Velocidad, diversidad, innovación

Clasificado bajo: dietario, la biblioteca — Juan Urrutia a las 10:33 am el Lunes, Abril 17, 2006

Es imposible volver a casa con vida después de un fin de semana largo y no meditar sobre la velocidad en carretera. Lo curioso surge cuando esa reflexión se dispara y me lleva rápidamente a conectar la velocidad con la diversidad y a ambas con la innovación.

El número de muertos en carretera estará seguramente correlacinado positivamente con la limitación de velocidad y con la diversidad en los modelos de automóviles. Pensemos sobre ambas variables. Cuantos más accidentes hay más muertos y el número de éstos es mayor cuantos más adelantamientos hay, justamente porque la mayoría de los accidentes ocurren en los adelantamientos.

Ahora bien, no es dificil argüir que el número de adelantamientos es mayor cuanta mayor es la diversidad de la velocidad que pueden alcanzar los diversos modelos y cuanto más elevado es el límite de velocidad permitido.

Digamos que un automovil genérico puede circular a 10 velocidades distintas. Por ejemplo, su máxima velocidad es 100(kms. por hora) y supongamos que el cuentakilómetros solo distuingue franjas de 10 kms. por hora. Si el límite de velocidad es 100, habrá una gran dispersión en el número de velocidades con las que se circula, cosa que no ocurrirá si el límite de velocidad es 50. En consecuencia habrá más adelantamientos en el primer caso que en el segundo y más posibilidades de que haya muertos cuanto más elevado es el límite máximo de velocidad.

Pensemos ahora en la diversidad de velocidades alcanzadas por distintos modelos: unos alcanzarán los 100 del ejemplo anterior. Otros alcanzarán los 200 kms. por hora; otros los 50 y otros modelos velocidades intermedias. Cualquiera que sea la velocidad máxima permitida, habrá más adelantamientos cuanta mayor sea la diversidad de velocidades alcanzables por los diversos modelos. Luego esta diversidad aumenta el número de adelantamientos y las probabilidades de accidentes mortales.

Y ¿qué tiene que ver esto con la innovación? Pues que en el caso de la innovación ocurre justamente lo contrario. En este caso los adelantamientos no es algo malo porque incrementen las muertes; sino que se trata de una manifestación del aumento de la competitividad propiciada por la innovación de productos que desplazan a los antiguos. Por lo tanto cuanta mayor es la velocidad a la que se puede innovar (por motivos púramente físicos, digamos ), más intensa es la competencia ya que habrá más adelantamientos, es decir una mayor frecuencia en el desplazamiento de un producto por otro. Similarmente, cuanto más diversos sean los modelos de innovación o más diferenciadas las empresas que están en la carrera innovadora, mayor será la velocidad al a que procede la innovación, cualquiera que sea la velocidad a la que se puede innovar.

Quizá así, con una idea tan tonta resultado de las retenciones que sufrí en la vuelta de las vacaciones de Semana Santa, podamos explicar simultáneamente que los USA tienen menos muertos en carretera y más innovaciones que la EU. Porque tienen un límite más severo en la velocidad con la que se puede circular y porque tienen una menor variedad de modelos de automóviles en la carretera. Y porque son menos tradicionales a la hora de admitir las novedades y menos homogéneos a la hora de plantearse la acción innovadora .

Me encantaría que hubiera alguien que pudiera y quisiera investigar con números esta hipótesis.

Viernes Santo

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 10:39 am el Viernes, Abril 14, 2006

Hace bastantes años y con mucho recelo, defendí, en un par de trabajos incluídos en La Mirada del Economista (Biblioteca Nueva, madrid,2005 ) que para superar el terrorismo de ETA y librarnos de sus efectos devastadores, deberíamos combinar dos actitudes.

En cuanto a su comprensión teórica sería necesario aceptar la complejidad del problema huyendo de simplismos gratificantes y en donde lo de complejidad se consideraba en términos más o menos técnicos diferentes de la mera complicación.

