Periferia 2: Michel Onfray

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 6:02 pm el Sábado, Mayo 20, 2006

Hace dos posts, en Periferias 1: El principio confederal, el acento estaba puesto sobre la descentralización territorial aunque , en realidad, ese principio es más general. Aun sabiendo esto último es bueno poder manosear algún ejemplo de periferia intelectual aunque esté mezclada con la territorial.

El caso de Michel Onfray es de mucho interés puesto que, aparte de conformar ese ejemplo conveniente, también es portador de una moraleja intrigante.

A pesar de que es relativamente jóven ( nació en 1959), este autor posee ya una obra copiosa e incluso hay trabajos eruditos sobre dicha obra, trabajos que la discuten sobretodo como ejemplo raro de un ateismo militante y algunos dirían que desfasado.

Su “periferismo” intelectual consiste, sin embargo, no solo en su temática, sino en el hecho de que ha abandonado el ámbito reglado de la enseñanza y ha creado, en Caen, una universidad poular destinada a aquellos que quieren simplemente saber. Cuando le toca dar clase cientos de personas se desplazan por tren para escucharle, sus clases son gavadas en DVD y uno puede hacerse con esas grabaciones sin ninguna dificultad a través del librero local.

Pero la temática también es expresamente periférica. El mejor ejemplo de esto es su proyecto de una contra-historia de la filosofía que constará de seis volumenes de los que han aparecido ya dos, los relativos a Las sabidurías antiguas y a El Cristianismo hedonista. De entre las dos docenas de filósofos examinados en esos dos volumenes solo conozco a Montaigne en el segundo y a Epicuro en el primero. Ni rastro de Agustin de Hipona o de Sócrates respectivamente.

El proyecto continuará con dos volumenes próximos a aparecer dedicados a Los libertinos barrocos y Los ultras de las luces y se cerrará con dos volumenes finales cuyos títulos provisionales son El eudemonismo social y Las máquinas deseantes.

Michel Onfray se retira del centro docente, del centro intelectual y hasta del centro geográfico y, simultaneamente, salta a la fama. Diríamos que es la hora no solo de la periferia, sino de la disidencia. La moraleja intrigante es que este movimiento arriesgado ha tenido éxito material y no solo intelectual. He aquí la moraleja elaborada: no es que se pueda prescindir del centro, sino que lo que ocurre es que es necesario prescindir de él para no embarrancar en la repetición de lo mismo, para abrir una ventana al aire fresco y para alcanzar el éxito.

Pero la periferia no ha triunfado del todo ya que es el centro, París, el que dictamina que Onfray es lo más en este momento filosófico dado. Es un papel de simple espejo o de notario o de boletín de noticias; pero un papel que trae consigo unas rentas que son dificiles de extirpar.

La banalidad del bien

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 10:16 am el Viernes, Mayo 19, 2006

Suso de Toro presentó ayer por la tarde su última novela, con vocación de drama o de film destinado a ser contemplado simultáneamente por muchos. Con permiso de la editorial “de papel” hizo la presentación “blogosférica” antes que la pretendidamente pública, lo que es una novedad digna de mención.

Organizaba la presentación la Biblioteca de las Indias electrónicas y oficiaba de presentador Fernando Berlin quien mencionó los principales méritos del objeto creado por Suso y subrayó su aspecto de recuperación de nuestra memoria histórica, después de que María Rodriguez, responsable de la Biblioteca, presentara a ésta, a Fernando y, desde luego, a Suso de quien afirmó que es el Hombre que sabe de las cosas antes de que éstas tengan Nombre.

Y, sin embargo, esta vez no es así exactamente. No sé lo que pensaré cuando el objeto/libro esté disponible para su lectura individual en solitario; pero si la presentación de ayer es un objeto/charla de Suso, puedo decir que lo que él hizo es tratar de universalizar lo que nuestra memoria nos recuerda que pasó, y sigue pasando, diría yo.

