La segunda división y la sociedad del espectáculo

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 12:06 pm el Jueves, Junio 29, 2006

En uno de los últimos posts, el de ”El arqitecto es la estrella”, está todo lo que tenía que decir sobre las distorsiones que la sociedad del espectáculo produce en la remuneración de profesionales que pueden ser clasificados como estrellas y los que , por diferenciarles de alguna manera, llamaríamos de “segunda división”.

El pasado  domingo me ratifiqué en las ideas que allí presentaba al visitar  la exposición temporal del museo Thyssen-Bornemisza, De  Cranach a Monet, un aparte de una colección particular de un coleccionista mejicano.

Me ratifiqué, esto es, en que, en esta sociedad del espectáculo en la que podemos ver  a menudo lo que nuestros antepasados nunca pudieron soñar en observar directamente, las obras bellas, pero de segunda división según la FIFA del arte, pasan desapercibidas,  su diferencia no se percibe  y sufre la diversidad.

El museo estaba a desbordar, y las  tribus de turistas se agolpaban ante los cuadros de los grandes nombres. Las obras de pintores menos conocidos se podían observar de cerca y los escasos prerrafaelitas no estaban ni siquiera diligentemente cuidados por  los vigilantes. Supongo que es hasta razonable pesar que “para quince minutos que voy a dedicar a la contemplación de la exposición  no los voy a perder ante un rostro turbador de un tal  Rossetti”.

Y así los coleccionistas siguen  atesorando obra de Cranach, Canaletto,el aduanero Rousseau, Cezzane o Monet, paseando una mirada desinteresada sobre pinturas de las que podríamos aprender mucho.

Por ejemplo, y dando un giro final al argumento, podríamos aprender que, a veces, lo que cuesta no vale y que otra veces hay un valor enorme, econdido y por descubrir en algo que se hizo con la facilidad con la que un niño da un volatín.

Las uñas de la monja enana

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 12:01 pm el Miércoles, Junio 28, 2006

Encorvada, con su toca a la altura de su puntiaguda chepa y ambas a la altura de la hebilla de mi cinturón, me permito observarle cuando permanece sentada y la liturgia me obliga a levantarme.

Sus manos son como dos sarmientos idénticos entrelazados que solo dejan sobresalir las  uñas de  dos pulgares delgados como huesitos de pollo. Dos uñas maravillosamente cuidadas que se frotan entre ellas en un gesto de coquetería pecaminosa que un inquisidor con mi vista y mi intución nunca hubiera dejado pasar.

Se embellecían mutuamente durante el cántico del Santus y no dejaron de hacerlo durante la Consagración. Lo sé porque ella permanecía sentada por privilegio de la edad y yo, por mis pobres rodillas artríticas, me mantenía de pié detrás de ella.

Pero cuando llegó el Padrenuestro, maravillosa oración que nunca dejo de murmurar en su versión antigua, mi querida,diminuta monjita enana escondió pudorosamente sus dos pulgares en el regazo de sus manos atormentadas.

¿De quién sera hija esta monja vieja que ora sin pensar, que ya no se pertenece; pero que guarda para sí misma un secreto que la independiza y la individualiza?

Pobre hija disminuída de un “handsom devil” ( como el papá de joan Baez) que nunca supo del fervor amoroso que alguien bien cercano sintió por él.

Esa noche paseé mi vuelta casa con algo parecido a la ensimismada unción de quien ha visto un milagro. 

El valor del español

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 10:26 am el Lunes, Junio 26, 2006

En un reciente Congreso en Sevilla se ha vuelto sobre el asunto del gran valor tiene para nosotros nuestro idioma. Digo que se ha vuelto sobre el  asunto porque hace ya dos o tres años la Fundación BSCH  financió y presentó un trabajo al respecto que el fallecido Municio, dos veces académico, apoyaba con su autoridad.

Entonces no lo entendí y me temo que ahora tampoco me percato de las cosas que se dicen. Dos amigos míos trabajaron en el anterior estudio; pero a pesar de ello no he podido hacerme con la publicación que, por cierto, no fué distribuíada entre los escasos asistentes al acto de presentación.

Recuerdo que tomé notas de la presentación y recuerdo que me sentí confuso pensando en algunas cosas que mis amigos estadísticos decían. Pero he perdido las notitas tomadas en un pequeño volantito en  una época en que todavía no había descubierto la Goulue.

Esta vez me ha cogido prevenido pues acababa de asistir a un taller sobre Economics and Laguage y en donde naturalmente a nadie se le ocurrió hablar del gran valor de la lengua y ni siquiera del posible valor de un idioma como, por ejemplo, el español.