En cuanto a la eliminación práctica del terror me atrevía a sugerir que no se debería rechazar la negociación aunque no pudiéramos explicitar su objeto y que, llegado el caso, debería admitirse la mediación exterior a efectos de de no caer en el sesgo cognitivo que todos sufrimos.

La Mirada apareció en la segunda legislatura del PP y las anteriores sugerencias no eran admisibles por el poder ni siquiera como ideas discutibles. A pesar de ello y de mi natural prudente, traté de no dejar que la autocensura inducida durara mucho, de forma que hace poco añadí dos “herejías” más a las anteriores.

En Paz, Negociación e Independentismo, aconsejaba renunciar a la terminología bélica en el tratamiento del problema por parte de los responsables de la lucha antiterrorista y de todos los involucrados y sustituirla por una terminología criminológica.

La primera regala a ETA el status de parte a derrotar en un conflicto bien definido como guerra, en este caso de liberación nacional, mientras que la segunda trata a la organización como un agente criminal del que solo cabe hablar en términos de reinserción y de otras cuestiones similares como , por ejemplo, el tratamiento carcelario.

Asimismo destacaba lo que me parecía una contradicción. Que, si como dice el poder de vez en cuando, se puede ser hasta independentista dentro de la Constitución, no veo porqué nadie se puede rasgar las vestiduras porque un grupo que lo sea ( como ERC por ejemplo), y en un momento determinado, condicione la política en una dirección determinada.

Hoy, primer Viernes Santo después de la declaración de un alto el fuego permanente, quiero añadir a las “herejías” que acabo de recordar, unas breves apostillas al hilo de una remodelación ministerial que parece querer reforzar las posibilidades de éxito de esta oportunidad para eliminar el terror de nuestras vidas.

Primera apostilla. La sugerencia de abandonar esa terminología bélica que pretende dejar claro quién ha vencido en la guerra, se ve reforrzada por la evidencia de que ETA, en un cierto sentido, ha vencido ya. En el mismo sentido en que venció el amago de golpe de Estado de Tejero y compañía en 1981, momento en que comenzó a gestarse la LOAPA que abortaría el despegue del espíritu que realmente vivificaba el Estado de las Autonomías. Similarmente ETA ha escorado en serio a todo el nacionalismo, al menos el vasco, hacia la autodeterminación. Recuperar el espíritu del Estado de las Autonomías ha llevado mucho tiempo. Frenar la reivindicación del derecho de autodeterminación tampoco va a ser inmediato, en caso de que se consiga.

Seguda apostilla. Todo es siempre negociación, incluso en el caso de un ejército victorioso e incluso cuando la situación jerárquica esté bien establecida. Como cualquier economista sabe, el monopolista confronta un límite en la explotación del excedente del consumidor, limite, que si es sobrepasasdo, lleva a ese consumidor a eliminar el producto del monopolista de su cesta de la compra.

Tercera apostilla. Hoy, esta evidencia de la naturaleza universal de la negociación se torna problemática al reformularse sobre el precio máximo que podemos pagar al monopolista de la extorsión. Que esto es problemático, más allá de la retórica que denuncia cualquier precio, aparece como evidente si damos la vuelta a la pregunta y nos preguntamos por cual es lo mínimo que tenemos que pagar para enervar su victoria disfrazada de derrota.

Que la cuestión no es fácil se evidencia otra vez si recordamos las protestas de Keynes sobre las reparaciones de guerra que se impusieron a Alemania al final de la primera guerra mundial cuando no se quiso derrotar sino llegar a un armisticio. Como he sugerido eliminar las referencias a la victoria militar tengo que confrontar las advertencias de Keynes y reafirmar que hay que proceder con cuidado y finura pues de lo contrario puede pasar como en Alemania, que se dejó vivo un rescoldo en lugar de transformar todo en cenizas.