Y lo que no debemos olvidar nunca es algo que no hemos olvidado, pero sobre lo que nos da miedo volver. No se trata de la banalidad del mal, algo a lo que puso nobre Hanah Arendt en su libro sobre el proceso a Eichman, un sobrio funcionario del crimen industrializado en los últimos días del III Reich. Se trata más bien de la banalidad del bien, algo de naturaleza distinta.

Veamos

No todo el mal es banal, dijo Suso. Existe el mal puro, el que hace de él su ser, un ser completo y sin fisuras, el equivalente individual a la movilización total de Jünger. Como para Heidegger el ser, el mal puro sería, para Suso, una manifestación del ser que no se permite vacaciones so pena de perder su autententicidad. Hay malos de retaguardia que confunden la revolución radical con el estraperlo; pero los malos de verdad no trampean, no cejan y asumen su maldad sin paliativos.

Pero esto no es nuevo. Lo hemos estudiado en Hegel, la dinámica del amo y el esclavo ha sido “puesta en escena” repetidas veces en uno u otro medio y muchos nos hemos dejado llevar, al menos en la imaginación, por la absoluta pureza del mal. ¿Que habría pues de nuevo en el Hombre sin Nombre?

Espero que Suso haya creado una pieza literaria estimulante y esclarecedora; pero a juzgar por lo que dijo ayer en esa presentación a los blogers, lo que me pareció novedoso es lo que he llamado la banalidad del bien. Las víctimas, encarnación del bien, no aprenden y confunden el horror del mal con sus carencias afectivas. El verdugo consciente es ese angel caído que asume con una seriedad infinita su irreductible lucidez. El conocimiento es cruel, como un arma blanca que penetra la carne humana como un bisturí que no deja tiempo al aullido de la realidad que se resiste a ser abierta en canal.

Y a pesar de la banalidad del bien hay que estar con las víctimas, hay que ser víctima, hay que racionarse el conocimiento y aprender la parsimonia del ser que no nace hecho y que tiene que tantear su camino en el bosque.

Creo que eso es lo que Suso de Toro nos confiará en su testimonio literario; pero no se entenderá. Como él mismo sospecha la crítica hará una lectura política chata y hablará solo de la más o menos oportuna recuperación de la memoria de la guerra civil o, lo que es peor, de ETA y sus víctimas. Y Suso sufrirá la trivialización de los bienpensantes, aunque esperemos que no la sufra en silencio.

Posiblemente no nos merecemos a alguien con la valentía y la lucidez de este escritor que afirma que no es periférico; sino que el centro está donde esta él o que no hay ya centro. Pues no; me permito disentir. Hay centro y lo que de él emerge es justamente el ser sin fisuras propio del mal. Hay que disolverlo en la periferia para que emerja lo ingenua e infantilmente bueno. Digo yo.

Pensamientos en mi Goulue

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 5:09 pm el Jueves, Mayo 18, 2006

Hace unos días en American Vignettes 3 amenazaba con sustituir la moleskine por la Goulue, nombre que reservaba para el más pequeño de los cuadernitos de notas. En cada una de sus páginas no caben más que unas pocas palabras y eso si se utiliza un lápiz afilado.

He aquí unos primeros ejemplos de esos comentarios breves.

1. El centro no es escalable. No todos podemos ser centro simultáneamente. Pero todos podemos ser periféricos al mismo tiempo….cuando no hay centro.

2. Los científicos odian a los filósofos de la ciencia. Los artistas abominan de los críticos de arte. Pero unos y otros trabajan sobre el producto de otro cintífico o de otro artista. Nadie tiene una relación inmediata y privilegiada con la realidad desnuda. Todos lo sabemos; pero unos somos más pedantes que otros.

Cuore

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 7:46 pm el Miércoles, Mayo 17, 2006

El grupo Zeta ha puesto en la calle su último producto. Es una revista del corazón que se llama justamente CUORE yque viene subtitulada como Corazón/Moda/Televisión. Muchísima imagen, poca letra y bastante publicidad.

Elsa PatakyNada nuevo par la retina excepto la portada. Sobre una fotografía de de Elsa Patakyaparece el siguiente interrogante: ¿Por qué se OPERAN las más guapas?.