Solo creo que hay dos cosas que merezcan la pena ser dichas.

La primera  es que si el idioma español resulta aceptado y se usa en las trasacciones comerciales las academias de español, las universidades de verano y el Instituto Cervantes tendrán unos mayores beneficios. Medido sobre el PIB este incremento es de una magnitud despreciable.

Ahora bien también es cierto que un leguaje común puede disminuir los costes de transacción. Esta es la segunda cosa que igual merece ser dicha, que la comunidad de idioma puede  hacer que la comunidad hispano hablante pueda desplazar recursos a otros usos no dedicados a precaverse contra el socio.

A no ser, claro está que lo hispano esté desunido precisamente por el mismo idioma, como dicen que decía Toynbbe acerca del contacto entre el Reino Unido y los EE.UU de America, que estaban perfectamente alejados por un mismo idioma.

¿Simples utopías digitales?

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 12:01 pm el Sábado, Junio 24, 2006

En respuesta a mi último post, David de Ugarte (DU) responde con una buena explicación de una diferencia que resulta ser crucial para mi comprensión de lo que significan la contextopedia y la Sion digital.

 

Escribe  Ugarte: “En realidad de lo que estamos hablando es de la diferencia entre individualización e individuación. Mientras la primera es en realidad una forma de socialización entre pares, no mediada por instituciones, castas o capas de ningún tipo, la segunda representa una forma de aislacionismo, de separatismo personal que acaba afirmando, al fin, la imposibilidad de la comunicación con el otro en el más puro relativismo cultural. Mientras la primera surge de la posibilidad de renegar de los intermediarios, la segunda surge de renegar de la vida social”.

 

Creo que la distinción corresponde con la que yo hacía en mi post entre institucionalización del individuo e inviduación. La individualización de DU corresponde pues a la eliminación de instituciones intermedias tal como creo haber dicho yo.

 

Ahora entiendo que en el sionismo digital no hay espacio para mi individuación que, como ve él muy bien, se refiere al rechazo del etiquetado a favor de una individualidad irreductible a ninguna identidad colectiva.

 

O.K.Pero entonces creo entender que mi individuación sería en el límite como el bosque encantado de la contextopedia.

 

Ahora bien, el sioninismo digital es un topos imaginado que no es material; pero que tiene que vivir en tes dimensiones. Lo interesante es ver cómo se desarrollan las tensiones entre la comunidad virtual de iguales, poco condicionada por la escasez y la necesidad de expulsión que surge de la ineluctable presencia de ésta en lo organizado territorilmente.

 

No consigo ver la diferencia, más allá de las nuevas tecnologías entre una Sion y una comunidad hippy en la que algunos de mi edad creímos poder refugiarnos hace una eternidad.

El amor universal junto al “do your own thing man” eran entonces el equivalente a la intención de hoy de unir la  repulsión por el  etiquetado empobrecedor con la no renuncia a la vida social, algo que quizá hoy es más realizable gracias a la virtualidad hecha posible por la digitalización.

No sé si este mensaje en  botella que ahora me llega de DU, en amable respueta a mi llamada de socorro, solucina todas mis torpezas de comprensión; pero, además de agradecerlo, creo que simplifica la charla y ofrece ideas con las que, por lo menos, deberíamos jugar un poco.

            

 

Contextopedia o Sion

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 1:16 pm el Viernes, Junio 23, 2006

Me siento como un naúfrago abandonado a su suerte en una ruta poco frecuentada. Y como, además, me empiezo a hacer un lío entre lo que tengo que escribir sobre liberalismo y nacionalismo por un lado y lo que le leo a David de Ugarte sobre wikipedia distribuída (¿o contextopedia?) y el sionismo digital por otro, creo que no tengo más remedio que tratar de aclararme echando esta botella al mar con la esperanza de que la encuentre alguien clarividente y me conteste algo comprensible, aunque me deje en la isla en la que he naufragado.

Lo que escribe Ugarte está en los tres posts que él mismo destaca en su blog. Lo que a mí me interesa es lo que el matrimonio Beck llama individualizierung. No es una noción obvia para mí y creo que del examen de dos de sus posibles interpretaciones podemos extraer alguna orientación qie me ayude a poner en orden mi cabeza, un tanto borrosa a partir de mis intentos de descodificar las entradas de David.

En una primera interpretación podemos pensar en la institucionalizaíón del individuo. Esto querría decir que para su actividad normal el individuo necesita cada vez menos el concurso de las instituciones sociales, esas “cosas” que están ahí precisamente para facilitar algunas actividades que no podrían llevarse a cabo sin su concurso.