Cuarta apostilla. La cuestón de las tasas de intercambio, necesariamente envueltas en este alto el fuego permanente, nos llevan a hablar de presos y de autodeterminación. La reivindicación del derecho de autodeterminación es o inevitable o apenas reconducible a través de la deriva hacia una concepción confederal. En cuanto a los presos de ETA hay que recordar que, si bien parece obligado no aplicar medidas imprevistas, la redención de penas y el llamado acercamiento están previstas y será muy dificil negarse a aplicarlas si la permanencia del alto el fuego se verifica.

Quinta apostilla. ¿Y las víctimas?. Todos somos víctimas aunque unos más que otros. Los muertos desgraciadamente solo pueden obtener memoria y honra y negárselas sería enfermizo. Sus familiares deberán disponer del apoyo social que necesiten, sea psicológico, moral o económico, aunque su opinión política en esta materia no pueda privilegiarse. Y todos los demás, con o sin guardaespaldas, con o sin la precaución de vivir erráticamente, merecemos espantar el miedo.

Ojalá estas apostillas y las “herejías” previas que las han incitado sirvan para encauzar el proceso hacia la erradicación del terrorismo de ETA; pero no cabe imaginar que todos ganemos. Unos ganaremos y otros perderemos, unos más y otros menos. De ahí que el asunto no sea obvio en ninguna de sus dimensiones, que haya que dejar trabajar a los que saben lo que hacen y que cada uno de nosotros debiéramos estar preparados para perder algo si fuera necesario.

Me he atrevido a decir esto último porque es Viernes Santo y, con independencia de la fe que nos anime o nos falte, está en nuestra cultura que una vez el hijo de Dios tuvo que morir para redimirnos a todos nostros de nuestra estupidez y de nuestra desmemoria culpable.

El cortahierros del Fenelon

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 12:42 pm el Martes, Abril 11, 2006

Lycée Fenelon y Juan UrrutiaMPH disparó su máquina digital en el mismo momento en que yo cruzaba su campo visual. Salíamos de comer - y beber- en Achard, un restaurante que no es ni de nouvelle cuisine- algo nada francés- ni una brasserie con sus ostras de Bellon, ni un bistrot remedo de película de Hollywood; sino una casa de comidas donde uno adquiere un buen color a base de manitas de cerdo y abundante borgoña. Supongo que se me nota en el color de la cara y en la sonrisa beatífica.

Y justo de frente nos encontramos con una patrulla de gendarmes que escoltaba al cortahierros que aparece en la foto junto al pivote y el container de basura en huelga. Todos estamos frente al Lycée Fenelon y los gendarmes, hechos invisibles por mi figura, garantizan que el cortahierros rebanará la cadena del candado que cierra la puerta pricipal de este liceo mítico.

Esto me hizo pensar ayer, cuando recibí la foto, que el funcionario que agarra la gran tenaza afilada es una metáfora curiosa que me intriga aunque no se muy bien qué evoca o porqué me intriga. Me gustaría aclararme.

Como estábamos entre dos manifestaciones contra el contrato de primer empleo que había diseñado Villepin, parecía natural pensar que la fuerza pública pretendía hacer la entrada posible a aquellos que desearan continuar con sus estudios y que para ello se servía de un jóven, fuerte y honrado herrero moderno.

Pero hace 38 años el herrero hubiera estado trabajando para dejar salir a una juventud que se encontraba encerrada en el sistema educativo. Pink Floyd lo comprendió com nadie:

we don´t need no education
we don´t need no thought control
…….
Hey teachers
leave us kids alone

Y continuaban doliéndose de que de una u otra manera se ponía another brick on the wall de la cárcel que era el sistema educatvo.

Queríamos hace 38 años salir de un mundo que nos ahogaba, a unos por unas cosas, a otros por otras diferentes; pero queríamos salir, salir,salir, desintegrarnos. Hoy, tanto los hijos de emigrantes de la banlieu, como los estudiantes de un liceo como el Fenelon, lo que quieren es entrar, integrarse.

Y en medio de esta confusión inamovible el herrero cortahierros que nos franquea la salida o nos abre las puertas de entrada.

