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GENTE

GENTE es el nombre de un programa de cotilleos de la primera de TVE que pasa justo antes del telediario de las 9 de la noche. Está conducido por una presentadora que se llama Sonia Ferrer, una guapa chica que también ejerce como modelo o relaciones públicas en diversos “saraos”.

Sonia Ferrer muestra , cuando introduce sus noticias del corazón, una sonrisa rara que siempre me extraña.
Ayer decubrí­ el secreto de mi extrañeza: es una sonrisa que finge una sonrisa fingida. Algo muy complicado y que no entiendo bien.

Si uno finge que finge, parecerí­a que no está fingiendo; pero esto no es una propiedad de la impostura. No puedo estar seguro que la que finge que finge un orgasmo disfruta realmente. Puede ocurrir que no sienta nada, pero que le convenga parecer como que está fingiendo que finge para que el jóven inexperto o el insensato de edad madura, piensen, confundidos, que está disfrutando.

En el caso de Sonia Ferrer y del programa GENTE no estoy seguro en qué caso nos encontramos. No sé si le parece o no una tonterí­a todo aquello de lo que habla y lo que presenta en su programa o si , en realidad, pasa de todo ello. Pero esto es la maravilla del lenguaje gestual o incluso del lenguaje natural. No hay manera de estar seguros de la exactitud de la información que nos quiere dar quien nos dirije la palabra.

De esto y de cosas parecidas hablarán dentro de un par de semanas unos cuantos economistas matemáticos y otros cuantos filósofos de diversa especie en unas jornadas sobre Economí­a y Lenguje.

Ya me haré eco de ello; pero, de momento, yo me quedo con el cuento. No puedo estar seguro de que, en una situación en la que cada uno tiene su propia agenda, sea bueno o malo que haya ruido en el sistema de comunicación.