El interrogante me engancha sin remisión. Uno hubiera esperado que la revista se preguntara porqué no se operan ellos, o se operan menos, o quizá porqué los feos se operan menos sean hombres o mujeres. Pero no, el director de la publicación ha decidido salir a la calle con este preciso reclamo: que las mujeres se operan y que se operan más las guapas. Es, en efecto, una desviación notable de lo que esperaríamos y son precisamente estas irregularidades las que nos llaman la atención.

Quitémonos de encima lo de los hombres cuanto antes. No se operaban cuando su poder de atracción sexual no dependía de su belleza sino de su patrimonio y el atractivo físico no era una señal creíble de este último. Sin embargo parece que cada día es más evidente que el ingreso asociado a cualquier trabajo, así como la posibilidad misma de obtenerlo, aumenta con la buena presencia. Así que esperaríamos que los hombres empiecen a operarse.

Pero en este caso esperaríamos que se operaran más los feos. Esta apostilla no es trivial porque explica también porqué las feas se operan. Pero por lo visto se operan menos que las guapas. Tiene que haber algún otro factor en juego.

Miremos lo que nos dice el texto de la revista. Además de mostrarnos una docena exacta de mujeres antes y después de pasar por el quirófano, con resultados espectaculares hay que confesarlo, hay unos consejos psicológicos para no proceder descuidadamente y una publicidad nada encubierta de tres productos sustitutivos imperfectos del bisturí. Pero no hay respuesta alguna al interrogante que inaugura la publicación.

Y sin embargo los econmistas, y más concretamente Rosen, inventaron hace ya años la toría que acabó denominándose del salario de las estrellas y que proporciona parte de la explicación. Las estrellas como Beckam, marido de una de las operadas que aparecen en la revista, cobra muco más que un jugador de segunda división, no tanto por su produtividad superior sino porque, dadas las posibilidades tecnológicas del consumo, su milagroso pie derecho y su imagen inconfundible pueden ser contemplados por millones de personas simultáneamente, lo que no ocurre con el jugador de segunda división por efectivo que sea ante la puerta contraria con su pie derecho o con su pie izquierdo o con su cabeza.

Esta tecnología del consumo conjunto da cuenta de los ingresos de publicidad y de los derechos de emisión que justifican, o más bien explican, el enorme sueldo del señor Beckam, muy por encima, parece ser, de su coste de oportunidad. Lo mismo ocurre con las doce mujeres que exhibe la revista como prueba implícita de su aseveración retórica. No es que sean las más guapas. Lo que ocurre es que están en negocios donde esa forma de consumo masivo es claramente posible sea porque son actrices o sae porque son cantates populares.

Pero, ojo, esto explica su salario diferencial con las feas o con las que trabajan en oficios o profesiones que no producen nada que pueda ser contemplado simultáneamente por millones de personas, pero no explica porqué se operan, auque la resppuesta se adivina. Para continuar siendo objeto del deseo de millones de “voyeures” ecendidos. No tanto para aumentar la audiencia; sino para estirar la duraciónde su estrellato o atraer la atención sobre su persona y distraerla de las otras.

En cualquier caso, bienvenida sea CUORE y esperemos que este tipo de revistas vayan entendiendo porqué necesitan economistas en la plantilla más allá de los contables.

Periferia 1: el principio confederal

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 9:32 am el Martes, Mayo 16, 2006

Hace unos cuantos posts trataba, bajo el título de Periferias, de iniciar una reflexion sobre la tensión entre ellas y los centros en contextos varios. Uno de esos contextos y quizá el primero que nos viene a la cabeza, es el de la organización territorial del Estado.

Aquí solo quiero hoy llamar la atención de que lo que pienso al respecto ha aparecido en Política Exterior, en su número correspondiente a mayo/junio.

Pero este aspecto territorial es quizás el menos llamativo si nos interesa el asunto en general. Habrá pues muchos posts sobre periferias en el futuro.