A pesar de las exégesis más autorizadas que ven en el 68 la disidencia nihilista que retaba al sistema sobre la base de ideas marxistas, lo cierto era que de lo que queríamos huir era de la falta de competencia, de la ignorancia que el sistema productivo mostraba hacia nuestras verdaderas condiciones y habilidades personales y únicas. Me atrevería a decir que al sentirnos únicos, creíamos que no había sustitibilidad y que cada uno deberíamos apropiarnos de esa renta de unicidad que el sistema no nos proporcionaba porque nos trataba como perfectamente sustituibles. Eramos el monopolio de nosotros mismos, cada uno de sí mismo, una especie de competencia perfecta.

Aquel empuje ayudó a deslizar al sistema de producción capitalista hacia el momento en que hoy se encuentra, un momento donde la competencia es tan encarnizada que lo que quieren los jóvenes es protegerse frente a ella encontrando su sitio en las grandes escuelas y, mejor todavía, en las comunidades de antiguos alumnos de esas escuelas, de forma que nadie les arrebate las rentas de situación que esa pertenecia les va a proporcionar.

La fuerza de la metáfora del eficiente cortahierros consiste en iluminar el extraño hecho de que un mismo instrumento hizo de los vanguardistas de antaño los padres de los retaguardistas de hoy. Que hace falta la misma herramienta para adelantarse a los tiempos que para demorarse en ellos.

La enseñanza final es que de una u otra manera siempre se necesita alguien que corte las cadenas. Y que ese alguien es quizá el sujeto de la historia, ese sujeto del que se predica su muerte; pero que aparece ahí, atrapado por la maquina de retratar de MPH mientras yo sonrío bobaliconamente entre los vapores de una digestión pesada. Un sujeto imprescindible que sabe manejar su herramienta y se deja de zarandajas.

Saint Just

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 6:13 pm el Domingo, Abril 9, 2006

Tengo la extraña percepción de que David de Ugarte se ha pasado al idoma francés . Quizá porque este idioma no es ya un idioma de poder. O por lo que sea; pero su página se abre con una cita de Saint Just en el original: tout ce qui n´est point nouveau dans un temp d´innovation est pernicieux.

Lo curioso es que he reparado en la cita cuando ha sido vuelta al original. Creo en efecto que ha estado ahí hace meses; pero simplemente no he reparado en ella hasta que ha sido “naturalizada”. Y este hecho contradice mi interpretación de lo que dice la propia cita. Verán.

Después de la crisis de la salida de Bono del gobierno Zapatero; después del arrepentimiento de los Neocons por boca de Fukuyama; después de que Benedicto XVI nos está haciendo olvidar a Juan Pablo II a base de homenajes presantificadores, no quedan sino
novedades. Nada a que agarrarse para aquellos que son alérgicos al cambio. La religión no computa; Irak fue un error y el nuevo Papa pide unidad en la búsqueda de la paz en el asunto de ETA.

Y en un mundo así de incierto no cambiar, no innovar, es o puede ser pernicioso justamente para el que no se adapta. Si bien durante años he pensado que cuando realmente no sabemos donde estamos lo mejor es tirar en una dirección cualquiera y perseverar, hoy pienso lo contrario: lo mejor es experimentar con escapadas rápidas en cualquier dirección. Antes pensaba que la forma del bosque en que estaba perdido era constante. Hoy pienso que no es así. De ahí el cambio en mi receta para salir del bosque umbrío y ver la luz.

Por lo tanto la citade Saint-Just debería cambiar todos los días. Mañana en swahili, pasado en inglés, al otro en español y vuelta al original. O ¿hay una estrategia mejor?. ¿El esperanto?

El esperanto es una lengua artificial y nos refleja en nuestra encarnación presente como lo hacen los piercings, los tatujes, los robots o la inteligencia artificial. Es un tiempo de frialdad metálica, de arma blanca y no de cerebros de materia orgánica empapados en agua y que pesan como unos filetes para familia numerosa.