Esta tendencia sería el resultado de un mundo global en el que la información es accesible y las TIC permiten la exploración sistemática de lo que pasa en ese mundo. En un mundo así en efecto no necesito por ejemplo del Estado Nacional ni tampoco realmente de la fe que otorgan los notarios.

Esto encaja con la diferenciación muy de Ugarte entre una red descentralizada y otra distribuída. Esta última es la que no necesita ningún tipo de centro a diferencia de la primera que siempre depende de uno o de varios centros. Supongo que una wikipedia descentralizada no es ya ni necesaria ni suficiente. Puede realizarse una wikipedia distribuída en la que, en consecuencia, subsistirán muchas, diferentes y alternativas definiciones de un mismo término, todas ellas disponibles para que cada uno se cueza su propio guiso. Supongo que esto es una contextopedia; pero no estoy seguro.

Pero cabe una segunda interpretación que traduce el término alemán por individuación , una noción que se debe entender como la ruptura secuencial con todos los lazos culturales e institucionales que nos ligan a una u otra u otras comunidades identitarias. En el límite de este proceso nos encontraríamos a un individuo realmente indepediente y auténtico. No comparte ningún meme con nadie. Su contexto sería único.

Es este un constructo raro pues no se entiende muy bien cómo podría vivir entre los hombres alguien que hubiera llegado al final del proceso de individuación; pero la idea está clara. Este individuo realmente individua(liza)do no es un miembro de una especie sino una especie en sí misma. O algo así.

Pues bien la idea de la Sion digital me parece cercana a una colección de individuos individua(ciona)dos. Yo lo veo como un dicasterio con “monjes” aislados que comparten la memoria de viejas identidades dispares (o de contextos propios), que se relacionan entre sí en base a una mínima estructura institucional y con unos pocos valores comunes, entre ellos naturalmente el de formar una nueva identidad que más adelante habrá que disolver para ser fieles al proceso de individuación.

Estas dos interpretaciones tienen orígenes muy distintos y apelan a centros neurálgicos distanciados. A mí, por ejemplo, no me llama la atención el ahorro de instituciones intermedias entre el individuo y sus posibilidades de desarrollo. De hecho pienso que lo que no me gusta son las instituciones muy grandes; pero las pequeñas y cercanas me resultan útiles y hasta simpáticas. Pero sin embargo no dejo de interesarme en la conformación de comunidades nuevas, y a poder ser alternativas, entre las que el Sion digital podría ser un ejemplo.

Bueno, no se si me he aclarado o me he enredado todavía más; pero sí que creo que estamos tratando un tema que va más allá y es más interesante que algunos de sus disfraces ya sea como enciclopedia espontánea, ya sea como la posibilidad de desterritorializar una comunidad nueva.

Esperemos que alguien recoja esta botella, aunque no me venga a rescatar.

Periferia 5: multipolaridad

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 6:14 pm el Jueves, Junio 22, 2006

Durante un tiempo escribí varias entradas sobre las vetajas de la desaparición de los centros bajo el título genérico de Periferias.Haré ahora recuento de las entradas en las que incurrí. En Periferias, así sin número, comienza la serie a través de la utilizción de la figura de de Edvar Munch que me sirvió para evocar la idea de que el genio y la acción están en las periferias, no en el centro. En Noruega y no en Berlín.

En Periferia 1 resumía algunas de las ventajas de las confederaciones, un tema que más tarde se expandió hasta constituir un altículo en Política Exterior. Periferia 2 contaba las peripecias de Michel Onfray que se aleja de París y lleva a cabo, poco a poco, un proyecto de rescatar la memoria de los filósofos silenciados y periféricos. En Periferia 3 me limitaba a recordar que la acción ocurre en la periferia, que no pasa nada en el centro del huracán y que, sin embargo, es en la acción trepidante de lo que ocurre fuera del centro donde se encuentra el malestar de la cultura que nos priva de la mediocre felicidad de los notarios. El conficto entre Iberia y Barcelona a propósito de la gestión del aeropuerto de El Prat conformaba la Periferia 4, en donde además insistía en las rentas no merecidas que genera un centro donde en realidad no pasa nada.

No es que tenga ahora grandes cosas que añadir; pero se me quedó en el tintero un post adicional que decía lo que sigue y que quiero que aparezca en este momento sin que represente el final de la serie ni tampoco me comprometa continuarla.

Si las entradas anteriores ocurrieron en mayo de este año, lo que sigue debe estar ecrito en algún momento de junio. Ahora no puedo precisar la fecha.