Esquemas de Ponzi

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 9:49 am el Lunes, Mayo 15, 2006

Ya están en prisión preventiva los principales directivos del Forum Filatélico y de Afinsa, los avariciosos defraudados se llevan las manos a la cabeza, Rajoy pide piedad y el gobierno moviliza a las asociaciones de consumidores y anuncia ayudas, no se sabe de qué tipo, para los afectados más vulnerables. Una vez más un esquema de Ponzi, bien conocido por los economistas, tanto en teoría como en los detalles de sonados casos históricos, ha explotado tal como era de prever.

Estos esquemas en los que el precio de un activo cualquiera se incrementa sin base alguna y simplemente a partir de la creencia de que seguirá creciendo, suelen explotar cuando esa creencia infundada se viene abajo. El problema intelectual consiste en detectar , en caso de que las haya, las condiciones bajo las cuales una burbuja puede ser sostenible, entendiendo por burbuja la diferencia entre el valor del activo hoy y el valor descontado presente de sus rendimientos reales no asociados a las expectativas de revalorización.

Lo que sabemos es que una burbuja solo puede existir en horizontes infinitos pues, de estar calculado en terminos finitos, el valor final no puede ser positivo y, en consecuencia, poco se pagará por ese activo en el período inmediatamente amterior….. y así hasta el primer período en el que solo se pagará el citado, en el párrafo anterior, valor descontado presente.

Hay activos en los que ese rendimiento a descontar es nulo. El más llamativo es el dinero fiduciario cuya cantidad puede ser aumentada tanto como se quiera. No vale nada en sí y su único valor depende de se acepte. Es decir, su valor es una burbuja. Y ya hemos visto no pocos episodios históricos en que esa burbuja ha explotado, siempre coincidiendo con una proliferación desordenada de su oferta.

El inmobiliario no es un sector del que, en principio, se pueda decr lo mismo.Su oferta no puede crecer sin límite en un instante y los rendimientos de estos activos son bien reales. Sin embargo, la burbuja siempre se desinflará poque no hay horizontes finitos en la práctica: basta con que alguien piense que no puede continuar.

En el primer caso, el del dinero, hay autoridades regulatorias que no permiten la proliferación desordenada del dinero fiduciario y, en el segundo, el inmobiliario, las autoridades económicas tienen formas de intentar, con alguna probabilidad de éxito, que la burbuja se desinfle poco a poco, permitiendo que los inversores vayan encontrando forma de cubrir sus riesgos. En ninguno de estos dos casos, sin embargo, deberíamos confiar en que el horizonte sea infinito.

En el caso de los sellos se dan todas las condiciones adversas simultaneamente. La oferta puede ser tan grande como se quiera ya que son fácilmente falsificados ( como el papel moneda), no tienen ningún rendimiento real intrínseco y el horizonte de cálculo, como en todos los casos, no puede ser infinto.

¿Como es posible, por lo tanto, que alguien caiga en este tipo de esquemas de Ponzi?. Por dos razones. La primera porque, si entro y salgo sin que el esquema haya desvelado su naturaleza, gano y de una forma bien real. La segunda es por ignorancia. Los correspondientes conjuntos de pesonas son totalmente disjuntos o casi. Y de este hecho surgen dos problemas intelectualmente intrigantes.

El primero es cuan desestruturada está la sociedad. Si todos habláramos con todos o bien no se iniciaría la burbuja o bien no tardaría en llegar el momento en que un ignorante se encontrara con un conocedor y, ante los razonamientos de éste, comenzara a vender y a pinchar la burbuja.

El segundo de estos prblemas intelectuales intrigantes es que es realmente extraordinario que esquemas de Ponzi como los mencionados duren tantos años sin que ocurra lo del párrafo anterior o sin que los correspondientes autoridades avisen de los peligros. Es que la desestruturación de las redes sociales alcanza también al gobierno y, desde luego a las relaciones entre este y la sociedad civil.

La anteúltima pregunta es qué hacer con los arruinados. Mi respuesta es la única posible: nada oficial aunque lo pida Rajoy o aunque un gesto de apoyo tenga réditos electorales. El rendimiento extraordinario traía aparejado un riesgo. Eso es todo y la compasión no exige el sacrificio del compasivo, aumque pueda llevar a apoyos privados.