¿Está hoy el poder en la frialdad del arma blanca o en la fuerza física que despanzurra anatómicamente al enemigo? No tengo duda de que está en la capacidad mortífera a distancia, sin contacto, sin intercambio de fluídos, sin el sudor que emana del esfuerzo de matar.

Esta es, creo, la razón oculta de la defensa del esperanto hoy que ya tenemos una lingua franca. Aceptar ésta lengua orgánica en la que todos chapurreamos para no sentirnos excluídos,nos hace vulnerables. Practicar el esperanto en su artficialidad sería pues una estrategia para protegernos. Pero no estoy seguro de que sea la mejor.

Creo que, a pesar de las connotaciones realmente tecnológicas que hoy despliega este idioma tan de ilustrado, tan de masones que persiguen realmente la conciliación universal, lo mejor para no caer en las garras del poder es cambiar de idioma cada día. Puede no ser muy eficiente; quizá no es tan innovador como querría Saint Just pero no es muy pernicioso y, de hecho, es muy protector en este mundo en el que ya nada merece la pena de ser conservado.

Por otro lado, el hecho de que yo haya reparado en el cambio de idioma en la cita con la que David de Ugarte abre su blog, demuestra, creo, que no es la artificialidad la que nos arma contra el poder, sino la naturalización de lo que hoy aparece como artificial.

Livres de Parole

Clasificado bajo: dietario — Juan Urrutia a las 10:12 am el Miércoles, Abril 5, 2006

No me digan que no es un título “bien trouvé” para designar a la Torah, la Biblia y el Corán. Es el título genérico de la otra exposición de la Biblioteca Nacional de Francia a la que hacía referencia en un post anterior dedicado a sorprenderme por la nueva postura francesa ante Les Lumiéres.

Se trata en efecto de un posible juego de palabras. Los tres libros que fundamentan las tres grandes religiones monoteistas serían “libros de palabra” porque se puede confiar en ellos y esta confianza estaría basada en que se trata de tres libros que han sido inspirados por Dios, el único, en beneficio de los hombres: tres libros, por tanto, que(con)tienen la palabra divina.

Hace tiempo comenté sobre el peso del Libro. Me refería a estos tre libros inspirados o dictados por la divinidad y hacía notar el peso con el que nos han hecho cargar. En París hace unos días pensé que pretenden ser libros que intentan hacérsenos confiables y hoy pieso que son muestras de la búsqueda del poder descarnado.

La exposiciónnos hace ver que no son libros que hay que considerar en sí mismos: sino que en los tres casos vienen acompañados de otros “manuales” que no pretenden ser inspirados pero que son esenciales para ordenar la vida ordinaria de los creyentes. Una compñía esta que ya empieza a ser un poco sospechosa.

Pero lo más llamativo para mí fué caer en la cuenta de que no hay manera de encontrar el origen absoluto de su autoridad. No hay una Torah original, sino que el Pentateuco, que sería ese presunto origen, en realidad proviene de libros previos medio recordados, medio redescubiertos, medio inventados.

La consecuencia se me representó como obvia. Nada adquiere su legitimación diferencial por prioridad temporal, a pesar de que la Historia se utilice continuamente como dispensadora de esa legitimidad. La legitimidad no proviene sino del poder; pero no de cualquier poder, sino del poder de fijar arbitrariamente el presunto origen.

Tuve como una iluminación: quien descubre esto es como quien se hace con la palabra. Ser dueño del origen es tener la palabra. He ahí la estrecha relación entre ser “de palabra”, ser el dueño de la palabra y tener el poder.

El corolario es inmediato. No hay origen indubitable de nada, siempre hay un antes, nadie puede legitimarse por el origen y nadie puede hacerse con la palabra para siempre.

Gracias a los dioses.

Crisis enérgética

Clasificado bajo: dietario, la biblioteca — Juan Urrutia a las 6:55 pm el Domingo, Abril 2, 2006

Quedé muy impresionado por algunos de los datos que surgieron de la discusión propiciada por la Biblioteca de las Indias sobre Crisis Energéticas y Energías Alternativas, especialmente por los que propocionó Marcel Coderch en su ponencia.