Decía :

Hace unos días Thomas Friedman el famoso columnista y autor de The world is flat, decía en su columna del International Herald Tribune, que se había acabado la unilateralidad de la administración Bush y que el mundo caminaba hacia una multilateralida distinta a la biolaridad de la guerra fría.

Ahora se tratá de un a multipolaridad condicinada por los recursos enrgéticos. He aquí un ejemplo de el mecanismo dinámico de conformación y disolución de polos y, al mismo tiempo, una plasmación de lo que es una red distribuidad en la que, debido a la proliferación de centros, lo que tenemos es una periferia universal.

A esto podríamos añadir el contenido del artículo de Moisés Naim en el Finacial Times en el que reconoce que aun el más pequeño de los actores internacionales va a tener algo que decir porque puede romper cualquier cambalache que los del centro quieran montar

.
Lo dejo así ,como estaba, no si resaltar que la multipolaridad parece que se vuelve a imponer, que en el mundo actual es muy dificil conservar un monopolio y que el malestar de la cultura que asocio a la intranquilidad que trae consigo la aceleración de la innovación está aquí para quedarse ya que la periferia pasa a ser una característica general del mundo: todos somos periféricos.

La arrogante mirada de Txapote

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 12:51 pm el Miércoles, Junio 21, 2006

No es la mirada huidiza del sacerdote que busca de través a su dios.

No es la mirada asombrada de un niño que solo quiere estrenar el juguete, ni la limpia del desnudo filósofo que aparta al gran Alejandro del rayo de sol que le calienta.

Tampoco es la mirada inerte del condenado a muerte con los ojos desorbitados fijos en el verdugo.

Es una mirada arrogante. Pero no tiene nada que ver con la arrogancia de un Mario Conde, revestido de una toga de Armani, que se sabe más inteligente que sus jueces.

No, no es la arrogancia de la superioridad intelectual. La mirada de Txapote es la mirada de la superioridad moral del que se sabe, como asesino terrorista, jenseits von gute und böse. Sí, más allá del bien y del mal, por encima de las simples reglas morales que solo sirven para modistillas y de las de antes.

La mirada arrogante de Txapote no es un ejemplo de la banalidad del mal, ese horror que nos mostró, no sin ambigüedad, Hanah Arendt como observadora del juicio de Eichman. En esta banalidad asesina pensé cuando los asecuestradores de Ortega Lara, perfectamente afeitados y con camisetas impolutas, reían entre sí encerrados en su jaula de cristal.

El mal que Txapote representa no es banal. Es la superioridad moral de un Papa sin apoyo teológico. Es la superioridad moral de Lucifer. Arrastra.

Y no se desprecia a Lucifer. Sería un error el hacerlo. Uno se proteje de Lucifer atándose a un poste porque su atracción es irresistible.

Quien no haya sentido la tentación del desprecio hacia quien ha de juzgarle, no puede imaginarse lo dificil que es no caer en ella.

Créanme, no muestren al público la mirada arrogante de Txapote a fin de promover el odio al delito o al delincuente arbitrario y malvado. Es contraproducente porque atrae a todos los que saben lo que es el vértigo del abismo y desprecian la banalidad del bien.

Me escama

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 12:42 pm el Miércoles, Junio 21, 2006

Me escama eso de querer desescamarse. Es como un suicidio si se hace con la ayuda de una roca. Es como una eutanasia mutua si los peces lo consiguen frotándose entre sí.

Pero es que efectivamente esto de la individuación por encima de todo, esta necesidad de ser único y no un mero ejemplo de la especie, algo tiene de ambos, de suicidio y de eutanasia.

Sí, es hora también de que se me caigan las escamas de los ojos, al menos de los ojos, para entender la pulsión hacia la muerte. Para que no me coja a traición, para ser consciente de ella, para vivir mi muerte como mía y no como un rasgo más de la dificultad de los avances tecnológicos, no me queda más remedio, aunque me escame, que desescamarme.

Desescamarse

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 4:34 pm el Martes, Junio 20, 2006

El tema del dedo índice será tocado en un artículo más largo en EXPANSION, el periódico en el que escribo solo mensualmente salvo que me surja alguna idea económica a lo largo del mes entre artículo y artículo.

Me falta por lo tanto el asunto del pulgar que debería hacer referencia a Serezade y al peligro que corre su cabeza como calle. Como no puedo callar porque aprecio mi cabeza, de vez en cuando tengo que escribir algo que no entiendo bien, pero que se me impone en la esperanza que el lector esté dormido y con la daga envainada.