Ah! , y antes de que se me olvide, el último comentario. Los administradores de las firmas en entredicho, siguen siendo presuntamente inocentes aunque los fiscales los encierren por presuntos delitos o, más adelante, los jueces e instrucción mantengan la prisión.

Aznar y la epistemología

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 10:51 am el Domingo, Mayo 14, 2006

El rifirafe entre el ABC y Aznar es cosa menor. El periódico destacó una frase de su discurso de presentacion de un libro de Robert Kaplan, una frase que parecía suavizar un poco su hasta ahora férrea opinión sobre la autoría del atentado del 11/M. En su carta de rectificación o, más bien, de suave y afectuosa reconvención, el ex-Presidente del Gobierno afirma no haber cambido de opinión al respecto.

Como esto no le interesa a nadie (excepto quizás a sus correligionarios más cercanos) lo que merece la pena subrayar es que, con todas las salvedades y matizaciones que se quieran, lo que dijo es que ” la percepcion general en España y en todo el mundo” es que los autores fueron islamitas.

Ahora bien, como una percepción generalizada de algo no constituye ninguna prueba lógica, se plantea inmediatamente un problema epiestemológico: ¿cómo sabemos que sabemos?, ¿cómo convencemos a los demás de lo que creemos saber?

Pasemos por encima de las convicciones que, aunque sean muy firmes, pueden estar objetivamente confundidas tal como fue el caso de las armas de destrucción masiva del sátrapa iraquí. Estas convicciones no sirven par convencer a nadie.

Lo que convence en cualquier campo es ser el descubridor de algo, sea una nueva molécula o un teorema no trivial o el ruido de fondo del big-bang. A falta de esto las creencias se asientan sobre el aparente consenso de los que descubrieron las cosas o sus colegas más próximos o, al final, en el estudio bibliométrico de las opiniones de estas gentes. Más tarde llegan los predicadores y los creadores interesados de opinión ciéntifica.

En lo que respecta al 11/M yo estoy en el anteúltimo estadio de los descritos. Solo se que, en general, los periódicos del mundo parecen atenerse a la version del juez instructor. Por lo tanto podría, según la epistemología aznarí, resevar mi juicio. Pero ¿es esto razonable?

Pues en mi opinión no lo es. Lo que no quiere decir que uno no admire la simpática lógica del lobbista de “Thakyou for Smoking” que salva su vida gracias a ser fumador ( no se pierdan la película especialmente si les interesan los problemas epistémico-morales). Puedo asombrarme de la insistencia de algún periódico en conocer la “otra” verdad, aunque no nos diga cómo sabremos que, cuando se la crea haber descubierto, esa vaya a ser la “verdadera” verdad, e incluso puedo admirar la terquedad en mantener sus creencias que muchas personas muestran; pero no puedo defender su razonabilidad.

Tres bravatas tristes

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 11:41 am el Sábado, Mayo 13, 2006

O trinos o truenos, depende; pero las tres bravatas que me golpean son tristes para un economista convencional como yo.

La primera es un trueno expresado en el dulce castellano de Evo Morales, Presidente electo de Bolivia. Las empresas españolas de energía situadas en Bolivia no recibirán compensacion por la nacionalización porque con los beneficios generados y recogidos ya recuperaron el capital invertido y los rendimientos correspondientes. Pues no. O bien la nacionalización no es tal, en cuyo caso habrá que conocer los términos de la nueva empresa conjunta y mixta, o bien hay que pagar por la expropiación y, en este caso, el justiprecio depende positivamente de los beneficios pasados como un indicador dr los futuros. Justo lo contrario de lo que dice el Presidente Morales.

La segunda es un trino de Mariano Rajoy. Solicita al Gobierno que no deje tirados a los afectados por el presunto fraude de Afinsa o del Forum Filatélico. Pues tampoco. Me niego a colaborar con mis impuestos en el buen deseo del jefe de l a oposición. Los afectados corrieron sus riesgos y han perdido. Esas son las reglas del juego al que yo quiero jugar y por el que tanto ha hecho el partido que dirige Rajoy.