Pero quizá me ha impresionado todavía más la virulencia de los intercambios posteriores a la jornada. De éstos me voy a quedar con lo de la desmaterialización de la economía por un lado y con la pretendida imposibilidad de sostener a la población actual a un nivel de vida como la de un español medio o un chino medio.

Respecto a lo de la desmaterialización tengo la sensación de que los datos aportados por David de Ugarte en su acta de la reunión son correctos, o así son tomados por la mayoría de los economistas que se interesan en estas cosas. El peso físico del PIB mundial por dólar es decreciente. Claro que esto no quiere decir que lo que comemos entre los 6.000 millones de personas en el mundo pese hoy menos que cuando éramos solo la mitad, digamos.

No parece que ahí haya un debate que merezca la pena. Sin embargo hay otros que sí que merecen una atención minuciosa. Dejaré aparte la consideración de la elasticidad del consumo del petróleo con relación a su precio que todo economista desearía tener en cuenta. Es una magnitud dificil de medir por diversas razones técnicas; pero el experimento que nos proporcionaron los años 70 mostró que puede ser muy elevada, eliminando así parte de la angustia que el posible agotamiento del petróleo trae consigo.

Lo que no puedo dejar de lado es el dilema que se presenta en caso de que los datos que maneja AEREN sobre la oferta energética no vayan descaminados y la elasticidad precio de la demenda de petróleo no sea suficientemente grande. El problema es que tedríamos que elegir entre todos los posibles pares de población y nivel de vida individual.

Me pongo en la situación de tener que elegir, no porque no crea que la interacción humana, incluído el mercado, no nos fueran a imponer la solución; sino porque la respuesta a ese problema de elección constituye un exerimento que revelaría la noción de humanismo implícita en el que arriesgara una propuesta. Tengo la impresión de que esa noción, en los miembros de la asociación citada, corresponde a la maximización del número total de vidas humanas que puedan pasar por este planeta.

Es un criterio como otro cualquiera; pero lo interesante sería explorar sus implicaciones y compararlas con las de otros posibles criterios como, por ejemplo, el de la maximización del suma de utilidades individuales, un criterio muy conocido por los economistas. Es posible que este criterio utilitarista no nos llevara a maximizar el número de habitantes humanos del planeta desde el pricipio de los tiempos hasta su final. Todo dependería de la curvatura de las funciones de utilidad individuales.

Pues bien yo diría que hoy parece que esa curvatura es tal que la gente prefiere pocos hijos a pesar de que se siente parte de una biosfera única. Si este fuera el caso estaríamos en una situación en la que las fuerzas del mercado podría ayudar a alcanzar la situación deseada por el utilitarismo siempre que la elasticidad precio de la demanda de energía no fuera pequeña.

Claro que no hay porqué ser utilitarista ni tener confianza en el mercado. Sin embargo los axiomas que definen el utiliarismo no son muy raros y el mercado, incluyendo el mercado de innovaciones, parece que no ha funcionado mal en el pasado cuando se ha tratado de racionar lo que sea.

Otra cosa es que estemos dispuestos a sobrepasar el estadio actual de civilización ( o lo contrario) y a salvar a cada vida humana en peligro a costa de una disminución significativa de nuestro nivel de vida. Esto es también perfectamente aceptable; pero es dificil de llevar a la práctica y deja traslucir una noción de humanismo que no es necesariamente la más encomiable.

Patently ridiculous

Clasificado bajo: Devolución, dietario — Juan Urrutia a las 5:47 pm el Domingo, Abril 2, 2006

Este es el título de un breve editorial sobre patentes del Herald Tribune correspondiente a este fin de semana.

Y quizá sea evidente que la defensa de la propiedad intelectual está entrando en el tereno de lo ridículo si tomamos nota de que

La compañía Smucker ha ido a juicio en relación a las patentes sobre la mantequilla de cacahuete y los sandwiches de jalea.