Hablo pues de desescamarse.

Pienso que todos somos peces y que yo quiero ser un pez único cuya identidad no se acaba en las escamas que me caracterizan como pez. He de desescamarme. He de traicionar no solo a mi naturaleza; sino también a mis amigos peces.

Pero eso no es nada frente a la dificultad de desescamarme con la única ayuda de mis atributos de pez. Solo lo puedo hacer frotándome con otros peces. Deberé hacerlo con mis amigos más íntimos, justamente aquellos que sufren por mi traición.

Trágico destino el de los peces que quieren desescamarse o ayudar a otros a hacerlo.

En defensa de las cuotas

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 12:45 pm el Domingo, Junio 18, 2006

Estoy en contra de las cuotas en el comercio de cualquier tipo, el nacional o el internacional, pero no estoy en contra de las cuotas aplicadas a grupos de personas que, por circunstancias exógenas, están discriminadas.

Pensemos en las coutas de mujeres en el gobierno, en la administración pública o en los consejos de las empresas privadas. O pensemos también en las cuotas de inmigrantes subsaharianos o, para captar la generalidad pretendida del argumento, en las cuotas de “amos de casa”, es decir de hombres que hagan las tareas que hoy, con poquísimas excepciones, son realizadas por mujeres.

En estos casos las circunstancias han hecho que mujeres, subsaharianos y hombres estén infrarrepresentados en las situaciones sociales reseñadas.

Dadas estas circunstancias y el punto de partida en que nos encontramos, voy a tratar de argüir que la cuota femenina es una intervención deseable. Las otras cuotas son defendibles de una forma análoga. Me concentrré, por lo tanto, en el caso de las mujeres y , más en concreto, en el caso de la escasez de mujeres en los consejos de administración.

Supongo para empezar que, aparte estudios interesantes sobre diferencias cerebrales entre los géneros, éstos son iguale en cuanto a las características necesarias par administrar una empresa. Hombres y mujeres mustran una distribución normal de esos talentos alrededor de una media idéntica. Supondré además que en este momento todos los consejos están formados sólo por hombres y que en cada consejo sus miembros tienen unos talentos distribuídos igual que la población general.

Bajo estos supuestos me parece obvio que sustituir a los consejeros actuales (hombres) que están por debajo de la media por mujeres que están por encima de la media es un cambio que mejora el gobierno de esa empresa y que nos hace ganar a todos excepto a los hombres sustituídos.

¿Podríamos “comprar” la voluntad de estos hombres perjudicados? Hagamos unos números un poco tontos. Digamos que en el IBEX 35 hay 18 consejeros por empresa y que cada uno gana 30 millones de pesetas anuales. Pensemos que eliminamos a la mitad, es decir a los 315 hombres que muestran una capacidad de administración por debajo de la media, y que ponemos en su lugar a 315 mujeres elegidas por los head hunters especializados de forma que podemos estar seguros que estarán por encima de la media.

Para compensar a los que pierden con el cambio necesitaríamos 9.450 millones de pesetas a repartir entre las 35 empresas del IBEX. Es decir unos 270 millones de pesetas de media. En cosecuencia con un pago medio de unos 400.000 euros ( digamos que anuales durante tres años) por empresa nos habríamos librado de los peores administradores y habríamos adquirido las mejores administradoras. Se me antoja obvio que cada empresa estaría dispuesta a llevar a cabo ese cambio, que le costaría como un millón de euros en 2 o 3 años, por poco que aportara al buen gobierno de la empresa y, en consecuencia, a la cuenta de resultados.

También me parece obvio que las cuentas siguen saliendo aunque los supuestos simplificadores se relajen lo razonable. Si no se hace es porque el statu quo es muy estable, no porque no sea deseable o haya deificultades en su financiación.

Ahora bien, si este argumento es más o menos válido, sirve también para organizar la inmigración por cuotas, con la única diferencia que aquí el papel de los head hunters lo hacen los mismos inmigrantes porque solo se arrisgan los mejoeres. Y desde luego que sirve para unas posibles cuotas para hombres que son unos magníficos “amos de casa”, con la diferencia que aquí no hay autoridad alguna que pueda imponerlas.

Claro que todo esto es puro intervencionismo y que no tendría sentido, ni para un liberal ni para nadie, si el mundo estuviera estrenándose. Pero estamos donde estamos y, de acuerdo con los principios compensacionistas que todos aprendimos, y aunque estos no sean muy liberales, me resulta imposible no acetar las propuestas que se hacen a favor de ciertas cuotas, así como de otras que pudieran hacerse en el futuro.

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