La tercera bravata es un trueno de M.A. Belloso, un verdadero periodista de raza. En una columna de las suyas manda al cuerno al principio de subsidiariedad. No sirve más que para fomentar el caciquismo y la corrucion. Mejor el jacobinismo a pesar de que, como él mismo reconoce, no casa nada bien con el liberalismo que profesa. Pues tampoco puedo estar de acuerdo del todo porque no hay que olvidar que la corrupcion, el clientelismo y el caciquismo solo surgirán si este principio no se acompaña con la competencia entre jurisdicciones distintas, otro principio liberal que sostiene al repudiado por Belloso con su franqueza habitual.

En fin que esto de los principios económicos del capitalismo no parece ser algo conocido y, mucho menos, practicado. Y esto entristece después de tantos años de explicarlos con un cierto entusiasmo.

Graduacion

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 9:53 am el Viernes, Mayo 12, 2006

Mi extraño poder de descubrir inmediatamente parecidos fisiognómicos se puso de manifiesto en la ceremonia de graduación de mi hijo Rafael en Penn State University.

Entre sus compañeros de promoción a los que fui presentado había un judío que era exactamente igual que el paciente ingles (Ralph Fiennes?) y otro de origen griego que era la reencaracion de Monty Clift. Y muchos otros con los que no les canso porque a ustedes no tienen por qué interesarles mis poderes, especialmente cuando no los pueden comprobar, y porque tengo algo más interesante que comentarles.

La conferencia invitada de la ceremonia corrió a cargo de un antiguo graduado del mismo centro que despues de pasar por Goldman Sachs, ha montado su propia empresa. Se llama Hirtle, es Presiente de Hirtle, Callagham & Co. y es exactamente igual que Jose María García Hoz, columnista habitual del ABC.

Como todo buen charlista americano comenzó con un chiste que, cosa rara , me gustó. Citando a no se quién afirmó que entre las cinco caraterísticas de Socrates destacadas por ese alguien que no recuerdo, las dos últimas eran que sus discursos eran muy largos y que fue envenenado por sus amigos. Como no quería ser envenenado por sus futuros colegas él, Hirtle, sería breve. Y lo fue limitándose a declinar un interesante recetario para el éxito en la vida de los negocios.

Hay tres condiciones sine qua non: knowledge, charater y consistency. Lo del conocimiento lo entiendo: si no sabes valorar correctamente el extraño producto que compras o vendes mejor no hagas ni lo uno ni lo otro. Lo del carácter es algo mas sutil: tienes que ser como un mecenas indestructible de tu propia persona. Y lo de la consistencia me parece equivocado porque es justamente la inconsistencia la que te lleva a una razonable regla de “stop loss ” sin la cual las quiebras serían más numerosas y mucho más serias.

Y hay, segun el sosias de García Hoz, otras dos condiciones o características que, sin ser necesarias, ayudan a tener éxito. El sentido del humor era la primera que mencionó y, aunque no se por qué, me parece que Mr. Hirtle tiene razon, aunque esto del sentido del humor se tiene o no se tiene y no hay manera de adquirirlo. La segunda es que nunca se deje de leer literatura e historia. Me quedé perplejo: ¿por qué Historia?. A mi me parece que, como el matrimonio, se trata de algo claramente overrated.

Tengo poderes

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 11:30 am el Jueves, Mayo 11, 2006

Les parecerá una broma e incluso de mal gusto; pero es un hecho: tengo poderes.

Todo empezó hace dos docenas de años cuando tuve que someterme a una intervención quirúrgica para extirparme la vesícula. Entonces se trataba de una operación mayor como muestra fehacientemente la cicatriz que me atraviesa en vertical la barriga. Pues bien durante la convalecencia desarrollé un sorprendente gusto por el sabor de la mezcla de lo dulce y lo salado. Siempre había disfrutado de las medias noches con jamon de york; pero en aquel momento me surgió de pronto un antojo de bollos suizos (concretamente los de la reputada pastelería de Nietos de Martina de Zuricalday) con chorizo.