Uno de los problemas básicos en este campo, precisamente el que enturbia una visión clara del fondo del asunto, es que ya han entrado en juego los Trolls de las patentes que, y traduzco fielmente:

han dado la vuelta a los derechos de propiedad y los usan para imponer, chantajear e incluso cerrar compañías productivas a menos que paguen rescates bastante elevados

El asunto de Black Berry está en la mente de todos. Constituye una muestra evidente de que las patentes pueden llegar a ser un impedimento para la innovación.

Me temo que, como casi siempre, llegaremos tarde a esta segunda lectura de los derechos de propiedad intelectual que ahora se impone y perdamos el tiempo defendiendo una institución bienintencionada que necesita una revisión urgrnte.

De París con el virus

Clasificado bajo: dietario, la biblioteca — Juan Urrutia a las 5:50 pm el Sábado, Abril 1, 2006

Volví el 22 por la mañana y el viernes 24 ya se manifestaron los primeros síntomas. No se trataba de la gripe aviar, así que podía toser tranquilo. Ni era ninguna especie de vicio francés nuevo. Ni siquiera antiguo.
Era una gripe normal con unas pocas décimas.

Así que todas mis intenciones de compartir con los lectores las notas parisinas de mi libreta tendrán que ir distribuyéndose en el tiempo y compitiendo con otros comentaros de actualidad. Como los que me surgieron de la rica información obtenida en la jornada sobre Crisis del Petróleo y Alternativas Energéticas organizada por la Biblioteca de las Indias Electrónicas y a la que me arrastré desde mi cama.

Pero, a pesar de que todavía no me siento del todo recuperado, no me resisto a comentar una nota que tomé en La Bibioteca Nacional de Francia François Mitterand. En una humilde exposición, para las ínfulas francesas, sobre las Lumieres en la nueva Biblioteca Nacional, uno de los espacios está dedicado al surgimiento del Espacio Público como un fenómeno propio de la época en cualquiera de sus sentidos. En uno de los dos paneles que hacen de entrada a esa parte de la exposición uno puede leer la famosa cita de Adam Smith como definiendo lo que se trata de ilustrar.

Aunque pueda parecer raro que los franceses acudan aun escocés para ilustrar esas luces que parecerían solo suyas, no lo es y no solo porque Smith es parte de la Ilustración escocesa; sino por algo más sutil. Pocas veces tiene uno la oportunidad de leer esta cita en francés. Dice:

C’est ne pas de la bienveillence du boucher, du braseur ou du boulanger que nous attendons notre dîner, mais de leur souci de leur intérèt propre.

Cualquier economista sabe que este es el argumento básico de la mano invisible que subyace a la defensa del mercado como mecanismo de asignaciónde recursos. Pero yo no esperaba que esa cita se utilizara por los franceses como entradilla a la noción de Espacio Público, simplemente porque se suelen presentar como antitéticos el mercado y el espacio púlico a no ser que nos refiramos al mercado como el lugar físico en el que se intercambian los alimentos frescos, en cuyo caso el invento es muy anterior a las Luces.

En efecto, incluso hoy en día se habla del espacio, o del domonio público, como de un ámbito en el que las cosas, y singularmente las ideas, no se distribuyen de acuerdo con precios propios del mercado; sino de acuerdo con algún otro criterio. Por ejemplo, la calle como espacio público está reñida con el racionamiento de los parquímetros de acuerdo con algunas asociaciones de barrios periféricos de Madrid que los han repudiado e incluso derribado.

Y, sin embargo, hasta los franceses parecen finalmente aceptar que no hay nada tan público como el mercado aunque está basado en la propiedad privada y en la persecución del interés propio.

Quizá sea por ahí, a través de le influencia francesa, que llegaremos a aprender a valorar al mercado como un insitución pública en el sentido pleno de la palabra.

Si es así bienvenido sea el virus francés.

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