo que tomar un taxi para no llegar tarde a la cita con una editora que pone pegas para aceptar el manuscrito de EL CAPITALISMO QUE VIENE.

Con o sin el manuscrito en la mano, llegaré a casa a recibir el masaje de los lunes compartiendo con la masajista una música china de relajación que ella tararea mientras yo me adormezco un poco.

Después de una ducha comeré solo, pues mi hija seguirá en la escuela y mi mujer come hoy con amigas. Comeré lo que la
chica ecuatoriana haya preparado por orden de mi mujer.

Quizá tenga un par de horas libres para trabajar un poco en aquello por lo que me pagan después de tratar de enterarme de algo en el telediario de las tres y, si las tengo, creo que organizaré la agenda de la semana con la secretaria de dirección que me ayuda en ese trabajo principal de los varios que me ocupan.

Pero en seguida caminaré hasta la consulta de mi psicoanalista. Dios sabe lo que le diré reclinado en el diván; pero si fuera ahora mismo le hablaría de mi constante trato con mujeres, incluyéndola a ella.

No sé si saldré vivo de ese gabinete; pero si lo consigo volveré caminando a mi casa para saber que tal les ha ido a mis dos chicas en este día en el que yo me he dispersado, como es habitula, hasta la ridiculez.

No me llevo mal con ellas, las mujeres en general, pero echo en falta tomarme unos vinos con mis colegas varones y hablar de mujeres en lugar de hablar con ellas. Soy así de antiguo.

El arquitecto es la estrella

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 12:40 pm el Domingo, Junio 4, 2006

Espero que hayan notado que estamos asistiendo a un boom de la construcción en el mundo. Probablemente se debe a un crecimiento mundial sostenido durante los últimos seis años y a las migraciones, tanto del campo a la ciudad dentro de países emergentes como entre países. Como consecuencia de esta explosión muchos ayuntamientos se han hecho muy ricos y tratan de competir entre ellos en un mundo de turismo globalizado y cada vez más cultural.

Pero esta competencia exige una identificación clara que a modo de marca comercial individualice la oferta de algunos ayuntamientos y les dote de una identidad propia. Y esta identificación se materializa, a menudo, en uno o varios edificios de los llamados emblemáticos. Pensemos en el Guggenheim de Bilbao o en la Opera de Sudney opera de sidney. Ambos conforman un espacio de relación y un polo de atracción que hacen de su entorno un espacio semipúblico.

La identificación singular exigida por la competencia turístico-cultural induce la convocatoria de grandes proyectos que atraigan a los grandes estudios del mundo así como el fallo de estos concursos a favor de estudios asociados a un nombre muy conocido. El arquitecto es la estrella. Como tal estrella cobra mucho más que un arquitecto local que no ha llegado a ser estrella internacional. Sin embargo sus minutas no son más que un porcentaje mínimo del proyecto y merece la pena aceptarlas como parte de la puesta a punto de una marca.

Los arquitectos han sido siempre artistas según ellos; pero ahora lo son de una manera especial. Exponen sus maquetas como si fueran esculturas y, debido a la forma global en la que se consume la obra emblemática, son como estrellas en el sentido al que me refería hace unos días al hablar de Elsa Pataky y hace más tiempo del gran Beckham.

En efecto, hace un año el Guggenheim –Bilbao expuso maquetas de Frank Ghery y actualmente el Museo de Arte Moderno de Nueva York expone una muestra escogida de maquetas de construcciones semipúblicas o semiprivadas realizadas en España por arquitectos de renombre.

Esta última exposición es, sin duda, un ejemplo de la vitalidad de España; pero también una constatación de la naturaleza del boom al que me refería más arriba. En relación con este boom, no nos ha de extrañar que esas maquetas sean piezas valiosas en sí mismas pues forman parte de los gastos de promoción de los estudios dirigidos por arquitectos-estrella que saben han de convencer a jurados que, a veces, o quizá a menudo, no son muy técnicos a causa de la parte privada de los proyectos o debido a los compromisos variados que ayuntamientos y estudios se ven obligados a contraer.

La otra característica que identifica hoy a estos arquitectos es que son artistas-estrella lo mismo que Beckham es un futbolista-estrella. Tanto uno como otro pueden ver su trabjo contemplado por grandes masas de manera más o menos simultánea.

En consecuencia la concentración de esta obra emblemática semipública es muy grande, con unos pocos estudios proyectando y realizando un gran porcentaje de este tipo de construcción. Resulta en consecuencia que un ayuntamiento que quiera estar “en el circuito” no puede permitirse el lujo de no contar con un Ghery, un Moneo, un Rogers, un Foster, un Siza, un Nouvel o un Mayer.

Pero si esto es así, ¿qué pasará con la diversidad?, ¿de donde surgirán las nuevas ideas y las nuevas estrellas?.

Aquí hay un problema interesante y difícil de resolver en la práctica. Esta nueva concentración del sector y los costes de promoción hacen que las barreras de entrada de las jóvenes promesas sean muy altas. Ante el coste prohibitivo de poner un estudio propio de los de marca o ante menores oportunidades de cambiar de estudio, dada la concentración existente, el incentivo de un arquitecto jóven a desarrollar su propio estilo robándole horas al sueño después de trabajar en uno de los de renombre, es muy pequeño.

En consecuencia la existencia de un firmamento arquitectónico contribuye a frenar el surgimiento de nuevas estrellas y es contraproducente para la diversidad. ¿Qué hacer?. Las dos salidas que se me ocurren me parecen ineficaces o imposibles.

La primera posibilidad es disminuir el número de concursos públicos para la construcción de edificios emblemáticos, sean éstos públicos o privados. Así disminuirían los gastos de promoción con lo que tendrían acceso al concurso estudios menos poderosos. Pero esta solución, además de traer consigo la disminución del número de oportunidades, adolece de la dificultad adicional de que la posible ignorancia de los jurados hace imposible reducir los gastos de promoción, incluyendo la elaboración artística de maquetas y planos.

La segunda posibilidad es desconcentrar los estudios, rompiéndolos en partes, como se hizo con ATT y también como se ha amenazado hacer con algunos negocios de MICROSOFT. No es sensato pensar que el sector del que estamos hablando sea susceptible de este tipo de regulación.

Parece por lo tanto que estamos bloqueados, que el único porvenir de los jóvenes arquitectos que quieren ser independientes pasa por los arreglos de locales comerciales y que la diversidad será muy limitada. A no ser que la propia estrella se convierta en mecenas favoreciendo a sus futuros competidores.

¿Confiariais en los arquitectos estrellas como posibles mecenas de su propio arte?. Yo sí

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