El cambio de gusto alimentario no parece muy raro en un proceso curativo del aparato digestivo; pero lo formidable es que ese cambio coincidió con el descubriminto de mi don para detectar parecidos fisiognómicos. Y fui coleccinando centenares de emparejamientos de gente muy dispar: una vecina y una actriz, un rockero y un conductor de autobús, un polítco local y una estrella del cine mudo. Y así, como digo, centenares de parecidos que para mí eran obvios aunque no siempre eran así apreciados por mi entorno más inmediato que comenzó a mirarma con cara rara.

Este poder inexplicable se convirtio en un vicio privado y su ejercicio en rutina. Pero un poco mas adelante en esta rutina floreció un toque siniestro relacionado con la evidencia desnuda del esqueleto que se insinuaba bajo de la piel, cada día mas transparente, del rostro de mis amigos y, sobretodo, de mis amigas. No había maquillaje capaz de ocultar a mi vision las formas de la calavera labradas con toda rotundidad.

Pues bien, quizá hayan sido las toneladas de alitas de pollo que he deglutido los últimos días o quizá la pastilla de barbitúrico que imprudentemente me prescribí para dormir durante el vuelo de vuelta; pero lo cierto es que desde hace dos días me resulta muy desagradable pasear por según que barrios de Madrid. En algunos de ellos se agolpan los matrimonis jóvenes con sus hijos tan chicos que los llevan en cochecito, bien del tipo inglés, en el que el bebé es acarreado marcha atrás dando la cara a su progenitor de guardia, bien sea del tipo americano, en el que el pobre infante viaja de cara a la dirección del paseo y va pasando revista al mundo.

Lo que me asustó ayer es que, paseando por uno de esos barrios asequibles para los tardíos padres “mileureros”, redescubrí mi don en su faceta menos agradable. De pronto me resultó evidente que la fealdad de uno u otro de los padres de un bebé estaba ya claramente delineada en el rostro de éste. Esos ojos diminutos como perras chicas de las antiguas, esa falta de mandíbula, esa frente estrecha como un lapiz o esas orejas sin lóbulos, todos esos rasgos eran comunes entre criatura y padre o madre.

Y no solo eso, que ya sería bastante; sino que además observé que los pequeñuelos que cabalgaban coche inglés lloraban mucho más que los que lo hacían sobre vehículo americano. Acostumbrado por profesión, no por un don especial como el que ahora estoy comentando, a tratar de buscar las razones de las regularidades o de las sorpresas en las regularidades observadas hasta un cierto momento, me paré a pensar y se me antojó como obvio que este hecho tan poco esperable se debe a que los primeros niños, es decir los del cochecito inglés, se ven obligados a contemplar sin escapatoria posible el rostro de sus progenitores y ven con toda claridad, debido a su visión no contaminada por ningún sesgo, el futuro de su imagen, una imagen en genral horrible.

Me pregunto que significa para mí este poder de discernimiento visual del que no puedo hablar con mis amigos porque, como ustedes comprenderán, no puedo poner en juego mi reputación basada en la formulación de hípótesis económicas arriesgadas o sostenidas por respetables sugerencias filosóficas.

En efecto, este don que estos días ha reverdecido no parece cercano a la economía, ni siquiera a la Freackonomics, ni parece poseer ningún espesor ontológico, aunque quizá me acerque a descubrir de hecho las cosas como son, ni parecería un ejemplo de ese verdadesro pensamiento que para Heidegger estaría impedido por el envaraniento de la racionalidad, a no ser que entendamos por verdadero pensamiento a la inexplicable magia de algunas neuronas toavía no estudiadas con cuidado.

No tego respuesta para ninguna de estas preguntas profundas. O sea que mejor me callo. Solo añado que si quieren un test de paternidad acudan a mí y se ahorren el costo, pr otro lado no desmesurado, de un análisis de ADN.

« Entradas anterioresEntradas siguientes »